Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-02-2015

El Ayuntamiento de Valencia planea la construccin de viviendas, polgonos industriales y centros comerciales en zona hortcola
La ciudad que devora su huerta

Enric Llopis
Rebelin


Cemento, carreteras, rotondas, viviendas, centros comerciales, polgonos industriales El nuevo Plan General de Valencia, actualmente en fase de alegaciones, plantea la reclasificacin de 415 hectreas de huerta, en las que se podrn construir 17.000 viviendas y diferentes infraestructuras. El rea metropolitana de Valencia cuenta con una superficie aproximada de 12.000 hectreas de huerta. La oposicin poltica al PP en el ayuntamiento, organizaciones sociales y colectivos vecinales han advertido de la amenaza que el nuevo Plan General, que sustituir al de 1988, implica para una zona de huerta milenaria, de origen islmico medieval.

Despus de una dcada de trmites, la mayora absoluta del PP en el consistorio valenciano ha dado un acelern a la aprobacin del Plan General. Tal vez se expliquen las urgencias por la proximidad de las elecciones municipales del 24 de mayo, que podran inaugurar un cambio de mayora en el consistorio. Segn el colectivo Per lHorta, la urbanizacin y construccin de viviendas en la huerta no se justifica por necesidades demogrficas (la ciudad ha perdido 30.000 vecinos en cinco aos) ni por urgencias habitacionales (Valencia tiene actualmente unas 60.000 viviendas vacas, que publicaciones especializadas en vivienda de alquiler elevan a 214.000, a lo que se agregan solares para construir otras 38.000).

El documento de planeamiento condicionar el urbanismo de la capital valenciana durante dcadas. La campaa Horta s futur explica las consecuencias de la reclasificacin de suelo de huerta: No es excusa decir que no se va a construir de inmediato. Recalificar ms tierras de huerta es persistir en el modelo especulativo que nos ha llevado al desastre. Para revertir la calificacin de urbanizable y preservar estas tierras, habr que pagar indemnizaciones millonarias a los propietarios, se afirma en el documento de recogida de firmas. Adems, es posible que los beneficiarios del Plan General sean bancos y constructores que compraron los terrenos para especular y ahora quieran hacer caja. Pero lo importante no es slo el valor paisajstico y patrimonial de la huerta, ya que el Plan General de Valencia tambin pone en peligro el pulmn verde de la ciudad (la huerta), fuente de trabajo y alimentos saludables. Josep Gavald, del colectivo Per lHorta, afirma que el Plan General debera retirarse de manera inmediata, porque no se ajusta a la vigente Ley Urbanstica Valenciana ni a las directrices de la Estrategia Territorial de la Comunidad Valenciana; eso sera suficiente para elaborar otro Plan en el que interviniera la ciudadana, no intereses espurios.

La amenaza del asfalto se cierne sobre la huerta de barrios y pedanas de la capital como Campanar, Benimaclet, Benimmet, la Torre, Castellar-Oliveral, La Punta y el entorno del Monasterio de San Miguel de los Reyes, en muchos casos tierra hortcola frtil y actualmente en cultivo. Pero los riesgos no se limitan a lo previsto en el Plan General de Valencia. Los nuevos documentos de planeamiento de municipios limtrofes con la capital caminan por la misma senda. Por ejemplo en Alboraya, el consistorio propone viviendas, suelo industrial y terciario en zona de huerta. En Tavernes Blanques se plantea la reclasificacin de una considerable proporcin del suelo rstico del municipio.

El portavoz de EUPV-IU en el Ayuntamiento de Valencia, Amadeu Sanchis, ha centrado sus crticas en la ampliacin del Campus de la Universitat Politcnica sobre la huerta norte de la ciudad, en un sector de 227.613 metros cuadrados calificado como dotacional universitario. La propuesta municipal incluye la construccin en la zona (sector Vera) de varias rotondas y una nueva ronda viaria. El concejal de izquierdas ha manifestado su oposicin, asimismo, a otros proyectos con impacto sobre la huerta, como el tnel previsto bajo el Monasterio de San Miguel de los Reyes, declarado Bien de Inters Cultural (BIC) por la Generalitat Valenciana en 2007. Sanchis ha explicado que en la pedana de Mahuella, con 15 casas y 40 habitantes, el ayuntamiento ha planificado la reclasificacin de casi 80.000 metros cuadrados de terrenos de huerta. En un principio estaba prevista la construccin de 628 viviendas, pero las alegaciones de los municipios colindantes forzaron la conversin en suelo de uso terciario. El bocado a la huerta tambin se aprecia en los barrios de la Torre (814 viviendas), La Punta (4.740) Benimmet (3.478) y Campanar (3.250 viviendas). En los cuatro sectores se habilita suelo para uso terciario y servicios. En la pedana de Faitanar, donde se localiza una de las zonas de huerta mejor conservadas de la parte sur, est previsto un polgono industrial (adems de suelo terciario) en un sector de casi 800.000 metros cuadrados.

En 2001 se produjo una gran movilizacin ciudadana en defensa de la huerta, que culmin en una Iniciativa Legislativa Popular (ILP), avalada por 117.000 firmas, que la mayora absoluta del PP rechaz en las Cortes Valencianas. En 2015 se reanuda la batalla contra la revisin del plan general, de momento, con la masiva presentacin de alegaciones. Adems, Horta s futur recogi por Internet 2.000 firmas de apoyo en 12 horas. El 7 de febrero unos 2.000 vecinos de la pedana de Castellar-Oliveral, pedana cuya huerta se ve particularmente afectada, se manifestaron contra el nuevo planeamiento. Prximamente hay previstas bicifestaciones siguiendo la ruta Benimaclet-Benicalap, y otra en Campanar.

La perspectiva comparada permite introducir matices y observar en profundidad el crecimiento de la ciudad a costa de su huerta, en una relacin muy problemtica que dura dcadas. El arquitecto y activista en defensa de la huerta, Carles Dol, recuerda que el anterior Plan General, de 1988 (con el PSOE en el gobierno municipal), declaraba urbanizables 815 hectreas de huerta (que aumentaron a 911 hectreas por ampliaciones posteriores, sobre todo de la Universidad Politcnica, y por la construccin de la Zona de Actividades Logsticas (ZAL) del Puerto). El Plan General que actualmente disea el PP reclasifica menos hectreas de huerta (415), pero en una coyuntura de crisis econmica y sin crecimiento demogrfico. El urbanista subraya los dos principales bocados del nuevo plan: la ampliacin de la Universidad Politcnica, que desde un inicio se construy y creci a costa de la huerta, y la expansin de la ciudad hacia el norte (Tavernes Blanques y Alboraya), donde hay previstas casi 2.000 viviendas y zonas de terciario sobre tramos de huerta singularmente frtiles. Existe el riesgo, incluso, de que llegue a formarse una conurbacin hacia el norte.

Valencia cuenta con 800.000 habitantes (1,5 millones si se considera el rea metropolitana). Carles Dol critica la ausencia de una planificacin global que tenga en cuenta, incluso en el caso de que se apueste por el crecimiento, las viviendas vacas, el suelo urbanizable o las zonas industriales de los municipios metropolitanos. ste es un error de partida enorme, que acaba afectando a la huerta, opina el urbanista. Los viejos Planes Generales de Ordenacin Urbana (PGOU) del franquismo incorporaban este criterio en la misma denominacin de los planes (Plan Generacin de Ordenacin Urbana y su Cintura, de 1946; y Plan General de Ordenacin Urbana de Valencia y su Comarca, de 1966). El PGOU de 1966 es el del desarrollismo por excelencia, apunta Carles Dol, aunque las principales heridas a la huerta se dan a partir de los 80 (La Punta y Vera). El Plan General de 1988 y el que actualmente se disea son tambin expansivos, remata. Tras una dcada de trmites para el actual plan, el urbanista resalta que no ha habido participacin pblica, ni reuniones por barrios, con los vecinos y organizaciones de la sociedad civil.

Ms all de los nmeros, sectores concretos que sufrirn los impactos del hormign y planos con manchas de suelo que eliminan el verde, al arquitecto y miembro de la Asociacin de Vecinos de Benimaclet, Arturo Sanz, aporta ideas de fondo para la comprensin del problema. Todava es posible rodear la ciudad de Valencia por zonas de huerta, de manera continua, explica. Establece un distingo entre la huerta de la zona norte, que se halla en muy buenas condiciones, y la parte sur, mucho ms deteriorada por la construccin de grandes infraestructuras, como el AVE, el nuevo cauce del ro, Mercavalencia, la depuradora de Pinedo, la extensin de Renfe o la Zona de Actividades Logsticas (ZAL) del Puerto. La cuestin no es balad. Cuando se construyen carreteras e infraestructuras (incluidas vas frreas y canalizaciones), se fragmenta la huerta y se generan bolsas aisladas de territorio hortcola que desde ese momento quedan sentenciadas.

Otro apunte esencial para comprender el nuevo Plan General es la proliferacin de zonas calificadas como parque pblico urbano. A pesar de lo que sugiere la denominacin incluida en los sectores de Benimaclet, San Miguel de los Reyes, Vera o Campanar- implica la destruccin de la huerta histrica, zanja Arturo Sanz. Por muy verde que sea el jardn urbano, no tiene nada que ver con el terreno de huerta, aade. En el barrio de Benimaclet se reclasifica a urbanizable un sector de casi 358.000 metros cuadrados, con la posibilidad de construir 2.600 viviendas en la huerta y una reserva de suelo de 47.000 metros cuadrados para un gran centro comercial. El cementerio de Benimaclet, uno de los pocos de la ciudad en un entorno de huerta, podr cambiar de contexto: ladrillo y edificaciones. Ocurre en el camposanto y en la alquera de Serra en Benimaclet, en acequias, molinos y ermitas, y es un fenmeno que se repite por toda la ciudad. Los edificios con valor patrimonial que se conservan, pero a los que se priva del contexto adecuado. Qu sentido tienen las alqueras rodeadas de fincas y centros comerciales, se pregunta Sanz.

Algunos de los argumentos ms rotundos contra el Plan General de Valencia, y el tratamiento que otorga a la huerta, se hallan en el Plan de Accin Territorial (PAT) de proteccin de la Huerta, de rango superior al planeamiento urbanstico municipal y al que ste ha de subordinarse. Pero el PAT permanece ya seis aos en algn cajn de la Generalitat Valenciana, administracin a la que compete impulsarlo, pendiente de aprobacin definitiva. La huerta de Valencia, aunque es el paisaje cultural vivo ms relevante, carece de proteccin adecuada y se encuentra seriamente amenazada por la actividad urbanstica y la presin de las infraestructuras, puede leerse en el documento. Segn los estudios realizados por expertos para la elaboracin del PAT, si en 1950 slo haba desaparecido un 10% de la huerta histrica, en 2006 est tendencia se ha acentuado de forma alarmante, al haberse constatado una desaparicin de huerta histrica del 30%, lo que exige una intervencin urgente para corregir esta tendencia.

El PAT de la Generalitat Valenciana es un venero de razones a favor de la preservacin de la huerta. Por ejemplo, segn el informe Dobris de la European Environmental Agency (1998), slo quedan, adems del valenciano, cinco espacios ms de huerta mediterrnea en Europa. Todos ellos amenazados de desaparicin debido al crecimiento urbano y a los cambios socioeconmicos; por tanto, no slo tiene inters local o regional, sino universal. Adems, para en el proceso de participacin pblica del PAT se realizaron consultas ciudadanas. Ms del 90% de los encuestados, segn el documento, quieren que la huerta se proteja, y a ms del 80% les gustara poder disfrutar de recorridos ciclistas y peatonales; el 68% estara dispuesto a pagar ms dinero por productos de calidad de la huerta.

Algo aparentemente tan simple como una raya en la planificacin urbanstica puede desgarrar biografas. La pedana de Castellar-Oliveral, al sur de la capital, lleva dcadas soportando la implantacin de grandes infraestructuras y la urbanizacin de su huerta, as como la escasez de zonas verdes y vas de acceso, segn denuncia la asociacin vecinal. El nuevo Plan General de Valencia plantea el desdoble y la ampliacin de las autovas V-30 y V-31, y la construccin de varias rotondas (todo ello en zonas con casas y cultivos de huerta); en suelo urbano dentro de la pedana tambin se modifica la calificacin de un rea con viviendas y calles consolidadas, que pasan a no urbanizable. Empar Puchades, de 59 aos, recuerda cmo las autoridades franquistas expropiaron la alquera y las tierras donde laboraba su padre, con el fin de promover el Plan Sur (nuevo cauce del Turia, cuyas obras finalizaron con una visita del dictador en diciembre de 1969). Mi abuelo muri pronto y mi padre no volvi a ser la misma persona; acab trabajando en una fbrica y llorando por la tierra; adems, nos tuvimos que deshacer de carros, herramientas y caballos.

Pero los jerarcas del desarrollismo no lo tuvieron fcil. La resistencia familiar, recuerda esta vecina de Castellar, dur tres aos hasta que en 1967 finalmente derribaron la casa y perdieron las tierras de labor. Evoca casi cuatro dcadas despus, en conversacin telefnica- la presencia de las mquinas, el corte de carreteras y a su padre detenido por la guardia civil. Fue como el abono para luchas posteriores. A mediados de 2000 los vecinos paralizaron tres programas urbansticos vinculados a la construccin de viviendas en la pedana, en la mejor zona de huerta de lHorta Sud de Valencia. El ltimo hito, prosigue Empar Puchades, se produjo hace cuatro aos: con la asociacin vecinal paramos momentneamente un proyecto de vas rpidas con cuatro carriles. El desarrollo de la ciudad a expensas de su huerta es tambin una historia de la pica vecinal. Hace quince aos el proyecto de Zona de Actividades Logsticas del Puerto (ZAL) arras 73 hectreas de huerta feraz, destroz alqueras y despoj a 135 familias de sus casas y estilo de vida. Hoy es un erial.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter