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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-02-2015

El silencio no es salud

Mara Jos Sanchez
Rebelin


A veces, el silencio es la peor mentira. Miguel de Unamuno

Hablemos del silencio, aunque suene un tanto dicotmico. Hablemos de las razones del silencio cuando quienes lo invocan son, justamente, quienes ms deberan alzar la voz. Si la justicia calla, no es para romper el cerco de la impunidad, sino para consolidarlo. En momentos donde el Poder Judicial est demostrando estar impregnado de una corrupcin antolgica, donde cada sitio que se intenta tocar larga pus, piden marchar en silencio.

Dicen que marchan por Nisman, para esclarecer su muerte. Pero, acaso no fueron ellos los que se excusaron y no queran tomar la causa que presentara el Fiscal? No son ellos quienes intentaron lavarse las manos e irse de vacaciones en plena investigacin? A ellos de verdad les importa lo que le ocurri a Nisman? Lo disimulan muy bien. Y ahora la corporacin judicial, de la cual Nisman era parte activa, marcha bajo el manto de un cnico silencio.

Si ellos callan, ser porque nada de lo que puedan decir los beneficia. Si ellos eligen callar, son cmplices de la mudez que la injusticia tie ao a ao la verdad sobre el atentado a la AMIA, su encubrimiento, el rol de la ex SIDE y qu haca realmente durante los ltimos diez aos el Fiscal fallecido de la mano de Stiuso.

Ellos deberan odiar el silencio. Ellos, que son quienes deben impartir justicia en nuestro pas, deberan aborrecer el silencio. Porque el silencio es la noche oscura de nuestra Argentina. Porque fue el silencio, el callarse, el mirar para otro lado, lo que nos separ tanto, durante tanto tiempo. A este pas el silencio le rompi el corazn. Nos hiri de muerte, nos tuvo agonizando hasta que pudimos volver a abrir la boca. Porque, parece, habamos olvidado cmo era eso de reconocernos, de levantar la voz por otro, de decir sin miedo que no pensbamos como nos decan que debamos pensar. Y esa luz reconquistada que parti la noche en dos es difcil de extinguir, porque somos millones de manos protegiendo la llama de la memoria del viento del silencio.

No es lo mismo ser silenciado que elegir el silencio. No es lo mismo la marcha de los jueves, en crculos, frente a la Casa Rosada, que esta marcha que convocan para el 18 de febrero. No se parecen en nada, porque a unas les taparon la boca para que no griten las ausencias y estos fiscales buscan que nadie hable. No son lo mismo aquellas marchas del silencio en Catamarca, porque los que pedan justicia por Mara Soledad estaban imposibilitados de voz, y sa fue la forma que encontraron para hacerse notar: el abrumador ruido del silencio. Pero la corporacin judicial no est silenciada por los poderosos, porque son ellos los poderosos que silencian.

Hay un viejo proverbio judo que dice que Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso. Hay que cuidarse mucho de ellos, vienen con las mordazas en las manos, listos para ajustarlas y volver a sus cmodos sillones, donde desde hace dcadas deciden qu es verdad y qu mentira, quines viven y quines mueren. La culpa y la inocencia no tienen el mismo sentido para ellos que para nosotros, porque la verdad para ellos dej de tener importancia el da que se dieron cuenta que la informacin era infinitamente ms rentable que el trabajo intelectual sincero.

Hay que cuidarse de ellos, porque ahora son perros con rabia, ahora que se destap la olla del guiso que cocan desde haca aos, estn histricos y no piensan retraer las garras. En la espuma que escupen est en nocivo germen de la mentira. Y son muchos perros y estn desatados. Y estn entrenados para matar.

Siempre atacaron. Los medios concentrados, los polticos funcionales a esos monopolios y la corporacin judicial. Ahora sabemos que son lo mismo, podemos leerlos y verlos bien mezclados en el barro infame en el que se revuelven rencorosos. Siempre pegaron bajo, aunque por los constados, acercndose. Pero ahora no, ahora pegan haciendo y diciendo cualquier cosa en el centro de todo. Aunque socavaron al gobierno con diferentes estrategias ao tras ao, oponindose a todo lo bueno que logramos, ahora van directo a Cristina. Van a hacer lo que sea, como estamos viendo desde hace meses. Dirn lo que sea, pegarn donde ms duele. Durante este ao inventarn las peores patraas, las ms infames. Operacin tras operacin.

Durante un tiempo cremos que le ganbamos con las urnas, y as los mantuvimos a raya muchos aos. Y pudimos avanzar y no volver a humillarnos de rodillas, como ellos nos queran, como ellos nos tenan. Pero no respetan lo que las urnas deciden, estn desesperados por recuperar el poder que tenan concentrado, el poder que ahora lleva el pueblo en sus puos como bandera transformadora. Quieren arrebatarnos la capacidad de seguir construyendo nuestro destino y tirarnos otra vez bajo la lona, para poder aplastarnos como pequeos insectos bajo sus grandes y negras botas.

Entonces con las urnas no alcanza. Hay que dar la batalla cotidiana, sin descanso, sin flaquear un da porque es ah cuando avanzan a pasos agigantados. Hay que aguantar, no hay que vacilar. Hay que salir a la calle porque tambin eso nos quieren arrebatar. Hay que salir y plantarse con los pies firmes en las ideas, bien firmes en las convicciones para que el silencio que intentan imponer, que soplar con la violencia que ellos saben convocar, no nos mueva.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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