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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2015

Ucrania y la amenaza de guerra nuclear

ngel Guerra Cabrera
Rebelin


La inteligencia y prudencia de Vladimir Putin y de la diplomacia rusa y la exitosa contraofensiva militar de las repblicas populares de Donetsk y Lugansk han sido las que finalmente empujaron a viajar a Mosc a la canciller alemana Angela Merkel y al presidente francs Francoise Hollande. Cinco horas con el presidente ruso condujeron a la reanudacin del fenecido proceso de paz de Minsk, capital de Bielorrusia.

Por su parte, el multimillonario Poroshenko, cabeza visible de la junta fascistoide de Ucrania, quien orden romper la tregua en septiembre pasado y lanzar una brutal ofensiva antiterrorista contra el sureste del pas, se ha visto obligado a asistir a Minsk, no porque quiera la paz, sino en un intento de preservar en las plticas lo que ha perdido en el campo de batalla.

Merkel y Hollande, aunque incapaces de desprenderse de la tutela de Washington, comprenden que para Europa, hundida en la debacle econmica neoliberal, la debilidad del euro y la amenaza al estatus quo representada por la victoria de Syriza en Grecia, sera desastroso verse arrastrada a la intensificacin del conflicto en Ucrania, a cuya gnesis no son ajenas Alemania y Francia, pero del que Estados Unidos ha sido el promotor principal.

Ucrania es, en muchos sentidos, la ltima trinchera en la defensa de la integridad territorial y la soberana de Rusia, que ha visto abalanzarse sobre sus fronteras un creciente despliegue militar de la OTAN. Algo cuya continuacin no est dispuesto a permitir Mosc. De modo que no aceptar nunca que Kiev pase a formar parte de esa organizacin ni tampoco una sustancial ayuda militar estadunidense a la junta de Porochenko, como pretende Obama. A Kiev no le ha servido de mucho la asistencia militar europea y estadunidense pues sus tropas carecen de moral combativa y motivaciones patriticas a diferencia de las autodefensas.

Para Putin hace rato qued claro que Estados Unidos no est dispuesto a resignarse a su prdida de hegemona y, por consiguiente, a convivir en un mundo pluripolar. Lo testimonia que no haya reparado en sus descalabros militares ni en haber ocasionado la muerte de cientos de miles de civiles y el arrasamiento literal de Afganistn, Irak, Libia, Siria, las zonas tribales de Pakistn y ahora del sureste de Ucrania, donde ya hay cinco mil muertos y un milln y medio de civiles desplazados. Putin sabe tambin que Washington no quedar satisfecho con convertir a Ucrania en una colonia, a la que ya est saqueando sus ubrrimos recursos naturales, sino que su objetivo principal es debilitar y destruir a Rusia como Estado nacin y convertirla en otro vasallo de sus desenfrenados planes de acumulacin capitalista; como tambin a China.

Merkel y Hollande ven como la poltica injerencista y guerrerista de Estados Unidos lleva inexorablemente al escalamiento del conflicto por la va militar, que es la razn por la que el ttere Poroshenko se muestra tan belicista. No es necesario ser un estratega militar para darse cuenta que ello conducira a la guerra entre Rusia y Estados Unidos. Una guerra que no puede ser ms que nuclear y de la cual entre las principales vctimas estarn las naciones de Europa.

No es casual que la mendaz mafia meditica mundial, sierva incondicional de Washington, no le haya prestado apenas atencin al dictamen reciente publicado en el Boletn de Cientficos Atmicos. Segn los cientficos estamos a tres minutos de la medianoche, es decir del holocausto, la segunda medida ms baja desde que comenzaron estas mediciones en 1947. nicamente superada por los dos minutos de 1952, cuando en plena guerra fra Estados Unidos realiz la primera prueba con la bomba termonuclear, o de hidrgeno. El razonamiento de los hombres (y mujeres) de ciencia se basa casi exclusivamente en la disponibilidad de armas nucleares y la voluntad de las potencias para utilizarlas en este momento. Los cientficos tambin toman en consideracin la creciente amenaza del calentamiento atmosfrico. Estas condiciones, afirman, plantean extraordinarias e innegables amenazas a la continuidad de la existencia de la humanidad.

Al cierre de este artculo haban concluido las plticas entre los lderes de Rusia, Alemania, Francia y Ucrania con el acuerdo de crear una zona desmilitarizada y el inicio de un dilogo de paz entre los rebeldes del sureste y la junta de Kiev. Faltaba lo fundamental: definir si las demandas de las autodefensas sern tomadas en cuenta. Si no es as, continuar la guerra.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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