Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Palestina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2015

Restableciendo el eje de la resistencia
Hams vuelve a la casilla uno

Ramzy Baroud
Middle East Eye

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


Las opciones de Hams son bien complejas ya que se enfrenta tanto a crticas como alabanzas por su cambio de tctica, pero es la supervivencia lo que est en juego.

A pesar de su xito repeliendo los avances del ejrcito israel en Gaza, las maniobras polticas regionales de los ltimos aos no estn dando sus frutos. Aislado de forma conjunta por Israel y otras partes rabes, sin ayuda de la Autoridad Palestina (AP) de Mahmud Abbas, el Movimiento de la Resistencia Islmica est de nuevo enfrentndose a difciles decisiones y parece estar eligiendo un cauteloso retorno a su antiguo campo con Irn y Hizbollah. Pero en esta ocasin la maniobra es especialmente arriesgada.

Aislamiento, aislamiento, aislamiento

Sin embargo, las otras opciones de Hams son demasiado limitadas o sencillamente no existen. Pocos pases rabes parecen interesados en tirar a Hams, al que han abandonado para que atienda las necesidades de Gaza tras la ms mortfera de las guerras de Israel contra la Franja. No obstante, el movimiento est teniendo que enfrentar retos formidables: una economa hundida, una infraestructura en ruinas, los tneles de Rafah destruidos y un persistente asedio de Israel.

El progreso del acuerdo Hams-Fatah, seguido de la formacin de un nuevo gobierno, eran los requisitos previos para otros pasos ulteriores, incluyendo la reforma de la Organizacin para la Liberacin de Palestina (OLP). El que un da fuera prometedor avance hacia la unidad se vio interrumpido por la devastadora guerra de Israel, la llamada Operacin Margen Protector, que mat e hiri a miles de gazates. La guerra dej tambin en peor situacin an a la desolada Franja de Gaza.

En vez de establecer rpidamente los ministerios de gobierno en Gaza, canalizar dinero hacia la devastada Franja y empezar de inmediato el proceso de reconstruccin, el gobierno de Rami Hamdallah, con sede en Ramala, fue dilatndolo todo en lo que slo podra entenderse como razones polticas. En cualquier caso, muy poco dinero del prometido para reconstruir Gaza ha llegado a su destino. Incluso la creatividad de Gaza en el arte de la supervivencia est agotndose. Si no encuentran una salida, aunque sea limitada, Gaza no podr resistir mucho ms tiempo.

El intento de Hams de involucrar a Egipto como forma de encontrar un espacio alternativo para romper el asedio no ha dado tampoco resultados. Desde el advenimiento del ahora Presidente Abdul Fatah al-Sisi en julio de 2013, el gobierno egipcio ha percibido a la Hermandad Musulmana y a Hams como una misma cosa, procediendo con toda rapidez el pasado marzo a declarar organizacin terrorista a Hams.

Incluso muchos de los medios de comunicacin egipcios culpan a menudo a Hams de la guerra en curso en el Sina, que se remonta a aos. La demonizacin alcanz su cnit cuando el ala militar de Hams, las Brigadas de Is al-Din al-Qasam se encontraron recientemente prohibidas y acusadas de terrorismo por un tribunal egipcio. El intento de las brigadas de defenderse diciendo que nunca han intervenido en los asuntos de ningn pas rabe cay en odos sordos.

Con los tneles destruidos y con la zona tampn establecida y fortificada alrededor de la Franja de Gaza por el lado egipcio de la frontera, el asedio es ahora total.

Sin embargo, Gaza poda haber sobrevivido pero la guerra israel dej tras de s miles de familias sin hogar, ms de 11.000 heridos y una pobreza arraigada.

La conferencia de donantes celebrada en El Cairo el pasado ao prometi reconstruir Gaza, pero no se ha entregado casi nada. Naciones Unidas y la Liga rabe han vuelto a pedir que se cumplan las promesas. Pero, aunque llegaran a cumplirse, EEUU y sus aliados insisten en que el dinero no se canalice a travs de Hams.

Cambiando de nuevo el engranaje poltico

As pues, qu va a hacer Hams?

Antes de la llamada Primavera rabe, la regin se divida en dos campos polticos. Uno de ellos era conocido como el eje de la resistencia, tambin como el campo de la oposicin y estaba compuesto por Irn, Siria, Hizbollah y Hams. El otro es el campo de los moderados, que agrupa a los aliados regionales de EEUU. El ltimo se posicion para contrarrestar al primero.

Haba entonces una divisin entre sunnes y chies, pero no era tan pronunciada como ahora. La existencia de Hams, una organizacin sunn dentro un grupo de mayora chi y la clara demarcacin de que la lucha entre EEUU-Israel versus el eje de la resistencia relegaba cualquier diferencia sectaria por insignificante.

Inicialmente, antes del duro golpe sufrido por toda la regin a causa de las guerras y otros conflictos sangrientos, la Primavera rabe de 2011 trajo grandes promesas pero tambin una polarizacin sectaria y poltica sin precedentes.

Hams, producto de un movimiento de liberacin nacional con una ideologa religiosa propia, no pudo escapar del etiquetado sectario que se ha convertido de repente en la prueba definitiva de la poltica en Oriente Medio.

Una guerra en Siria pareca ser el mejor escenario que varias potencias occidentales contemplaban, incluyendo EEUU e Israel. Otros regmenes rabes siguieron su ejemplo, inyectando armamento masivo en un levantamiento que una vez fue popular y pacfico, no dejando espacio para un acuerdo negociado a la crisis. Irn y Rusia saltaron enseguida a la palestra, cada uno con una serie diferente de objetivos. Para Irn, puede decirse que la guerra se convirti en su oportunidad para extender su influencia regional. Con Hizbollah incorporndose a la lucha que por entonces inclua ya a numerosos grupos de cosecha propia y extranjera-, el aspecto sunn-chi del conflicto se hizo evidente.

De todos modos, ninguna de las partes hubiera permitido que Hams actuara fuera del amenazante paradigma sectario. Se esperaba que el grupo tomara partido y que lo hiciera con rapidez. Egipto, bajo el depuesto Presidente Mohamed Morsi, que estaba en posicin de mediar en una solucin de base regional a la crisis siria, tom tambin partido. Sus medidas acabaron con cualquier posibilidad de liderar una transicin negociada hacia la democracia en Siria.

Mientras tanto, los palestinos siguieron desunidos cuando ms importante era su unidad. Incluso la terrible situacin de la inmensa poblacin de refugiados palestinos pareca no ser merecedora de un frente poltico palestino unido. Mientras varios grupos pequeos luchaban junto al rgimen de Damasco, otros se situaban junto a la oposicin. La Autoridad Palestina de Abbas sigui inmersa en un necio discurso de proceso de paz, prestando muy poca atencin a los miles de refugiados palestinos asesinados y muertos de hambre en Siria.

Las maniobras de Hams le salieron caras. Se separ del eje Irn-Siria-Hizbollah, incorporndose a un frente rabe que se haba llegado a unir para ver el derrocamiento del rgimen de Bashar al-Asad.

Pero la guerra fue hacindose cada vez ms espantosa en ambos bandos, y la oposicin se escindi en numerosos grupos, incluyendo el notoriamente violento Estado Islmico (EI). Los llamamientos a la democracia y a las reformas ya no eran el aspecto dominante, el EI declaraba un califato y el vocabulario principal del conflicto estaba dominado por el lenguaje sectario y religioso.

La agitacin en Egipto complic an ms las cosas para Hams. Cuando Morsi fue derrocado, los partidarios de Sisi desataron una guerra total contra la Hermandad Musulmana y cualquiera que estuviera afiliado con ellos, incluido Hams. El movimiento no logr en absoluto amortizar su apuesta. Cada vez ms empobrecido y aislado, Hams trat de respirar uniendo fuerzas con el Fatah de Abbas para poner fin a la divisin y buscar una salida a lo que se haba convertido en un paradigma sin esperanza.

La otra guerra de Israel contra Gaza

Pero entonces, Israel atac Gaza. El debate en los medios se centr en la conexin, no probada, de Hams con el secuestro y asesinato de tres colonos adolescentes israeles. Pero la historia no iba de eso. Con la salida de Hams del eje de la resistencia y su aislamiento respecto al campo rabe moderado, el movimiento estaba ms debilitado que nunca. El Primer Ministro israel Benjamin Netanyahu encontr la oportunidad para dar el golpe final a Hams mientras machacaba Gaza con inigualable brutalidad. Antes de degradar sus capacidades militares, intent romper polticamente a Hams.

La masiva destruccin de las infraestructuras escuelas, hospitales, fbricas, edificios del gobierno, tiendas, tneles y miles de hogares- no solo responda a la habitual crueldad israel en su trato hacia los palestinos. Trataba tambin de asegurar que Hams no tuviera oportunidad alguna de gobernar Gaza tras la guerra y que se viniera sencillamente abajo ante la imposible tarea de reconstruir la Franja sin ayuda, cemento ni salvavidas material alguno por ningn lado.

Aunque la guerra en s ha terminado con una elevada cifra de 2.200 muertos palestinos, sigue librndose una guerra econmica en dos frentes distintos: Israel y Egipto. Y mientras en Ramala la AP reflexiona perezosamente sobre su regreso a Gaza, Hams ha empezado a mirar a Tehern en busca de ayuda.

Restaurando el eje

Mientras tanto, los rabes, asfixiados con sus propios problemas, observaban el duro castigo de Israel a Gaza con una mezcla de temor, entretenimiento y anticipacin. Los que haban instado a Hams a que abandonara a Irn no dieron ni un paso adelante para llenar el vaco existente de armas, dinero y otro material de ayuda. No slo muchos en Hams vieron eso como una traicin, otros que nunca intentaron que rompiera con Irn empezaron a presionar al movimiento para que reconsiderara de nuevo sus alianzas polticas.

De hecho, el proceso de restablecer vnculos con Irn lleva meses en marcha, y hay numerosos aunque imprecisos- indicios de algn tipo de acercamiento entre Irn y Hizbollah por un lado y Hams por otro que van sumndose hacia una conclusin previsible.

Aparte de la guerra de Israel contra Gaza, otros tres factores han ido empujando a favor de la consolidacin de vnculos entre las dos partes: uno, el retorno al consenso poltico entre los pases del Golfo y las presiones sobre Qatar para que se distancie de la Hermandad; dos, la falta de horizontes polticos como consecuencia de la fallida o dilatada reconciliacin con Fatah; y tres, el cierre permanente de la frontera de Rafah.

La oportunidad

Cuando un helicptero de combate israel atac un convoy de vehculos en la provincia siria de Quneitra matando a seis combatientes de Hizbollah, incluido el hijo del legendario lder Imad Mughaniya l mismo asesinado en una operacin conjunta de la CIA y el Mossad- junto a un comandante iran, Hams ofreci rpidamente sus condolencias. El ms notable de estos mensajes provino de Mohammed al-Deif, el lder de las Brigadas al-Qasam. Deif pidi hacerse cargo de las armas en una batalla conjunta contra Israel.

Tambin llovieron los mensajes polticos, uno del ex Primer Ministro del gobierno de Hams Ismail Haniyeh (que es el actual jefe adjunto del bur poltico del movimiento): Declaramos nuestra total solidaridad con el Lbano y con la resistencia libanesa, dijo, apelando a la unidad contra el principal enemigo de la ummah. Esto, junto con el llamamiento del lder de Hams, Jaled Meshal, a favor de la resistencia pacfica en Siria, indica que el regreso de Hams al campo iran es cuestin de tiempo.

De hecho, ese regreso tendr lugar ms pronto que tarde, como sugiri Ahmed Yusef, el antiguo alto asesor de Haniyeh y miembro destacado del movimiento. Declar que Meshal debera desplazarse pronto a Tehern para reunirse con los altos dirigentes iranes.

De vuelta al principio

Es probable que el posible retorno de Hams al campo de Irn sea cauteloso, calculado y tambin costoso. Hay una crisis de confianza entre todas las partes. Sin embargo, para algunos el regreso de Hams era inevitable cuando no esencial para la supervivencia del movimiento, que cada vez se enfrenta a mayores presiones.

Pero Irn y Hizbollah necesitan tambin de Hams, al menos para romper, de forma sincera o como sea, con la narrativa sectaria dominante que ha envuelto la regin. La imagen de Irn y Hizbollah, considerado este ltimo en otro tiempo como el bastin de la resistencia, est en sus mnimos histricos.

Desde luego, hay muchos que se sienten frustrados por el cambio de tctica de Hams, insistiendo en no querer ver el imposible dilema al que se enfrenta el grupo. La oposicin siria ha dejado claros sus sentimientos.

Pero para Hams las opciones son muy duras y todas igual de difciles. Un poeta rabe describi una vez esas duras opciones como dos problemas, el ms dulce de los cuales es amargo.

Algunos castigarn a Hams por su nueva estrategia, otros lo alabarn por su vuelta al sentido comn. Pero para Hams y la resistencia palestina en Gaza, se trata de mera supervivencia.


Ramzy Baroud ramzybaroud.net- es doctor en Historia de los Pueblos por la Universidad de Exeter. Es editor-jefe de Middle East Eye, columnista de anlisis internacional, consultor de los medios, autor y fundador de PalestineChronicle.com. Su ltimo libro es My Father Was a Freedom Fighter: Gazas Untold Story (Pluto Press, Londres).

Fuente: http://www.middleeasteye.net/columns/mending-axis-resistance-hamas-returns-start-293022400



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter