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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-02-2015

Mundos invisibles

Jesus Gonzlez Pazos
Rebelin


Nos cuentan y nos tratan de convencer de ello que desde hace ya unas dcadas vivimos en un mundo globalizado, un planeta interconectado. En definitiva, un mundo que precisamente por esta caracterizacin, en muchos momentos ya denominamos como la "aldea global". Y desde nuestras pequeas burbujas individuales y colectivas, sobre todo en la medida de ser ciudadanos y ciudadanas de la parte enriquecida de esa aldea y estar constantemente bombardeados con noticias en ese sentido, verdaderamente creemos vivir en la globalidad plena; y lo que es peor, estamos convencidos de que todo el mundo realmente vive en ella.

Sin embargo, la realidad es que este planeta que nos acoge (no sabemos por cuanto tiempo ms) sigue caracterizndose, primordialmente, por una evidente divisin Norte - Sur. Particin en gran medida geogrfica pero, sobre todo, geopoltica en base a la inexistencia que una gran parte del mismo, la ms empobrecida, el llamado Sur, que sigue siendo as para la otra, para la ms enriquecida.

Podramos sustentar lo anterior en base a cuestiones y diferencias nicamente polticas, econmicas, de gnero o culturales, pero hay otros elementos, a veces simples gestos, que nos demuestran da a da lo acertado de la afirmacin. Son elementos que muchos sealaran rpidamente como poco o nada importantes, pero que algunos otros consideraremos como clarificadores y sintomticos de que esa globalizacin anunciada solo lo es en determinados niveles tecnolgicos, informticos, polticos y, sobre todo, en aquellos que tienen que ver con el movimiento desenfrenado de capitales y transacciones bancarias entre los grandes conglomerados empresariales y financieros; todo lo que hoy, simple y llanamente, supone el dominio de los mercados sobre la vida. Evidentemente, espacios estos de los que las grandes mayoras del planeta todava siguen excluidas.

En este sentido, hay an mundos invisibilizados, especialmente y como ya apuntamos para los pases que se han ido enriqueciendo sistemticamente a costa de aquellos otros que ahora permanecen en ese espacio de sombras. Y todo ello, pese a las diversas crisis que los primeros atraviesan en los ltimos aos, crisis econmicas si, pero tambin polticas, sociales, de valores, ideolgicas.

Para dar fuerza a todo esto, para demostrarlo, podramos citar como ejemplos de estas invisibilizaciones algunos de los procesos que hoy se desarrollan en el continente americano. Procesos que, por mucho que se pretenden ocultar por su oposicin exitosa al sistema neoliberal, sealan que la brjula ya no marca el norte, sino que ha sufrido un reacomodo y hoy sta orientada hacia el sur. Estemos de acuerdo o no en la profundidad y direccin de las transformaciones que se operan en muchos pases del continente americano, debera ser innegable que stas se estn dando. La redistribucin de la riqueza entre la mayora de la poblacin en algunos de estos estados ha hecho ya que en pocos aos la pobreza haya disminuido en ms de veinte (20) puntos, lo que segn diversos estudios se traduce en ms de 150 millones de personas, entre ellas una mayora de mujeres. Mientras en Europa la desigualdad sigue abriendo una brecha cada da mayor entre la clase enriquecida y la empobrecida, quien sigue creciendo en nmero como no se haba visto en el ltimo siglo. Esta realidad se oculta sistemticamente. Pero tambin se invisibiliza el hecho de que es posible que los estados recuperen capacidad de intervencin y control en los sectores productivos estratgicos o sobre las lites econmicas y financieras, tambin en los servicios esenciales para la poblacin (educacin, sanidad...) y no se sigan regalando stos al capital privado, o extendiendo por contra los derechos sociales y civiles entre mayores capas de la poblacin. Por supuesto, es continuo igualmente el ocultamiento del hecho de que la pobreza es mayormente mujer, ya que stas siguen englobando abrumadoramente las grandes mayoras empobrecidas y excluidas, lo que es vlido en este caso tanto para el Sur como para el Norte.

Pero la clase poltica tradicional, las lites econmicas y la mayora de los medios de comunicacin, controlados por stas ltimas, obvian sistemticamente esos (y otros muchos) cambios, avances hacia modelos de sociedades posneoliberales. En este sentido e intencin se conforman con, machaconamente, calificar de populistas, errticos y cuasi antidemocrticos a estos pases. Se ignoran los avances sociales, la ampliacin de derechos polticos, econmicos y/o laborales, el ya sealado reparto de la riqueza hacia las mayoras histricamente excluidas, la mejora de los ndices de crecimiento econmico, o los ms altos apoyos populares a los procesos democrticos, nunca antes alcanzados, en unos procesos de profundizacin de la democracia ms all de la mera participacin electoral. Claro que la razn de estos ocultamientos posiblemente tiene mucho que ver con que hacerlos visibles sera una forma de mirarse (y compararse) en el espejo oscuro y deforme de los retrocesos que en estas nuestras sociedades del Norte se dan en los ltimos aos en todos esos mismos espacios y sectores sealados como avances en el Sur.

Pero adems de todo lo anterior, ejemplos fcilmente contrastables que sustentan lo afirmado en este texto, decamos tambin que hay otros ms sencillos que pasan en muchas ocasiones desapercibidos, pero que tambin demuestran la existencia de mundos invisibles pese a la globalizacin proclamada.

Estando hace unas semanas en Bolivia, durante la toma de posesin del tercer mandato del presidente Evo Morales (61% de voto electoral y apoyo popular que para s quisieran muchos gobernantes europeos), sonaba la televisin en el hotel de forma un tanto despreocupada. De repente, saltan noticias en el sentido de lo hasta aqu comentado. En una banda de noticias breves se poda leer: "Mitad de Malawi declarada zona de desastres por fuertes lluvias", otra posterior apuntaba: "Ejrcito sudafricano auxiliar en zona de inundaciones en el sur de Mozambique". Y entonces surgen las preguntas bsicas: cuntas personas en esta nuestra Europa conductora de la globalizacin sabrn simplemente ubicar en el mapa Malawi?, cuntas saben, han odo hablar de la solidaridad interafricana?, cuntas tan siquiera se han enterado de esas graves inundaciones?... Eran esas dos sencillas noticias las que evidenciaban en ese momento la existencia de mundos invisibles, evidencias que van mucho ms all de cuestiones geopolticas o econmicas.

Pero, al mismo tiempo, todo esto tambin nos habla del aislamiento progresivo del mundo enriquecido, ensimismado en sus problemticas, en sus crisis y en sus necesidades para seguir dictando los grandes lineamientos de la poltica mundial que reaseguren su dominio sin tener en cuenta otras realidades. Sin embargo, este es un proceso que dirige inexorablemente a este Norte rico hacia su empequeecimiento por que cada da est ms alejado, ms ausente, de lo que realmente ocurre, de los importantes procesos que ya se articulan en la mayor parte del planeta. Y, posiblemente, cuando perciba esas otras realidades ya estar tan lejos de las mismas que ser irremediable. Estar al margen del mundo como lo estuvieron tantos imperios que creyeron dominar el mundo y cayeron por su absoluto desconocimiento de lo que se creaba, recreaba alrededor, gracias a su suicida narcisismo.

Jesus Gonzlez Pazos. Miembro de Mugarik Gabe

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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