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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-02-2015

Avanzar o retroceder (no hay ruta de escape)

Modesto Emilio Guerrero
Rebelin


Si la derecha venezolana y EEUU hubieran cumplir el propsito de ametrallar desde el aire la decena de edificios pblicos que tenan como objetivos tcticos, se habra convertido en el cuarto escenario de un crimen masivo similar en nuestra Amrica.

Lo hicieron las FAN anti peronistas en 1955 en Buenos Aires, lo hizo Somosa en barrios de Managua y Trujillo en la capital Dominicana (los otros ametrallamientos o bombardeos conocidos fueron rurales, como en Colombia, El Salvador, la Cuba de Batista, la Paraguay de Stroessner, etc).

La derecha venezolana ha decidido aumentar su apuesta, acudiendo a otros medios de ataque. Es una guerra permanente (dira Gramsci) donde no caben las medias tintas: o es la derrota aplastante de ellos, en todos los terrenos (militares, econmicos y como clase social dominante), o ser la nuestra. El plazo y el modo son subordinados.

El gobierno de Nicols Maduro actu correctamente y a tiempo en trminos tcnicos en las reas de inteligencia y prevencin militar, incluso en el baboso terreno de la propaganda: Logr desmontar la Operacin Jeric antes de ponerse en marcha. Y pudo demostrar con suficiente documentacin visual, sonora, testimonial y electrnica, la pariticipacin local e internacional y una parte de los nombres involucrados. Hay otros que lograron escabullirse, como el de Alberto Franceshi y su pequeo grupejo de confabulados en la zona rica de Carabobo, y algunos funcionarios de las Alcaldas de Chacao, San Cristbal, San Diego (Valencia) y El Limn (Maracay).

Sin embargo, lo nuevo, la noticia, no es que hayan intentado una accin militar de escala. Ya es casi una rutina en el pas, desde 2002, con escenas de violencia guerrerista como la del 2014, o asesinatos de oficiales de alto rango, policas y guardias bolivarianos, adems de dirigentes campesinos, comunales y obreros y diputados nacionales.

Entre abril de 2013 (tras el llamado de Capriles Radonski y 2014, por el de Leopoldo Lpez) se cuentan 61 asesinatos civiles, mas de 600 heridos, adems de otros crmenes polticos como el de Sabino y unos 550 militantes campesinos desde 2001).

No. Lo nuevo, es la aparicin en escena de un grupo importante de oficiales de alto y medio rango: 3 generales, 3 coroneles, 9 tenientes y subtenientes y un capitn. Habra que ser iluso para no saber que deben ser muchos ms. Esta manifestacin desde el interior de las FANB era desconocida desde abril 2002 a marzo 2013. Sabemos que siempre quedaron los guardados, pero desde entonces no se atrevieron a asomar sus cabezas. La pregunta es qu los activ ahora y los seguir activando hasta la situacin se defina hacia un lado u otro.

No hay misterio en esta preocupante aparicin del grupo militar. Las FANB est cruzada por las mismas tensiones econmicas y sociales que padece la sociedad (sometida a un plan de descalabro comercial y desquiciamiento psico-poltico), y atravesada por la misma crisis de indentidad que vive el chavismo en trminos de programa, objetivos, tica, desde hace ms de 5 aos, acelerada desde el 5 de marzo de 2013.

El gobierno de Maduro cometera un error de imponderables resultados sociales, si reduce la situacin actual a lo tcnico-militar, o a sus pormenores policiales, y conformarse con demostrar el intento golpista y la injerencia del gobierno de EEUU y algunos Estados de la OTAN.

La dialctica del proceso en curso es ms compleja y cruzada por contradicciones. Estas no son resolubles desde visiones unilaterales o maniqueas de buenos y malos, golpistas y anti golpistas.

En el enfrentamiento a las intentonas golpistas, por supuesto que todos debemos ser anti golpistas disciplinados. Pero cuando se trata de identificar las causas que conducen a este golpismo crnico, permanente (insoportable para cualquier sociedad), no sirve de mucho dividir la realidad en una mecnica de malos y buenos.

No hay duda que los imperialistas y la burguesa sern malos hasta que se mueran, pero esa verdad deja de ser absoluta cuando miramos al interior de nuestro propio campo.

La lucha poltica en general y la de clases en particular, no se define slo por lo que el enemigo hace o intenta hacer. En Venezuela, esto se est combinando explosivamente con lo que el chavismo NO HACE o HACE MAL, o a medias. Esto compromete lo militar, pero tambin lo econmico, la poltica social, el discurso, la relacin con la masa chavista y sus vanguardias y la tica pblica de sus gobernantes.

En trminos militares, la defensa no estar blindada hasta que las FANB no se des-corporativicen completamente, como lo hizo Cuba hasta Playa Girn. Todo lo que se avanz desde 2002 es bastante con la politizacin impulsada por Hugo Chvez al interior de las FANB. Pero la defensa no puede reducirse a su aparato interno y menos concentrado en su cuerpo selecto de oficiales. Una prueba contundente de esto, es que la Operacin Jeric fue descubierta por simples soldados, como otras han sido develadas por militantes en barrios.

Lo que se nos viene ya est anunciado desde la revuelta de ricos del ao pasado, el asesinato del diputado y del custodio presidencial. La bsqueda del atajo contina. La Operacin Jeric fue su nueva versin. No comprenderlo, o hacerlo solo en trminos tcnico-militares, puede resultar fatal para la defensa de lo que queda vivo del maravilloso proceso bolivariano.

Para blindar las defensas en trminos estructurales, deben activarse las Milicias (pero armadas), al igual que las Reservas y las Guardias Rurales, y esto debe hacerse en estrecha relacin orgnico-militante con los cuadros responsables de los principales movimientos bolivarianos, las comunas y los sindicatos clasistas.

Por supuesto que la meliflua prensa enemiga internacional gritar su espanto por lo que llamar militrizacin venezolana. Acaso han guardado respeto haciendo lo contrario?

Si no se modifica radicalmente la economa poltca oficial, basada en el rentismo dolarizado estatal, y comercialista, de poco servirn los mercados populares de calle y otras medidas parciales correctas en algunas reas. Ni los banqueros y comerciantes dejarn de ser mafiosos, ni la capa de corruptos/parsitos que medra de ellos podrn ser controlados. El dlar se ha convertido en la principal mercanca de la economa venezolana. Eso fue, es y ser trgico: Argentina y otros pases ya sufrieron sus consecuencias. Dolarizacin no siempre significa paridad; tiene varias caras, Venezuela est viviendo la peor de ellas. No hay economa que soporte a una sociedad media enloquecida entre desabastecimiento (provocado, cierto), colas dislocantes y cientos de miles de pequeos, medianos y grandes rentistas (privados y funcionarios estatales) acopiando dlares, sacando dlares, traficando dlares.

El discurso oficial del gobierrno, el de sus dirigentes partidarios y periodistas de postn, va por un camino, mientras que una parte creciente del pueblo chavista marcha por otro. Se alejan, tienden a convertirse en extraos. El gobierno se est alienando del pueblo. Excepto en coyunturas como la actual, cuando el impacto provoca el espanto, la tendencia es al alejamiento. Esto es evidente en mltiples formas en cualquier ciudad importante del pas.

El grupo poblacional identificado por las encuestadoras como Tercer sector (ni chavista, ni anti), nuevo y creciente desde hace poco tiempo, es el principal sntoma sociolgico de la descomposicin del chavismo como movimiento social progresivo en Amrica latina.

Este sector amorfo, blando, neutro, identificado por el sentido primario del no me importa, es la base social de dos fenmenos mortales para todo proceso revolucionario, en cualquier parte del mundo: Primero: la prdida del espritu revolucionario en lo mejor de la vanguardia bolivariana: del chavismo se han marchado cientos de miles de votos y del PSUV decenas de miles de cuadros. Esta es otra evidencia no estadstica, pero contabilizable.

Segundo: Desnimo de las masas pobres para sostener la gobernabilidad de Maduro. Ambos fenmenos se potencian mutuamente.

La expulsin de calificadas figuras nacionales e internacionales del chavismo, como Al Rodrguez Araque, Vanessa Davis o Anala Osorio, entre otras personalidades, no le import a la base chavista. Tratan de sobrevivir en las colas. Y lo mejor de la vanguardia lo tom como un hecho inevitable, derrotistamente inevitable.

Creer que ambas actitudes no tienen importancia social es mostrar una peligrosa ignorancia de las causas que condujeron a las derrotas durante el siglo XX.

Ambos estados de nimo indican la creciente prdida del espritu revolucionario que anim al chavismo entre 1992 y 2009-(2013). Este nimo de lucha, auto actividad y capacidad para la accin revolucionaria no se diferencia entre la masa y la vanguardia, excepto en el grado de comprensin de los objetivos. Cuando se desvanece, como ocurre hoy en la Venezuela bolivariana, afecta a ambos en proporciones directas, pero mucho ms a la vanguardia, que es, el concentrado cualitativo de la masa.

Sin ambos grupos humanos a qu se reducir la revolucin bolivariana?.

La respuesta salta sola y es terrorfica.

El presidente Maduro mantiene el mrito inaugurado por Chvez de convocar a la gente a las calles para defender al gobierno y las conquistas contra el golpismo de la Operacin Jeric. Bien. Pero ese mrito poltico tendr corto vuelo, si no es acompaado por un golpe de timn (al estilo de Chvez), para reorientar la estrategia poltica, la econmica y la propagandstica y reconquistar a las vanguardias y masas que se estn perdiendo.

El buen amigo del lder bolivariano, tzvan Mszros, expres estos dilemas de los procesos histricos revolucionarios, con una frase brillante: No hay rutas de escape que permitan evasiones conciliatorias.  

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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