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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2015

"Ciutat morta", segunda parte

Pepe Gutirrez-lvarez
Rebelin


Ciutat morta estaba destinada a ser una de esas pelculas malditas, condenadas al ostracismo por las autoridades y los medios, pero no ha sido as. La calidad de su apuesta le permiti darse a conocer entre un pblico muy amplio y, finalmente, la presin social y poltica oblig a su emisin por el Canal 33; la situacin haba cambiado. El filme ha acabado convertido en un cult movie, en una pgina en la historia de la conciencia de una ciudad que pareca muerta, como el Madrid del poema de Dmaso Alonso (Madrid es una ciudad de ms de un milln de cadveres (segn las ltimas estadsticas).

Sus autores ofrecan una reconstruccin de una situacin que quedaba medida por las palabras de Montesquieu que abren la pelcula: No existe peor tirana que la ejercida a la sombra de la ley con apariencia de justicia.

El xito de Ciutat morta fue el resultado subyugante del encuentro de una plataforma combativa con la cultura, en este caso con el cine povero, el documental. Esta ecuacin se gan su terreno paseando por 21 festivales, incluyendo el de San Sebastin (un detalle que se habra destacado en cualquier medio nacional), y haba obtenido hasta diez premios. Institucionalmente no const hasta que la CUP (David) denunci el hecho, que fue emitido por el canal 33, una emisin que queda para la historia. No solamente porque logr 569.000 espectadores, el 20% de cuota de pantalla, algo inslito para un segundo canal que suele estar en torno al 2%, tambin porque una reaccin fulminante desde las propias redes sociales y en los medios convencionales, cuyos contenidos eran de nuevo amplificados en las redes.

En el tiempo que va del silencio a la movilizacin le daba la vuelta a la historia oficial, es ms, pasaba a ser un acta de acusacin contra izquierda institucional que mir hacia otra parte, contra los medios que callaron salvo contadas excepciones, pero tambin para la ciudad desmovilizada, una ciudad difusa, de muchedumbres solitarias; lo contrario de aquella Rosa de Foc que alumbr el mundo. Ese vaco de ciudadana digna y organizada l o pagaron cinco jvenes que fueron detenidos arbitrariamente y condenados a largas penasUn montaje que funcion como parte de un engranaje perfectamente engrasado, hasta tal punto de que, s quedaba un cabo suelto, era sistemticamente desestimado. A los ms veteranos, historias como estas nos evocan aquellos tiempos de los hermanos Creix en Layetana, en los que el profesional que torturaba a los detenidos se atreva a proclamar que l se limitaba a hacer su trabajo. Que s las cosas cambiaban ya trabajaran profesionalmente para los que vinieran.

Ciutat morta es un thriller documental, la visin de las vctimas que respiran verdad y autenticidad. Se desarrolla con vigor y rigor sin aburrir en ningn momento, el espectador quiere en todo momento sabe lo que viene despus. Sus autores, Xavier Artigas y Xapo Ortega, han realizado de una pelcula de no ficcin de calidad y artstica, para intentar llegar al mximo de gente posible, buscando a la manera de Godard, no tanto hacer cine poltico, como poltica con el cine. Lo hacen desde una memoria viva y desde una tradicin, enseando la punta de iceberg de tantos casos de racismo policial. De una ofensiva desigualdad que permite los malos tratos con la gente con mala pinta (sobre todo s son emigrantes, sin papeles), y el exquisito con el que se obsequia a los saqueadores del dinero pblico. Ha bastado su difusin para que ya nadie crea la versin del sindicato policial, rechazaba una verdad impuesta desde instituciones opacas, corporaciones que podan actuar impunemente con la complicidad de las estancias profesionales de la poltica, de cuerpos policas con tradiciones heredadas del franquismo

Cuando esto se hizo evidente, se oper un cambio de estrategia, s Ciutat morta era ya imparable,  se ha trata de desarrollar en plan B: de darle la vuelta, de asimilarla. Esta segunda parte comenz cuando los diarios que escriban ahora como s acabaran de descubrir los hechos y la pelcula, como s ellos estuviesen por encima de cualquier sospecha. La tentativa se escenific primero en un programa de debates en TV3, de carcter ms pluralista que del pensamiento nico que se imparte, sobre todo en las lecciones de economa desde las que dictaminan sus raciones de la medicina de Milton Friedman sin oposicin

En el curso de este debate se pudieron ver casi todas las caras, aunque no se pudo ver la de la jueza Carmen Garca Martnez que proclam que crea mil veces ms la versin policial que la sus vctimas. De un lado estaban los polticos, el responsable municipal del momento, el socialista (como me cuesta escribir esta palabra que no corresponde), Carles Marti y el de ahora, el convergente Joaqun Forn, el jefe del sindicato policial, Marcos Gonzlez, ms el director de la premsa morta, del Avui, todos ellos parapetados detrs de lo que haba dictaminado el tribunal a la medida de la acusacin, en el subrayado de que la vctima era el polica muerto en vida y en la afirmacin de que la pelcula representaba la otra parte, claro, la que antes no haba existido ms que como vctima expiatoriaDel otro, algunas vctimas (en primer lugar, Mariana Huidroro, chilena, con memoria de la dictadura, sin ms armas que la palabra y la empata con los vctimas).

Eran caras, actitudes, palabras que no haba rodado mejor Sydney Lumet en una variacin del contraste a puerta cerrada de 12 hombres sin piedad, y otras suyas.

La tentativa de asimilacin sigui con la concesin de los premios Ciutat de Barcelona 2014 que en forma de B tena que entregar el alcalde convergente de Barcelona, Xavier Trias, el mismo que se qued con cara de pasmo, sin saber qu hacer (un hombre como l que sabe recordar a los sindicalistas sus pinitos antifranquistas de juventud), cuando los realizadores rechazaron el simblico galardn de madera. Ambos se marcharon del Sal de Cent del ayuntamiento sin darle la mano, sin la estatuilla con la que reconocan lo que hasta das antes no haban reconocido.

Furioso, el representante de Don Dinero reaccion atenindose al guin oficial. Volvi a relucir al polica afectado, una victima accidental que ya sali a relucir en el debate de TV3 como un argumento descaradamente manipulador ya que ni Patricia Heras ni sus compaeros tuvieron nada que ver con el caso. Igualmente sac a relucir su viaje a Pars de Charlie Hebdo, porque l estaba por la libertad de expresin del que premio era una prueba; de hecho probaba que no lo tenan todo atado. Volvi a situar la violencia en el otro lado, lejos de los cuerpos represivos. El problema de Trias, representante de la ciutat morta era que la ciudad ya estaba dando seales de vida y sus argumentos suenan a falacias cnicas.

Ciutat morta es ms que una pelcula. Ha ganado una primera batalla y por ms que nadie va a reparar el dao producido, s servir para otros tantos casos, como advertencia para sindicalistas policiales y para polticos de despacho entre los que lamentablemente-, se incluyen los de ICEV, incluso Joan Tard que desde un caso que lstima- no le poda servir en MadridEn esta segunda parte ha quedado constancia de las partes, de que otra ciudad es posible, que otro periodismo es posible, que otro Ayuntamiento es posible y necesario.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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