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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2015

Vientos de guerra

Manuel Pardo de Donlebn Montesino
Rebelin


Ucrania: los orgenes

Contemplamos con estupor una escalada blica en Ucrania. Debe entenderse que los conflictos all eran inicialmente los correspondientes a pugnas entre oligarquas corruptas por hacerse con el poder, en un pas de una calidad democrtica muy deficiente. Mientras Yanukovich, apoyado por una minora rusfona (implantada especialmente en la zona oriental del pas), defenda sus relaciones comerciales privilegiadas con su vecina Rusia, principal cliente comercial y suministrador de gas natural, la oposicin haba presionado hasta el estertor en favor de un acuerdo de asociacin con la Unin Europea. Fue la negativa de Yanukovich a la firma de ese tratado de asociacin, preocupado por las consecuencias en sus relaciones con Rusia, la que precipit la escalda de protestas conocidas como de la Plaza Maidn. Estas protestas, trufadas de actos de provocacin por parte de la extrema derecha, fueron reprimidas con violencia inicialmente, aunque deben ser recordadas por el pblico espaol por la inusitada tolerancia mostrada por la polica posteriormente.

Las protestas haban sido deliberadamente alimentadas por los EEUU y la UE, que movilizaron todos sus recursos diplomticos y mediticos en un esfuerzo conjunto por hacer caer el gobierno. Para ello no dudaron en colaborar con los seguidores de la derecha ms extrema, heredera del partido de Stepan Bandera, que haba colaborado con la ocupacin nazi. En medio de unas conversaciones para poner fin al conflicto, en el que se haban alcanzado ya acuerdos, los sectores ms radicales dan un golpe de estado y obligan a salir del pas a Yanukovich y se hace con el poder Poroshenko.

Se convocan elecciones, pero previamente son ilegalizadas las formaciones polticas que apoyaban un mantenimiento del estatus previo de colaboracin con Rusia. Los partidos ms decididamente orientados a su alianza con la UE y, sobre todo, con EEUU, copan todos los resortes del poder.

Mientras tanto, Rusia, que ve con preocupacin sus instalaciones militares en la pennsula de Crimea, apoya en una maniobra relmpago la celebracin de un referndum, en el que su poblacin opta mayoritariamente por su integracin en la Federacin Rusa. Gran parte de la poblacin de Crimea era de origen ruso, como as tambin lo es la de las regiones orientales de Ucrania, la cuenca del Donbass. Adems, Crimea haba sido traspasada de Rusia a Ucrania durante la era sovitica, de manera que puede decirse que su vinculacin con Rusia vena de antiguo. Lo que aqu se ha divulgado como una anexin de Crimea por Rusia debe entenderse, en realidad, como la legtima huida de su poblacin del rgimen impuesto por la fuerza en Ucrania.

Paralelamente, las poblaciones de la cuenca del Donbass, que no aceptan el rgimen surgido del golpe de estado, organizan su resistencia en las Repblicas Populares de Donesk y Lugansk. Los que la propaganda tilda hasta la saciedad de separatistas prorrusos, son en realidad heroicos resistentes frente a la imposicin del modelo neoliberal. El Donbass, que haba sido una de las zonas industriales y mineras ms importantes de la extinta URSS, no quiere ni or hablar de las estrategias de desmantelamiento industrial, privatizaciones y laminado de derechos que son hoy moneda corriente en el resto de Europa. Buena parte de su poblacin conserva la moral de lucha de una clase obrera siempre en riesgo de perderlo todo. Y es esta moral de lucha la que les permite mantener en jaque al ejrcito de Ucrania, incapaz de hacerse con el control de la zona.

La crisis del mundo unipolar

Estados Unidos, que tras la cada del teln de acero haba forjado su utopa de un orden internacional a su nico dictado, ve peligrar su hegemona mundial. Alarmado ante el peso econmico de las potencias emergentes, arrastrando una deuda de proporciones siderales y con una economa que languidece en su competencia con ellas, est decidido a emplear todo su potencial militar, en el que sigue mantenindose como lder indiscutible. Las tan cacareadas reglas del libre mercado no rigen para los EEUU, incapaces de sostener su economa de otra forma que no sea el expolio de la periferia.

Para ello, es esencial proceder paso a paso en la eliminacin de los obstculos. Primero Rusia, despus China, su verdadero desafo. El acoso a Rusia fue una constante en la poca de la Unin Sovitica, rompiendo despus sus compromisos de no ampliar la OTAN hacia el este tras la disolucin del pacto de Varsovia. Ya mostr su rostro ms violento en todas las actividades de desestabilizacin y guerra en la extinta Yugoslavia. Su empeo lleg hasta el paroxismo con la amenaza abierta de intervenir en la guerra de Siria; solo la irrupcin del Estado Islmico, otra criatura de su encargo que se les va de las manos, ha moderado su discurso en este mbito. Sin embargo, el cerco a Rusia y su asfixia econmica siguen adelante, con la excusa ahora del conflicto en Ucrania, en donde su injerencia ha sido descarada.

La fractura para Europa

En esta tesitura, la implicacin de Europa como aliado incondicional de los EEUU es desastrosa. A Europa, con una fuerte dependencia energtica y comercial de Rusia, no le interesa para nada el rgimen de sanciones impuesto a Rusia con el pretexto de su intervencin en Ucrania. La economa rusa, basada en gran medida en las materias primas, est siendo deliberadamente asfixiada por la dramtica cada de los precios del crudo, provocada por una sobreproduccin del principal aliado de EEUU entre los productores de petrleo, Arabia Saudita. Si a esta situacin de debilidad se aaden las consecuencias de las sanciones econmicas y financieras, la sensacin de acoso pueden llevar a Rusia a buscar una salida desesperada.

Para desgracia de Europa, nos hallamos ante un escenario de escalada blica de consecuencias imprevisibles. El potencial destructivo de una confrontacin violenta en Europa oriental es, simplemente, aterrador. Ambos bandos poseen capacidad para asegurarse la destruccin mutua; y la de todo el planeta. A pesar de ello, los EEUU se las han ingeniado para imponer su agenda a Europa. Ni las sanciones econmicas y sus eventuales consecuencias (en el suministro del gas ruso) ni el riesgo de una confrontacin blica son opciones deseables para sta. Sin embargo, se halla vinculada a su estrategia a travs de la OTAN, que hace sonar los tambores de guerra sin pudor.

Espaa, adelantado de la intervencin

Y cul es el papel de Espaa en todo este tinglado? Dos elementos de primera magnitud elevan enormemente el nivel de riesgo para nosotros: las bases americanas y los actuales compromisos con la OTAN.

Por una parte, el Gobierno espaol ha autorizado el estacionamiento en la base de Morn de una fuerza de marines de despliegue rpido. Aunque formalmente establecido para su empleo en el continente africano, tambin estar disponible para intervenir como cabeza de puente en el extremo oriental del Mediterrneo y, por lo tanto, en Ucrania. El uso de Morn para estos fines fueron ya autorizados por el Gobierno del PP con carcter transitorio; ahora, se negocia, con discrecin absoluta, la modificacin del Convenio con los EEUU para ampliar esta autorizacin para hacerla permanente y con un contingente de hasta 3.000 soldados y sus medios areos de despliegue inmediato.

Por otra parte, el anterior gobierno del PSOE ya autoriz el estacionamiento en la base de Rota de cuatro destructores dotados con el sistema de combate AEGIS, que incluye lanzadores de misiles contra misiles balsticos, tambin para operar en idnticos escenarios. La utilizacin de cualquiera de estos medios en una eventual operacin contra Rusia colocara a Espaa como blanco inmediato de sus posibles represalias.

En cuanto a los compromisos con la OTAN, stos incluyen: el Centro de Operaciones Areas Combinadas (CAOC) de Torrejn, como uno de los dos nicos puntos de control de operaciones areas en el territorio europeo; una plataforma de mando de operaciones martimas a bordo del buque Castilla, basado en Rota; y un centro de mando desplegable de operaciones terrestres con capacidad para dirigir las operaciones de un cuerpo de ejrcito. Estos dos ltimos son activados cclicamente, durante periodos de 6 meses, cada tres aos, como unidades de mando en lo que constituye la Fuerza de Reaccin de la OTAN (NATO Response Force, NRF), a la que se adscriben las fuerzas que cada pas miembro haya decidido aportar en ese periodo.

Pero adems, la OTAN est ahora inmerso en la puesta en marcha de lo que ser su fuerza ms letal: la Very High Readiness Joint Task Force (VJTF, fuerza de tarea conjunta de muy alta disponibilidad). Se trata de una fuerza autnoma de ms de 5.000 efectivos, compuesta por elementos terrestres, areos, martimos y de operaciones especiales, desplegable a cualquier teatro en el mundo en menos de dos das. Con un esquema de activacin cclico de tres aos de duracin, permitira a la OTAN disponer de una fuerza de hasta tres brigadas multinacionales (la correspondiente al ao en curso, ms la del ciclo anterior y la que est en proceso de alistamiento para el siguiente) de despliegue inmediato.

Y lo ms preocupante es que es precisamente Espaa el pas que va a inaugurar esta nueva modalidad de fuerza intervencin inmediata, ya que fue designada en la pasada cumbre de Gales para liderar su primera rotacin con capacidad operativa certificada. Esto significa que aportar toda la estructura y el soporte del mando (el Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad de Btera), adems del grueso de la fuerza (una brigada de unos 3.000 efectivos), a la que se sumaran batallones de otros pases.

El objetivo declarado de esta fuerza es hacer acto de presencia inmediata en cualquiera de los pases de la OTAN en el entorno de Ucrania (en los que se estn habilitando las infraestructuras para acogerla), como respuesta a cualquier movimiento de tropas rusas a travs de su frontera, que sera considerado una provocacin. Obviamente, su despliegue puede orientarse en cualquier otra direccin, pero es Ucrania la que est en el punto de mira. Y las denuncias de supuestos movimientos de tropas rusas en el Donbass son reiteradamente aireadas en los medios de persuasin como un dogma de fe. En consecuencia, solo hace falta montar el caso para disparar su actuacin fulminante.

Pero ello no sera ms que una reaccin inmediata; a continuacin sera desplegada la Fuerza de Reaccin de la OTAN que se encuentre activada. Esto supone desplazar al teatro de operaciones hasta 35.000 efectivos en una semana.

El concepto ser probado en otoo de este ao durante las maniobras Trident Juncture. En l participarn fuerzas de tierra, mar y aire y la mayora de los movimientos sern efectuados alrededor del estrecho de Gibraltar. El despliegue de tropas terrestres ser principalmente en territorio espaol, que aporta el grueso de las fuerzas como pas anfitrin. Pero es que adems, este ejercicio se ha diseado para certificar la capacidad operativa de la primera VJTF, con su estructura de mando y todas las fuerzas comprometidas, que quedaran alistadas durante todo el ao 2016.

De manera que en un plazo de tiempo muy breve, nuestro gobierno, con la colaboracin del PSOE, ha conseguido colocar a nuestro pas como los campeones al servicio del imperio. No solo se le brindan condiciones ptimas de utilizacin de las bases a los EEUU, sino que nos meten de lleno en un dispositivo de la OTAN que compromete muy seriamente la paz en Europa. La conveniencia de la opcin por Espaa se hace evidente si se piensa en la enorme dependencia del gas natural ruso por parte de los pases centrales, a quienes no interesa, en consecuencia, aparecer en vanguardia en esta escalada.

Los riesgos y las consecuencias; por una cultura de la paz

La apuesta, ahora, es muy arriesgada: ya no se trata de un conflicto que se puede mantener circunscrito al mbito de la periferia, en la que la capacidad de represalias sobre la retaguardia es limitada. La deseada (por los EEUU) escalada puede traernos el conflicto a las puertas de casa. No es que eso haga a la intervencin aqu ms o menos moralmente justificable que en la periferia; se trata, simplemente, de que nos convierte en cmplices de un proceso en el que no tenemos nada que ganar y si mucho que perder.

El pueblo espaol no puede permanecer impasible ante una escalada blica de imprevisibles consecuencias, que est siendo alimentada desde los sectores ms duros del imperialismo dirigido desde los EEUU y al que el gobierno espaol se presta obsequiosamente sin rechistar. Causa bochorno contemplar, por ejemplo, la tibieza de la respuesta de nuestro ministro de Exteriores ante el ataque por Israel, el principal aliado de los EEUU, al puesto de control en la frontera con Lbano, en el que perdi la vida un cabo espaol. Puede alguien imaginarse la respuesta si los disparos los hubiera hecho Hezbol?

De manera que nuestro gobierno se empea en arrastrarnos por la peligrosa pendiente de la guerra de la manera ms oscurantista y con el respaldo interesado de todos los medios de persuasin. Es hora ya de decir basta, recuperando la honrosa tradicin de oposicin a la OTAN de hace tres dcadas y a la participacin en la guerra de Irak de hace tres lustros. Es preciso y urgente recuperar esa potente y digna contestacin a la guerra y a la OTAN y alimentar con entusiasmo una autntica cultura de la paz de base popular, frente a la cultura de la guerra de las oligarquas.

Manuel Pardo de Donlebn Montesino, Capitn de navo de la Armada, en la Reserva.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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