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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-02-2015

Yo no soy Nisman, ni lo quiero ser

Juan del Sur
Rebelin


La apasionante cuestin de si durante aquella larga noche los policas comieron o no comieron facturas en el departamento de Nisman concentra ahora el inters pblico.

Mencionarlo no es banalizar la muerte de una persona, sino un modo de poner en evidencia hasta qu punto los medios de comunicacin pueden desviar la atencin acerca de los elementos de esa historia que son verdaderamente importantes para nosotros.

No es el momento de escribir ochocientas pginas sobre eso: tales pginas ya estn escritas y un milln ms y quien quiera saber y entender las encontrar, aun debajo de las piedras.

Entre aquellos elementos importantes de la realidad, est darnos por enterados de que Nisman no fue el nico muerto en las ltimas semanas. As es: hubo varios nios muertos por desnutricin (que, no son personas, tambin?) en el pas que al decir de la presidenta puede alimentar a quinientos millones de seres humanos; adems, en el hospital Garrahan otros luchan contra enfermedades espantosas y varios mueren, mes a mes a causa de su exposicin a los agrotxicos. Etctera.

Pero lo verdaderamente importante es que estos muertos y otros muchos son vctimas de guerra.

Cmo?

S, vctimas de una guerra econmica que solo en algunas partes del globo asume la forma armada, pero que en todas partes arrasa con los derechos de las personas y con los bienes naturales de las comunidades.

En la Argentina, usted ya sabe, las aves de rapia se abalanzan sobre los recursos mineros, desmontan hasta el ltimo rincn aprovechable y se llevan, con las cosechas y con los minerales, el agua, la fertilidad del suelo y la calidad del aire que respiramos y del agua que bebemos.

Bueno, y qu tiene que ver Nisman con esto? Lo siguiente: l era un soldado de una de las hordas que se disputan a dentelladas una porcin mayor de la ganancia. Un soldado de escritorio, s, o ms bien, una especie de sirviente.

Esto se conoci aqu hace cinco aos, con los cables que filtr Wikileaks. Yo no me enter. Y si me enter, tena tan poca visin de su importancia que lo olvid completamente: resulta que usted y yo pagbamos muchos miles de dlares anuales para mantener un funcionario y una estructura a las rdenes de EE.UU. e Israel: nada menos que los pases que desde 1950 en ms han asesinado a millones de personas para apoderarse de sus riquezas y destruir sus modos de organizacin.

Podamos esperar algo bueno de este fiscal? No, nada. Solo lo malo. Lo peor.

Pero tenemos s, otras personas que por todas partes en los pueblos, en las rutas, en las fbricas, en las calles se levantan y enfrentan a los que con la complicidad de los gobiernos nos saquean y oprimen.

Si con alguien debemos identificarnos es con ellos. Somos ellos.

No Nisman.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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