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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-02-2015

Entrevista al periodista de investigacin Xavier Vinader
"El Estado nunca ha visto a la extrema derecha como un peligro, sino como a un colaborador"

Gemma Garca
Diagonal

Coincidiendo con el estreno del documental 'Sense Ficci', donde el periodista Xavier Vinader cuenta cmo se convirti en el primer periodista exiliado y preso de la democracia, reproducimos una entrevista publicada en la Directa.


Durante los tiempos convulsos del tardofranquismo y la Transicin, el periodista Xavier Vinader se volc a desenmascarar a la ultraderecha y sus vnculos con las fuerzas de seguridad.

Se infiltr en Fuerza Nueva durante un ao y, en ese perodo, lleg a reunirse con el lder del partido fascista Movimiento Social Italiano (MSI), Giorgio Almirante. Como consecuencia de su trabajo, se convirti en uno de los objetivos de estos grupos: sufri dos atentados y un intento de secuestro. En 1979, Vinader public tres reportajes centrados en la guerra sucia en el Pas Vasco, que lo llevaron al exilio y a la crcel. ETA asesin a dos de los ultraderechistas que se mencionaban en uno de los reportajes (Jess Garca y Alfredo Ramos) y Vinader fue condenado a siete aos de prisin por "imprudencia temeraria profesional".

Despus de pasar ms de tres aos en el exilio, ingres en la crcel de Carabanchel, hasta que, un mes y medio ms tarde, consigui el indulto. El domicilio de Vinader es una inmensa librera que, en buena parte, repasa la historia de la extrema derecha, el terrorismo, la inteligencia militar y el crimen organizado. Alrededor de 15.000 relatos llenan las estanteras de quien fue pionero del periodismo de investigacin en nuestro pas. Conversar con l es sumergirse en un modo de informar rigurosa, valiente y comprometida y acercarse a las alcantarillas de la Transicin espaola.

El terrorismo de extrema derecha, las redes europeas, la guerra sucia que se produjo en el Pas Vasco, los cuerpos de seguridad y los servicios de inteligencia... Fue en los aos 70 cuando naci el periodismo de investigacin en nuestro pas?

ramos contados los que lo hacamos; fuimos su pioneros. De hecho, esta tarea no tiene tradicin a lo largo de nuestra historia y, adems, el que haba se termin con la Guerra Civil. Empezaron 40 aos de sequa y nos toc inventarnos. Ahora bien, tenamos una cierta ventaja: la mayora venamos de las escuelas de periodismo y tambin de la escuela de la clandestinidad. Aplicamos las enseanzas de esta ltima en la praxis periodstica. Sabamos perfectamente cmo meter la nariz en todas partes, estbamos bien orientados polticamente y tenamos un gran deseo de levantar las alfombras del poder y recuperar la memoria histrica. Nos toc iniciar el camino con una legislacin en construccin. Por un lado, era peligroso porque desconocamos dnde estaban los lmites, pero, por otro lado, era interesante: la lnea roja imaginaria no estaba definida y podas forzar. Hablamos de las prisiones, de las torturas en las comisaras o de la historia de los maquis, de la ultraderecha y de sus conexiones con los servicios de seguridad del Estado... Eran hechos que este pas no haba escuchado nunca.

Vosotros lo tenais claro, sin embargo, por qu razones una empresa como Intervi apostaba por un periodismo costoso e incmodo para el poder?

El empresario se quera hacer un hueco en el mercado y vio que esto tena gancho. Haba una redaccin joven, lanzada, valiente y polticamente activada: pareca la quinta galera de la Modelo, porque todos habamos pasado por la crcel en algn momento o habamos sido detenidos. Alguno vena del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), el otro del Partido Comunista Espaol (PCE), haba anarquistas... Exista un ansia de periodismo poltico y la revista logr alcanzar el milln de ejemplares. Para explicar el xito de Intervi, se ha hablado de la famosa foto de Marisol desnuda en portada; pero ste slo fue el detonante, porque cada semana destapbamos algo las crceles franquistas, las fosas, la matanza de Badajoz, entrevistbamos a algn miembro de ETA o del Grapo... publicbamos artculos punzantes y empezamos a dar voz a personas que no haban tenido nunca. La gente identific la revista con una especie de juzgado de guardia de papel a quien contar historias que no contara a nadie ms. Haba erotismo, pero tambin denuncia.

Actualmente, los equipos de investigacin son prcticamente inexistentes, pero entonces eran imprescindibles. Cmo trabajabais?

ramos un grupo de francotiradores que nos ponamos de acuerdo fcilmente. El peligro de enfrentarnos a un enemigo tan grande y tan importante nos una. Por ejemplo, compartamos la informacin y, as, nos asegurbamos de que, si pasaba cualquier cosa, la investigacin no se detendra. No haba competencia ni personalismos. Se cre una especie de fraternidad que se ha repetido pocas veces, y menos ahora, que el periodismo se ha convertido en una profesin muy individualista. Incluso, si yo tena que cerrar un reportaje y me quedaban pistas para estirar, las pasaba a otros colegas para que continuaran. No haba el ego de mi exclusiva, lo ms importante era que se conociera la verdad. Nunca te sentas solo; ramos conscientes de lo que tenamos delante y lo importante era desmontar aquel inmenso aparato, al que slo le haban hecho un lifting. Eran la misma gente que mandaba antes, pero, de repente, se hablaba de vivir en democracia. En ese contexto, nos adentramos en el mundo de la extrema derecha y el terrorismo de Estado.

Antes de la muerte de Franco, sin embargo, ya te empiezas a interesar por estos temas...

A principios de los aos 70, se empiezan a exhibir algunos libros en cataln a travs de editoriales como Enlace o Cinco de Oros y hay una serie de atentados en Barcelona. Los grupos de ultraderecha colocaron explosivos en algunos escaparates e incendiaron alguna distribuidora. Tambin golpearon curas que dejaban sus parroquias para hacer reuniones clandestinas. Entonces me empec a interesar por aquel terrorismo de baja intensidad, sin muertos, que slo apareca en notas breves en los peridicos. Empec a poner la nariz entre los aparatos del rgimen: la Falange, los requets [fuerzas de choque del carlismo], la guardia de Franco... Este mundo desprenda una cierta fascinacin porque estaba virgen: eran personas que mandaban, gozaban de una impunidad total y se vanagloriaban. Antes de empezar a escribir, me pas mucho tiempo documentndome. Le libros clsicos del fascismo: Primo de Rivera de arriba abajo, Ramiro Ledesma Ramos, Onsimo Redondo, el Mein Kampf...

El hecho de que no se produjera una ruptura con el rgimen franquista, sino una continuidad de los rganos judiciales, policiales y funcionariales dio alas a las acciones violentas?

La extrema derecha actuaba con el paraguas de las fuerzas de seguridad. Estaba cubierto y era impune. Se ocupaba del trabajo sucio, de lo que no poda hacer el que llevaba uniforme. De repente, se populariz la palabra incontrolados, aunque nunca lo fueron: haba plena coordinacin con los cuerpos de seguridad. La mayora de investigaciones en este campo las forzamos nosotros desde el periodismo. Competamos con la polica y eso te obligaba a llegar a los lugares antes que ella. Era un ejercicio peligroso. Piensa que, durante mucho tiempo, la gente del Grupo Zeta no quera salir conmigo de la redaccin por temor a que me disparasen o me agrediesen. La revista reciba amenazas y lleg a contratar a una empresa de seguridad israel para pone detectores de metal en la entrada.

En un momento de mxima intensidad del terrorismo de extrema derecha en el Pas Vasco, en el ao 1979, publicaste tres reportajes que te llevaron al exilio ya la crcel. Por qu te juzgaron?

En 1979, haca ms de diez aos que investigaba este mundo, por eso siempre he subrayado que no me procesaron por aquel hecho concreto, sino por toda una trayectoria. Tenan dos soluciones: eliminarme fsicamente o empapelarme. Optaron por la segunda opcin, que era ms fcil, porque ETA asesin a dos personas mencionadas en uno de los reportajes. Descubrimos toda aquella trama gracias al polica nacional Francisco Ros Frutos, que se acerc a nosotros para explicarnos que la polica utilizaba a la ultraderecha en el Pas Vasco en operaciones encubiertas a ambos lados de la frontera. Planeaba atentados con el Batalln Vasco Espaol o la Triple A contra abertzales, simpatizantes abertzales, personas del entorno de ETA... Basndonos en las informaciones obtenidas, pusimos en marcha un equipo de seguimiento para documentarlas. Frutos se convirti en un topo, le hicimos fotos con los ultras, en sus lugares de reuniones y de entrenamiento... Pudimos explicar los proyectos que tenan entre manos, como un atentado contra Telesforo Monzon, que fue lder del PNV durante la repblica y fundador de Herri Batasuna. Qu hubiera pasado en un pas normal? Que el aparato judicial se hubiera puesto en marcha para aclarar las responsabilidades que se derivasen...

Se puso en marcha, pero contra el mensajero. Un juez vinculado a Fuerza Nueva os conden a ti y a Frutos. Cmo afect este procedimiento al periodismo?

Creo que signific un antes y un despus. Hay quien, desde ese momento, decidi tener cuidado. No podemos olvidar que la peticin fiscal era de doce aos y, finalmente, me cayeron seis, una condena confirmada por Tribunal Supremo y el Constitucional. Mantuvimos un enfrentamiento terrible con el poder judicial, que estaba dispuesto a parar los pies a la prensa. Lo que no ha trascendido, sin embargo, es que Frutos no fue el nico que cant, vinieron otros policas, pero no lo hice pblico para evitar ms procesos judiciales. Por las mismas razones, tampoco hemos contado qu equipo particip en la investigacin. Aquellos reportajes apuntaban a los GAL: nunca se ha explicado quin marcaba los objetivos y qu informacin se facilitaba.

El 80% de los crmenes del Estado y de la extrema derecha cometidos entre 1975 y 1987 han quedado impunes. La impunidad llega hasta nuestros das, sin embargo, para afectar slo a la derecha.

S, ha sido endmica. Cunto tiempo estuvo en prisin el asesino de la joven militante del Partido Socialista de los Trabajadores Yolanda Gonzlez? Nadie fue condenado por el atentado del ao 77 contra la revista El Papus; los crmenes de Montejurra terminaron en amnista; no se produjo ninguna condena por el asesinato del estudiante Arturo Ruiz... La lista es muy larga. Los cuerpos de seguridad nunca han sido depurados, han sido formados por quienes han sido formados y tienen unas tradiciones que an continan. De hecho, en este pas, el Estado nunca ha visto a la ultraderecha como un peligro, sino como un ente colaborador, a diferencia de la izquierda. Todo lo que huela a nacionalismo o independentismo, a anarcorevolucin o a islamismo radical, genera alarma. En cambio, la apologa del nazismo o la negacin del holocausto no tienen consecuencias. Se generan contrastes sorprendentes. Porque se han detenido personas por hacer comentarios sobre la monarqua en Facebook, y se han registrado y desmantelado ateneos libertarios con excusas similares.

Desde que empezaste a investigarla, la extrema derecha ha cambiado de enemigo. Conserva la capacidad de crear alarma social en beneficio propio?

Su capacidad de adaptacin es muy grande y mucho ms flexible que la de la extrema izquierda. Su actividad en el ciberespacio, su utilizacin de las redes, es anterior y ms potente. Cuando empec a investigarla, el enemigo era el comunismo, haba que defender Europa de los rojos. A partir de los 90, cuando cae el muro de Berln y est la bajada del Este, se cogen rpidamente a otro eje, que es la invasin del extranjero, de las personas emigrantes. Y si lleva chilaba, turbante y barba, peor an. Son grupos que protagonizan la perversin de la palabra nacionalista: hay quien lucha para que su nacin sea libre y otros que realzan los valores identitarios de superioridad. El posicionamiento de la ultraderecha bajo estos planteamientos identitarios comienza a mediados de los 80, con el Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen. Es la primera vez que una formacin se presenta a unas elecciones y entra en el juego electoral; hasta entonces, eran extraparlamentarias. Han cambiado de enemigo y ya no quieren dar miedo. La envoltura ha cambiado, pero las ideas son las mismas. Ahora, el derecho a decidir tambin es enemigo porque la unidad nacional aglutina y liga con los viejos ideales. Estoy cansado de decir que es un momento para estar atentos. No hay que generar alarmismos, pero si la polica est tan pendiente de "clulas durmientes" de supuestos yihadistas, tambin deberan vigilar la extrema derecha.

[ Entrevista publicada en la DIRECTA nmero 369, originalmente en cataln ] .

Si quieres ver el documental pincha aqu



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