Portada :: Europa :: Ucrania
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-02-2015

La nueva tregua en el Donbs: esperando el estallido final

Alberto Cruz
CEPRID


Un nuevo acuerdo, una nueva tregua, alguna esperanza antes del estallido final. EEUU y sus instrumentos de dominacin, como el FMI y la OTAN, no pueden consentir el congelamiento de una situacin que rompe toda su estrategia de cerco a Rusia a travs de las sanciones y la expansin de la OTAN y empujar todo lo que sea necesario a los neonazis que gobiernan Kiev para que rompan este nuevo acuerdo que, objetivamente, refuerza de forma significativa tanto la postura de Rusia como las aspiraciones del Donbs.

Se puede discutir si con dicho acuerdo se mantiene o no la unidad de Ucrania, con el Donbs integrado en ella, o si con el reconocimiento de una amplia autonoma y descentralizacin se inicia un camino que desembocar de forma inevitable en la separacin de las Repblicas Populares de Donetsk y Luganks porque esto es, y no otra cosa, lo que reclaman ahora las poblaciones de ambos lugares. Y ello es consecuencia de la obcecacin de la junta neonazi de Kiev de negar todas las reclamaciones que presentaron ya en el mes de mayo de 2014 y que, inicialmente, aunque con un fuerte componente antifascista, se limitaban a la federacin y al respeto a la lengua rusa. Ahora estos aspectos ya son insuficientes para una poblacin que ha soportado la guerra durante casi un ao.

No obstante, en esta ocasin, y a diferencia del acuerdo anterior, en septiembre de 2014, ahora la junta neonazi ha tenido que ceder de forma clara, bien haya sido por la situacin militar o por la presin de Alemania y Francia, que han actuado como garantes del mismo. Ucrania se ha convertido en uno de los eslabones ms claros de la geoestrategia actual, con permiso de Siria. Cuando despus de casi un ao de guerra tres dirigentes polticos como Putin, Merkel y Hollande (Poroshenko no cuenta, es un pelele neonazi en manos de EEUU) dedican varios das a un acuerdo de este tipo es que se est poniendo en juego algo muy grande. La guerra, por ejemplo. Porque eso, y no otra cosa, es lo que estn buscando con ahnco los EEUU para revitalizar su complejo militar-industrial y, de paso, su economa. Junto con el desplome de una Rusia pujante en el mbito econmico y con un papel estelar en el mbito internacional. No hay que perder de vista que desde enero est en funcionamiento la Unin Econmica Euroasitica (Rusia, Bielorrusia, Kazajstn y Armenia, con la incorporacin de Kirgizistn en mayo), que China ha ofrecido a la UEE firmar un Tratado de Libre Comercio y que Rusia est agilizando las alianzas militares con pases latinoamericanos como Cuba, Nicaragua y Venezuela volviendo de forma clara a contar con una importante presencia en Amrica Latina.

Es evidente que una accin de este tipo en Ucrania slo se justifica si el miedo de la UE a una guerra, junto al rpido deterioro de la situacin militar y a la bancarrota evidente, poltica y econmica de Ucrania, no hubiese obligado a las dos potencias de Europa (la otra, Gran Bretaa, se alinea incondicionalmente con EEUU en todas las ocasiones) a meter en vereda, o llevar algo de cordura, as sea temporal y a la fuerza, a Poroshenko. Porque esta es otra de las cuestiones a resaltar de este nuevo acuerdo: Poroshenko se ha visto obligado a dar su visto bueno al mismo por la presin de Alemania y de Francia, aunque cuente con el apoyo de EEUU, y ha tenido que aceptar una mala paz para prevenir un desastre militar, otro ms, ante unas milicias que no son todava un ejrcito unificado. Esta no es una afirmacin balad: a pesar del fracaso de la nueva movilizacin, la cuarta desde que comenz la guerra, haba logrado reunir a casi 90.000 soldados y voluntarios fascistas; sin embargo, casi el 10% de ellos, unos 8.000 estn cercados por las milicias en el enclave de Debltsevo.

En el momento de escribir este artculo la ciudad ya estaba en manos de las milicias habiendo recuperado una importante cantidad de material blico, capturado al menos 200 prisioneros (entre ellos 12 oficiales) y habiendo logrado un indudable xito militar porque se garantiza as un corredor permanente, en lnea recta, entre las dos capitales de las repblicas, Donetsk y Luganks. Es ms, junto a este hecho, que pone de manifiesto la capacidad de combate de las milicias, se est diciendo que la junta neonazi ha perdido 3.008 soldados, 3 aviones, un helicptero, 209 tanques, 199 vehculos de todo tipo y 225 caones. Si hubiese seguido la situacin as, la derrota de los neonazis hubiese sido catastrfica, por lo que tanto Alemania como Francia tuvieron que acudir en su ayuda y, al mismo tiempo, intentar retrasar una mayor implicacin de EEUU en la guerra puesto que estaba a punto de ofrecer material militar a Ucrania. Al menos temporalmente, esto se ha parado con este nuevo acuerdo.

Lo que se est filtrando del mismo deja a Poroshenko en muy mal lugar. Se le retrata como un hombre sin iniciativa alguna, saliendo una y otra vez de la sala de reunin para hacer llamadas telefnicas al Estado Mayor del Ejrcito ucraniano (y se supone que a EEUU), se le vea demudado a medida que pasaban las horas y constataba lo que estaba encima de la mesa, se le vea tembloroso y sudoroso. Incluso se dice que el acuerdo que se acab firmando no es el original, sino uno ms "dulcificado" porque Poroshenko, despus de esas llamadas telefnicas, dijo que segn estaba la redaccin no lo poda asumir. Si eso es as y, por el momento, entra dentro del campo especulatorio a la espera de ms datos, estamos ante una indicacin clara de que tanto Alemania como Francia estaban dispuestas a ir mucho ms all de lo que se ha ido. Porque cada vez es ms evidente que desde septiembre para ac, desde que se constat la incapacidad de la junta neonazi de Kiev de cumplir doblegar al Donbs como ha ocurrido con la recuperacin del aeropuerto de Donetsk por las milicias- , ha cambiado la relacin de bastantes de los pases de la UE respecto a Ucrania pasando del apoyo incondicional a una frustracin apenas contenida por el costo, econmico y poltico, que supone el mantener a este "aliado".

Ucrania es un pas en bancarrota y el crdito que el FMI concedi dos horas despus de la firma de este nuevo acuerdo, por un valor de 17.500 millones de dlares, no va a paliar mucho la situacin aunque s a corto plazo porque supone algo de fluidez para las arcas ucranianas. Con este dinero Ucrania va a profundizar sus pritatizaciones (ya se ha anunciado que el precio del gas se aumentar el 280%), a desmantelar lo poco que queda de servicios pblicos y, tambin, a modernizar su armamento de cara a la nueva y seguro definitiva ofensiva contra el Donbs. Sin embargo, este crdito se concede a lo largo de 4 aos y nada garantiza, al menos por el momento, que con un agravamiento de la guerra eso se mantenga.

Aqu se entra en la cada vez ms evidente disputa entre una parte de la UE, representada por Alemania y Francia, y EEUU (junto con otra parte de la UE como Gran Bretaa, Polonia y los pases blticos). Los primeros necesitan a toda costa rebajar la tensin con Rusia y los segundos quieren continuar con la presin para debilitar a la cada vez ms pujante potencia. Este enfrentamiento se est soslayando con el empuje de la OTAN, donde el liderazgo estadounidense es incuestionable. El envo de tropas a Polonia y los pases blticos, el reforzamiento de las bases areas y el lenguaje agresivo que sostiene -en contra de las evidencias, como por ejemplo manteniendo que hay tropas rusas en el Donbs cuando la propia Organizacin para la Seguridad y Cooperacin Europea (OSCE) lo niega- dejan muy a las claras que el objetivo final es completar el cerco contra Rusia y ese cerco se cierra con la entrada de Ucrania en la OTAN. Los neonazis de Kiev ya han dado el primer paso derogando el acuerdo por el que Ucrania perteneca al Movimiento de Pases No Alineados. Y, como es lgico, el Donbs ya ha declarado por activa y por pasiva que no va a aceptar nunca la presencia de la OTAN. El primer ministro de Donetsk, Alexander Zajarchenko, lo acaba de decir bien otra vez: para ellos la pertenencia a la OTAN es inaceptable y el simple hecho de plantearlo supone convertir en papel mojado el nuevo acuerdo que se acaba de firmar en Minks. En mayor medida, este es el "casus belli" de Rusia porque nunca va a aceptar la presencia de la OTAN en sus fronteras y Ucrania es su ltima frontera.

A da de hoy, tanto Alemania como Francia son conscientes que mantener la tensin con Rusia va a llevar a sus pases al desastre. Las sanciones agrcolas y ganaderas que impuso Rusia en represalia por las sanciones que la UE haba impuesto previamente estn llevando a la ruina al sector y ya se reconoce de forma abierta que las prdidas que estn ocasionando las sanciones rusas se cuantifican en ms de 21.000 millones de euros (1), tres veces ms de lo que se prevea inicialmente. Por el contrario, las sanciones europeas y estadounidenses a Rusia han supuesto a este pas unos 32.000 millones de euros, por lo que casi es comido por servido.

A ello hay que sumar los puestos de trabajo que se estn perdiendo en toda Europa. Pero tambin hay que aadir otras cuestiones de relieve, como la construccin naval. Francia construy un porta-helicpteros a Rusia, el "Mistral", que est varado por las sanciones. Pero son 600 millones de euros muy necesarios para las arcas francesas. Por ello Francois Hollande es uno de los ms fervientes partidarios de que se llegue a una solucin "digna" (para los intereses de la UE y, por lo tanto, para Francia) y poder normalizar las relaciones con Rusia. Hollande est presionado por un importante sector interno, desde el neofascista Frente Nacional a sectores de izquierda y sindicales, incluyendo a no pocos intelectuales, que critica con mucha dureza el servilismo respecto a EEUU y se pone como ejemplo el que el gobierno francs no se opuso a la multa de 9.000 millones de dlares que Washington impuso a una institucin francesa como el Banco Paribas por comerciar con Cuba. Eso fue el ao pasado y ahora se recuerda a Hollande que EEUU y Cuba han acordado la normalizacin de relaciones diplomticas, aunque no se haya levantado el bloqueo. Esta es una de las razones por las que Hollande ya ha dicho que si los acuerdos se cumplen, ese barco ser entregado a Rusia "en breve plazo", adems de hacer declaraciones muy rupturistas con el discurso oficial de la UE diciendo que apoya la autonoma e, incluso, la federalizacin de las repblicas de Donetsk y Luganks. Merkel no va tan lejos, por supuesto, pero sabe que es un proceso irreversible.

En todo este diseo hay un pero: los neonazis de Kiev. Han roto todos y cada uno de los acuerdos que han firmado, desde el ya lejano acuerdo con Yanukovich para adelantar las elecciones (abril de 2014) hasta el primer alto el fuego (junio de 2014) y el primer acuerdo de Minks (septiembre de 2014) por lo que este nuevo acuerdo tiene pocas posibilidades de que se cumpla. Pero ahora es muy diferente de las otras veces porque est en una situacin mucho peor, a nivel poltico y militar. El reclutamiento que ha puesto en marcha ha fracasado estrepitosamente, como ha reconocido el Ministro de Defensa al afirmar que slo se han logrado el 20% de los objetivos previstos. Slo en la primera semana de febrero 20.000 ciudadanos ucranianos entre 18 y 65 aos llamados a filas traspasaron las fronteras rusas huyendo del mismo, por lo que el gobierno ucraniano tuvo que prohibir la salida al extranjero de los hombres comprendidos entre esas edades.

Sin embargo, en esta ocasin sus prdidas son ms cuantiosas que en las anteriores y van a tardar ms tiempo en reponerse, por lo que no ser hasta el verano cuando est en condiciones de relanzar la guerra en lo que entiende que ser la ofensiva definitiva. Para ello cuentan con el apoyo armamentstico de Polonia, que est surtiendo de material a la junta de Kiev, y con el entrenamiento (y es ms que probable que tambin armas) de EEUU para reforzar tanto el ejrcito como la Guardia Nacional. Ese es el plazo con el que todo el mundo cuenta a partir de ahora.

El reloj comienza a correr para todo el mundo. Porque si los neonazis se van a rearmar para preparar una nueva ofensiva, tambin Donetsk y Luganks se van a fortalecer, las milicias se van a dotar de una estructura ms centralizada y se ir formando un verdadero Ejrcito, ahora en embrin sobre todo el Luganks donde ya existe el Ejrcito del Sur-Este con unos 9.000 integrantes. De momento, ya se estn creando tres brigadas mecanizadas que van a permitir con mayor rapidez tanto el control de mayores extensiones de territorio como de defensa de las ciudades amenazadas. Tambin se fortalecern las estructuras polticas de las dos repblicas, se tendr un mayor control de las zonas liberadas en estas ltimas semanas y se incrementarn las relaciones polticas, econmicas y militares de ambas.

Tambin en este tiempo la diplomacia se va a mover de forma muy acelerada. Unos, como Rusia, plantean claramente una situacin parecida a Chechenia, es decir, el Donbs permanecer formalmente en el seno de Ucrania pero tendr un estatus especial muy amplio y disfrutar de subvenciones del gobierno central. Otros, como Alemania y Francia, plantean el caso de Voivodina (enclave serbio dentro de Kosovo) y hay quien, como EEUU (y su pelele Poroshenko) slo busca la derrota total de las repblicas dscolas como primer paso para hacer hincar la rodilla a Rusia. Sin embargo, ser el llamado Grupo de Contacto (Ucrania, Rusia y la OSCE), junto a los representantes de las repblicas del Donbs, quienes tengan la ltima palabra sobre el modelo a seguir y que ser incluido en la reforma constitucional de Ucrania.

Dado que EEUE no est presente en las conversaciones, y que Poroshenko est en una situacin muy dbil, son las dos opciones primeras las que ms posibilidades tienen de convertirse en realidad si EEUU da una oportunidad para la paz, lo que est por ver y, no hay que decirlo, es la opcin preferida de sus ms fieles vasallos, los neonazis de Kiev. Porque tambin hay que mencionar que hay una fuerte discrepancia entre Alemania y EEUU por el futuro de Ucrania. No slo por una cuestin geopoltica, sino porque la postura pro ucraniana le est pasando factura a Merkel. En las elecciones celebradas este mes de febrero en el land de Hamburgo, su partido fue ampliamente derrotado por los socialdemcratas que, a pesar de ser sus socios en el gobierno federal, tienen una postura un poco ms matizada respecto al seguidismo respecto a EEUU y apuestan por una versin ms europea de la situacin en Ucrania.

Nota:

(1) El Diario, 9 de febrero de 2015.

Alberto Cruz es periodista, politlogo y escritor. Su nuevo libro es Las brujas de la noche. El 46 Regimiento Taman de aviadoras soviticas en la II Guerra Mundial, editado por La Cada con la colaboracin del CEPRID. Los pedidos se pueden hacer a libros.lacaida@gmail.com o bien a ceprid@nodo50.org Tambin se le puede encontrar en libreras. albercruz@eresmas.com

Fuente: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1946



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter