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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-02-2015

La democracia en la poca de las pasiones tristes

Antoni Jess Aguil
eldiario.es


Acaban de cumplirse 338 aos de la muerte de Spinoza. La plena vigencia de su legado nos brinda la oportunidad de relacionarlo con los debates actuales sobre legitimidad democrtica y democracia radical. A la luz de las vicisitudes por las que atraviesa la democracia (desafeccin creciente respecto a la poltica convencional, ascenso de formas de participacin ms all de los partidos, elevada abstencin electoral, etc.), cules son las principales contribuciones de la filosofa poltica de Spinoza para construir poder popular desde abajo e impulsar las energas democrticas de la sociedad?

El pensamiento de Spinoza abre horizontes para una accin poltica radical basada en el esfuerzo vital (conatus) de cada persona por dar lo mejor de s. Para el filsofo, el ser humano se realiza a travs de la accin. Tiende por naturaleza hacia lo que incrementa su capacidad de actuar y rechaza lo que la limita o reprime: El alma se esfuerza, cuanto puede, en imaginar las cosas que aumentan o favorecen la potencia de obrar del cuerpo, escribe en su tica. Lo interesante radica en que el poder de actuar mantiene un estrecho vnculo con el conatus presente en cada individuo: Obrar, vivir o conservar su ser (estas tres cosas significan lo mismo). En otras palabras: nuestra vitalidad se relaciona de manera dinmica con las experiencias que propician o entorpecen el desarrollo de nuestras potencialidades. Cuando la vida nos sonre, nuestra fuerza vital se despliega, mientras que cuando nos golpea, se repliega y estanca. En virtud de ello, la tica de Spinoza ensea a cultivar las pasiones alegres, aquellas que fortalecen nuestro poder de accin y estimulan nuestras ganas de vivir, en oposicin a las pasiones tristes, que las coartan y debilitan, puesto que la alegra es la transicin del ser humano de una menor a una mayor perfeccin, mientras que la tristeza es el paso de una mayor perfeccin a otra menor.

Al incidir en la accin individual y colectiva, las pasiones revelan su extraordinaria fecundidad poltica. Y aqu la aportacin de Spinoza al enriquecimiento de la democracia es clave. La democracia surge de la lucha contra lo que disminuye o perjudica la fuerza del conatus, impidindole devenir un sujeto de cambio. Los dictados y abusos del poder provocan una indignacin (el odio hacia aquel que ha hecho mal a otro) que acta como materia prima para generar un poder popular multitudinario y transformador. Por eso Spinoza nos invita a pensar la democracia no desde las coordenadas de la poltica representativa liberal dominante, sino como una prctica radicalmente participativa mediante la cual las personas involucradas aumentan su capacidad de autogobierno. En este sentido, la democracia es un ejercicio de autonoma, resistencia e incluso desobediencia a los poderes que oprimen, explotan y nos roban la alegra (o la dignidad, por usar un trmino ms en boga); es el desarrollo de nuestra potencia de actuar a travs de las pasiones alegres o, dicho de otro modo, es la lucha contra la tristeza, la docilidad y el miedo infundidos en la sociedad. Por ello no resulta extrao que en el Tratado teolgico-poltico Spinoza caracterice la democracia como el ms natural de los regmenes polticos.

Frente a la frialdad de la racionalidad poltica instrumental privilegiada por la modernidad occidental, Spinoza incorpora tambin una sabidura de los afectos que permite avanzar en los caminos de la nueva poltica para una democracia real surgida en calles y plazas. Se trata de una sabidura para la transformacin y la liberacin que abre espacios para la afectividad y persigue otras formas de construccin de la poltica que no se diluyen en categoras abstractas (clase obrera, pueblo, etc.), sino que invitan a comprometerse con la vida y a acompaar las luchas emancipadoras. Es una sabidura terrena que no separa el sentir del pensar y cuyas prcticas polticas implican un alto grado de reciprocidad y empata. Por eso la filosofa de Spinoza constituye un faro de referencia para los activismos que buscan reconectar la poltica con las preocupaciones emocionales y prcticas de la vida diaria: los que rodean congresos y bancos, los que paran desahucios, los que agitan las manos para buscar consensos, los que tienen el coraje de decir no y de gritar ya basta!, los que forman mareas humanas de camisetas verdes y blancas, los que cantan en medio (y a pesar) de las cargas policiales, los que se desnudan y exhiben la fragilidad del cuerpo golpeado por los recortes, los que ante las porras amenazantes se sientan pacficamente en el suelo para pedir la paz y la palabra, los que disparan versos en obsequio al pblico, etc. Quien ha presenciado un desahucio comprende mejor que nadie el poder movilizador y emocional de un abrazo, lo que pone de relieve el potencial poltico de los afectos, prcticamente suprimidos del espacio pblico por un orden que les niega su politicidad. Una democracia radical que no valore la capacidad de tocar y sentir no merece que se luche por ella.

Pero vivimos en una poca marcada por el predominio de las pasiones tristes, que las lites dominantes utilizan para fomentar la pasividad y generar impotencia frente a lo que se presenta como inevitable. Por ello, mientras el poder popular sea un brote efmero, y no ese conatus que nos impulsa a seguir luchando de manera constante y apasionada all donde sea necesario, la democracia radical estar ms cerca de la tristeza que de la alegra.

 

Antoni Aguil es filsofo poltico y profesor del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Combra.

Fuente: http://www.eldiario.es/contrapoder/pasiones_alegres_democracia_6_358774159.html



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