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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-02-2015

Un sombro panorama se cierne sobre Yemen

Txente Rekondo
Rebelin


Los acontecimientos de las ltimas semanas en Yemen no abren la puerta a una solucin a medio plazo en el pas. La corrupcin estructural, el desigual desarrollo social, la compleja red de etnias, tribus y familias que componente el tejido social, las diferencias religiosas, la debilidad de las instituciones del estado, la intromisin de actores extranjeros han contribuido a la sucesin de crisis y rebeliones que vive Yemen en los ltimos aos.

La fotografa actual nos muestra a la mayor parte de la poblacin empobrecida; con continuos cortes de electricidad en las ciudades, y en gran parte de las zonas rurales sin acceso a la misma; un alza de precios generalizado; el desempleo aumentado sin freno; con serios problemas estructurales en la agricultura (falta de agua, dependencia hacia la produccin del qat); con una economa destrozada Como apuntan algunas fuentes, una situacin triste y un futuro sombro, o lo que algunos, salvando las distancias, han querido definir como el nuevo Afganistn.

Al hilo de las protestas que sacudieron algunos pases hace algunos aos, en Yemen tambin se puso en marcha un movimiento social que intent acabar con el rgimen de Ali Abdullah Saleh, el entonces presidente yemen. La juventud y los aires de cambio sacudieron el pas, forzando una salida de Saleh y abriendo la puerta a posibles cambios. Sin embargo, las dificultades no tardaron en aparecer, y todos los esfuerzos por apartar a Saleh de la enorme influencia que posea han sido infructuosos, y a da de hoy sigue siendo uno de los actores ms poderoso en Yemen.

Su sustituto, Hadi, intent liderar una transicin y alejarse de su antecesor, con el que haba colaborado en el pasado. Sin embargo, no ha logrado impulsar los cambios, y la compleja coyuntura yemen ha terminado por sobrepasarlo tambin.

En este complicado puzle surge una fuerza por encima del resto, el movimiento protagonizado por los llamados Houtis. Este fenmeno que tiene sus races en la dcada de los noventa y que se articula en torno a una familia del norte de Yemen y que hace una lectura revivalista del islam que procesan (chiismo zayd), rompe sus lazos con el entonces presidente Saleh, al optar ste por impulsar a otros personajes en la regin.

En 2004 los enfrentamientos armados entre el rgimen de Saleh y los Houtisd comienzan a aumentar, y a pesar de la represin del gobierno central y la prdida de algunos de sus dirigentes, mantiene el pulso a Saleh.

Al hilo de la llamada primavera rabe, los Houtis lanzan una ofernsiva contra dos de sus enemigos ms acrrimos, Ali Mohsen al Ahmar, el militar que ha dirigido las operaciones contra ellos y contra el partido al-Islah (la rama yemen de los Hermanos Musulmanes). Desde entonces, el movimiento ha protagonizado una transformacin interna, que se ha materializado el pasado septiembre con la creacin de Ansarollah (los partisanos de Dios), convirtindose adems en la fuerza poltica y militar dominante en buena parte del pas.

Una clave para entender este rpido auge puede ser la capacidad de atraer a diferentes sectores yemenes, fruto de sus oposicin a las medidas del FMI, su apuesta por combatir la corrupcin, y sobre todo por la visin realista de la compleja situacin en Yemen, tomando en cuenta los factores y actores presenten en dicho escenario a la hora de dar pasos.

Por eso, se presenta como un movimiento revolucionario y no sectario y que al mismo pueda ser la alternativa del desacreditado sistema actual. Y al mismo tiempo, ante la comunidad internacional se muestra como un actor a tener en cuenta y con el que se puede negociar, aunque para ello modere sus discursos iniciales. Conscientes de las complejidades citadas, a corto plazo busca consolidar su influencia poltica, y poco a poco asentarse como un estado dentro del propio estado.

En este sentido tambin podra encajar el supuesto pacto que habra materializado con su antiguo enemigo, el ex presidente Saleh, y sobre todo con las fuerzas de seguridad y militares fieles al mismo. Lo que sin duda ayudara a entender el rpido avance militar del movimiento houti y su facilidad para hacerse con el control de capital.

Uno de los obstculos que debern afrontar en el futuro inmediato en el gran abanico de enemigos que a da de hoy tienen los Houtis. En los ltimos meses se han sucedido graves enfrentamientos con importantes familias del pas (los al-Ahmar), con tribus influyentes (la tribu Bayt Hanash) o movimientos como el de Tihami. Adems no conviene olvidar su lucha contra al Qaeda de la Pennsula Arbiga (AQAP), quien no dudar en acentuar la misma en clave sectaria, como lo hace en Iraq o Siria.

Tambin se cuenta entre sus poderosos enemigos el partido al-Islah, con fuertes lazos con la citada familia al-Ahmar. Y finalmente, tampoco se presenta fcil su situacin en el sur del pas, donde un movimiento secesionista muy dividido, con muchas alianzas e intereses hace difcil la materializacin de un frente unitario que abriese a corto plazo la puerta para la reedicin de una experiencia como la extinta Repblica Democrtica Popular de Yemen. Y donde adems, los grupos de AQAP intentarn desestabilizar an ms la situacin.

Ante este panorama, la estrategia del movimiento Houti estara buscando saldar viejas deudas con viejos enemigos, evitar que las lites desplazadas del poder retomen su influencia y su postura contra los houtis, y finalmente, evitar el auge de futuras posibles disidencias.

Algunos actores internacionales tambin juegan sus bazas en Yemen, a pesar de que la mal llamada comunidad internacional hace tiempo que prefiere olvidarse de la cruel situacin del pas. As, EEUU estara jugando sus bazas de manera multidimensional, buscando aliados contra al Qaeda y en ocasiones contra Irn. Por su parte, Arabia saudita, aliado estratgico de Washington, se muestra preocupado por los cambios que pueden producirse en Yemen, sobre todo si stos influyen en su pulso geoestratgico con Tehern, as como la posible desestabilizacin interna que pueda sufrir el propio reino en el futuro.

Por ello no debera extraar que el uso de organizaciones como AQAP sean la baza elegida por los dirigentes saudes, como ya lo han hecho en el pasado. Al tiempo que intentar reducir el conflicto a un enfrentamiento meramente sectario, obviando la compleja realidad yemen.

La figura de Irn tambin asoma en este conflicto. Algunas fuentes sostienen que el movimiento Houti, a travs de Ansarollah poda integrarse en el eje que a da de hoy forman Irn, Siria e Hezbollah, y para ello se apoyan en declaraciones de algunos protagonistas, a los que otras fuentes encuadran ms en un movimiento propagandstico que real. Esos analistas sostienen que las diferencias entre los citados actores no permiten anticipar una alianza de ese tipo.

El futuro incierto y sombro planea sobre Yemen. Mientras que la mayora de su poblacin apuesta por un nuevo sistema federal que dote de mayor poder a las autoridades locales, otros actores no veran mal la particin norte-sur del pasado, o incluso una reorganizacin nueva en clave regional.

Cualquier paso que se pretenda dar deber tener en cuenta la organizacin social, poltica y religiosa del pas, as como las maniobras e intervenciones que procedan de esos actores extranjeros dispuestos a sacrificar cualquier solucin si sta no es acorde con sus propios intereses.


Txente Rekondo.- Analista Internacional

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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