Portada :: Mundo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-02-2015

Grecia sola no puede
Vctimas de la austeridad del mundo, unos

Ismaiel Hossein-zadeh
Global Resarch

Traducido del ingls para Rebelin por Sara Plaza


Independientemente del resultado de las negociaciones entre el recientemente elegido gobierno griego y los representantes del capital financiero europeo, el mero hecho de que la marejada de rabia del pueblo griego provocada por las medidas de austeridad neoliberales haya llevado al poder a un partido de izquierdas como SYRIZA merece ser celebrado por las vctimas de la austeridad del resto del mundo. Ms que nada, la victoria electoral de SYRIZA demuestra claramente que cuando las personas se movilizan pueden cambiar las cosas.

Sin embargo, resulta necesario atemperar el entusiasmo por la victoria electoral de SYRIZA advirtiendo de un par de peligros. El primer problema es que si los movimientos anti-austeridad de otros pases no consiguen instalar en el gobierno a sus representantes y no logran coordinar sus acciones de protesta con sus homlogos en Grecia, las promesas electorales SYRIZA se vern frustradas por el poder del capital financiero. La segunda preocupacin es que los lderes de SYRIZA al mando del nuevo gobierno no parecen estar firmemente comprometidos con los cambios que prometieron a sus electores durante la campaa electoral.

De hecho, existen pruebas de que el gobierno del primer ministro Alexis Tsipras est tranquilizando a los acreedores sobre los importantes compromisos que dicho gobierno est dispuesto a asumir. Entre ellos se incluyen (a) el compromiso de permanecer en la Eurozona, lo que equivale a renunciar a una importante baza en las negociaciones, y (b) el compromiso a pagar la deuda en su totalidad, es decir, no a la condonacin de la deuda.

A cambio de estos importantes compromisos, la ayuda que pide el gobierno de Tsipras es bastante modesta: lejos de recurrir a la presin de la calle, que fue la que les dio la victoria, y pedir un "recorte de la deuda", lo que est pidiendo el gobierno es bsicamente un poco de espacio poltico para poder maniobrar; que le concedan "prstamos puente" con la esperanza de que dichos prstamos le den un cierto respiro y la oportunidad de alcanzar acuerdos a largo plazo con sus acreedores.

Una de las razones fundamentales para entender la postura moderada que mantiene el nuevo gobierno respecto a sus acreedores es que los lderes de SYRIZA al frente del gobierno son en gran medida reformistas y/o nacionalistas socialdemcratas, no revolucionarios o socialistas decididos a sacudir el sistema capitalista. Solo si sus electores mantuvieran viva y aumentaran la presin en la calle, estos lderes podran obtener concesiones significativas de los representantes del capital financiero. Pero como semejante escenario revolucionario parece estar ms all de su perspectiva poltica/ideolgica, han optado por concesiones temporales pequeas o cosmticas, de la oligarqua financiera.

Pero aunque sea cierto que los lderes de SYRIZA no son revolucionarios idealistas, y que su compromiso de devolver la deuda griega en su totalidad se debe en gran medida a su visin del mundo capitalista, sigue siendo un hecho que, en ausencia de solidaridad internacional y apoyo por parte de las vctimas de la austeridad de otros pases, sera extremadamente difcil para Grecia (o cualquier otro pas en solitario) arrancar concesiones efectivas y significativas de los gigantes financieros internacionales, incluso si esos lderes mantuvieran sus promesas electorales.

No se trata solamente de Grecia, ningn otro pas por si solo puede hacer frente a las fuerzas del capitalismo mundial y cambiar las reglas a favor de su poblacin. Esto explica el fracaso o la derrota de los experimentos socialistas y/o socialdemcratas en pases como la Unin Sovitica, China, Vietnam, Suecia, Chile, Nicaragua y Cuba. Explica tambin porqu tantos regmenes nacionalistas, soberanistas y de izquierdas fueron derrocados por las fuerzas hegemnicas del capitalismo mundial despus de la Segunda Guerra Mundial. Entre esas fuerzas de "cambio de rgimen" no solo aparecen las intervenciones militares directas y los golpes de estado, tambin estn incluidas acciones encubiertas y estrategias de "poder blando" como las revoluciones de colores, los golpes de estado "democrticos", las guerras civiles fabricadas, las sanciones econmicas y similares.

Los guardianes de los mercados capitalistas/financieros mundiales no solo cambian regmenes "poco complacientes" en los pases menos desarrollados, sino tambin en los pases capitalistas centrales. Lo consiguen no tanto por medios militares sino haciendo uso de dos mecanismos sutiles pero eficaces: (a) elecciones artificiales, econmicamente rentables, que se venden como expresiones de democracia; y (b) instituciones financieras y think tanks muy poderosos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), los bancos centrales y las agencias de calificacin crediticia como Moody's, Standard & Poor's y Fitch Group.

La mala calificacin crediticia por parte de estas agencias puede causar importantes estragos en su situacin monetaria, financiera y econmica en los mercados mundiales, condenando a su gobierno a hundirse y ser reemplazado. As es como durante las turbulencias financieras de estos ltimos aos varios gobiernos han sido sustituidos en Europa. Entre ellos se encuentran el derrocamiento/la renuncia del primer ministro del Gobierno griego, Yorgos Papandru en 2011 y el del Gobierno italiano del primer ministro Mario Monti en 2013.

As pues, parece que los imperativos de la rentabilidad que dicta la austeridad neoliberal plantean alternativas difciles para sus vctimas. Si deciden resistirse a las medidas de austeridad dictadas por los representantes institucionales del 1% financiero, es casi seguro que provocarn la ira de los mercados internacionales de capitales, los organismos internacionales como el FMI y la OMC y los propios bancos centrales. Por otro lado, si cumplen los requisitos de austeridad, no solo sufrirn dificultades econmicas inmediatas sino tambin las medidas de ajuste para garantizar la prosperidad y el desarrollo econmico a largo plazo.

Entonces, qu es lo que hay que hacer? Qu conclusiones pueden sacarse de estas experiencias? Existen alternativas a la agenda neoliberal global?

De lo anterior se deduce que para que la lucha anti-austeridad en Grecia y otros pases resulte ms efectiva y sostenible, tiene que extenderse del terreno nacional al internacional. Del mismo modo que en su lucha contra el 99%, las elites de la clase capitalista mundial desconocen los lmites territoriales o nacionales, tambin las vctimas de la austeridad econmica necesitan coordinar sus respuestas a nivel internacional.

Aislados y confinados dentro de las fronteras nacionales, los movimientos anti-austeridad ven limitada su defensa de los salarios, el empleo y el nivel de vida por las continuas amenazas de sanciones econmicas, fuga de capitales y traslado de la produccin. Un primer paso lgico que sirve como elemento disuasorio ante la estrategia del capital transnacional de chantajear a los trabajadores y las comunidades mediante amenazas como la de destruir o exportar los puestos de trabajo desplazando sus negocios a otro lugar, sera eliminar los factores que incentivan la deslocalizacin, la fuga de capitales y la tercerizacin. A tal fin, sera esencial equiparar el coste de la mano de obra a nivel internacional.

Esto implicara adoptar los pasos necesarios hacia el establecimiento internacional de salarios y prestaciones, es decir, hacia la paridad de costes laborales dentro de una misma empresa y de un mismo sector comercial teniendo en cuenta (a) el coste de vida, y (b) la productividad en cada pas. Una estrategia de este tipo reemplazara la actual competencia a la baja entre trabajadores de varios pases por polticas de negociacin coordinadas que garanticen el inters mutuo y la solucin de problemas a nivel global. Aunque esto pueda sonar radical, no es ms radical que lo que la clase capitalista transnacional ha estado haciendo durante mucho tiempo: coordinar sus polticas de austeridad a nivel global.

Se sostiene a menudo que ante la constante y cada vez mayor sustitucin de la mano de obra por mquinas y, por lo tanto, el cada vez menor peso/papel del trabajo humano en la produccin, el hecho de sugerir alternativas laborales al dominio del capital resulta anacrnico.

Es verdad que en los pases capitalistas centrales el porcentaje de mano de obra empleada en grandes empresas manufactureras y mineras ha disminuido en comparacin con el nmero de trabajadores en las llamadas industrias de servicios. Pero esto no es ms que la diversificacin de la fuerza de trabajo, que sigue a la diversificacin de la tecnologa y de la actividad econmica; y la conclusin de que ello representa una disminucin del peso total o de la importancia de la clase obrera no se justifica.

El tipo de uniforme de trabajo, el llevar camisa o mono, o el que la remuneracin recibida se denomine honorario o sueldo, no lo hace a uno ms o menos trabajador asalariado que a otro. De hecho, las estadsticas sobre salarios y prestaciones de la fuerza de trabajo muestran que, de media, los trabajadores de oficina actualmente cobran menos y tienen menor seguridad econmica que los trabajadores manuales/industriales tradicionales.

El crecimiento de las industrias de servicios tambin ha significado el aumento de trabajadores que solo cobran el sueldo mnimo y no tienen prestaciones. Hoy en da el gran nmero de trabajadores de las telecomunicaciones, el transporte, los bancos, los hospitales, el sector energtico, etc., podran paralizar la economa capitalista de manera tan eficaz como los trabajadores manuales del sector manufacturero.

Es ms, los "profesionales" y los empleados asalariados como los profesores, los ingenieros, los mdicos e incluso los directivos intermedios e inferiores se estn convirtiendo cada vez ms en trabajadores con honorarios y, por lo tanto, estn pasando a regirse por las fuerzas de la oferta y la demanda del mercado laboral. Esta tendencia se est volviendo dominante, lo que significa que, en general, son cada vez ms las personas que se incorporan a las filas de la clase obrera a pesar del relativo descenso de la ocupacin en el sector manufacturero [1].

Ms numerosa que nunca, la clase obrera puede influir, determinar y en ltima instancia dirigir la economa mundial si asume el reto (a) a nivel internacional, y (b) participando en coaliciones y alianzas ms amplias con otros estamentos sociales que tambin luchen contra la austeridad neoliberal.

Como ya se ha sealado, mucha gente ver este tipo de propuestas como descabelladas o poco realistas. Ciertamente, estos no parecen buenos tiempos para hablar del internacionalismo de izquierdas, o de alternativas radicales al capitalismo. El actual panorama sociopoltico de nuestra sociedad parece sustentar esos sentimientos pesimistas. Los altos niveles de desempleo en la mayora de los pases y la resultante rivalidad entre trabajadores, combinados con la ofensiva de la austeridad a nivel mundial, han puesto a la clase obrera a la defensiva. La deriva de los partidos socialistas, socialdemcratas y laboristas europeos hacia la economa de mercado que se aplica en Estados Unidos y la erosin de su ideologa, poder y prestigio tradicionales han generado desconcierto en los trabajadores europeos. El colapso de la Unin Sovitica se cierne sobre el fantasma del socialismo. Todos estos acontecimientos han contribuido de forma comprensible a la confusin, la decepcin y la desorientacin de los trabajadores y las personas de izquierdas a nivel mundial.

Sin embardo, ninguno de estos acontecimientos adversos indica que no se pueda salir del statu quo . El capitalismo no es solo "destructivo", es tambin "regenerativo", como dijo Karl Marx. A medida que conquista mercados mundiales, universaliza el reinado del capital y altera las condiciones de vida de muchos, siembra simultneamente las semillas de su propia transformacin. Por un lado crea problemas comunes y preocupaciones compartidas por la mayor parte de la poblacin mundial; por el otro, crea la condiciones y la tecnologa que facilitan la comunicacin y la cooperacin entre esta mayora de ciudadanos del mundo para plantear acciones conjuntas y soluciones alternativas.

La globalizacin de la produccin, la tecnologa y la informacin no solo han creado condiciones favorables para el internacionalismo del capital, sino tambin para los trabajadores y las fuerzas de base que estn desafiando el control capitalista de sus vidas y comunidades. Aunque a menudo se oculten (y sean censuradas por las grandes corporaciones mediticas), existen inconfundibles seales esperanzadoras de que las polticas de retroceso econmico del neoliberalismo han comenzado a despertar a los movimientos de base y a los trabajadores de todo el mundo.

Aturdidos al principio por la terapia de choque y el vertiginoso ataque del neoliberalismo que deterior sus condiciones de vida tras el colapso financiero de 2008, actualmente los ciudadanos europeos estn desarrollando poco a poco poderosas campaas para detener la privatizacin de los bienes y servicios pblicos patrocinada por los acreedores.

"En paralelo a la imposicin de medidas de austeridad y privatizaciones, estn surgiendo un sinnmero de iniciativas de base que constituyen una autntica contratendencia a esta nueva oleada de privatizaciones. Esta contratendencia va mucho ms all de la resistencia reactiva y pone de manifiesto una verdadera va de avance para los servicios pblicos de Europa. As pueden surgir y desarrollarse con fuerza unos servicios pblicos renovados, con una verdadera participacin democrtica. [...] [b]ajo el lema de 'Por una primavera europea'. El objetivo de esta serie de acciones, huelgas y manifestaciones era ayudar a conectar y multiplicar las resistencias locales en todo el continente" [2].

Los autores de este prrafo se refieren ms adelante a como en Pars, por ejemplo, el proceso de transferencia de los servicios del agua de empresas privadas a los gobiernos municipales fue todo un xito, que ahorr 35 millones de euros durante el primer ao y mejor la prestacin del servicio. Tendencias similares de "remunicipalizacin" han aparecido en Alemania, Finlandia y Reino Unido, a medida que los gobiernos municipales recuperan la gestin de sectores como la energa, los bosques, el agua, el transporte, los residuos y el reciclado.

En Espaa, a partir del movimiento de los indignados, han surgido varios colectivos populares, conocidos como "mareas ciudadanas", para luchar contra las medidas de austeridad y la privatizacin de los bienes y servicios pblicos que promueve la Troika: el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisin Europea. Entre ellas se incluyen la "marea azul" contra la privatizacin del agua, la "verde" en defensa de la educacin pblica, la "blanca", de la sanidad pblica y la "naranja", de los servicios sociales.

En Portugal, la campaa ciudadana "Agua de todos" present 40.000 firmas en marzo de 2013 "en contra de la privatizacin de la compaa nacional de agua". En Italia, en un referndum anti-privatizacin que se celebr en junio de 2011, el 96% del electorado (unos 26 millones de personas) vot a favor de "derogar las leyes que fomentan la privatizacin de la gestin de las empresas pblicas locales y de agua". Y en julio de 2012, "a raz de una enorme presin popular, el Tribunal Constitucional italiano dictamin que los intentos legales para volver a introducir la privatizacin de los servicios pblicos eran inconstitucionales" [3].

En Atenas, Grecia, la campaa "Salvemos el agua griega" fue lanzada en julio de 2012 en contra de la privatizacin del agua y para "promover el control democrtico de los recursos hdricos". Asimismo, en Tesalnica, la Iniciativa 136, un movimiento ciudadano, "est luchando contra la privatizacin de la empresa pblica de agua y saneamiento y abogando, en su lugar, por la gestin social a travs de cooperativas locales". El municipio de Pallini tambin "ha tomado la decisin de no permitir la privatizacin de sus reservas de agua". En trminos generales, los ciudadanos y los sindicatos griegos (desafiando a menudo las polticas colaboracionistas de clase de la dirigencia burocrtica) "han opuesto una fuerte resistencia a la privatizacin de los servicios de energa, telecomunicaciones e infraestructuras de transporte" (ibid.). Y la intensificacin de las protestas anti-austeridad ha sido un factor clave para que SYRIZA llegara al gobierno tras los comicios de enero de 2015.

"Por una primavera europea" es un movimiento anti-austeridad que coordina acciones de protesta internacionales en toda Europa. En su declaracin de objetivos afirma:

"El movimiento paneuropeo sigue creciendo y 'Por una primavera europea' utilizar su pgina web para difundir las nuevas movilizaciones, acciones, huelgas y protestas que estn ayudando a construir una fuerza de oposicin de base a las polticas injustas y antidemocrticas impuestas por la Comisin Europea, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo, alias la Troika" (http://corporateeurope.org/eu-crisis/2013/02/european-spring ).

El internacionalismo no es un dogma inventado por Marx, sino el reconocimiento del desarrollo de las leyes del capitalismo, de las leyes de la acumulacin de capital como "valor auto-expansivo" que no tiene en cuenta los lmites fsicos, geogrficos o nacionales. Puede resultar de inters la comparacin entre las primeras etapas del desarrollo del capitalismo a nivel nacional y su posterior expansin a nivel internacional. En sus etapas iniciales de desarrollo, el capitalismo consolid y centraliz todos los pequeos estados, principados y seoros feudales en estados-nacin con el fin de crear un contexto ms amplio para el desarrollo de las fuerzas productivas.

Hoy est teniendo lugar una consolidacin similar de los mercados a nivel internacional. As cmo en las primeras etapas del capitalismo, los estados-nacin facilitaron la consolidacin de mercados nacionales estableciendo monedas nacionales, legislacin mercantil nacional, leyes impositivas nacionales y dems, en la actualidad desempean una tarea parecida a travs de organizaciones internacionales como el FMI, el Banco Mundial, la Unin Europea, la Organizacin Mundial de Comercio (OMC) y el Banco de Pagos Internacionales, el cual representa el crtel bancario internacional no oficial.

Los trabajadores y las organizaciones de base necesitan moverse de la esfera nacional a la internacional, lo mismo que en su da pasaron del nivel local y/o artesanal del capitalismo temprano al nivel internacional actual. El hecho de que los intentos previos de solidaridad obrera internacional fracasaran no significa en absoluto el fin de la necesidad de dicha solidaridad.

Notas

[1] Sobre este asunto ver, por ejemplo, Harry Braverman, Labor and Monopoly Capital, Nueva York: Monthly Review Press 1974; Michael Yates, Why Unions Matter, Nueva York: Monthly Review Press 2009; Michael Zweig, The Working Class Majority, Ithaca, NY: Cornell University Press 2012.

[2] Zacune, J. et al, "Privatizando Europa: La crisis como tapadera para consolidar el neoliberalismo", Documento de Trabajo. Amsterdam: Transnational Institute, marzo de 2013. [En lnea].  

[3] Ibid.

Ismael Hossein-zadeh es Profesor Emrito de Economa (Drake University). Autor de Beyond Mainstream Explanations of the Financial Crisis (Routledge, 2014), The Political Economy of U.S. Militarism (Palgrave-Macmillan, 2007), y Soviet Non-capitalist Development: The Case of Nassers Egypt (Praeger Publishers, 1989). Ha colaborado adems en Hopeless: Barack Obama and the Politics of Illusion (AK Press, 2012) .

Fuente: http://www.globalresearch.ca/greece-alone-cannot-do-it-austerity-victims-of-the-world-unite/5432788



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter