Portada :: Cultura :: Leer
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-02-2015

Resea de Barbara Ehrenreich, "Por cuatro duros. Cmo (no) aparselas en Estados Unidos", Capitn Swing, 2014 (traduccin de Carmen Aguilar)
El anti-Hollywood y la distopa antiobrera. Sobre la situacin real de la clase obrera norteamericana

Salvador Lpez Arnal
El Viejo Topo


Un prlogo (a la dcima edicin!) escrito en torno a 2008, poco antes del estallido de la Gran Recensin, una introduccin Manos a la obra-, las tres experiencias vividas por la autora Camarera en Florida, Empleada del hogar en Maine, Dependienta en Minnesota- y las conclusiones forman este ms que recomendable libro: Por cuatro duros. Cmo (no) aparselas en Estados Unidos, una digna aproximacin no interna -por razones que, a la vez, alientan y limita, desde luego soy muy distinta de quienes normalmente desempean en Estados Unidos los puestos ms humildes- a la situacin de la clase obrera norteamericana. Si recordamos, aquel Cabeza de turco de Gnter Wallraff de los aos ochenta, por el mismo sendero de comprensin y empata con los ms desfavorecidos.

En el caso que comentamos en esta resea, hacia los trabajadores norteamericanos, inmigrantes o no. Sin ceguera y sin olvidarse de lo ms bsico, de los privilegios de cada uno. Palabras de Barbara Ehrenreich [BE], de la autora: Lo nico que pido que se tenga en cuenta cuando d un traspi es que las mas eran, sin duda, las mejores circunstancias: las de una personas con todas las ventajas que la etnia y la educacin, la salud y la motivacin pueden conceder, en tiempos de desbordante prosperidad, para sobrevivir en las profundidades de la clase econmica ms baja (p. 30).

Algunos datos para situarnos en el contexto econmico de las clases trabajadoras usamericanas. Un salario mnimo de 15 dlares la hora (unos 10,8 euros; actualmente es de 7,25 dlares a escala federal y oscila entre este importe y el tope de 9,30 dlares segn el Estado) es en la actualidad una de las reivindicaciones ms populares y extendidas en EE UU. La movilizacin la iniciaron los working poor (pobres con trabajo) de los establecimientos de comida rpida y de las grandes superficies. Encontr un amplio eco en el seno del movimiento Occupy. Incluso los ms que moderados y sistmicos sindicatos usamericanos la apoyan.

El presidente Obama se ha declarado, es decir, se ha visto obligado a mostrarse partidario de un compromiso en torno a los 10,10 dlares para los trabajadores y trabajadoras del sector pblico. Menos de 7 euros por hora! Por lo dems, desde 1997 hasta hoy, los salarios de los nuevos contratados en la industria automovilstica noretamericana han descendido un 40% (50 a 60% si se tienen en cuenta primas y ventajas suprimidas), mientras que los salarios de los trabajadores ms antiguos estn congelados en 17 dlares. Los convenios distinguen entre una categora de nuevos contratados con salarios bajos y derechos sindicales muy cercenados. La Nissan es un ejemplo destacado de estas prcticas de desigualdad. Lo sabemos bien por sus hazaas entre nosotros. Este proceso se ha acelerado desde el comienzo de la recesin, en 2007-2008. El salario mnimo digno aparece como un umbral absolutamente indispensable, en Estados Unidos y en nuestra Europa neoliberal. La quinta Alemania, por supuesto, no excluida. Se ha regulado recientemente, y con excepciones, en un mnimo de 7,5 euros/hora.

Durante estas movilizaciones en EEUU, los sindicatos estuvieron a la altura de las circunstancias (lo que no siempre suele ser as). En la mayora de los casos, interpretaron el movimiento como una expresin de rabia e indignacin de los trabajadores y trabajadoras ms jvenes. Haba que apoyarles. En aquellas marchas de protesta participaron decenas de miles de trabajadores, en muchos casos sindicados, con o sin el apoyo de su propio sindicato, poniendo as de manifiesto la fuerza de una idea simple pero esencial: el 99% debe defender sus intereses de manera solidaria contra el 1% que acumula la mayor parte de la riqueza. Las desigualdades aumentan y perjudican gravemente la salud, las esperanzas y la vida e incluso el sentido que a ella imprimimos.

La reivindicacin de un aumento del salario mnimo ha suscitado, como decamos, una oleada de luchas en los establecimientos de comida rpida y las grandes superficies. En la pequea localidad de Immokalee, en Florida, un grupo de trabajadores inmigrantes lanz una campaa en los puntos de venta de la cadena para exigir una mejora salarial, junto con un precio mejor por los tomates adquiridos a los agricultores de la regin. Obtuvieron el apoyo de los estudiantes, que organizaron un boicot nacional contra Taco Bell, creando as una amplia coalicin en defensa de estos objetivos Y han conseguido lo que se proponan. Es posible araar conquistas buscando aliados. La historia del movimiento obrero internacional, tambin del usamericano, est lleno de estos ejemplos.

Hay mucha ms cera que cortar pero volvamos a nuestro ensayo.

BH es una escritora y activista social norteamericana. Doctora en biologa por la Universidad Rockefeller de Nueva York, abandon la investigacin cientfica y se implic en el activismo por el cambio social. Es miembro de la direccin del Partido Socialdemcrata de EEUU y desde 1991 a 1997 fue columnista habitual de Time, escribiendo igualmente para Mother Jones, Z Magazine y Salon.com. Desde 2005, colabora con The Progressive. El ensayo que comentamos, que ha inspirado documentales como Wage Slaves y se ha llegado a representar en teatros principales y pequeas salas, fue xito de ventas a lo largo y ancho de Estados Unidos. La autora se muestra especialmente orgullosa del Premio Christopher Award concedido por un colectivo de activistas catlicos a los libros que reafirman los ms altos valores del espritu humano.!

BH recoge en Por cuatro duros su propia experiencia desempeando trabajos poco o muy mal remunerados, los de una parte importante, y creciente, de la clase obrera usamericana (y de la mayora de pases del mundo). La autora se oculta o se presenta como trabajadora no cualificada (qu ser eso de no cualificada por cierto?) y escribe y reflexiona sobre ello como parte de un proyecto de investigacin sobre las condiciones laborales de las clases trabajadoras empobrecidas. BH decidi refutar para siempre, sin ser necesario por supuesto, hace aos que nadie informado se cree ese cuento!, el alienante e insultante mantra neoliberal: cualquier trabajo, vivido con esfuerzo, entrega y dedicacin, puede ser, ser de hecho, pasaporte para una vida mejor. Uno de los lemas centrales, uno de los valores ms bsicos, de la ideologa de clase media. No ms cuentos! Vida mejor? Cmo puede sobrevivir y mucho menos progresar- alguien trabajando por seis dlares a la hora (unos 4 euros, el pago medio que la multinacional FNAC ha intentado imponer a sus trabajadores en Barcelona y probablemente en Espaa en general)?

Qu puede destacarse de esta odisea obrera vivida por una mujer valiente y sensible de clase media que dej su cmoda casa, alquil las habitaciones y casas ms baratas que pudo y estuvo dispuesta a admitir cualquier trabajo que se le ofreca: camarera de hotel, mujer de la limpieza, auxiliar de enfermera, empleada del monstruo antihumano Wal-Mart, desde Florida al Maine pasando por Minnesota? Cabe destacar algunas aristas:

1. Un solo puesto de trabajo, en general, ya no es suficiente para poder subsistir con dignidad o, simplemente, para salir adelante en Estados Unidos. Es tarea sobrehumana.

2. Es prcticamente imposible conciliar la vida laboral y la vida familiar. El trabajador/a, un recurso humano sin apenas derechos en la cosmovisin capitalista americana, debe estar siempre a disposicin de las necesidades de las industrias y empresas. A su servicio, como una pieza sin alma del mecanismo insaciable.

3. No hay horarios, no hay lmites. Los ritmos de produccin son dursimos y casi imposibles de aguantar por un trabajador/a mayor o con salud delicada. La mquina lo devora todo. No hay piedad, sin perdn ni compasin. Las personas estn al servicio de la economa, del capital, no a la inversa.

4. El papel de los sindicatos norteamericanos, sin entrar en detalles concretos, es cada vez menos importante. El erial sindical que se vislumbra produce vrtigos.

5. Las contradicciones irrumpen con toda su fuerza. En 2003, la Universidad de Carolina, lo cuenta la propia autora, estableci como obligatoria la lectura de su libro para todos los nuevos estudiantes. Qu buen hacer, qu acierto pedaggico! La reaccin de la derecha, incluida la estudiantil no se hizo esperar: tpico desvaro marxista, pornografa intelectual. Un anuncio en el Observer y en Raleigh News acusaba a BH, sin apenas hablar del libro, de ser marxista, atea y una declararada enemiga de la familia americana. Enemiga de la familia? Por qu esto ltimo? Por la conviccin de BH de que las familias de madres solteras deben merecer el mismo apoyo que las familias de parejas casadas. Por eso, bsicamente por eso.

6. De hecho, en algunos programas de radio y televisin la autora fue presentada as: Qu tal sienta ser el anticristo de Carolina del Norte?. De entrada: golpe en la sien.

7. Hay ms sobre Carolina. El personal de limpieza del campus de la UNC-CH decidi presentarse un da en el trabajo con una camiseta en la que figuraba el lema: Pregntame cmo vivo con cuatro duros. Aprovecharon el revuelo meditico del libro. Pues bien, la misma administracin universitaria que haba recomendado-obligado la lectura del libro llevaba aos luchando para que no se reconocieran los derechos sindicales de los trabajadores de la limpieza de la propia Universidad. La autora particip en mtines organizados por los trabajadores del campus y los estudiantes de postgrado. No consiguieron el reconocimiento del sindicato de las trabajadores de la limpieza. La inconsistencia universitaria en el puesto de mando.

8. BH hace referencia a investigaciones que calculan en un 29% las familias norteamericanas que malviven en lo que puede definirse como pobreza (estudios ms recientes han confirmado la cifra). 47 millones de ciudadanos carecen de seguro mdico porque sus trabajos no se los proporcionan ni quieren proporcionrselos. De hecho, en USA, el 67% de las personas que recurren a la ayudan a la ayuda alimentaria de emergencia, son personas que tienen trabajo.

9. Wal-Mart, uno de los gigantes corporativos norteamericanos, la empresa privada que ms puestos de trabajo proporciona a la nacin (la expresin, inadecuada si se piensa bien, es de BH) presenta una imagen bsicamente desalentadora. A principios de la primera dcada del siglo XXI, se revel que abusaba de su trabajadores de formas que ella misma nunca se hubiera imaginado en su temporada como socia de Wal-Mart. Un compaero de trabajo, seala BH, le cont que la empresa se negaba a pagar horas extras pero no haba entendido entonces que eso poda significar que no se pagara en absoluto horas de trabajo.

10. Por cuatro duros ha tenido su influencia en el mbito del activismo. En Harvard, nada menos, recuerda la autora, en 2001, los estudiantes haban tomado un edificio de la administracin para protestar por los bajos salarios que se pagaban a los conserjes. Su libro influy en ello. En muchos campus, se extenda la idea de crear alianzas entre estudiantes y trabajadores. Como en los viejos y aorados tiempos.

Mike Davis ha escrito sobre el libro y la autora: Desde H. L. Mencken nadie ha sabido darle la vuelta a la engreda retrica de la prosperidad con tal ingenio y precisin. El autor de Los holocaustos de la era victoriana tarda no suele equivocarse en sus apreciaciones. No habla por hablar. De acuerdo con l. Creo que al gran intelectual norteamericano le complacera leer de nuevo las palabras con las que BH cierra su libro: Desde luego, algn da y no voy a hacer predicciones sobre cundo ocurrir con exactitud- se cansarn de recibir tan poco por lo mucho que dan y exigirn que se les pague como merecen. Cuando llegue ese da se desatar la ira, habr huelgas y se quebrar el orden establecido. Pero, al final, no se nos caer el cielo encima y todos acabaremos por estar mucho mejor.

Todos ciertamente no. El 1% saldr tocado pero incluso ese privilegiado 1% podran vivir mejor, podra tener una buena vida si no estuviera tan cegado. La lucha de clases, exclaman y han exclamado miles y miles de ciudadanos, millones en todo el mundo, todos aquellos y, sobre todo, aquellas que no pueden aparselas con cuatro duros ni con tres euros. Lo que a los no pobres les cuesta, nos cuesta ver, es que la pobreza es angustia profunda, que no es en absoluto una condicin austera pero soportable. Cientos, miles de cosas supuestamente insignificantes estn hechas, responsable y rutinariamente todos los das, sin que parezca haberlas hecho nadie. Y no es el caso. Hay mucho trabajo duro tras ello, muchos esfuerzo olvidado, no reconocido de trabajadores y sobre todo de trabajadores que nunca son tenidas en cuenta.

 

PS: Tras el estallido de la gran recensin, el 1% captur el 95% del crecimiento econmico post crisis financiera desde 2009, mientras el 99% de la poblacin se empobreci. Ese 1% es dueo de ms de un tercio de la riqueza nacional. Los ejecutivos en jefe de las 350 empresas ms ricas de USA recibieron una remuneracin que es 331 veces ms alta que el trabajador promedio estadounidense (ingreso promedio de esos ejecutivos fue de 11,7 millones de dlares; el del trabajador promedio, no el de salario menor, fue de 35.239 dlares).



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter