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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-02-2015

Entrevista a David Becerra Mayor sobre "La guerra civil como moda literaria" (I)
Son novelas donde la memoria no funciona como un instrumento de oposicin al presente, sino de asimilacin

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Doctor en Literatura Espaola por la Universidad Autnoma de Madrid, documentado editor de La mina de Lpez Salinas y La consagracin de la primavera de Carpentier, responsable de la seccin de Esttica y Literatura de la FIM, colaborador de La Marea, Mundo Obrero, El telgrafo y El Confidencial, autor de numerosos estudios y artculos de crtica literaria, autor del ensayo La novela de la no-ideologa, David Becerra Mayor ha publicado recientemente en la editorial Clave Intelectual La guerra civil como moda literaria. En su ltima obra de centra nuestra conversacin

***

 

-Felicidades por tu nuevo libro. Permteme unas aclaraciones previas antes de entrar propiamente en materia. Qu es una moda literaria?

-Podemos medir y definir, que es de lo me preguntas una moda literaria desde un criterio objetivo pero tambin subjetivo. Objetivamente, podemos hablar de moda literaria cuando llega al mercado literario un tema que funciona bien en ventas, que tiene buena acogida entre el pblico y la crtica, y, a raz de su xito, empiezan a surgir epgonos. Y se comprueba que el nmero de epgonos, una vez recogidos y cuantificados, no es nada desdeable. Entendemos el epgono no solamente como un libro que trata el mismo tema que aquellos otros que inician el fenmeno, sino y aqu est la clave, en mi opinin libros que lo tratan de la misma manera, con idnticas o parecidas estratgicas literarias. En el caso de la Guerra Civil, se trata de novelas que suelen partir de nuestro presente, siempre apacible y tranquilo, estn protagonizadas por un investigador o un nieto de un combatiente de la guerra que de pronto y por casualidad descubre un asunto turbio de su pasado familiar que le obliga a remontarse a la Guerra Civil, y desde all descubre su verdadera historia personal, etc. Si existieran muchas novelas sobre un mismo tema pero donde no fuera posible reconocer un punto en comn en la forma de abordarlo en todas ellas, difcilmente podramos hablar de moda literaria, ya que difcilmente podramos comprobar que estamos en efecto ante epgonos.

Hay que aadir tambin que, a su vez, las modas literarias vienen acompaadas de reediciones de novelas clsicas y no tan clsicas que tratan el mismo tema para satisfacer un mercado literario vido de novelas sobre el tema en cuestin. En nuestro caso, hemos podido comprobar que, cuando se constituye esta moda literaria sobre la Guerra Civil, empiezan a reeditarse textos que haca tiempo que haban dejado de editarse. En estos aos se vuelve a editar a Max Aub, a Chaves Nogales o a Juan Iturralde, entre otros, pero tambin se produce un revival fascista que vuelve a poner de actualidad autores que provienen del bando de los vencedores como Fox o Snchez Mazas, verdadero protagonista de Soldados de Salamina de Javier Cercas, dicho sea de paso.

Pero deca que tambin hay un criterio subjetivo para medir una moda literaria. Y se reconoce en el hartazgo que llega a generar un tema, cuando la moda empieza a agotarse. Es muy sintomtico que algunos de los autores que escriben novelas sobre la Guerra Civil y, en consecuencia, han contribuido a la existencia de este fenmeno, han empezado a afirmar, en entrevistas que concedieron cuando publicaron sus novelas sobre la Guerra Civil, que en realidad las suyas no eran novelas sobre la Guerra Civil sino sobre dilemas morales, porque estaban hartos de la guerra, un tema agotador, en su opinin. Este intento de desvincularse de la novela sobre la Guerra Civil constata dos cosas: que ha existido una moda y que ha llegado, o est llegando, a su agotamiento.

-Me salgo un poco de tema. Hablabas de Max Aub. En El cura y los mandarines Gregorio Morn habla maravillas de su obra. Esa es tambin tu opinin?

-Me interesa mucho Max Aub. Trabaj a fondo su obra hace unos aos y una de las conclusiones a las que pude llegar fue que no podemos analizar la obra de Max Aub en estricto la de ningn autor, pero en el caso de Aub es evidente como si fuera homognea, porque poco tiene que ver el Max Aub que vive y escribe bajo una guerra, que el que lo hace durante los primeros aos en el exilio, que adems entiende como una situacin transitoria (no es casualidad que la revista que funda y dirige en Mxico se titule Sala de espera), que el Max Aub que observa cmo Espaa se incorpora al bloque capitalista, entrando a formar parte de sus organismos internacionales, y desde entonces no puede sino concebir que su exilio ya no es transitorio, sino que va de durar mucho tiempo. La obra de Aub se va transformando a medida que va cambiando su situacin personal, que a su vez cambia a medida que se va modificando la situacin poltica espaola e internacional. Entre todos esos Max Aub hay algunos que me interesan ms y otros menos. Pero, a grandes rasgos, coincido con Morn. Aub es un autor que conviene leerlo, analizarlo, trabajarlo. Creo, adems, que hay que destacar la labor de recuperacin de su obra que ha emprendido la fundacin que lleva su nombre; pero queda mucho por hacer, ya que hay mucha memoria literaria pendiente todava de rescatar.

-A la llamada guerra civil, debemos seguir llamndola guerra civil?

-Convendra llamarla de otra manera, sin duda. Por dos razones: una social y otra nacional. La primera, porque el adjetivo civil desplaza otro concepto que seguramente es ms apropiado para describir lo que ocurri en Espaa entre 1936 y 1939, como es guerra de clases. La Guerra Civil lo que denominamos Guerra Civil no fue sino la consecuencia de un golpe de Estado que dio el bloque histrico dominante para poner fin a una Repblica democrtica de trabajadores de toda clase (como se dice en la Constitucin republicana), democrticamente electa por el pueblo espaol. Por miedo a perder sus privilegios de clase, se levanta en armas contra la Repblica para recuperar una posicin social e ideolgica dominante que empezaba a estar en retroceso. La Guerra Civil y el franquismo fue su instrumento para contener su prdida de hegemona.

El segundo motivo por el cual no deberamos seguir llamado Guerra Civil a la Guerra Civil es porque en ella no slo participan como fuerzas beligerantes ejrcitos de un mismo pas con intereses contrapuestos. En la Guerra de Espaa participan, a pesar del Pacto de No Intervencin, fuerzas extranjeras desde el inicio mismo de la guerra. El nazi-fascismo europeo, Alemana e Italia, no respetan el pacto firmado y entran en escena para dar apoyo militar al bando franquista; despus, como consecuencia, la URSS tambin decide participar en defensa de la Repblica, como respuesta a la pasividad de las potencias democrticas burguesas que, a pesar de la intervencin de nazis y fascistas, decidieron mantenerse en un segundo plano. En este sentido y hay historiadores que as lo apuntan- la Guerra Civil no sera tanto una guerra civil como una primera batalla de la posterior Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el concepto Guerra Civil est tan fijado que, aunque no describe con exactitud las dimensiones de la guerra, seguramente resulta muy difcil poner en circulacin un concepto ms adecuado para definir este momento histrico.

-Y por qu la guerra civil, a la que no deberamos llamar guerra civil, se ha convertido en una moda literaria? Quin inaugur esa moda?

-Quin inaugur la moda? No me atrevera a sealar a alguien en concreto, porque realmente no lo hay: no creo en la idea de que hay un genio que inventa algo que funciona y el resto lo imita. Creo que es ms importante acudir al contexto histrico y ver qu estaba pasando en Espaa en esos aos, que favoreciera este fenmeno literario. Sin embargo, si tuviramos que buscar al dogmatizador de una secta tan mala, como se dice en el escrutinio del captulo VI de El Quijote, creo que lo encontraramos entre los autores que publican entre 2001 y 2004. Entre esos aos se publican las novelas ms celebradas y tambin vendidas sobre la Guerra Civil: La voz dormida, Soldados de Salamina y Los girasoles ciegos. El hecho de que esas tres novelas funcionen, y funcionen tan bien, hace que los epgonos lleguen poco despus (aunque el fenmeno vena arrancando desde algunos aos antes).

Pero, insisto, hay que acudir al contexto y comprobar el modo en que intervienen varios factores en la constitucin del fenmeno. El primero ya lo hemos dicho: la frmula funciona comercialmente hablando y el modelo se imita. Pero para que funcione tiene que existir un receptor que demande esos productos. Y de ah que la pregunta sea tan pertinente: qu sucede en Espaa, despus del cacareado estribillo de la Transicin, con su pacto de olvido y de silencio, para que de pronto empiecen a ocupar las estanteras de las libreras novelas sobre la Guerra Civil? Que este fenmeno exista y funcione significa que en la sociedad espaola tienen que haber ocurrido cosas, que no es slo por seguir una moda el motivo por el cual los lectores empiezan a demandar novelas sobre la Guerra Civil. Significa que lo que funcion en la transicin ya no funciona en nuestros das. Una sociedad no puede vivir eternamente en la amnesia, en el silencio, siempre mirando al futuro, hacia delante. Una sociedad no puede vivir con el miedo de Lot, pensando que si mira hacia atrs se convertir en estatua de sal. La sociedad espaola ha empezado a mirar al pasado porque quiere entender su Historia. Un sntoma del cambio de mentalidad de la sociedad se localiza en la fundacin, en el ao 2000, de la Asociacin por la Recuperacin de la Memoria Histrica (ARMH), y en su labor realizada, y en su lucha. Que siete aos ms tarde surja una Ley de la Memoria Histrica, aunque claramente insuficiente, significa que la Historia vuelve a formar parte de la agenda poltica. Y, en consecuencia, la sociedad empieza a demandar informacin sobre el pasado, y acaso pretende encontrarla en las novelas.

-Te preguntar por alguna de las novelas que has citado ms tarde. Y es malo que sea as, que haya irrumpido esa moda? Aado otra pregunta: desde qu punto de vista, en qu coordenadas esttico-polticas te sitas en tu anlisis?

-No, por s mismo no es malo. De hecho, el fenmeno anuncia que la sociedad se ha interesado por su pasado e, incluso, que la sociedad quiere comprometerse con su pasado. El problema es que estas novelas no pueden satisfacer al lector que quiera relacionarse activamente con su pasado, porque estas novelas no resuelven nada. O mejor dicho: resuelven imaginaria o simblicamente la forma que tiene la sociedad de relacionarse con el pasado. Porque son novelas donde la memoria no funciona como un instrumento de oposicin al presente, sino de asimilacin. Con estas novelas no se trata de traer al presente el pasado para que, una vez conocido el pasado, podamos cuestionar el presente (que es heredero de ese pasado); con estas novelas slo se busca normalizar o asimilar que aquello ocurri, pero nunca cuestionar el modo en que nuestro presente est construido desde las cenizas de aquella guerra.

En el libro utilizo dos metforas para explicar cmo se reconstruye el pasado en estas novelas: una de Walter Benjamin y otra de Fredric Jameson. La primera tiene que ver con el ngel de la Historia que protagoniza la tesis VI de las Tesis sobre la Historia de Benjamin. Un ngel sobrevuela la Historia y la observa; cuando quiere detenerse en las ruinas para observarlas de cerca, un viento huracanado le impide detenerse y le empuja hacia delante. A nuestros novelistas les sucede un poco lo mismo que le sucede al ngel.

-Qu les sucede?

-La clase dominante no quiere que su posicin de clase se explique desde los muertos que provoc su asalto al poder. Por eso es mejor no detenerse a mirar las ruinas, porque all se encontrarn los muertos que la clase dominante dej por el camino para ascender al poder. Comprometerse con el pasado significa tener voluntad de detenerse en las ruinas para entender cmo nuestro presente no es sino la versin de un pasado victorioso. Las novelas que analizo en el libro nunca cuestionan este continuum entre el pasado de la Guerra Civil y nuestro presente, en cmo nuestro hoy es heredero de aquel pasado.

La segunda metfora la tomo, como deca, de Jameson. Estas novelas son como el espejo reluciente del que hablaba el crtico estadounidense en La posmodernidad o la lgica del capitalismo avanzado, un espejo al que nos miramos para vernos reflejados, pero cuando nos vamos a mirar sale del espejo un destello de luz cegadora que no slo nos impide reconocer nuestro rostro sino que adems nos hechiza. Como nos hechizan estas historias de aventuras de pasin y muerte, de vidas heroicas, de ideales y de un futuro todava por escribir. Estas novelas le impiden al lector reconocerse en su pasado, experimentar la Historia de forma activa, al concebir el pasado como algo que le es ajeno, que es atractivo, sugerente para una trama, pero no el lugar donde se encuentran los muertos sobre los que edifica el presente.

Creo que con estas dos referencias respondo, al menos sucintamente, en qu coordenadas me sito y sito mi punto de partida para llevar a cabo la investigacin.

-Y no generalizas, apresuradamente por decirlo en trminos clsicos, cuando hablas de novelistas, de las novelas. No sera mejor hablar de algunas novelas, de muchas novelistas, etc.

-Ahora lo estoy haciendo, tienes razn. Pero en el libro no generalizo ni compongo un discurso abstracto, sino que hago descender la teora a la prctica, analizo obras muy concretas y hago un anlisis muy apegado al texto, precisamente para no caer en una suerte de impugnacin terica que luego habra que ver si en la lectura real funciona. Uno de mis objetivos, al redactar el libro, era no caer en la elucubracin terica sin ms. Por ello, todo lo que digo queda demostrado mediante una confrontacin de la teora con textos extrados de novelas concretas. Hay mucho de comentario de texto bien entendido en este libro.

-Por lo dems, tu nuevo libro, que ya s que no es una novela, no sera un ejemplo ms que, paradjicamente, abonara esa moda literaria-ensaystica?

-Si as fuera, me habra salido el tiro por la culata. Porque lo que se propone este libro es cuestionar cmo se nos est contando la Guerra Civil, no seguir reproduciendo el mismo esquema esttico e ideolgico que nos hace creer que 1) vivimos en el mejor de los mundos posibles y que, en consecuencia, 2) acudimos a la Guerra Civil para armar una trama atractiva, en un pasado que, a diferencia del presente, hay conflictos que pueden alimentar muy bien una trama, servir como un interesante material novelstico. Frente a la nocin dbil de memoria que plantean estas novelas, en el libro se reivindica la necesidad de concebir la memoria como un arma poltica valga decir: revolucionaria para hacer aicos el presente. La memoria como oposicin, no como asimilacin; no para resolver simblicamente las contradicciones, sino para hacerlas estallar. Solamente mediante una utilizacin revolucionaria (benjaminiana) de la memoria ser posible una ruptura radical con el pasado del cual nuestro presente sigue siendo heredero. Creo que, como deca Walter Benjamin, tenemos que disparar contra los relojes para detener el continuum histrico que solamente privilegia a la clase dominante. Este era mi objetivo cuando redact La Guerra Civil como moda literaria. Sin embargo, las novelas que en el libro analizo, ms que disparar contra los relojes, parece que les dan cuerda.

-No te pregunto por el prlogo pero s por el prologuista. Por qu tu eleccin por Isaac Rosa?

-Creo que tiene mucho sentido que Isaac Rosa escriba el prlogo de este ensayo, porque muchas de las cuestiones que se plantean en mi libro, Isaac Rosa las haba trabajado novelsticamente; y muchas de las estrategias, tanto esttica como ideolgicas, que se ponen en funcionamiento en muchas de las novelas sobre la Guerra Civil y que en este ensayo se cuestionan, Isaac Rosa las haba cuestionado tambin desde el gnero desde el que trabaja: la novela. Tanto El vano ayer como Otra maldita novela sobre la Guerra Civil! comparten con mi ensayo o mi ensayo comparte con ellas una idntica voluntad de exigir otro tipo de memoria, menos blanda que la que proponen las novelas que sobre la Guerra Civil se escriben en la actualidad, una memoria que de verdad busque convocar a los muertos a este presente para transformarlo.

-Insisto en esto que sealas. Y ese menos blanda, esa mayor dureza que pareces pedir-exigir, en qu podra consistir? No hay ninguna novela escrita con esa no blandura que demandas?

-No hay ninguna novela que plantee la necesidad de la ruptura a travs de la memoria, pero, y agradezco mucho esta pregunta, pues me permite matizar mis palabras, hay distintos niveles entre las novelas que forman parte del corpus. Evidentemente, no es igual el modo en que, por ejemplo, se reconstruye la Guerra Civil en las obras de Josefina Aldecoa, Almudena Grandes, Dulce Chacn o Alberto Mndez, donde hay una voluntad de rescatar del olvido ciertos episodios de nuestra Historia, silenciados, con la de otros como Manuel Maristany, Antonio Muoz Molina o Andrs Trapiello que, consciente o inconscientemente, reproducen lo que Southworth denomin el mito de la cruzada de Franco; o Javier Cercas que, desde una posicin terica posestructuralista y por medio de un elogio de la opacidad, duda de todo testimonio, de toda memoria, porque considera que el testimonio, ms que producir un discurso histrico, produce un discurso narrativo y, por consiguiente, se acerca ms a la ficcin que a la verdad. Hay memorias ms blandas y otras ms fuertes, pero difcilmente podemos encontrar una memoria de oposicin en estas novelas.

-Aparte de la bibliografa (25 pginas!), tu libro est estructurado en tres partes, una coda ms un anexo. Empiezo si te parece por la primera parte: El boom de la memoria. Comentas que al margen de la literatura escrita en cataln, euskera o gallego, se han publicado 181 novelas sobre la guerra civil espaola entre 1989 y 2011, es decir, durante 22 aos, 8,2 novelas por ao, unas 2 por trimestre, no llega a una por mes. Son muchas en tu opinin?

-El problema es que cuando se hacen medias no se aprecia bien cul es la tendencia, y se hace imposible ver el recorrido y los altibajos que tiene el fenmeno. Dicho as, 2 por trimestre, menos de una al mes, parece poco, sin duda; pero hay que tener en cuenta que es un fenmeno que se va construyendo poco a poco y que los nmeros de libros publicados, cuando el fenmeno todava es incipiente, hace bajar mucho la media. Observemos que solamente en 2010 he podido recoger 17 novelas publicadas (es el punto ms lgido), o en 2004, fecha que antes sealbamos, son 14 las novelas que se publican. Son ms de una al mes en ambos casos. No obstante, podemos entrar a valorar si son muchas novelas, o no, pero como s que los adjetivos muchas o pocas carecen de valor cientfico, por su indeterminacin, lo que me interesaba era observar la tendencia in crescendo de novelas que sobre la Guerra Civil se publicaban, y cmo a partir de cierto momento empieza a crecer el nmero de novelas que se editan, en comparacin con los aos anteriores. Soy consciente y as lo reconozco en el libro de que es probable que, aunque era mi intencin inicial recoger el mayor nmero de novelas incluso todas que trataban sobre la Guerra Civil, e incluso la bsqueda en algunas fases del trabajo de investigacin fue obsesiva, el corpus (como cualquier corpus) es seguramente incompleto y seguramente habr novelas que no habrn sido recogidas; no obstante, la recopilacin es abundante y nos permite al menos inferir cul es la tendencia.

-De hecho, lo sealas en la pgina 32, entre 1975 y 1995 se publicaron 1.848 libros sobre la Guerra Civil. No s cuntos de estos libros fueron novelas, pero parece que el tema interes an ms en aquellos primeros 20 aos tras la muerte del dictador golpista. No es un peln sorprendente teniendo en cuenta el pacto de silencio del que suele hablarse, con razn y con frecuencia?

-El dato lo extraigo, como as aparece referido en el libro, de un artculo de Mara del Rosario Ruiz Franco y de Sergio Riesco Roche (Veinte aos de produccin histrica sobre la guerra civil espaola (1975-1995): una aproximacin bibliomtrica, Revista espaola de documentacin cientfica, vol. 22, n 2 (1999), pp. 174-197). En este artculo se recogen no slo libros ensaysticos sobre la Guerra Civil, sino tambin artculos publicados en revistas acadmicas y en otras publicaciones peridicas. En ningn caso se recogen novelas.

-Lo siento. Perdona mi torpeza

-Y no son slo libros publicados en Espaa, tambin en el extranjero. En cualquier caso, esta informacin es relevante porque nos permite observar que el fenmeno no slo es literario, tambin hay un inters por la Guerra Civil desde otros mbitos, como es el ensayo o el cine. Tengo la sensacin de que la novela llega un poco tarde, que el inters que suscita la Guerra Civil dentro del mbito acadmico es mucho anterior al que despierta al conjunto de la sociedad y, ms tarde, a nuestros novelistas.

-Y en cuanto a poemarios, se han publicado muchos poemarios centrados en nuestra llamada guerra civil?

-La poesa no formaba parte de mi objeto de estudio. No lo he estudiado en profundidad y por ello no me siento autorizado para sacar conclusiones ni para darte una respuesta definitiva. Gracias a conversaciones que tengo habitualmente con Alberto Garca Teresa, poeta y crtico literario, autor de un ensayo imprescindible titulado Poesa de la conciencia crtica, s que existen poemas concretos, escritos en la actualidad, donde se habla de la Guerra Civil, pero no tengo constancia lo cual no quiere decir que no exista de la existencia de poemarios cuyo ncleo temtico sea exclusivamente la Guerra Civil. Evidentemente, hubo mucha poesa escrita en el frente, pero no creo que, en la actualidad, existan poemarios que se retrotraigan a la Guerra Civil. S se han recopilado en un solo volumen, en una magnfica edicin de Csar de Vicente Hernando para la coleccin Nuestros clsicos de Akal, la poesa producida durante la contienda, pero no s si la Guerra Civil nutre la poesa actual en la misma medida en que ha nutrido la literatura y el cine.

-Hay algn novelista que t consideres importante que no haya publicado su novela sobre nuestra guerra?

-Curiosamente, a excepcin de Isaac Rosa, los novelistas que podemos denominar crticos o disidentes en la actualidad, no han escrito sobre la Guerra Civil espaola. Y quiz este hecho sea significativo. Estamos dejando que el relato sobre la Guerra Civil lo escriban aquellos escritores que en otro lugar he denominado novelistas de la no-ideologa, autores cuyas novelas interpretan todo conflicto desde lo individual y nunca desde lo poltico. En consecuencia, tenemos estas novelas tan despolitizadas sobre un episodio histrico tan politizado como fue la Guerra Civil. Dice Isaac Rosa en el prlogo que, a pesar de tantas novelas que se han escrito, todava seguimos esperando la gran novela sobre la Guerra Civil. Estoy seguro que si alguno de nuestros autores disidentes, como puede ser, por ejemplo, Beln Gopegui que adems en su ensayo Rompiendo algo tiene reflexiones muy acertadas y pertinentes sobre la Guerra Civil y su literatura se pusiera a escribir una novela sobre la Guerra Civil, seguramente sera capaz de escribir por fin una novela que haga de la Guerra Civil no un escenario o teln de fondo que es lo que hacen las novelas que analizo sino un lugar histrico de enormes conflictos sociales y polticos que no pueden sino resolverse desde lo poltico y lo social.

-Y en otros pases? Ha habido autores importantes que hayan escrito sobre nuestra guerra?

-S, y no slo novelas. Pensemos por ejemplo en la pelcula de Ken Loach, Tierra y libertad. En el corpus, para delimitar el objeto de estudio, slo introduje novelas escritas por escritores espaoles (de lo contrario, tema que se me fuera de las manos y, de inabarcable, se me volviera resbaladizo). Pero aad una excepcin: la del mexicano Jordi Soler, autor de Los rojos de ultramar. De entre todas las novelas ledas y analizadas, es una de las que ms me interes, sobre todo porque en ella, si bien tampoco se pone en funcionamiento una nocin revolucionaria (rupturista) de memoria, s se denuncia claramente la amnesia de la sociedad espaola (y tambin europea). Hay dos escenas en la novela que son sumamente interesantes. En la primera tenemos al protagonista, homnimo de su autor, impartiendo una conferencia sobre Teotihuacn en la Universidad Complutense de Madrid. Al poco de iniciar la conferencia, un estudiante alza la mano y le pregunta por qu siendo mexicano tiene un nombre tan cataln. Entonces, les habla de la guerra y el exilio y observa cmo el silencio que se impuso en la Transicin ha convertido la Guerra Civil en un episodio lejano que en nada se relaciona con el presente. La segunda escena se produce en la playa de Argels-sur-Mer, donde descubre que la huella de los refugiados espaoles entre ellos, su padre ha sido borrada de la localidad francesa, que el mismo lugar donde ahora se broncean los turistas fue un campo de refugiados donde murieron muchos espaoles republicanos que iniciaron el exilio tras la derrota de la Repblica en la Guerra Civil. La amnesia no es, pues, algo exclusivo de la sociedad espaola.

-All, en Argels, naci un amigo mo, Eduard Rodrguez Farr, un gran cientfico republicano e internacionalista. No me voy. Las novelas que has analizado, las muchas novelas que has estudiado, estn bien documentadas histricamente?

-Hay errores en muchas de ellas, algunos de bulto, otros menores, y sealo algunos en el libro. Aunque tampoco era ese el objetivo. Creo que ms interesante que sealar algunas inexactitudes era analizar cmo se nos cuenta la guerra, cmo se despolitiza, cmo siguen perpetundose algunos mitos de la cruzada de Franco en la novela espaola actual, etc. No obstante, si el lector curioso quiere ver los errores histricos de algunas novelas, le remito a un artculo que publiqu con Julio Rodrguez Purtolas en Repblica de las Letras (n 120, pgs. 37-70), donde nos aproximamos crticamente a La noche de los tiempos de Antonio Muoz Molina, y sealamos algunas de sus inexactitudes: el protagonista pasa por hoteles que todava no se haban construido, lee novelas que todava no se haban traducido, se citan frases clebres que todava no se haban pronunciado, etc.

-Una curiosidad, algunas de ellas toma la figura de Juan Negrn como eje central?

-Precisamente en La noche de los tiempos de Muoz Molina Juan Negrn aparece constantemente, representando un papel de actor secundario en la trama novelstica. Pero, como sucede en el grueso de estas novelas, se elimina su dimensin histrica. Negrn aparece en la novela de Muoz Molina como un republicano burgus que cree en una tercera Espaa y que, igual que Ignacio Abel, el protagonista, y que el propio Muoz Molina, seala el potencial golpista tanto de fascistas como de comunistas, situndolos en una simtrica posicin de responsabilidad respecto a la guerra que habra de venir. Y, no s si por esta razn, que acaso tampoco se ajuste mucho al personaje histrico, la novela describe a Negrn como un gordo que siempre anda comiendo gambas y jamn por las terrazas de Madrid.

Debe ser por eso porque Negrn fue otra cosa muy distinta.

-Estas novelas, te cito textualmente (pgina 36), legitiman la concepcin de que nuestro presente, por oposicin al mundo al que la narracin nos retrotrae, es un presente en el que no existen conflictos y en el que, en definitiva, la Historia ha alcanzado su fin. Nos das algn ejemplo? Todas esas novelas abonan esa cosmovisin? No hay excepciones?

-S, as es. Me explico: Almudena Grandes en su Ins y la alegra, una novela que persigue el loable objetivo de rescatar del olvido la hazaa de quienes combatieron en la llamada Operacin Reconquista (la frustrada invasin de Arn por parte del ejrcito de la UNE durante el mes de octubre de 1944), nos dice en el eplogo de la novela que se ha permitido el lujo de evocarla [esta historia] ya que vive en un presente aburrido y democrtico. Qu transparente es a veces el inconsciente ideolgico! La autora nos est diciendo aqu que habla del pasado no como una urgencia para cambiar el presente, sino como un privilegio, ya que escribe desde un presente que no es preciso ser cambiado. Lo mismo ocurre, por ejemplo, en otra novela de Muoz Molina, El jinete polaco, que despus de que los protagonistas descubran su pasado, cmo fue la guerra en su pueblo, Mgina, vuelven a vivir plcidamente en un presente apacible, acostndose de nuevo en su pacfica habitacin de hotel de la ciudad de Nueva York. Hay ms ejemplo, pero creo que estos dos son muy significativos.

Al leer estas novelas, no slo estas referidas, sino muchas otras, no se puede tener sino la sensacin de que estos autores han asumido que vivimos en el mejor de los mundos posibles, que han interiorizado que, como dicta la ideologa dominante, nuestra sociedad es aconflictiva y si, como deca Bajtin, sin conflicto no hay novela, estos autores necesitan acudir a un pasado conflictivo, como es la Guerra Civil, para poder armar una trama. Nuestro presente es aconflicto por oposicin a lo narrado.

-Hablas tambin de novelas pretendidamente progresistas, ancladas en la falsa izquierda, que reproducen la lgica ahistoricista y despolitizada de la ley de 2007. Falsa izquierda a quin refiere? No hay, por lo dems, en esa tesis o comentario una relacin demasiado mecnica entre el espacio poltico y la creacin artstica?

-El concepto de falsa izquierda lo tomo del ensayo de Jos Antonio Fortes, La guerra literaria (literatura y falsa izquierda), donde el profesor de la Universidad de Granada pasa revista a los autores que, aparentemente progresistas, no reproducen sino ideologa dominante en sus textos. Los dos autores citados en la respuesta anterior pueden ser un ejemplo de ello. Por lo dems, como sealas, sus planteamientos son muy parecidos a los que planteaba la, a todas luces insuficiente, Ley de Memoria Histrica que propuso Zapatero en 2007, que en ningn caso pretenda cuestionar un presente que es heredero de un pasado vencedor, sino que se conformaba con reconocer y asimilar a los vencidos sin cuestionar a quienes ostentan hoy el poder, un poder labrado en la guerra y la dictadura, un poder que est manchado de sangre. La conversin del Valle de los Cados en lugar de culto religioso donde honrar la memoria de todas las personas fallecidas a consecuencia de la Guerra Civil de 1936-1939 y de la represin poltica que la sigui con objeto de profundizar el conocimiento de ese perodo histrico y en la exaltacin de la paz y de los valores democrticos es un objetivo muy poco ambicioso y, sobre todo, nada rupturista. Por varias razones: todas las personas fallecidas? fallecidas? no sera mejor hablar de asesinadas? Y, tienen que ser todas: vctimas y verdugos por igual? El lugar de la represin puede convertirse en exaltacin de la paz y los valores democrticos? No debera serlo del horror? Esta despolitizacin est tambin presente en muchas novelas, que no buscan cuestionar el presente, sino ms bien apuntalarlo, cerrar definitivamente las heridas, pero sin reconocer quin abri esas heridas.

Establecer esta relacin es mecanicista? He tratado de rehuir el mecanicismo constantemente a lo largo del ensayo; sin embargo, a veces, cuando se sealan fechas, cuando se observa que lo que plantean las novelas tambin est planteado polticamente, puede parecer mecanicista, pero no creo que lo sea. Creo que estas novelas en realidad trasladan lo que Elizabeth Jalin denomin conflicto de memorias: el mismo conflicto que se da en la sociedad se pone en marcha en las novelas.

-Hablas de novelas que contribuyen a reforzar una concepcin homognea y lineal de la Historia. Qu concepcin es esa? Cundo abonamos una concepcin con estos atributos?

-Creo que esta pregunta te la he ido respondiendo a lo largo de la entrevista. Se trata de romper el continuum histrico, de disparar contra los relojes, de permitir que el ngel se detenga en el lugar donde se encuentran las ruinas, los muertos en las cunetas, para convocarlos a este aqu y ahora para hacer aicos el presente. Esta es la reivindicacin de una memoria revolucionaria que persigo con el libro, una concepcin que entra en oposicin con una nocin dominante de memoria, que es la que se pone en juego en estas novelas, que no tienen la ms mnima intencin de cuestionar nuestro presente, porque han asumido que es perfecto, aconflictivo y por ende no conviene cambiarlo; y porque son incapaces de ver o de mostrar- que este presente no es sino resultado de una derrota, la derrota republicana en la Guerra Civil y, en consecuencia, de una victoria, la victoria del fascismo que sirvi como Estado de sitio del capitalismo, que necesit acudir al fascismo para poder implantarse con todas las garantas en Espaa. Estas novelas refuerzan la concepcin homognea y lineal porque no nos recuerdan que nuestro hoy carga con muchos muertos, porque no se detienen en los momentos de ruptura.

-Mil gracias. Abuso de ti si sigo preguntndote sobre otras aristas y nudos de tu libro?

Muchas gracias a ti por la lectura tan atenta que has realizado del libro. Es un placer conversar contigo, Salvador. Quedo a la orden, y a tu entera disposicin para seguir con el dilogo.

-De acuerdo y muchas gracias de nuevo por tus ms que generosas posibles. Y, desde luego, nos ordenaremos obedecindonos.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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