Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Nicaragua, la aoranza de la revolucion sandinista
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-07-2004

Nicaragua, 25 aos despus

Augusto Zamora R.
Rebelin


Pocos crean, en el ao 1979, que aquellos miles de jvenes mal armados, vestidos de ir por casa y con pauelos de colores cubriendo sus rostros para no ser identificados, podran en algn momento derrotar a la dictadura de la familia Somoza. Protegida por Washington desde haca cuarenta aos y duea y seora de la Guardia Nacional, un ejrcito creado por EEUU en 1927 y formado por 28.000 soldados fuertemente pertrechados por EEUU e Israel, la dictadura pareca invencible y la insurreccin sandinista destinada al fracaso. Tal se anunciaba despus de la derrota de los insurrectos en septiembre de 1978, derrota seguida por una sangrienta represin que dej miles de muertos, capturados y desaparecidos. Pese a los pronsticos adversos, el 19 de julio de 1979, despus de cincuenta das de duros combates a lo largo y ancho del pas, las columnas guerrilleras entraban en Managua desde el sur y el norte, mientras el ltimo dictador, Anastasio Somoza, se refugiaba en EEUU, llevndose con l los restos de su padre y de su hermano.

Se cumpla as la peor pesadilla imaginada por el stablishment en EEUU, que era el triunfo, en territorio continental, de un movimiento guerrillero de izquierda, aunque su fuente de inspiracin fuera un quijote antiimperialista de los aos 30. La noticia recorri el mundo y fue portada principal de los diarios en Europa y Amrica. Pocos se explicaban y menos entendan por qu el gobierno de James Carter no haba utilizado su poder para impedir el triunfo sandinista. No haba sido as. Carter haba tomado cartas en el asunto e intentado por distintos medios impedir el triunfo revolucionario. En enero de 1979 haba promovido la formacin de una plataforma con sectores de derecha; en junio presion infructuosamente a la Organizacin de Estados Americanos (OEA) para que autorizara la creacin de una fuerza interamericana de intervencin y, por ltimo, haba impuesto a la incipiente Junta de Gobierno sostenida por el Frente Sandinista, un acuerdo que la obligaba a formar un ejrcito mixto entre la guerrilla y la parte no criminal de la Guardia Nacional, as como a aceptar una serie de condicionamientos polticos, a travs de los cuales quera asegurarse instrumentos suficientes de injerencia en la poltica interna del pas.

El acuerdo firmado en Costa Rica, sin embargo, qued en papel mojado cuando, despus de conocerse la salida de Nicaragua del dictador Somoza y de la plana mayor del ejrcito y el gobierno, la Guardia Nacional se desmoron y miles de oficiales y soldados huyeron en desbandada hacia los pases vecinos. El 19 de julio, en Nicaragua, slo quedaba una fuerza armada, la guerrilla sandinista, y EEUU se vea privado de su principal medio de presin. Carter decidi, entonces, poner en marcha un doble juego. Por una parte, acept apoyar tibiamente a la Junta de Gobierno, a cambio de garantas de que Nicaragua no sera una segunda Cuba, a lo que se le respondi que nadie quera una segunda Cuba, sino una primera Nicaragua. Por otra, orden a la CIA juntar los restos de la Guardia Nacional en Centroamrica, para organizarlos en una fuerza paramilitar que pudiera, llegado el caso, servir a los intereses de EEUU contra la revolucin sandinista.

La derrota electoral de Carter a manos de Ronald Reagan, en 1980, dio un giro radical a la situacin. Con Reagan llegaba a la Casa Blanca la extrema derecha republicana y, con ella, cualquier posibilidad de un acomodo pacfico en Centroamrica. El nuevo gobierno transform la incipiente fuerza irregular en un ejrcito de 18.000 hombres, con bases en Honduras y Costa Rica; convirti Honduras en una inmensa base militar y la guerra se enseore de la regin. El peligro de una intervencin armada norteamericana moviliz en 1983 a los gobiernos de Mxico y Panam, que con Venezuela y Colombia formaron el Grupo de Contadora, que intent intilmente, por cuatro aos, concertar un Acta de paz para Centroamrica. Nicaragua sufri una guerra implacable de desgaste, que alcanz su pico entre 1984 y 1987, con la contra destruyendo centros productivos e infraestructura y la CIA minando los puertos del pas, atacando las terminales petroleras, el aeropuerto de Managua y otros centros vitales. En 1986, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) conden a EEUU por sus actividades militares y paramilitares contra Nicaragua, fallo vetado en NNUU, con EEUU arremetiendo contra la CIJ y su histrica sentencia.

Mientras tanto, en Nicaragua, el gobierno sandinista llevaba adelante un programa de cambios como no haban visto nunca el pas y la regin, excepcin hecha de Cuba. En 1980, la Campaa Nacional de Alfabetizacin redujo el analfabetismo del 53% al 12%. Las jornadas de vacunacin lograron erradicar, en pocos aos, enfermedades endmicas. La UNESCO, la UNICEF y la OMS pusieron a Nicaragua como modelo de programas educativos, infantiles y de salud. En 1983, el gobierno logr la cifra rcord de insertar a tres millones de personas en programas educativos, sobre 3.6 millones de habitantes. La reforma agraria haba puesto fin, a veces con resultado adverso, a siglos de latifundismo y en el pas se ponan en marcha los mayores programas de industrializacin de su historia. Las actividades culturales alcanzaban cimas nunca vistas, siendo su rostro ms visible la edicin de libros y la produccin cinematogrfica, sta inexistente antes en Nicaragua.

Tambin se acumulaban errores, como las arbitrariedades con la propiedad privada y la ruptura de la unidad poltica en la coalicin de izquierdas, lo que haba debilitado a la revolucin. El sandinismo, con todo, dio muestras constantes de voluntad de dilogo y de respeto al pluralismo poltico y sindical nunca tantos partidos y sindicatos haban sido legales en Nicaragua-, pese a lo cual el gobierno Reagan sigui boicoteando los intentos de acuerdo, promovidos dentro y fuera del pas. Ao con ao, el Congreso de EEUU debata pblicamente la cantidad de fondos que seran asignados, dentro del presupuesto estatal, a la guerra contra Nicaragua. Se calcula que EEUU gast unos 10 mil millones de dlares en promover la guerra, de lo que result la ruina total de Nicaragua. En 1989, el pas estaba roto humana y econmicamente, con 50.000 muertos, unos 100.000 heridos y 250.000 desplazados. El gobierno sandinista decidi entonces convocar elecciones anticipadas, en una apuesta desesperada por detener un conflicto brutal que haba desangrado al pas.

El 25 de febrero de 1990, para pasmo de todos, incluyendo al sandinismo y a EEUU, la alianza contrarrevolucionaria organizada por la embajada norteamericana en Managua y encabezada por Violeta Barrios, la viuda del periodista Pedro Joaqun Chamorro, asesinado por Somoza, gan las elecciones. El mismo pueblo que haba resistido una dcada la guerra y el bloqueo renunciaba, inesperadamente, al sueo de la revolucin.

El nuevo gobierno se aplic, con afn digno de mejores causas, a desmantelar lo construido por el sandinismo y, con ello, el pas entero. Desaparecieron la lnea area nacional, la flota pesquera y la marina mercante; los grandes proyectos industriales, en los que se haban invertido sumas millonarias, fueron demolidos y las fbricas y maquinarias vendidas o simplemente desaparecidas; el ferrocarril centenario fue desmantelado y las viejas y bellas locomotoras vendidas como chatarra. Todo lo recibido como bienes del Estado pas a manos privadas y el dinero ingresado se hizo humo. En su fiebre destructiva, incluso los rieles y durmientes del ferrocarril se desvanecieron. El aparato estatal fue reducido drsticamente y los programas sociales desmantelados. En 1996, hasta el asfalto de la carretera panamericana haba desaparecido. Los ministros, en cambio, erigan como hongos mansiones babilnicas sobre un paisaje devastado por la miseria.

Arnoldo Alemn, electo en 1996 y hoy preso por corrupcin, dio el tiro de gracia a los despojos de un pas que figuraba ya, con Hait, como el ms pobre del continente. La corrupcin, que bajo el gobierno Barrios se haba extendido como chapapote, alcanz niveles obscenos, con la clase gobernante privatizando en contratos dolosos y festines de sobornos los ltimos bienes estatales, repartindose salarios astronmicos y prebendas inmorales en un pas sumido en el caos y el desgobierno. El sandinismo, mientras tanto, se fraccionaba en grupos y segmentos irreconciliables, siendo los momentos ms crticos la salida del ex vicepresidente y escritor Sergio Ramrez, en 1992, y la del poeta Ernesto Cardenal, en 1995.En el ao 2001, Daniel Ortega cosech su tercera derrota consecutiva a manos de Enrique Bolaos, sin que el hecho indujera a cambios en el partido.

Desde 1990 Nicaragua se desliza en un pozo sin fondo y sin futuro. Los hospitales, que antes daban cobijo a los ms desamparados, son cmaras mortuorias donde los enfermos deben llevar sus sbanas y medicamentos si quieren ser operados, mientras el analfabetismo y la prostitucin infantil aumentan. El presidente Bolaos recibe 25.000 dlares mensuales de salario y sus ministros 20.000 dlares, en tanto un maestro cobra 90 dlares y un polica 60. Del pas han salido casi dos millones de personas (durante el sandinismo abandonaron Nicaragua 200.000 personas, huyendo de la guerra y el servicio militar), convirtiendo las remesas en la primera fuente de divisas del pas. El derrumbe lo evidencia el desbalance entre exportaciones (600 millones de dlares) e importaciones (1.400 millones), salvado gracias a las remesas de la emigracin, donativos y prstamos. Sin inversin productiva alguna, pues no hay fbricas de casi nada, las divisas entran por una puerta y se derrochan por mltiples ventanas, con el comercio y unos pocos servicios como nica muestra de que el pas se mueve. Por contra, el sector agropecuario fuente tradicional de riqueza- desaparece, el campo se despuebla y los recursos naturales colapsan.

Nicaragua ha sido convertido en un pas parasitario, con un 70% de la poblacin en el desempleo o el subempleo y constituye una prueba dramtica del fracaso de las democracias formales, al servicio de clases polticas y oligrquicas con escasos escrpulos y entregadas al expolio de sus pases. En este ambiente de desesperanza e incertidumbre, el nico camino que se ofrece a la vasta mayora de jvenes de su poblacin es la emigracin. Veinticinco aos despus de aquella revolucin que conmoviera al mundo, Nicaragua, como dice Noam Chomsky, ya no es un pas sino un lugar. Un sitio al que la colusin entre oligarqua e imperio rob su esperanza y la escasez de miras del sandinismo contribuye a agostar. Aunque hay convocados eventos mltiples para recordar la gesta, ms que a la celebracin y la alegra, la desvertebrada y malograda Nicaragua de hoy invita a llorar.


* Profesor de Derecho Internacional Pblico y Relaciones Internacionales en la Universidad Autnoma de Madrid [email protected]




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