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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-02-2015

EEUU tiene que cambiar su forma de tergiversar las causas de la violencia en Oriente Medio

Ramzy Baroud
Middle East Eye

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


Es verdad que el reciente llamamiento del presidente estadounidense Barack Obama a abordar las causas profundas de la violencia, incluyendo las del denominado Estado Islmico (EI) y al-Qaida, fue un paso en la buena direccin, pero todava est muy lejos de asumir responsabilidad alguna en el caos que aflige al Oriente Medio desde la invasin estadounidense de Iraq en 2003.

La relacin es innegable, dijo Obama en el discurso ante el Departamento de Estado del 19 de febrero: Cuando la gente est oprimida y se le niegan los derechos humanos especialmente en funcin de lneas sectarias o tnicas-, cuando se silencia la discrepancia y se alimenta el extremismo violento, se crea un entorno propicio para que los terroristas lo exploten.

Desde luego, tiene razn. En cada una de sus palabras. Sin embargo, el mensaje subyacente est tambin claro: es culpa de los otros, no es culpa nuestra. Pero eso no es as, y Obama, que en otro tiempo fue muy crtico con la guerra de su predecesor, lo sabe bien.

Sarah Leah Whitson, en un artculo publicado en MSNBC.com, fue ms all. En Why the fight against ISIS is failing? [Por qu est fracasando la lucha contra el EIIL?], Whitson criticaba la alianza contra el EI por centrar su estrategia en la derrota militar del grupo, sin pensar siquiera en reparar los agravios sufridos por los oprimidos sunnes iraques, quienes el pasado ao recibieron a los combatientes del EI como liberadores.

Pero no olvidemos cmo Iraq lleg a ese punto, escribi, con la guerra impulsada por EEUU que desplaz a un dictador pero que se convirti en una ocupacin abusiva y una destructiva guerra civil que dejaron ms de un milln de muertos.

Casi ha dado en el clavo. Whitson consideraba el hecho de desplazar a un dictador como un plus de la guerra de EEUU, como si toda la aventura militar no tuviera nada que ver con derrotar a la dictadura. En realidad, la abusiva ocupacin y destructiva guerra civil constituyeron una parte importante de la estrategia estadounidense de divide y vencers. Muchos escriben sobre esto en la medida en que el mismo argumento en realidad es la historia.

Sin embargo, por lo menos, ambos argumentos son un punto significativo de partida desde el pseudointelectualismo que ha ocupado la mayor parte del pensamiento sobre el terrorismo y la violencia en los medios dominantes. No slo la sabidura convencional de los medios estadounidenses culpa a las proezas sangrientas del EI en la propia regin como si el intervencionismo estadounidense y occidental no fueran, de algn modo, factores a tener en cuenta (en realidad, para ellos la intervencin de EEUU es una fuerza del bien, rara vez egosta y explotadora), sino algo an peor, no importa cmo desentraen el argumento, el Islam acaba siendo de alguna forma la raz de todo mal; un punto de vista reduccionista, absurdo e irresponsable, cuando menos.

Tambin es peligroso, ya que infiere el tipo de conclusiones que apuntan constantemente en direccin a una poltica exterior autodestructiva del tipo que, para empezar, ha incendiado Oriente Medio.

Pero esa no es su diatriba diaria. La constante inyeccin de todo tipo de argumentos estrafalarios, como el que aparece en el reciente artculo de Graeme Wood en The Atlantic, tiene como objetivo crear distracciones, culpando a la religin y a sus fanticos por su visin apocalptica del mundo. Los argumentos de Woods, diseados para constituir un examen acadmico metdico e imparcial de las races del EI responden, en el mejor de los casos, a una mala interpretacin y, en el peor, a toda una serie de falsedades.

Que el Estado Islmico considere el inminente cumplimiento de la profeca como al menos materia de dogma nos habla del temple de nuestro oponente. Est preparado para jalear su casi autodestruccin y seguir confiando, aunque est rodeado, de que recibir el socorro divino si se mantiene fiel al modelo proftico, conclua Wood con el tipo de positivismo liberal que resulta tan irritante como el celo religioso.

Mohamed Ghilan, un erudito de la ley islmica, diseccion el argumento de Wood con integridad basndose en un conocimiento real y autntico tanto del Islam como de la regin de Oriente Medio. El anlisis de lo que el EI es y de lo que quiere, considerando al Islam como fuente causal de su comportamiento, no slo es errneo sino tambin perjudicial, escribi.

As se oscurecen las causas fundamentales por las que tenemos un EI, una al-Qaida, un Ansar Bayt al-Madis y cualquiera de los otros grupos que han surgido y siguen surgiendo. Crea mayor confusin y contribuye a un creciente sentimiento islamfobo en Occidente. Y cuando encima se le da la apariencia de rigor acadmico, consigue todo esto de forma bastante perniciosa.

En efecto, persiste la enfermedad milenaria de escribir de forma deficiente sobre la compleja e intrincada realidad del Oriente Medio, incluso 25 aos despus de la absoluta implicacin militar estadounidense en la regin.

Desde la primera guerra de Iraq (1990-91) hasta ahora, los intelectuales y periodistas de los medios dominantes de EEUU se niegan a aceptar la ms patente de las verdades respecto a las races de la crisis actual: que una intervencin militar no es una virtud, que la guerra engendra caos y violencia; que las invasiones militares no son ningn presagio de democracia estable, sino que favorecen polticas desesperadamente violentas que slo buscan vencer sin importar el coste.

Sin embargo, esa misma admisin provino del ex secretario general de la ONU, Kofi Annan, quien, en virtud de su anterior puesto debera haber sido capaz de evaluar la relacin entre la guerra de EEUU contra Iraq y las actuales turbulencias. Aunque culp con razn a las potencias regionales de exacerbar el conflicto, asign la culpa a quien realmente le pertenece: la guerra y la invasin de Iraq y la forma en la que ocupacin fue manejada a continuacin. Estaba en contra de esa invasin y mis temores estaban bien fundados. El desmantelamiento del ejrcito iraqu lanz a la calle a cientos cuando no miles de disgustados soldados y agentes de polica, dijo.

Esa fue, en efecto, la columna vertebral de la inicial resistencia interna en Iraq, que oblig a EEUU a cambiar de estrategia encendiendo el polvorn del sectarismo. La esperanza entonces se cifr en que los disgustados soldados de la resistencia iraqu se consumiran en el infierno de una guerra civil que implic a la resistencia de base sunn contra las milicias de base chi, quienes a su vez trabajaban para o estaban aliadas con EEUU y el gobierno chi impuesto por EEUU en Bagdad.

El intento de crear una democracia sin las instituciones existentes dio lugar a gobiernos sectarios corruptos, dijo Annan. Que para Annan la guerra y la invasin primero, seguidas por la mala gestin sectaria de Iraq tambin por parte de los estadounidenses, supone una admisin de hechos de la que raramente se hacen eco las autoridades y medios estadounidenses como se demuestra por la obstinadamente deficiente cobertura de los medios.

Por un lado, es extrao que trate de ignorar las fallas existentes en las sociedades de Oriente Medio respecto al permanente sectarismo, fundamentalismo en gestacin, conflictos no resueltos y desde luego, el monstruo del autoritarismo y la corrupcin. Nada de esto debera ignorarse, si pensamos que todava es posible un futuro en paz. Por otra parte, el argumento que busca desesperadamente toda posible excusa desde culpar al Islam y a sus creyentes de algn extrao Apocalipsis a todo lo dems excepto a EEUU y sus aliados- es un pobre intento de escapar de una moral pesada pero tambin de una poltica responsable.

El peligro de ese argumento yace en el hecho de que a sus promotores no les importa ver otra guerra ms del estilo de la que asol Oriente Medio hace una dcada, la que trajo a al-Qaida a la regin y orquest la aparicin del EI y el bao de sangre que la sigui.


Ramzy Baroud ramzybaroud.net- es doctor en Historia de los Pueblos por la Universidad de Exeter. Es editor-jefe de Middle East Eye, columnista de anlisis internacional, consultor de los medios, autor y fundador de PalestineChronicle.com. Su ltimo libro es My Father Was a Freedom Fighter: Gazas Untold Story (Pluto Press, Londres).

Fuente: http://www.middleeasteye.net/columns/obama-s-admission-not-enough-us-spin-middle-east-violence-must-change-1908976276



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