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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-02-2015

Malcom X sigue aqu. Una historia de cine

Pepe Gutirrez-lvarez
Rebelin


Es verdad que el potente movimiento del nacionalismo negro en los EEUU fue derrotado, neutralizado por la represin pero tambin integrado. Pero no lo es menos que esta derrota no fue, no pudo ser, definitiva ya que los factores sociales y polticos fundamentales, siguieron presentes. Una muestra de ello lo tenemos en los acontecimientos recientes, otra en la revalorizacin de algunos de sus portavoces. En primer lugar, del ms radical: Malcom X. El hombre que proclam: Nuestro objetivo es la libertad completa, la libertad completa, la igualdad completa. Por todos los medios necesarios.

Como es sabido, en su trazos generales, el movimiento por los derechos civiles y por los derechos integrales de los afronorteamericanos, se dividi entre una mayora que apost por las vas pacficas, en tanto que una minora importante entendi que esto no era suficiente. El debate ha seguido abierto por ese Guadiana que ha seguido siendo la resistencia a la prepotencia racista desde entonces ms refinada y se ha manifestado bajo diversos formatos. Uno de ellos, sin duda el que ms nos ha llegado entre nosotros, ha sido el cine. Lo fue en su momento y lo sigui siendo. Entre los diversos cineastas que han abordado el asunto de la lucha de esa minora que es neta mayora en las crceles, ha sido Spike Lee, tan interesante como discutido y discutible.

Spike Lee fue el que llev las imgenes de la autobiografa de Malcom X a las pantallas de todo el mundo, a todas las casas. No fue lo que se dice una empresa fcil, requiri mucho esfuerzo, el ms importante fue conseguir un buen guin. Durante aos baraj diversas propuestas, la primera y la ms importante fue el escrito por James Baldwin cuando los acontecimientos an estaban frescos. Hubo otra tentativa por parte del prestigioso Calder Willingham habitual de Kubrick. Por su parte Sidney Lumet, un representante de la izquierda dura (as tildaban las autoridades neoliberales a los irreductibles), le encarg una adaptacin al incisivo y brillante David Mamet, pero el proyecto les vena muy grande, las condiciones todava no estaban dadas. Se habla de otro escrito por Charles Fuller, el guionista de Historia de un soldado, una de las mejores pelculas de Norman Jewison, arquetipo de la izquierda blanda, pero muy sensible a la cuestin antirracista.

Spike Lee que sigui persistiendo en el proyecto durante aos, rescat el de James Baldwin, el mejor escritor afro de su generacin. Baldwin saba muy bien de que iba el tema, conoca a Alex Haley jr., el autor que construy la autobiografa de Malcom y clebre autor de Races, la serie que fue mil leguas ms all que Hollywood en la reconstruccin histrica de la trata de negros, con toda seguridad la pgina ms infame de la historia humana, clave para entender la situacin ulterior del continente africano. James Baldwin tambin haba tratado con Malcolm X; incluso podra llegar a decirse que eran buenos amigos. Lee declar sobre l no creo que haya mejor escritor que Baldwin para capturar el espritu de Harlem y sus gentes. Creci en Harlem, era un afroamericano, reconocido defensor de los derechos humanos y un gran escritor". Tena todos los ingredientes. El nico punto en el que el guin flaqueaba era en el ltimo acto, donde debera quedar perfectamente explicada la ruptura entre Malcolm X y Elijah Muhammad. O sea el nico que llegaba hasta el final de la cuestin. Sin embargo, el guin definitivo lo firm el propio Spike Lee en colaboracin del blackliste Arnold Perl, entre otras cosas, coautor del guin de El Graduado. Eso s, ambos se apoyaron en el de Baldwin, y buscaron un enfoque ms espectacular. El referente era el gran ccine de David Lean, una gran produccin que no se olvidaba de los personajes.

El estreno de Malcolm X en 1992 caus una autntica sensacin. Sus enemigos eran los que ahora dominaban el escenario econmico, poltico y meditico, se quedaron muy sorprendidos. Crean que ya se haban echado siete llaves sobre la tumba de Malcom X, un tipo que no permita palabras bonitas y halagos a los herederos como en el caso de Martn Luther King, quien tambin tuvo su pelcula pero que no molest a nadie. Se limitaron a rebajar los contenidos y no pas nada. En su trabajo, Spike Lee demostr que haban trabajado los perfiles, la documentacin, pero sobre todo que no admita ninguna rebaja. El punto de mira estaba en las luchas de los sesenta, de ah la presencia de Nelson Mandela ya preocupado por contener la radicalidad de los movimientos por abajo. El propsito de Lee era llevar a la pantalla la ms fiel y completa visin de la figura del lder negro, algo que, en su opinin, el paso del tiempo no ha hecho ms que ayudarme. Sabemos quines fueron los asesinos Ahora podan llegar hasta el final, recrear ante las cmaras qu fue lo que provoc la ruptura entre Malcolm X y Elijah Muhammad, contina Lee.

Tanto un empeo como otro se apoyan en la Aulobiografa de Malcolm X tal como fue narrada a Alex Haley, por lo tanto, parten de un profundo respeto al libro de Haley, que es lo mismo que decir que lo hacen a las propias palabras de Malcolm X que pudo revisar el original. Por su parte, el autor de Haz lo que debas, procur ofrecer un mayor dinamismo a un proyecto de 2001, que habra sido ms largo de no interponerse la Warner, por motivos propios pero a mi juicio- razonables: la pelcula habra quedado mucho mejor como una miniserie televisiva, lstima que no se haya pensado en un nuevo montaje.

En un principio, Lee pretendi regir de los esquemas del biopic, lo suyo es incuestionablemente un homenaje, un alegato pensado para su tiempo, para lo que ya estaba sucediendo, sucedera y suceder. Su propsito combativo est bien claro, tambin lo est que, a pesar de sus limitaciones, es que lo consigui. No es poca cosa que las sucesivas generaciones puedan acceder al conocimiento vivo, rico e intenso de uno de los personajes ms emblemticos de su tiempo, alguien que ilumin su poca como lo hicieron Patricio Lumumba, Martn Luther King, Ch Guevara, etctera. Alguien que era demasiado integro, demasiado lcido, demasiado combativo para que pudiera caminar por las avenidas de Nueva York sin que una de esas tramas que tambin saben cocinar en Washington, acabara con l.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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