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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-03-2015

Que han ganado los libios con la revolucin?

Mustafa Feturi
Al-Monitor

Traducido para Rebelin por Loles Olivn


Ya han pasado cuatro aos y la pregunta es si Libia y los libios han conseguido algo positivo por lo que merezca la pena seguir pagando tal alto precio.

Miles de libios siguen desplazados en el interior de Libia viviendo de las limosnas y de la caridad en improvisados campamentos repartidos por todo un pas rico en petrleo. Tawergha, una ciudad costera al este de Misrata, ilustra de lo que est ocurriendo: la totalidad de sus 40.000 habitantes an no ha podido regresar a sus casas. En los ltimos das de la guerra de 2011, las milicias destruyeron casi todas las viviendas y negocios de la ciudad. Otras miles de familias del sur, del este y del propio Trpoli an viven lejos de sus hogares. Desde el verano pasado, Bengasi, donde todo comenz hace cuatro aos, es prcticamente una ciudad fantasma.

Otros miles de libios, incluido yo mismo, huimos a Tnez, a Egipto, a los Estados del Golfo o a diferentes pases europeos en busca de seguridad y paz, o simplemente porque no podamos permanecer en Libia por temor a la detencin arbitraria o a la muerte.

Decenas de ex funcionarios del rgimen, entre ellos Saif al-Islam Gadafi, hijo de Gadafi, siguen atrapados en un limbo legal dentro de un sistema jurdico disfuncional que no ha logrado hasta el momento presentar sentencias condenatorias. Otro nmero desconocido de libios inocentes languidecen en crceles de milicias o simplemente han desaparecido. Yo s de un par de casos en que despus de cuatro aos de haber desaparecido, las familias siguen sin saber que les pas a sus seres queridos.

En trminos econmicos la situacin es sombra. Todos los grandes proyectos de infraestructura que estaban en curso cuando la guerra estall muchos en su fase final han quedado suspendidos y han sido saqueados despus de que los inversores extranjeros que acudan a Libia antes de 2011 se fueran del pas sin perspectivas de regresar pronto. Libia se enfrenta a la bancarrota porque su nica fuente de divisas, la produccin de petrleo, se ha reducido a una cuarta parte de lo que era hace cuatro aos.

En Trpoli, como en todas partes del pas, la electricidad y la escasez de combustible dominan la vida cotidiana. El promedio de horas diarias sin luz alcanzaba las 12 cuando visit por ltima vez Trpoli en octubre de 2014. Ahora ha mejorado un poco, pero an as los cortes de energa se producen un mnimo de nueve horas al da y en algunos pueblos la electricidad slo est disponible un da si y otro no. Cocinar en cocinas de gas, si es que se encuentra en el mercado negro, cuesta unos 500 dinares libios (368 dlares), cinco veces ms de lo que sola costar antes de la guerra.

Se ha dividido a la sociedad libia como nunca antes. Se necesitarn aos para recuperar la armona social y la forma de vida pacfica de la que los libios gozaban antes de febrero de 2011, cuando la guerra caus estragos en la vida diaria de casi todas las familias libias. La sociedad tribal contaba con un marco de referencia bien arraigado en el que se observaban y se respetaban las normas sociales y religiosas. Las disputas y los enfrentamientos solan resolverse amistosamente fuera del sistema judicial gracias a la intervencin de los sabios ancianos a quienes se respetaba y quienes gozaban de una alta consideracin. Este cdigo de conducta no escrito ha desaparecido y est siendo sustituido por otro en el que dominan los organizaciones sin raigambre ni cohesin social. En su mayora son bandas armadas y marginados sociales de disparo fcil que se hacen llamar thawar [revolucionarios]. La vida social libia ha sido golpeada al igual que las relaciones entre familias y en las propias familias.

El pas tambin se enfrenta a multitud de problemas polticos. Libia tiene ahora dos gobiernos, dos parlamentos y dos ejrcitos. El gobierno electo con base en Tobruk encabezado por Abdullah al-Thani y el gobierno no electo con sede en Trpoli encabezado por Omar al-Hasi afirman trabajar en beneficio de los libios. Sin embargo, son incapaces de proteger a sus ciudadanos, resolver la escasez de electricidad, proporcionar atencin mdica o seguridad. El Estado Islmico y otros grupos extremistas siguen operando con impunidad casi total ante las mismsimas narices de ambos gobiernos.

Mientras los unos y los otros se enfrentan y combaten, la desesperacin y la desesperanza de los libios aumenta, especialmente entre los jvenes. No es ninguna sorpresa que organizaciones extremistas, bandas armadas y milicias encuentren un montn de reclutas. Los jvenes en particular se han hecho vulnerables a la adiccin a las drogas, a la radicalizacin y a la alienacin social.

El propio pas est al borde de la divisin previa a la independencia de 1951 en tres regiones semi-independientes: Fezzan en el sur, Tripolitania en el oeste y la Cirenaica, en el este.

La situacin de seguridad es todava peor. Los padres no saben si es pueden dejar que sus hijos vayan solos a la escuela. Si uno llega a casa ms tarde de las 10 de la noche ya se le puede dar por desaparecido. La mayora de las mujeres ya no conducen y permanecen en casa durante semanas. Todava recuerdo los tiempos en que ni siquiera cerraba con llave ni el coche ni la casa, cuando las mujeres conducan seguras de noche por las principales calles de Trpoli. Las familias se reunan en los cafs y en el paseo martimo hasta tarde y nada les amenazaba. Nosotros, los libios, estbamos acostumbrados a dar por sentado la seguridad. Raramente se oa hablar de explosiones o ataques con coches-bomba. Hoy en da, las explosiones e incluso los ataques suicidas son muy frecuentes en Trpoli.

Durante todo este tiempo, la comunidad internacional ha sido incapaz de ponerse de acuerdo sobre un plan viable para estabilizar Libia a excepcin de las conversaciones auspiciadas por la ONU, a reanudarse prximamente en Marruecos. Aunque poco se pueda esperar de esta iniciativa.

A pesar de esto, en medio de la inestabilidad y caos los libios podran haber conseguido ciertas cosas que de otro modo podran haber tardado aos en materializarse. Por ejemplo, en la actualidad hay ms de una docena de canales privados de televisin y ms de 20 peridicos, adems de decenas de emisoras de radio regionales. Hay al menos cien partidos polticos y decenas de organizaciones no gubernamentales (ONG) dedicadas a toda causa imaginable. Sin embargo, se habla y se hace poco al respecto de los graves problemas que enfrenta el pas o sobre lo que podra tener un impacto positivo en las vidas de las personas. Por desgracia, cualquier impacto positivo de las ONG se contrarresta por cientos de desorientados predicadores religiosos que compiten por ganarse los corazones de los jvenes libios envenenando sus mentes con todo tipo de iniquidades.

Reflexionando sobre lo que los libios hemos logrado, casi resultara tentador afirmar que puede que Gadafi fuera un dictador que no toler la disidencia y que ejerci mano dura, pero que al menos proporcionaba seguridad, cubra las necesidades bsicas y mantuvo unido al pas.

Mustafa Feturi, acadmico libio, obtuvo en 2010 el premio Samir Kassir de la UE al mejor artculo de opinin.

Fuente: http://www.al-monitor.com/pulse/originals/2015/02/libya-after-revolution-social-economy-political-gaddafi.html?utm_source=Al-Monitor+Newsletter+%5BEnglish%5D&utm_campaign=5ca55ff670-February_25_2015&utm_medium=email&utm_term=0_28264b27a0-5ca55ff670-93087681#ixzz3SqgrBJTh



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