Portada :: Europa :: Grecia, laboratorio neoliberal
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-03-2015

Grecia
Salir del euro o suicidio poltico

Hctor Illueca Ballester
Rebelin


Erich Fromm, uno de los pensadores ms lcidos del siglo XX, percibi ntidamente el potencial destructivo de la economa de mercado cuando no est sometida a lmites que amortigen o corrijan las desigualdades sociales. Reflexionando sobre los orgenes del fascismo, el gran humanista alemn encontr en el capitalismo desregulado la semilla de las fuerzas destructivas que acabaron desencadenando la II Guerra Mundial. Su acertado razonamiento puede resumirse como sigue: despojado de cualquier proteccin ante el mercado, el individuo interpreta el mundo como algo profundamente hostil y ansa someterse a una persona o a un poder externo con el fin de superar su sensacin de impotencia y soledad, llegando incluso a desprenderse de la libertad. Durante los aos treinta, las clases medias se vieron envueltas en una espiral de proletarizacin y dieron rienda suelta a sus impulsos masoquistas para superar el sentimiento de inseguridad que el libre mercado infunde al ser humano. No es casual que una de las principales obras de Erich Fromm se titulara El miedo a la libertad y que viera la luz en 1941, durante la conflagracin blica.

Lamentablemente, desde que empez la crisis econmica la Unin Europea parece empeada en recrear las condiciones que hicieron posible aquella catstrofe, aprovechando las dificultades econmicas de los pases perifricos para imponer rigurosos planes de ajuste basados en la reduccin del gasto pblico y la desregulacin del mercado de trabajo. Grecia constituye un ejemplo paradigmtico de esta estrategia poltica, habiendo sufrido en sus propias carnes y mediante sucesivas oleadas la violenta destruccin del sistema de relaciones laborales vigente en el pas heleno. O, por decirlo con ms claridad, la intervencin europea en Grecia, programada y dirigida por el Estado alemn, ha desatado la explotacin capitalista de la fuerza de trabajo, alumbrando un modelo neodarwinista de relaciones laborales en el que predominan la inseguridad, la incertidumbre y la amenaza permanente del desempleo. Anotemos de pasada que este proceso no es exclusivo de Grecia, sino que, en mayor o menor medida, se extiende a todos los pases que han necesitado la asistencia financiera de las instituciones comunitarias. Grecia es un laboratorio de las polticas de austeridad.

Veamos. Una de las primeras medidas que se exigieron a Grecia a cambio del rescate financiero fue el desmantelamiento de la negociacin colectiva y su sustitucin por acuerdos individuales entre empresarios y trabajadores. Como no poda ser de otra forma, la abolicin de los convenios colectivos provoc una violenta devaluacin salarial que, segn la Inspeccin de Trabajo griega, alcanz un 20 por ciento durante el primer mes de vigencia de la nueva normativa. Por si ello fuera poco, a principios de 2012 el salario mnimo interprofesional se redujo de 877 a 684 euros, estableciendo cantidades inferiores para determinados grupos etarios, como los jvenes menores de 25 aos. De la noche a la maana, centenares de miles de trabajadores quedaron a merced de las empresas y experimentaron una brutal reduccin salarial que les privaba de poder llevar una vida digna y satisfacer sus necesidades bsicas. En este contexto, no puede extraar que la primera medida adoptada por el Gobierno de Alexis Tsipras haya sido precisamente elevar el salario mnimo a 751 euros mensuales, restableciendo parcialmente el poder adquisitivo de la poblacin trabajadora.

Paralelamente a lo anterior, los procedimientos de despido han sido ampliamente flexibilizados y se han reducido las indemnizaciones, abrogando de facto el derecho a la estabilidad en el empleo como principio vertebrador del Derecho del Trabajo. La contratacin temporal se utiliza indiscriminadamente y la degradacin de las condiciones de trabajo se extiende a todos los mbitos del sistema laboral. Segn un informe del Ministerio de Trabajo heleno, la economa sumergida se ha multiplicado a pesar de la flexibilizacin laboral, estimando que el 36,3 por ciento de los trabajadores carecen de contrato de trabajo. En el sector de la hostelera, el porcentaje de trabajadores que no han sido dados de alta en la Seguridad Social alcanza el 65 por ciento. En definitiva, el abaratamiento del despido, la desarticulacin de la negociacin colectiva o la reforma del sistema de pensiones han quebrado el espinazo del Derecho del Trabajo griego y han acelerado la individualizacin de las relaciones industriales, abonando el predominio de la precariedad laboral y la economa poltica de la inseguridad.

Partiendo de esta base, e l ascenso de un partido neonazi como Amanecer Dorado no puede atribuirse al azar o la casualidad. Tal y como advirti Fromm, la institucin de un mercado autorregulado propicia y fomenta la emergencia de fuerzas antidemocrticas que se nutren de la amargura y la inseguridad generadas por la precariedad laboral. La desregulacin del mercado de trabajo ha disparado los temores e inseguridades de las clases medias, que estn viviendo la crisis como un verdadero terremoto social y cultural. Ahora bien, condenarlas por reaccionar de este modo constituye un ejercicio de hipocresa que oculta el protagonismo del mercado laboral flexible en la movilizacin de sentimientos irracionales y extremistas hacia el mbito poltico. Las autnticas culpables del resurgimiento del fascismo en Europa son las lites polticas y financieras que han impuesto polticas neoliberales orientadas hacia la mercantilizacin plena del trabajo humano, liberando fuerzas sociales de enorme poder destructivo que creamos erradicadas para siempre.

Llegados a este punto, hay que concluir que el nuevo Gobierno griego no puede ceder a las presiones europeas y renunciar a su programa electoral, so pena de arruinar su futuro poltico y allanar el camino a la extrema derecha. Las encuestas de opinin pblica realizadas tras las elecciones ponan de manifiesto que el 70 por ciento de la poblacin apoya al nuevo ejecutivo, lo que prcticamente duplica los resultados electorales obtenidos por Syriza. El pueblo griego percibe con claridad que este partido es el nico capaz de encender un rayo de esperanza en el pas, pero es seguro que no soportar una nueva traicin. Los medios de comunicacin, en su mayora propiedad de los sectores ms conservadores, han alimentado un peligroso clima de xenofobia que podra transformarse fcilmente en un impulso extremista y antidemocrtico. Si llegase a producirse, sera el fin de Syriza y hara muy difcil cualquier posibilidad de cambio en los pases del sur de Europa durante un largo perodo de tiempo.

Alexis Tsipras no puede ignorar que Grecia y Alemania se encaminan a una colisin frontal. El acuerdo alcanzado con el Eurogrupo el da 20 de febrero ha permitido ganar tiempo al Gobierno griego, amn de otorgarle ciertas ventajas desde el punto de vista poltico y presupuestario. Pero Grecia necesita liberarse de la deuda para relanzar la economa, desarrollar la inversin y reconstruir un mercado de trabajo ms equitativo e inclusivo. As que desengense: Alemania no ceder. Si lo hiciera, su credibilidad se vera afectada y ms temprano que tarde tendra que efectuar nuevas concesiones a los pases de la periferia, abriendo la puerta a transferencias fiscales que haran insoportable su contribucin a la Unin Europea. El compromiso parece imposible y la ruptura inevitable. Durante los prximos cuatro meses, Grecia debe prepararse para abandonar el euro y escapar del neoliberalismo que ha llevado a este pas al borde de la barbarie.

Hctor Illueca Ballester es Doctor en Derecho e Inspector de Trabajo y Seguridad Social.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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