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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-03-2015

Ninguna diferencia entre Israel y EE.UU.

Robert Fisk
The Independent/La Jornada


Uri Avnery es sin duda el vidente izquierdista israel ms intelectual, filosfico y certero que conozco. Como TS Eliot, tiene el hbito de usar las menos palabras para decir las mayores verdades. Cada ensayo que escribe, este lector siempre dice lo mismo: exactamente! Sin embargo, por primera vez en 40 aos, estoy en desacuerdo con ese gran hombre.

Avnery acaba de sugerir que el acuerdo de Benjamin Netanyahu para dirigir un mensaje al Congreso estadunidense por invitacin del Partido Republicano este martes dos semanas antes de la eleccin general israel, y la decisin de Barack Obama de no ver al viejo rufin, han destruido el apoyo bipartidista a Israel en Estados Unidos. Por primera vez, dice Uri, los polticos demcratas se permiten criticar a Israel.

Pamplinas, absolutamente.

Congresistas de ambos partidos se han arrodillado, se han desmayado y chillado en apoyo a Bibi y sus predecesores con ms entusiasmo que las hordas romanas en el Coliseo. La ltima vez que Bibi se apareci en el Capitolio, recibi literalmente docenas de ovaciones de pie de los ovejunos representantes del pueblo estadunidense, cuya adoracin acrtica del Estado israel y su temor abyecto a susurrar la crtica ms desangelada, por no arriesgarse a ser llamados antisemitas sugiere que Bibi sera un presidente estadunidense mucho ms popular que Obama. Y el impecable acento estadunidense de Bibi no viene mal tampoco.

Y su objetivo ganar votos para s y destruir el nico logro de poltica exterior al alcance de Obama no tendr absolutamente ningn efecto en las relaciones entre los dos pases. Cuando Bibi se convirti en el hazmerrer del Consejo de Seguridad de la ONU al presentar un cartn infantil de una bomba iran con una raya roja enmedio, para indicar que Irn podra construir armas nucleares a finales de 2013, su charada fue tratada con indulgencia en los medios de Estados Unidos. Esas fechas fatales han expirado con regularidad durante ms de una dcada, y a pesar de ello se supone que debemos tomarlas en serio. Obama se esfuerza por lograr un acuerdo con Irn que protegera al mundo de cualquier produccin de armas nucleares por la Repblica Islmica.

Bibi quiere destruir esa oportunidad. Quiere ms sanciones. Quiere ganar las elecciones israeles del 17 de marzo. Hasta podra bombardear Irn, lo cual ocasionara una respuesta militar inmediata contra Estados Unidos. Pero va a decir al Congreso que la existencia misma de Israel est en juego. Segn Uri, Bibi escupir en la cara al presidente Obama. "No creo que haya habido nunca algo igual", escribi Uri Avnery este fin de semana. "El primer ministro de un pequeo pas vasallo, que depende de Estados Unidos prcticamente para todo, viene a desafiar abiertamente al presidente, tildndolo de hecho de engaador y mentiroso...: como Abraham, dispuesto a sacrificar a su hijo para agradar a Dios, Netanyahu est dispuesto a sacrificar los intereses ms vitales de Israel para obtener la victoria en la eleccin".

No quiero exculpar de cinismo a Bibi. Hasta Uri admite que no puede imaginar un ardid electoral ms efectivo. Usar al Congreso de Estados Unidos como foro de propaganda es una pincelada de genio, afirma. Pero el primer ministro de Israel sabe que puede salirse con la suya en cualquier cosa en tierra estadunidense, con la misma confianza con que puede apoyar a su ejrcito cuando asesina a cientos de nios en Gaza en la autodefensa de Israel. Su discurso en el Congreso ser tan desproporcionado como el bombardeo de sus soldados a la barriada ms poderosa del mundo.

Y le ir de lujo. Nos dicen que los demcratas estn inquietos. Nos informan que Obama est muy, pero muy enojado. Pero la presidenta demcrata en lista de espera no es problema para Bibi. Fue Hillary, recordemos, quien nos dijo el verano pasado que no estaba segura de que fuera posible repartir culpas por la masacre en Gaza porque es imposible saber qu ocurre entre la bruma de la guerra. Las notas en los medios podran haber oscurecido lo que pasaba. A menudo pienso que la angustia a la que estamos propensos a causa de la cobertura, y las mujeres y nios y todo lo dems de aquello (sic), hace muy difcil abrirse paso hasta la verdad. As que mientras menos reporteros haya, ms cerca estaremos todos de la verdad acerca de las mujeres y nios muertos y todo lo dems de aquello. No es de extraar que los sionistas liberales, de acuerdo con The New York Times, se preocupen de que Hillary est demasiado cerca de Bibi.

En cuanto a los republicanos, echmosle un ojo a nuestro viejo conocido Jeb Bush, quien promete que todo ser borrn y cuenta nueva si llega a ser comandante en jefe. Como es fcil entender, no habr enfoque en el pasado, de Papi George y Big Bro George W. Pero entre sus probables consejeros en una presidencia futura estaran Paul Wolfowitz, John Hannah (el viejo "consejero de seguridad nacional" de Cheney), Michael Hayden (quien enga al Congreso con respecto a la tortura) y Condi Rice, quien dio su nombre a todo un buque tanque petrolero (y luego le fue retirado): en otras palabras, la misma pandilla perversa que produjo "las armas de destruccin masiva", la muerte de cientos de miles de iraques, billones de dlares en deudas, tortura y esa infame nube de hongo (la verdadera bruma de la guerra, si alguna vez hubo una).

La columnista Maureen Dowd afirma que Jeb Bush debera llamar a cuentas a quienes "infligieron profundas heridas a Estados Unidos". Pero por qu? Lo nico que Jeb no ha mencionado es que en 2003 Israel tambin produca las mismas falsedades acerca de las armas de destruccin masiva y los vnculos de Saddam Hussein con el "terrorismo mundial".

Por supuesto, Bibi no le recordar esto al Congreso en su discurso del martes. Sern las armas de destruccin masiva de Irn y los vnculos del Estado Islmico con el "terrorismo mundial" los que tendrn a los legisladores de pie. Es una lstima que Bibi no haya nacido en Nueva York. As podramos haber tenido al presidente Netanyahu... y dejar de fingir que existe alguna diferencia entre los gobiernos israel y estadunidense.

The Independent

Traduccin: Jorge Anaya

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/03/03/opinion/021a1mun


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