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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-03-2015

El Salvador
Un 8 de marzo tambin para las trabajadoras domesticas

Julia Evelyn Martnez
Rebelin


Se estima que actualmente en El Salvador laboran un total de 102,197 mujeres como empleadas domsticas que laboran bajo contratos verbales para empleadores que pertenecen a 112,000 hogares, que constituyen apenas el 7% de los hogares a nivel nacional.

Estas trabajadoras tienen a su cargo la realizacin de tareas esenciales para asegurar el sostenimiento y reproduccin cotidiana de la vida de los miembros de los hogares que las contratan, tales como el cuidado de infantes y de personas adultos mayores, alimentacin, limpieza y mantenimiento viviendas, entre muchas otras actividades que permiten el funcionamiento normal de la vida domstica. En virtud de esto, los miembros de los hogares contratantes pueden disponer de tiempo para dedicarse a sus empleos, empresas, estudios y/o actividades sociales, polticas, culturales o recreativas.

Sin embargo, pese a la importante labor que realizan para sus empleadores, las trabajadoras domsticas sobrellevan entornos laborales de violencia, opresin y de negacin sistemtica de sus derechos.

Un informe de Human Rights Watch del ao 2006 afirma que las trabajadoras domsticas , estn en riesgo de sufrir malos tratos durante el reclutamiento, la colocacin y el empleo, se encuentran con frecuencia en situaciones que les impide denunciarlos () La lista de malos tratos cometidos por patronos y agentes de empleo incluyen abusos fsico, psicolgico y sexual; encierro forzado en el lugar de trabajo; falta de pago de salarios y horarios de trabajo excesivamente largos sin das de descanso.

Otro estudio elaborado por el Consejo de Ministras de la Mujer de Centro Amrica (COMCCA) en el ao 2009 seala que las trabajadoras domsticas en El Salvador estn expuestas a una serie de abusos fsicos y verbales y a diversas formas de discriminacin, con el agravante de estar mal remuneradas, y de tener escasas oportunidades de mejorar sus condiciones de vida. Entre los abusos ms frecuentes mencionados en este estudio se destacan el pago de salarios inferiores al acordado, agresiones fsicas, incumplimiento de pagos por terminacin de contrato, negativa a concederles das de descanso o pagos compensatorios por das de descanso laborados.

Una investigacin ms reciente, realizada en 2013 por el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana Jos Simen Caas (IDHUCA), constata que las trabajadoras domsticas estn empleadas en una relacin laboral atpica, que se caracteriza por: la invisibilidad de sus condiciones de empleo, debido a que se realiza fuera de la mirada del mundo exterior; la desproporcin entre el poder del empleador y de la trabajadora, acentuada por diferencias de clase, y de educacin; y por la ausencia de una descripcin precisa del trabajo que debe realizar y la disponibilidad completa las 24 horas del da, principalmente en los casos de trabajadoras que duermen en el lugar donde prestan sus servicios.

Lo sorprendente de estos hechos de violencia, opresin y de injusticias, es que son facilitados por la existencia de regmenes laborales especiales establecidos en la legislacin nacional, que funcionan como verdaderos instrumentos de negacin de derechos y de dignidad.

En primer lugar, el Cdigo de Trabajo autoriza a quien emplea a una persona para la realizacin de trabajo domstico a no elaborar un contrato de trabajo escrito en el cual se especifiquen las condiciones bajo las cuales se desempear este trabajo. Esto representa una clara discriminacin para las trabajadoras del servicio domstico, ya que el mismo Cdigo de Trabajo establece en el artculo 18 que el contrato escrito es una garanta a favor de los derechos del trabajador, y que la falta de contrato escrito debe ser considerada una falta del empleador.

En segundo lugar, el artculo 80 del Cdigo de Trabajo expresa que el trabajo domstico no est sujeto a un horario determinado, pero que el trabajador o trabajadora gozar de un descanso mnimo de doce horas diarias de las cuales diez sern nocturnas y continuas y las otras dos debern destinarse para las comidas.

Esto representa una doble discriminacin, ya que - a diferencia de lo que se determina obligatoriamente para el resto de sectores - se permite de hecho una jornada de trabajo diaria de cuatro horas adicionales y se incluyen como parte de las horas de descanso a las horas destinadas a la alimentacin.

En tercer lugar, el artculo 81 del Cdigo del Trabajo establece que las trabajadoras domsticas estn obligadas a prestar sus servicios en los das de asueto, siempre que as se lo pida el patrono. Esta disposicin es contraria al derecho que el artculo 192 de este mismo Cdigo otorga a los dems empleados del sector pblico y privado, y que consiste en la posibilidad de trabajar en das de asueto siempre y cuando sta sea una decisin tomada de comn acuerdo entre empleado y empleador.

Por otra parte, el artculo 83 del Cdigo de Trabajo permite el abuso y la discriminacin en el despido de trabajadoras domsticas, ya que incorpora tres causales de despido especficas para este sector que no implican responsabilidad para el patrn, y que no solo constituyen verdaderos actos de discriminacin sino que conllevan la posibilidad de prcticas abusivas en contra de la dignidad y los derechos de estas trabajadoras.

As, las causas de despido que se aplican exclusivamente para el caso del trabajo domstico son: a) Adolecer el trabajador de enfermedades infecto- contagiosas, a menos que las hubiere adquirido en el lugar donde presta sus servicios; b) Tener el trabajador vicios o malos hbitos que pongan en peligro o perjudiquen el orden domstico o alteren la condicin moral del hogar; y c) Cometer el trabajador actos graves de infidelidad o insubordinacin contra el patrono, su cnyuge, ascendientes, descendientes u otras personas que habiten permanentemente en el hogar.

A estas discriminaciones debe agregarse el hecho que las trabajadoras del servicio domstico estn excluidas del Rgimen Obligatorio de Salud y Maternidad del Instituto Salvadoreo del Seguro Social (ISSS) y que solo pueden optar a este derecho cuando sus empleadores les inscriban y coticen al ISSS de forma voluntaria y opcional.

Hasta el mes de octubre de 2013 se encontraban inscritas al rgimen especial de salud y maternidad un total de 2,352 empleadas del hogar, lo que representa apenas el 2,3% del total de mujeres empleadas en este sector. Estas mujeres tienen adems un trato discriminatorio, ya que si bien realizan su cotizacin al ISSS en las mismas condiciones que el resto de trabajadores/as del sector servicios, no tienen los mismos derechos que el resto de cotizantes de este sistema, puesto que no tienen cobertura de proteccin en caso invalidez, vejez o muerte, y solo pueden recibir subsidios por maternidad.

Finalmente, el artculo 9 de la Ley del Sistema de Ahorro para Pensiones (SAP) excluye a las trabajadoras del servicio domstico de la afiliacin obligatoria al rgimen de pensiones, y menciona que se proceder a la afiliacin de este sector hasta tanto se emita un reglamento especial que tome en cuenta las condiciones y peculiaridades de este tipo de empleo.

No obstante lo anterior, 18 aos desde la aprobacin de la Ley SAP no se cuenta an con el reglamento especial que permitir que las trabajadoras domsticas ejercer su derecho a una pensin digna en su retiro y vejez.

El 8 de marzo se conmemora el da nacional e internacional de los derechos de las mujeres trabajadoras. El origen y significado de esta fecha est ligado a las luchas del movimiento internacional de mujeres socialistas, que culminaron en 1910 con la realizacin de la II Conferencia Internacional de las Mujeres Socialistas en Dinamarca. En esa oportunidad, y a iniciativa de mujeres como Clara Zetkin integrante del Sindicato Internacional de Obreras de la Confeccin- se tom el histrico acuerdo de instituir el 8 de marzo como una fecha para reclamar los derechos polticos, civiles y econmicos de las mujeres, y en particular el derecho al empleo, la educacin y la no discriminacin de las mujeres de la clase trabajadora.

Ha transcurrido ms de un siglo de conmemoracin del 8 de marzo, y tanto el sistema capitalista y como el sistema patriarcal se han encargado de vaciar de contenido poltico esta fecha histrica, para llenarla poco a poco de consignas y discursos demaggicos y benevolentes, que desvan nuestra atencin y nuestra accin de la lucha de millones de mujeres alrededor del mundo, para quienes los derechos humanos y laborales an representan una utopa.

Recuperemos el sentido esencial e histrico del 8 de marzo, y hagmoslo desde los derechos negados a las mujeres de la clase trabajadora salvadorea, en particular desde la realidad de las 102,197 trabajadoras domsticas que siguen esperando ser consideradas por la sociedad y por el Estado como trabajadoras y ciudadanas de primera categora.

Julia Evelyn Martnez es economista feminista y trabaja como profesora en la Escuela de Economa de la Universidad Centroamericana Jos Simen Caas (UCA) de El Salvador.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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