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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-03-2015

Editorial de 'Punto Final'
La casta poltica pone a prueba la tolerancia del pueblo

Manuel Cabieses Donoso
Punto Final


Chile, vctima de la codicia, corrupcin e incompetencia de la casta poltica(*), est sumido en una crisis profunda sin solucin en el marco del modelo econmico y de la Constitucin impuestos por la dictadura. Esa camisa de fuerza reproduce al infinito los abusos y perversiones que han deslegitimado las instituciones, partidos y liderazgos. La corrupcin que generan es una sombra viscosa que contamina todo lo que toca, incluyendo laIglesia y las FF.AA.

El fenmeno es conocido por otros pases como Venezuela, Bolivia yEcuador, cuyos partidos tradicionales fueron barridos por corruptos y abusadores. Pero esas naciones fueron capaces de forjar movimientos populares que se dotaron de lderes revolucionarios. Esto les permiti convocar Asambleas Constituyentes que elaboraron Constituciones que iniciaron una nueva etapa histrica tras una sociedad ms justa e igualitaria.

Un rasgo particular de nuestra crisis -que la agrava an ms- es que parece no inquietar a nadie. El pueblo est ausente del debate, quizs narcotizado por la televisin y la tarjeta de crdito; o tal vez con su indiferencia expresa una forma ms profunda de repudio a la casta poltica. Los partidos, entretanto, estn cocinando el habitual proyecto de ley para echar tierra a los escndalos y regular -como si esto fuera posible- la relacin de los negocios con la poltica.

Ese blanqueo de chanchullos es una nueva demostracin -como si faltara otra- de que la casta poltica no entiende lo que est sucediendo. Ignora el complejo proceso de formacin de la condena pblica que rodea sus actuaciones. Ha construido su propio mundo, ajeno a la vida real, a los sentimientos y aspiraciones del pueblo. Eso explica, por ejemplo, que para terminar con elbinominal resolviera aumentar los cupos de senadores y diputados en amistosa repartija, calculadora en mano. O que para aumentar en 15 mil pesos el salario mnimo de los trabajadores, se aumentaran en 500 mil pesos sus propios ingresos, que los hacen los parlamentarios mejor pagados de Amrica Latina. No se han enterado que el Congreso es la institucin ms desprestigiada de la democracia chilena.

El repudio silencioso a la corrupcin y abusos se expresan en forma estruendosa en la abstencin electoral. En la ltima eleccin presidencial y parlamentaria alcanz al 60% y la tendencia aumentar en prximas elecciones. Pero ningn partido escuch el aldabonazo que les cerr las puertas de la confianza pblica.

La situacin actual hace recordar lo que sucedi con los gobiernosradicales (1938-1952). La corrupcin del Partido Radical lleg a tal extremo, que abri camino al general Carlos Ibez, ex dictador derrocado por los estudiantes en 1931. El general de la esperanza, como lo llam su propaganda, levant en 1952 una escoba como smbolo de su decisin de barrer la corrupcin que carcoma al Estado. Por supuesto que Ibez no termin con esas prcticas, porque el sistema que las produce continu funcionando sin problemas.

Pero las condiciones de hoy son diferentes. El PDC, que en 1964 sembr la esperanza de una revolucin en libertad, o el PS que en 1970 plante un socialismo con sabor a vino tinto y empanadas, ya no son los mismos. Pertenecen a una coalicin sobre la que llueven acusaciones de corrupcin ynepotismo y que sufre los estragos de la abstencin electoral. Los principios que animaron sus hazaas polticas fueron aventados por el neoliberalismo al que se vendieron por algo ms sustancioso que un plato de lentejas.

La crisis de hoy guarda relacin con lo ocurrido en los ltimos 40aos. Chile sufre el sndrome de pueblo golpeado y mil veces estafado. La dictadura de militares y empresarios -articulando terrorismo de Estado y economa de mercado-, consigui borrar del imaginario popular los sueos defraternidad y dignidad que haban escalado hasta la cima de 1970. La rapacidad de Pinochet y sus generales, el robo de las empresas del Estado y la represin terrorista para imponer un modelo que aplasta y estruja al ser humano, marcaron a fuego la memoria del pueblo trabajador. El cuarto de siglo de la Concertacin -incluido el parntesis de Piera-, termin por convencer que poltica equivale a mentir y aprovechar el poder en beneficio personal. El ejemplo que la oligarqua financiera y poltica entreg al pas fueron la desfachatez y elabuso que han hecho de la pillera una virtud. El transformismo de los actores polticos termin por sepultar toda esperanza de cambio y justicia social con esos partidos y en el marco de esta institucionalidad.

Frente a la Nueva Mayora, en rpida decadencia, slo hay el vaco. No existe una oposicin estructurada de derecha o de Izquierda. La primera porque est semidestruida y la Izquierda no es alternativa porque est lejos de engendrar una realidad orgnica. Eso se hahecho ms difcil por la incorporacin del Partido Comunista a la Nueva Mayora, que ha producido ms desilusin en las raleadas filas de una Izquierda que necesita un proyecto propio para levantar cabeza.

Es lo que proponemos desde esta tribuna: iniciar la construccin de un movimiento poltico-social que apunte al socialismo de nuestro tiempo. A lo que Hugo Chvez llam socialismo del siglo XXI y que, sin duda, ser muy diferente al absolutismo estatista y al monolitismo ideolgico del pasado, y su pesada sombra burocrtica.

Para salir del marasmo hay que intentar abrir camino a un movimiento que se inspire en los autnticos valores del socialismo. Vale decir: en la solidaridad que permite compartir el producto del trabajo de todos.

Socialismo es solidaridad entre iguales en derechos y deberes.

Si tuviramos que proponer un nombre para un movimiento que plantee recuperar la dignidad del pensamiento y de la accin de Izquierda, sera se: Compartir. Es lo que mejor define lo que Chile necesita despus de medio siglo de egosmo.

Ojal este mensaje llegue a hombres y mujeres en condiciones de tomar la iniciativa. Sern escuchados por muchos que quieren participar en la construccin de un pas ms justo y decente. La revista Punto Final , desde luego, estar a disposicin de un proyecto de esas caractersticas

 

 

(*) Trmino propuesto por el historiador Sergio Grez, ms apropiado que clase poltica.

 

 

Eitorial de Punto Final, edicin N 823, 6 de marzo, 2015

[email protected]

www.puntofinal.cl


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