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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-03-2015

Entrevista a David Becerra Mayor sobre "La guerra civil como moda literaria" (II)
La memoria, en un sentido polticamente fuerte, tiene que ser un instrumento de oposicin al presente

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Doctor en Literatura Espaola por la Universidad Autnoma de Madrid, documentado editor de La mina de Lpez Salinas y La consagracin de la primavera de Carpentier, responsable de la seccin de Esttica y Literatura de la FIM, colaborador de La Marea, Mundo Obrero, El telgrafo y El Confidencial, autor de numerosos estudios y artculos de crtica literaria, autor del ensayo La novela de la no-ideologa, David Becerra Mayor ha publicado recientemente en la editorial Clave Intelectual La guerra civil como moda literaria. En su ltima obra de centra nuestra conversacin

 

***

Continuamos si te parece. Creo que habis presentado el libro en Madrid. No estuviste mal acompaado -Julio Rodrguez Purtolas, ngel Basanta, Noelia Adnez y Lourdes Luca. Qu tal fue?

Fue muy bien, gracias. La verdad es que s, estuve y me sent muy bien acompaado. Todo un privilegio poder conversar con Julio, ngel, Noelia y Lourdes sobre el libro. Y tambin con el pblico que acudi al acto. Nos recibieron muy bien.

La presentacin fue el 3 de marzo, 39 aos despus de los asesinatos de Vitoria. Casualidad o fecha buscada? Una forma de enlazar pasado y presente?

Fue casualidad. Fue la fecha que nos propuso la librera, La Central de Callao, y nosotros la aceptamos. Otro episodio histrico, otro ms, sobre el que valdra la pena detenerse seriamente...

De acuerdo, tienes mucha razn. Una novela que estoy leyendo toma lo que pas como eje central y enlaza con nuestro presente. Estbamos en el captulo II del libro: La vuelta al pasado: un fenmeno posmoderno. Cuando hablas de posmodernismo, a qu te refieres? Qu es el posmodernismo para ti? T mismo citas a Harvey cuando afirma que nadie se pone de acuerdo con la definicin de este trmino.

Es la primera advertencia que se hace en el libro. Hablar de posmodernidad es, desde el comienzo mismo, complicado. A pesar de ser un concepto que se difundi rpidamente, y que incluso ha pasado a formar parte de la lengua cotidiana, no est muy claro de qu hablamos cuando hablamos de posmodernidad. Por eso, antes de asumir el riesgo de hablar de posmodernidad, tuve la precaucin de fijar el sentido que se le iba a dar a lo largo de las pginas del libro al trmino posmodernidad. Y, en el ensayo, partimos de la definicin que le dio Fredric Jameson, esto es, como la lgica cultural del capitalismo avanzado.

Y qu lgica cultural singular es esa? Capitalismo avanzado? Por qu avanzado?

Jameson se enfrenta a las teoras que sobre la posmodernidad circulaban a principios de los ochenta, que reducan el concepto a una modalidad esttica, afirmando que la posmodernidad no era sino la cara ms estrambtica de la modernidad. Jameson acierta en sealar que la posmodernidad no supone un cambio esttico sin ms, sino que es un cambio radical en la forma de concebir el mundo y de concebirnos en el mundo; una concepcin que deriva directamente de la nueva fase en la que ha entrado el capitalismo. Ernest Mandel denomin esta nueva etapa capitalista como capitalismo tardo; y en Jameson lo encontramos referido como capitalismo avanzado. Por qu avanzado?, me preguntas. Por la traduccin. En realidad, Jameson hablabay as apareca en su conferencia- de late capitalism, que se ha traducido como capitalismo avanzado, pero se podra haber traducido quiz ms exitosamente- como capitalismo tardo, que es como en ingls se tradujo el ensayo de Mandel: Late capitalism (en castellano: Capitalismo tardo). Sea como fuere, y ms all del traduttore, traditore, y yendo a la singularidad sobre la que preguntabas, el capitalismo digmoslo as- avanzado se caracteriza por el hecho de que, a medida que va eliminando sus antinomias, se va totalizando, se va convirtiendo en sistema-mundo; a medida que esto ocurre, digo, se va constituyendo asimismo la idea de que se trata del mejor de los mundos posibles, de que no hay una alternativa mejor. El capitalismo se vuelve ms hegemnico que nunca. El capitalismo alcanza el conjunto del planeta, llega donde nunca antes haba llegado, y como dice Jameson como as se lo atribuye Anderson- se satura cada poro del mundo por el suero del capital.

Pero, no hay aqu una cierta contradiccin? Pues vaya saturacin es esa! Bolivia, Ecuador, el zapatismo que sigue tan vivo como hace 20 aos, Venezuela plantando cara, victoria popular en Grecia, No hay resistencias insumisas e invisibles que dira Luis Martn Cabrera?

Claro, las cosas estn cambiando. Piensa que cuando se formula la teora de la posmodernidad, la URSS est en vas de descomposicin. Y, una vez cado el muro en 1989 y en 1991 cae la URSS definitivamente, el capitalismo ya se ha extendido a lo largo y ancho del planeta. Y satura todos sus poros. Ahora bien, que se hayan aniquilado las viejas antinomias, que se hayan deshecho de sus antiguos enemigos, no significa que no vayan a salir de nuevos. En 1989, cuando el neoliberalismo est descorchando botellas celebrando y proclamando el Fin de la Historia, en Caracas la Historia segua su curso; en Venezuela se estaba plantando la primera semilla de lo que despus fue el proceso revolucionario bolivariano y el socialismo del siglo XXI. El neoliberalismo es hegemnico, s, pero eso no significa que su poltica de ajustes y su condena a la pobreza y la exclusin social a buena parte de la poblacin mundial no vaya a tener consecuencias polticas, respuestas articuladas en torno a la transformacin y la emancipacin social. Claro que hay resistencias insumisas e invisibles por seguir con la terminologa de Luis Martn Cabrera-, y en algn momento esas luchas tendrn que tensar y hacer estallar las contradicciones del capitalismo.

Hablas tambin de las tesis de Fukuyama sobre el fin de la Historia. Pero, alguien se cree a estas alturas de la historia reciente que lo nico que nos queda, que lo nico a lo que podemos aspirar es al capitalismo liberal?

Parece mentira, pero s, nuestros novelistas se lo creen. Y acaso tambin el grueso de la sociedad que todava se resiste al cambio, que tiene miedo al cambio. Lo que el thatcherismo denomin TINA ( There is no alternative) es lo que cohesiona la sociedad; el pensar que vivimos en el mejor de los mundos posibles, que no hay una alternativa mejor porque, dentro de lo que cabe, no estamos tan mal. La resignacin. Nos han convertido en ciudadanos resignados, sin esperanza, sin horizonte, apticos en lo poltico. Este discurso inmovilizador est muy presente en estas novelas, que no se plantean ni una sola crtica creo que ya hablamos de ello en nuestra conversacin anterior- al presente que habitan, un presente apacible, aburrido y democrtico. Pero, quin sabe, quiz estamos ya cambiando y poco a poco vamos a dejar de asumir que no hay alternativa. Quiz la literatura tambin lo asuma y narrativice nuestro presente y nuestro pasado de otra manera.

Pero no generalizas en exceso... Nuestros novelistas, dices, se lo creen. Alberto Mndez, por ejemplo, te lo puedo asegurar, no se lo crea en absoluto.

Hay excepciones, claro. No muchas, pero las hay, y la de Alberto Mndez que mencionas es una de ellas. Pero te garantizo que en el libro no generalizo en absoluto, no establezco teoras generales; todas las conclusiones a las que se llegan estn respaldadas en un anlisis muy apegado al texto. Como te coment en la entrevista anterior, hay mucho de comentario de texto en este libro.

Pero eso est muy bien. Citando a Navajas, comentas que con Tiempo de silencio de Martn Santos se inicia el arranque de la esttica posmoderna espaola. Y eso es bueno o es malo? En El cura y los mandarines, como sabes, Gregorio Morn habla maravillas de la novela.

Creo que Navajas se equivoca cuando seala que con Tiempo de silencio se inicia la posmodernidad. Navajas, en mi opinin, aplica ex ante el concepto posmodernidad. Y lo argumento de la siguiente manera: si la posmodernidad es la lgica cultural del capitalismo avanzado, cmo va a ser posmoderna una novela producida en un capitalismo perifrico, subdesarrollado, como era el espaol de la dcada de los sesenta? Creo que no se utiliza correctamente, cuando se define Tiempo de silencio como novela posmoderna, el trmino posmodernidad. Luego, te dir que coincido con Gregorio Morn en que Tiempo de silencio es una excelente novela, aunque lamentablemente la crtica literaria hace un uso interesado de ella: se valoran sus recursos estticos, su experimentacin, su inteligencia, las reflexiones profundas de sus personajes, etc., solamente pare negar el valor y expulsar del canon literario- a los novelistas que la precedieron, esto es, los novelistas sociales, los que escriban realismo social o socialista, como Armando Lpez Salinas, Lpez, Jess Lpez Pacheco, Antonio Ferres, etc. Y eso tambin hay que decirlo.

 

Y por qu crees que no se dice? Por desconocimiento, por sectarismo, porque piensan que el realismo social est pasado moda, porque son novelas demasiado polticas, escritas adems por novelistas socialistas o comunistas,...?

Porque molesta, porque el realismo social(ista) ensucia el relato de la Transicin. El mito o relato de la Transicin cuenta que la democracia en Espaa se la debemos a grandes hombres que, con grandes gestos, de un da para otro decidieron sacar a este pas de la dictadura y traerle, como un regalo, la democracia. Nos cuentan que le debemos al rey y a Surez la democracia, que fue un mrito exclusivamente suyo. Los novelistas socialistas, en cambio, nos recuerdan quienes son los que lucharon, nos recuerdan que para que este pas pueda vivir en democracia tuvieron que acumularse luchas y muertos, que la democracia no es una concesin de los poderosos, sino el resultado de muchos aos de luchas. La democracia germina en esas luchas, en esas luchas que tienen lugar, por ejemplo, en los aos cincuenta y sesenta que el realismo social o socialista retrata.

Tomando pie tambin en l, en Navajas, hablas de los narradores neomodernos. Elogias su lnea de demarcacin con los narradores de la fase anterior. Cul sera el aire de familia de los primeros?

He de decirte que no comparto esta clasificacin que hace Navajas entre posmodernos y neomodernos. Entre los primeros cita a autores como Luis Martn-Santos o Juan Goytisolo, mientras que en el segundo bloque introduce a los autores que yo analizo en el ensayo. Creo que est bien diferenciar entre Martn-Santos y Muoz Molina, evidentemente hay una diferencia sustancial; lo que no comparto son las etiquetas que Navajas propone. Creo que lo sencillo es llamar a las cosas con su nombre y no poner en circulacin ms terminologa que nada aporta, como puede ser la de neomoderno. Luis Martn-Santos no es un posmoderno porque no exista la posmodernidad.

En todo caso, t sitas en 1989 la marca del inicio de la posmodernidad. Por la cada del muro de Berln? Por qu entonces?

Por lo que te refera anteriormente: slo podemos hablar, en sentido estricto, de la posmodernidad cuando el capitalismo ofrece su rostro ms totalizador. Y eso slo puede ocurrir cuando se deshace de sus contrarios. La cada del muro de Berln es el primer sntoma que anuncia que el capitalismo se est totalizando.

Haces referencia a Mijail Bajtin. Qu opinin te merece su obra?

Es un terico de la literatura fundamental para entender en qu condiciones histricas nace la novela; o mejor dicho, se produce la novela; cmo se define histricamente la novela, por qu surge de pronto ese gnero nuevo que no se corresponde con los gneros clsicos pica, lrica y dramtico, con el surgimiento de qu clase social se acompaa su aparicin. Pero tambin en fundamental para estudiar Dostoievski o Rabelais. Sin duda, un autor de cabecera.

Pero no muy conocido en Espaa incluso en estos momentos...

Puede que tengas razn, aunque yo no he tenido esa percepcin. De Bajtin se habla mucho en mi Facultad (Filosofa y Letras de la UAM), es una referencia constante en las clases. Iris M. Zavala, una de las autoras de Historia social de la literatura espaola, coordinada por Julio Rodrguez Purtolas y tambin firmada por Carlos Blanco Aguinaga, ha trabajado mucho sobre Bajtin en las dos ltimas dcadas y ha realizado una labor encomiable para su relectura y recuperacin. Pero es muy posible que mi percepcin sea errnea y, en verdad, no sea muy conocido en Espaa en estos momentos.

Refirindote a una nota de Grandes sobre su Ins y la alegra, comentas que ha interiorizado y asumido el carcter aconflictivo de nuestro presente. Pero eso parece raro o imposible. Grandes no cesa de intervenir en nuestros conflictos. Escribe sobre ellos, da su opinin, se ha comprometido polticamente con fuerzas que no aspiran simplemente a continuar el sistema, etc.

A veces la vida y la literatura recorren caminos divergentes. Aunque lo peor que se le puede decir a un escritor es que su voz en realidad no es su voz, sino que a travs de ella habla la ideologa que le imposta su voz, lo cierto es que a veces y esto ya lo teorizaron Macherey y Balibar- el proyecto literario de un autor dista mucho de parecerse a su resultado ideolgico. Precisamente, porque no es el autor quien habla, sino su inconsciente ideolgico, que dira Juan Carlos Rodrguez. Tambin decan Balibar y Macherey que un autor no inventa ideologas, sino que se las encuentra, y que su texto funciona como un operador privilegiado de la reproduccin y la legitimacin ideolgica. El autor no lo explica todo, es slo una mediacin ms en el proceso de produccin literaria. Por eso, un autor o una autora, como puede ser Almudena Grandes, puede reconocer los conflictos y tener un actitud crtica ante ellos en sus intervenciones en la radio, en sus columnas en prensa- pero, cuando esto se transforma en literatura, puede ocurrir que el propio texto termine desbordando al autor y lo que era el proyecto inicial tenga un resultado ideolgico muy distinto. En el caso de Ins y la alegra, su proyecto es encomiable, muy loable, pues persigue el objetivo de contarnos una historia que no sabemos, que ha estado sumida en el silencio, la llamada Operacin Reconquista, la frustrada invasin de Arn por parte del ejrcito de la UNE (Unin Nacional Espaola) que tuvo lugar en octubre de 1944. Pero, cul es su resultado? El texto reproduce, como has comentado en la pregunta, la idea de que nuestro presente es aconflictivo. Por qu? Porque nos dice que se permite el lujo de contarnos esa historia del pasado porque vivimos en un presente aburrido y democrtico. De verdad vivimos un presente aburrido y democrtico? Acudir al pasado es un lujo? De esta afirmacin se extraen dos conclusiones que son cruciales, porque definen su novela: que se acude al pasado no por la urgencia y la necesidad de rescatar una historia del pasado (que era su proyecto), sino como un lujo, como algo accesorio y secundario; y segundo, que la vuelta al pasado no persigue cuestionar nuestro presente, porque este no necesita ser cambiado, ya que estamos tan bien en l, en esta aburrida y democrtica Espaa, que no es necesario luchar para su transformacin. Si la memoria no sirve para cambiar el presente, para qu recordamos? Esa pregunta habra que hacrsela a Ins y la alegra, y a muchas otras novelas que sobre la Guerra Civil se escriben en la actualidad.

Pero, si me permites insistir... En defensa de la obra literaria de Grandes se podra decir que eso que citas es un mero apunte, que es un paso poco meditado, un descuido, que de acuerdo, que cometi un error ah, pero que su novela est lejos de ser coherente con eso mismo que ella enunci...

Puede que sea un descuido, pero acaso en los descuidos en aquellos planteamientos que carecen de reflexin- es donde ms transparente se muestra el inconsciente ideolgico. Pero, insisto, en cualquier caso no me interesa tanto Almudena Grandes como la voz que habla a travs de Almudena Grandes. La voz de su inconsciente ideolgico que habla a travs de su literatura. Eso es lo que a m me interesa estudiar.

Sin embargo, permteme, Salvador, que discrepe con esto ltimo que sealas, que ese descuido no es coherente con lo que narra la propia novela. En mi opinin en realidad, no es opinin, sino resultado de un anlisis-, Ins y la alegra, con su final feliz, nos est hablando precisamente que vivimos en una Espaa democrtica y aburrida. La fotografa final de los personajes en la puerta de un cine, que regresan, ya en democracia, del exilio y se encuentran un Madrid moderno y muy iluminado, ciertamente est reforzando esa idea. Porque el final feliz es tambin una construccin ideolgica.

Sin duda, sin duda, y gracias por el comentario crtico. En un nmero importante de las novelas que integran nuestro corpus, afirmas, pasado y presente conviven por medio del recurso literario de la analepsis narrativa. El mecanismo, afirmas, deja al descubierto la ideologa y la complicidad con la que nos relacionamos con nuestro pasado. Y eso cmo funciona? No es un recurso admisible en ningn caso?

El recurso, por s mismo, no es perverso. Creo que podra usarse la analepsis narrativa perfectamente sin establecer una relacin de complicidad con el pasado. Pero estas novelas siempre o casi siempre: matizo, que si no me dices que generalizo- se sirven de este recurso para desactivar el presente y el pasado. Se sale del presente para conocer el pasado, pero ese conocimiento del pasado nunca sirve para llenar de sentido el presente, para transformar el presente. El viaje al pasado es estril. No visibiliza la relacin que hay entre el pasado vencedor y el presente que es heredero de ese pasado. No se visibiliza la continuidad entre pasado y presente; si no se establece esa continuidad, es muy difcil tratar de establecer una ruptura, de romper esa relacin de continuidad, si las novelas nos muestran que pasado y presente no tienen nada que ver, que son dos mundos distintos, discontinuos y desconectados.

La aproximacin novelstica al pasado debe servir para que ese pasado deje de intervenir en el presente. Esa sera la caracterstica comn de la ideologa que subyace a las novelas analizadas? Ese es uno de los puntos fuertes de tu crtica?

S, esa es la funcin ideolgica que cumplen estas novelas. Nos hacen creen, como estaba diciendo, que ese pasado no forma parte de nuestro presente. La memoria, en un sentido polticamente fuerte, tiene que ser un instrumento de oposicin al presente; si se borra la lnea continua que pone en relacin el pasado vencedor y su presente heredero, difcilmente habr ruptura. No podemos romper algo que no vemos. Y la funcin de la literatura debera ser visiblizar esa lnea, no borrarla, mostrar la continuidad, descubrir que los que ayer vencieron siguen venciendo hoy, porque siguen ocupando una posicin de clase dominante.

Sorprendentemente citas a Lukcs, al olvidado Lukcs. Tienes inters en su obra esttica?

S, pero no lo digamos muy alto, que nos van a tachar de marxistas vulgares. Creo que, como todo, hay que saber leerlo en su contexto histrico. Para el estudio del realismo, Lukcs es un autor que puede resultar muy til, aport muchas cosas; aunque quiz no tanto para el estudio de las llamadas vanguardias histricas. Es un buen instrumento terico que hay que saber utilizar, sin prejuicios; si nos acercamos seriamente a su obra, descubriremos que en absoluto se corresponde con la caricatura que sobre l se ha realizado.

Lo de marxistas vulgares, depende de quien lo diga, puede ser incluso un elogio. No te parece?

S, hay insultos que pueden ser elogios, ciertamente. Antes hablaba de la Historia social de la literatura espaola de Julio Rodrguez Purtolas, Carlos Blanco Aguinaga e Iris M. Zavala. Cuando se public, El Pas la rese en dos artculos y la calific de inquisidora y estalinista. Un artculo lo firmaba Rafael Conte y el otro Federico Jimnez Losantos, ni ms ni menos. Supongo que una calificacin de este tipo, que provena de donde provena, debi suponer todo un honor para los autores.

Me da que s. Te cito: El capitalismo avanzado, despus del caf descafeinado, la cerveza sin alcohol y el helado sin grasa, que dira Zizek, nos presenta la novela histrica sin Historia. Te interesa la obra de Zizek? No es l a veces, no digo siempre, un intelectual muy posmoderno, muy asumible por el sistema a pesar de su (aparente) radical heterodoxia?

Y ahora acaba de sacar un libro de chistes... S, y ya que hablbamos de caricaturas, con Zizek da la sensacin de que antes de que alguien disee su caricatura, l mismo se ha encargado de hacerlo. Sin embargo, creo que, a pesar de sus contradicciones, es un autor que pone sobre la mesa reflexiones muy pertinentes sobre la posmodernidad, situndose incluso el mismo dentro -acaso alguien puede escapar de ella?- de la posmodernidad. Para entender a Z izek, a ese intelectual posmoderno de pose radical, resulta muy interesante leer el ensayo que le dedic Antonio J. Antn, Zizek. Una introduccin , un libro escrito desde la admiracin al autor retratado, pero tambin desde el rigor. A travs de ese libro, he extrado una visin de que Zizek, a pesar de todo, s es un autor radical.

Pasamos a la segunda parte del libro si te parece. Antes de ello... En el mientras tanto electrnico de mes de marzo Juan-Ramn Capella habla maravillas de una novela sobre la guerra civil publicada en 1987 y poco conocida: Das de llamas, de Juan Iturralde, un pseudnimo de Jos Mara Prez Prat fallecido en 1999. La has ledo? Qu opinas de ella? Creo que Martn Gaite escribi el prlogo.

No entr en el corpus por cuestiones cronolgicas. Aunque s he tenido ocasin de leerla; creo que me refer a ella en nuestra anterior conversacin.

Gracias, tienes razn, qu memoria la ma.

Por supuesto, Das de llamas es una obra muy distinta a estas otras que constituyen la moda literaria sobre la Guerra Civil. En ella la Guerra Civil es algo ms que un teln de fondo. Adems, seguramente como consecuencia de este fenmeno literario, en el ao 2000 se reedit en Debate, despus de estar trece aos sin editarse. A veces, las modas literarias, tambin traen buenas noticias. La reedicin de Das de llamas es una prueba de ello.

Algo ms que quieres aadir...

  No, por el momento. Simplemente agradecerte tus preguntas y confesarte que disfruto mucho respondindolas. Tal vez no haya mejor cosa en el mundo, en este mundo que tanto nos asla a los unos de los otros, que tener buenos interlocutores. As que mi ms sincero agradecimiento.

Qu generoso eres conmigo! El honor es mo y el que tomo notas soy yo. Sin atisbo para ninguna duda que dira mi maestro Sacristn.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras



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