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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-03-2015

Preparando la agresin militar a Venezuela

Atilio A. Boron
Rebelin


Barack Obama, una figura decorativa en la Casa Blanca que no pudo impedir que un energmeno como Benjamin Netanyhau se dirigiera a ambas cmaras del Congreso para sabotear las conversaciones con Irn en relacin al programa nuclear de este pas, ha recibido una orden terminante del complejo militar-industrial-financiero: debe crear las condiciones que justifiquen una agresin militar a la Repblica Bolivariana de Venezuela. La orden presidencial emitida hace pocas horas y difundida por la oficina de prensa de la Casa Blanca establece que el pas de Bolvar y Chvez constituye una infrecuente y extraordinaria amenaza a la seguridad nacional y la poltica exterior de Estados Unidos, razn por la cual declaro la emergencia nacional para tratar con esa amenaza.

Este tipo de declaraciones suelen preceder a agresiones militares, sea por mano propia, como la cruenta invasin a Panam para derrocar a Manuel Noriega, en 1989, o la emitida en relacin al Sudeste Asitico y que culmin con la Guerra en Indochina, especialmente en Vietnam, a partir de 1964. Pero puede tambin ser el prlogo a operaciones militares de otro tipo, en donde Estados Unidos acta de consumo con sus lacayos europeos, nucleados en la OTAN, y las teocracias petroleras de la regin. Ejemplos: la Primera Guerra del Golfo, en 1991; o la Guerra de Irak, 2003-2011, con la entusiasta colaboracin de la Gran Bretaa de Tony Blair y la Espaa del impresentable Jos Mara Aznar; o el caso de Libia, en 2011, montado sobre la farsa escenificada en Benghazi donde supuestos combatientes de la libertad que luego se prob eran mercenarios reclutados por Washington, Londres y Pars- fueron contratados para derrocar a Gadaffi y transferir el control de las riquezas petroleras de ese pas a sus amos. Casos ms recientes son los de Siria y, sobre todo Ucrania, donde el ansiado cambio de rgimen (eufemismo para evitar hablar de golpe de estado) que Washington persigue sin pausa para redisear el mundo -y sobre todo Amrica Latina y el Caribe- a su imagen y semejanza se logr gracias a la invalorable cooperacin de la Unin Europea y la OTAN, y cuyo resultado ha sido el bao de sangre que contina en Ucrania hasta el da de hoy. La seora Victoria Nuland, Secretaria de Estado Adjunta para Asuntos Euroasiticos, fue enviada por el inslito Premio Nobel de la Paz de 2009 a la Plaza Maidan de Kiev para expresar su solidaridad con los manifestantes, incluidos las bandas de neonazis que luego tomaran el poder por asalto a sangre y fuego, y a los cuales la bondadosa funcionaria le entregaba panecillos y botellitas de agua para apagar su sed para demostrar, con ese gesto tan carioso, que Washington estaba, como siempre, del lado de la libertad, los derechos humanos y la democracia.

Cuando un estado canalla como Estados Unidos, que lo es por su sistemtica violacin de la legalidad internacional, profiere una amenaza como la que estamos comentando hay que tomarla muy en serio. Especialmente si se recuerda la vigencia de una vieja tradicin poltica norteamericana consistente en realizar autoatentados que sirvan de pretexto para justificar su inmediata respuesta blica. Lo hizo en 1898, cuando en la Baha de La Habana hizo estallar el crucero estadounidense Maine, enviando a la tumba a las dos terceras partes de su tripulacin y provocando la indignacin de la opinin pblica norteamericana que impuls a Washington a declararle la guerra a Espaa. Lo volvi a hacer en Pearl Harbor, en Diciembre de 1941, sacrificando en esa infame maniobra 2,403 marineros norteamericanos e hiriendo a otros 1,178. Reincidi cuando urdi el incidente del Golfo de Tonkin para vender su guerra en Indonesia: la supuesta agresin de Vietnam del Norte a dos cruceros norteamericanos luego desenmascarada como una operacin de la CIA- hizo que el presidente Lyndon B. Johnson declarara la emergencia nacional y poco despus, la Guerra a Vietnam del Norte. Maurice Bishop, en la pequea isla de Granada, fue considerado tambin l como una amenaza a la seguridad nacional norteamericana en 1983, y derrocado y liquidado por una invasin de Marines. Y el sospechoso atentado del 11-S para lanzar la guerra contra el terrorismo?

La historia podra extenderse indefinidamente. Conclusin: nadie podra sorprenderse si en las prximas horas o das Obama autoriza una operacin secreta de la CIA o de algunos de los servicios de inteligencia o las propias fuerzas armadas en contra de algn objetivo sensible de Estados Unidos en Venezuela. Por ejemplo, la embajada en Caracas. O alguna otra operacin truculenta contra civiles inocentes y desconocidos en Venezuela tal como lo hicieran en el caso de los atentados terroristas que sacudieron a Italia el asesinato de Aldo Moro en 1978 o la bomba detonada en la estacin de trenes de Bologna en 1980- para crear el pnico y justificar la respuesta del imperio llamada a restaurar la vigencia de los derechos humanos, la democracia y las libertades pblicas. Aos ms tarde se descubri estos crmenes fueron cometidos por la CIA.

Recordar que Washington prohij el golpe de estado del 2002 en Venezuela, tal vez porque quera asegurarse el suministro de petrleo antes de atacar a Irak. Ahora est lanzando una guerra en dos frentes: Siria/Estado Islmico y Rusia, y tambin quiere tener una retaguardia energtica segura. Grave, muy grave. Se impone la solidaridad activa e inmediata de los gobiernos sudamericanos, en forma individual y a travs de la UNASUR y la CELAC, y de las organizaciones populares y las fuerzas polticas de Nuestra Amrica para denunciar y detener esta maniobra.



Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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