Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: El Imperio recurre al Califato: el Estado Islmico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-03-2015

Combatir al Estado Islmico: las opciones reales

Immanuel Wallerstein
La Jornada


El Estado Islmico (EI) est impulsando su objetivo claramente expresado de un califato muy expandido, mediante el uso deliberado de una brutalidad extrema. Su expectativa es que la brutalidad extrema obligue a otros a acceder a sus demandas o a retirarse de la escena. Prcticamente todo el mundo en Medio Oriente y ms all est horrorizado y profundamente atemorizado por los logros que hasta la fecha tiene el EI.

Lo que ha hecho difcil que avancen los oponentes del EI es su falta de voluntad para entender que lo que ha hecho posible que ste emerja y represente una amenaza as de grande son las locuras y las prioridades mal colocadas de los oponentes del EI.

El EI alega que acta en aras de motivos religiosos ordenados por el Corn. Y lo ms probable es que sus adherentes crean esto, lo cual, por supuesto, hace casi imposible negociar con ellos de ninguna manera. Esto es lo que los hace diferentes de los previos movimientos llamados salafistas que han estado presentes por algn tiempo. Al Qaeda, la Hermandad Musulmana y los talibanes son todos movimientos que combinan militancia con pragmatismo.

Hoy, los principales movimientos rabe-musulmanes, los gobiernos de los Estados rabes, as como las potencias externas involucradas en la regin (Estados Unidos, Europa occidental, Rusia, Turqua, Irn), todos denuncian al EI. Sin embargo, hay la creencia extendida de que el EI cuenta con el respaldo, o con la neutralidad benevolente, de los musulmanes sunni comunes en el mundo islmico, sobre todo de las personas ms jvenes. Estas personas ordinarias estn confluyendo a las zonas controladas por el EI en grandes cantidades. Las personas ligadas a otros movimientos salafistas estn cambiando sus lealtades hacia el EI.

Qu es lo que impulsa esta nueva actitud? No es la ley de la sharia. Despus de todo sta exista ah desde antes. La sharia es una mera cobertura para justificar las brutales acciones. Por supuesto, una vez que se logra una cobertura religiosa como sta el compromiso se endurece. Pero el factor primordial que subyace este impulso es un sentido de desesperanza. Otros movimientos y Estados (sean laicos o salafistas) han fracasado en aliviar de un modo significativo la opresin que siente esta juventud musulmana. El EI ofrece esperanza. Tal vez un da los conversos se desilusionen, pero ese momento no ha llegado todava.

Por qu no ha podido existir una coalicin de aquellos que se oponen al EI y a sus amenazas expansionistas? La respuesta es muy simple. Todos tienen otras prioridades. El gobierno egipcio combate, primero que nada, a la Hermandad Musulmana. El gobierno saud primero lucha con Irn y con cualquiera que amenace su alegato de ser el lder de todos los musulmanes sunni de Medio Oriente. Los qatares luchan primero que nada con el gobierno saud. El gobierno de Bahrin le da prioridad a suprimir a los chitas que numricamente son la vasta mayora. El gobierno iran lucha primero que nada contra las fuerzas sunni en Irak. El gobierno turco combate primero que nada contra Bashar al Assad de Siria. Los movimientos kurdos estn luchando no slo por su autonoma (o su independencia), sino entre ellos. Los gobiernos estadunidense y ruso le confieren prioridad a sus mutuas querellas. Y los israeles luchan principalmente contra Irn y los palestinos. Nombren a uno solo que ponga al EI hasta arriba de su lista.

Esto es absolutamente descabellado. Qu podra romper estos esquemas de falsas prioridades? Es obvio que hay la necesidad urgente de crear las condiciones para que se supere el cisma sunni-sha en aras de una situacin donde la minora social en cualquier Estado tenga el derecho a una razonable participacin en la gobernanza y una razonable autonoma social. Si llegara a lograrse un acuerdo entre Estados Unidos e Irn, ellos podran, de hecho, hacer mucho juntos en lo militar y en lo poltico para recuperar el noroeste de Irak de manos del EI. Pero lo permitirn sus lneas duras respectivas?

Qu hay, podran preguntarse, de las dictaduras existentes? No deberamos estarlas combatiendo? Los esfuerzos para hacerlo como la mxima prioridad en realidad las han reforzado. Los miedos creados por el EI en realidad han reducido de un modo importante los derechos civiles de los ciudadanos y residentes en Estados Unidos y Europa occidental.

Hay una hipocresa masiva respecto de qu tiranos estn siendo impugnados. En efecto, todo mundo protege a los tiranos que son sus aliados geopolticos y denuncia a los tiranos que no lo son.

Ya se nos hizo tarde para revisar radicalmente nuestras prioridades. La probabilidad de hacerlo, debo admitir, parece pequea en este momento. Pero el hecho es que no hay otra opcin.

Traduccin: Ramn Vera Herrera

Fuente original: http://www.jornada.unam.mx/2015/03/07/index.php?section=opinion&article=020a1mun



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