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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-03-2015

Fukushima, cuatro aos despus
Un Chernbil a cmara lenta que sigue activo

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


En 1997, obtuvo el Right Livelihood Award el que se conoce como Premio Nobel Alternativo- por alertar al mundo sobre los riesgos del uso del plutonio. En 2007 fue designado miembro del Grupo Internacional para Materiales Fisibles de la Universidad de Princeton. Sabe, pues, de qu habla. Fukushima es un desastre que no termin, coment Mycle Schneider, un consultor independiente en energa nuclear en junio de 2014.

Haban pasado entonces tres aos y unos meses desde el terremoto y el subsiguiente tsunami que daaron cuatro reactores de la planta nuclear de Fukushima Daiichi. Las consecuencias se seguan, se siguen sufriendo por, entre otras consecuencias, la continua fuga de radiactividad al ambiente.

Entrevistado por IPS [1], se le pregunt por la situacin de la opcin nuclear como fuente de energa en el mundo: La situacin del uso comercial de la energa nuclear es bastante diferente de lo que percibe la poblacin. Si se analizan la cantidad de reactores nucleares operativos en el mundo, prosegua, vemos que el mximo se alcanz en 2002, hace 12 aos. Entonces hubo 444 funcionando al mismo tiempo. En aquel momento haba operativos unos 400 reactores. Oficialmente, en Japn estn funcionando 48, pero ninguno genera electricidad, aunque la Agencia Internacional de Energa Atmica sigue considerndolos a todos en funcionamiento.

En realidad, sealaba MS, exista un declive significativo. En Europa, el mximo nmero se alcanz en 1988, hace 25 aos, cuando hubo 177 reactores operativos. Quedaban entonces 131, 46 unidades menos. No vivimos un renacimiento, digan lo que digan los apologetas cegados de lo nuclear (incluido en ellos Nicholas Wade, el autor de Una herencia incmoda) sino un fuerte declive. La porcin de la energa nuclear en la generacin elctrica en todo el mundo lleg a su mximo en 1993, hace ms de 20 aos. Entonces representaba un 17%, ahora apenas el 10%. La tendencia, en opinin de MS, apuntaba y apunta claramente a la disminucin de las plantas en funcionamiento.

La leccin ms importante que deba aprender la sociedad antes que nada era, en su opinin, reducir el peligro potencial. La energa contenida en los tanques de gas natural lquido, por ejemplo, es increble en trminos de energa pura. Poda ser equivalente, sealaba, a dos veces la bomba de Nagasaki en un tanque. Es muy poco probable que explote, pero aun si el riesgo fuera solo del 10%, el dao que podra causar supera toda imaginacin. Y esas bombas, aada, estn por todas partes.

La gente solemos creer que Fukushima fue el peor caso, el escenario ms dantesco y que ya pas. Tranquilidad pues. Pero no era, no es as. Puede ser peor. Es un hecho sin precedentes por su complejidad, su dimensin y sus consecuencias. El mayor problema es que la metodologa elegida por el gobierno japons y Tepco (la empresa operadora de la planta que colaps tras el terremoto y posterior tsunami el 11 de marzo de 2011) no parece apropiada. Es de nuevo Mycle Schneider quien habla. La situacin est lejos de estabilizarse. De hecho, la cantidad de radiactividad que se ha filtrado al agua y a los stanos se estima en ms del triple de la que se liber tras el accidente de Chernbil .

Segn Helen Caldicott, mdico y activista antinuclear, los tres ncleos fundidos de la planta de Fukushima, cada uno con un peso de 100 toneladas, son tan radiactivos que nadie puede acercarse a ellos. Ni siquiera los robots; se derriten al acto. "Y nadie se acercar. La contaminacin continuar durante cientos de aos", dijo Caldicott a RIA Novosti citando a los mejores fsicos de la actualidad [2].

Por sorprendente que pueda parecer, la empresa operadora de Fukushima, TEPCO, no est asesorndose con nadie: ni con Rusia o Ucrania, que vivieron la catstrofe de Chernobyl, ni con la empresa de ingeniera Bechtel, que opera 150 centrales nucleares en EE.UU.TEPCO quiere ahorrar dinero, incluso utiliza papel procedente de refugios para desamparados". Las personas que desempean distintos trabajos en las instalaciones de la central son contratadas por la mafia japonesa, la 'yakuza'. La ganadora del Premio Nobel de la Paz precisaba que el mundo est presenciando una catstrofe absoluta: entre 300 y 400 toneladas de agua radiactiva son vertidas diariamente al Pacfico. Esto ha estado ocurriendo desde hace casi cuatro aos. Segn ha reconocido TEPCO, en el periodo entre mayo de 2011 y agosto de 2013 se han derramado al ocano Pacfico sustancias que representan un total de 20 billones de 'becquerel' de cesio 137, 10 billones de 'becquerel' de estroncio 90 y 40 billones de 'becquerel' de tritio. Desconocemos las cifras actuales.

50 razones para temernos lo peor de Fukushima fueron apuntadas por el incansable e imprescindible Harvey Wasserman . En Fukushima han desaparecido los ncleos derretidos pero las emisiones radioactivas siguen secretamente supurando!. La dura censura dictatorial de Japn, son sus palabras, ha ido acompaada de un apagn exitoso- en los medios corporativos globales a fin de que Fukushima permanezca lejos de la mirada pblica. Pero todo ello, como es evidente, no mantiene la radiacin real alejada de nuestro ecosistema, nuestros mercados o nuestros cuerpos. Las especulaciones acerca del impacto final van desde lo totalmente inofensivo a lo intensamente apocalptico.

La realidad bsica era muy simple y trgica: a lo largo de siete dcadas, las fbricas de bombas del gobierno de EEUU y de otros gobiernos atmicos y los reactores de propiedad privada han estado arrojando a la biosfera cantidades masivas de radiacin. Se desconocen fundamentalmente los impactos de estas emisiones en la salud ecolgica y humana porque la industria nuclear se ha negado rotundamente a estudiarlos.

Entre las 50 razones preliminares de por qu ese legado radioactivo exiga que nos preparemos para lo peor respecto a nuestros ocanos, nuestro planeta, nuestra economa y nosotros mismos, apuntaba HW: 1. En nuestra ecosfera hay inyectados ms de 400 reactores nucleares comerciales sin haber contado con datos significativos que midan su potencial impacto en la salud y en el medio ambiente, y sin establecer ni mantener una base sistemtica de datos globales. 2. Fue a partir los incorrectos estudios de la Bomba-A iniciados cinco aos despus de Hiroshima, cuando se conjuraron los niveles de dosis aceptables para los reactores comerciales, y en Fukushima, y en ms lugares, se ha sido todo lo laxo que se ha podido a fin de salvaguardar el dinero de la industria. 3. Miembro del Manhattan Project, y mdico responsable de la investigacin pionera del colesterol LDL, Gofman llam ms tarde instrumento de asesinato masivo premeditado a la industria de los reactores nucleares. 4. La continua lluvia radioactiva de Fukushima supera ya en gran medida la de Chernobyl (mayor a su vez que la de Three Mile Island). 5. Un informe de las lecciones aprendidas por el ejrcito de EEUU de la campaa de limpieza de la Operacin Tomodachi de Fukushima seala que la descontaminacin de los aviones y del personal sin que la poblacin se alarme supone nuevos retos. El informe cuestionaba la limpieza porque no se han llevado a cabo autnticas operaciones de descontaminacin, arriesgando por tanto la potencial extensin de la contaminacin radiolgica entre el personal militar y la poblacin local. 6. El impacto de esas supuestas dosis minsculas que se extienden desde Fukushima afectar, con el tiempo, a los minsculos huevos de criaturas que van desde las sardinas a las estrellas de mar y a los leones marinos, con su letal impacto reforzado por otros contaminantes ya presentes en el mar.

Hay 44 razones ms.

Miguel Muiz por su parte 2015, las dos aguas de Fukushima [3]- ha recordado que Japn es un pas hmedo, la cordillera de montaas que constituye la columna vertebral del archipilago y el ocano Pacfico, que lo envuelve, garantizan precipitaciones abundantes de lluvia y nieve. En Honshu, la mayor isla, el promedio mensual de das de lluvia no baja nunca de 10, y el de precipitaciones anuales supera los 1.000 milmetros. El pas nipn no tiene grandes ros con amplios cauces pero un flujo continuo de agua desciende desde las montaas y desemboca en el mar durante todas las estaciones. No hay sequas. En Japn, la abundancia de agua ha sido siempre una bendicin.

Pero, dialcticamente, esta vez s, la abundancia de agua es, en el caso de Fukushima, una maldicin para el mundo. Por economa, y para garantizar la refrigeracin, los 50 reactores atmicos de Japn fueron construidos a orillas del mar. La central de Fukushima, adems, se construy sobre un autntico ro subterrneo, que fluye a unos 24 metros de profundidad bajo la estructura.

De los tres reactores cuyos ncleos se han fundido, los nmeros 1, 2 y 3, prosigue MM, el del reactor 1, el que se cree que ha tenido una fusin completa, s se est hundiendo en el subsuelo. No se sabe nada con certeza, porque se trata de una zona en la que, aunque hayan pasado cuatro aos, nadie ha podido mirar, ni siquiera mediante cmaras transportadas por robots; se calcula que el ncleo se encuentra ya a unos 25 metros de profundidad, y por lo tanto los materiales radiactivos de alta actividad ya han entrado en contacto con la corriente de agua subterrnea. As que, como se indic, desde hace unos cuatro aos, un flujo mnimo de unas 300 toneladas diarias de agua queda contaminado radiactivamente y desemboca en el ocano Pacfico. Contabilicemos. Son 300.000 litros de agua diarios, 402 millones de litros desde que comenz la catstrofe, en la valoracin ms prudente.

Todos los intentos de resolver el problema, recuerda MM, se han saldado con fracasos. Fracas la construccin de un muro de hormign subterrneo; fracas el intento de realizar un by-pass, un canal de captacin del agua antes de que llegase a la zona radiactiva para su posterior desvo; fracas el llamado muro de hielo, una fantstica obra de ingeniera-ficcin en la que se congelara el subsuelo para evitar el paso del agua (con el consiguiente despilfarro energtico)... Mientras, el agua, imperturbable ante las ideas de ingenieros y planificadores, se sigue abriendo paso. No somos omnipotentes. La tecnologa no siempre puede.

Fracasos tcnicos, pero, tambin dialcticamente, xitos econmicos. Un ro de agua radiactiva se vierte en el Pacfico, pero un ro de miles de millones de yenes de dinero pblico se vierte en los balances de Tepco, empresa propietaria de Fukushima, y en otras empresas que participan en las obras. El trigsimo sexto ingreso de fondos pblicos a Tepco se dio a conocer el 25 de enero pasado, 7.830 millones de yenes, provenientes de la Nuclear Damage Compensation and Decommissioning Facilitation Corporation; se calcula en unos 4,53 billones de yenes el total ingresado desde que comenz la catstrofe. El 30 de enero de 2015 Tepco anunci que los ingresos contables por su actividad empresarial se haban incrementado un 20%, llegando a los 227 millones de yenes. Increble pero cierto. Real como la vida misma de los negocios en la economa libre de mercado. Nada que ver con una vida humanizada.

Una ltima aproximacin.

Hace dos aos, en Ciencia en el gora [4], el gran cientfico franco-barcelons Eduard Rodrguez Farr, el cientfico republicano que acu, pocos momentos despus del desastre, el acertado lema y diagnosis Un Chenbil a cmara lenta, se expresaba en estos trminos.

Por qu a cmara lenta se le preguntaba; su respuesta:

En Chernbil tambin fue por un mal diseo, como reconoci el que fuera director de Seguridad Nuclear sovitico. Era malo, muy malo. Era un reactor pensado para la obtencin de plutonio, para el armamento atmico de la URSS. Tena una serie de problemas de diseo y, adems, no lo olvidemos, estuvieron los experimentos que hicieron. No slo fue la culpa de los tcnicos que estaban in situ, en la central, en el momento en que ocurri el accidente. Fue durante unos experimentos, durante unas pruebas de resistencia que estaban haciendo cuando se les fue de las manos todo el sistema. Tambin fall la refrigeracin, se empez a fundir el ncleo y explot de golpe. Fue todo muy brusco. El sistema les fall en un momento determinado, empez a subir la temperatura, se fundi el ncleo, se form la nube y ya sabemos que pas. Lo que sucedi en el accidente de Fukushima y lo que pas en Chernbil, mucho de lo que hemos visto, tiene el mismo guin, el mismo escenario, la misma cosmovisin de fondo.

El guin, el escenario, la cosmovisin:

De entrada, se niega que haya un accidente importante. Se dice que el accidente est controlado, que las dosis de radiactividad son de unos pocos microsieverts, que son completamente inocuas, y tambin corre la historia que es como hacerse una radiografa. En el caso de Chernbil fueron los suecos los primeros que dieron la alarma sealando que haba llegado al rtico una cantidad de radiactividad muy alta (por cierto, recuerdo que se tuvo que eliminar toda la cabaa de renos en el norte de Suecia y Finlandia). Despus cambi la direccin del viento y empez a detectarse en otros pases Asistimos tambin en ambos casos al asunto de los aviones y los helicpteros arrojando agua, despus vertiendo cemento y arcilla para bloquear los reactores afectados. Pero, en el caso de Chernbil, el accidente ocurri en pocas horas. Las escenas siguientes son las que de nuevo hemos visto en el caso de Japn: negacin de la gravedad; despus se afirm que las cifras eran mayores, no se evacu inicialmente a la gente, se le dijo que se quedaran en casa; luego se empez a evacuar, aunque en el caso del accidente de Chernbil la poblacin que viva en las proximidades era mucho menor

La conversacin finalizaba con unas sentidas palabras del Nobel Kenzaburo O:

Hace no mucho, le una obra de ciencia-ficcin en la que la humanidad decide enterrar cantidades ingentes de residuos radiactivos en las profundidades subterrneas. No saben de qu modo deben advertrselo a la generacin futura, a la que se le dejar el cometido de deshacerse de los residuos, ni quin debe firmar la advertencia. Desgraciadamente, la situacin ya no es un tema de ficcin. Estamos endosando, unilateralmente nuestras cargas a las generaciones futuras. Cundo abandon la humanidad los principios morales que nos impedan hacer algo as? Hemos superado un punto de inflexin fundamental en la historia? [] Los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, la derrota de Japn en la II Guerra Mundial y la subsiguiente ocupacin del pas por las fuerzas aliadas tuvieron lugar durante mi niez. Todos ramos pobres. Pero cuando se dio a conocer la nueva Constitucin me impresion la repeticin de la palabra determinacin en su prembulo. Me llenaba de orgullo saber que los mayores tenan tanta resolucin. Hoy, a travs de los ojos de un hombre mayor, veo Fukushima y las difciles circunstancias a las que este pas se enfrenta. Y sigo teniendo esperanza en una nueva firmeza del pueblo japons [5].

ERF cerraba con una observacin: Yo tambin mantengo esa misma esperanza. En el pueblo japons y en todos los ciudadanos comprometidos e informados del mundo. Por eso, sabido lo que sabemos, vivido lo que hemos vivido y estamos viviendo, cuesta mucho entender un comentario como ste de Nicholas Wade, un (supuestamente) muy informado periodista cientfico, el autor de Una herencia incmoda [6].

Preguntado sobre si el progreso cientfico lo justificaba todo, aun si descubrisemos algo que los racistas pudieran usar para justificar sus ideas y acciones, responda en los siguientes trminos:

Es una de las preguntas centrales de la ciencia. La poltica general ha sido: no hemos de temer el conocimiento, sino aceptar que, si descubrimos algo peligroso, sabremos afrontarlo. El ejemplo ms evidente de ello, prosegua era la energa atmica: podramos haber dicho que era demasiado peligrosa , pero en realidad permiti crear las plantas nucleares, que sern muy tiles si el calentamiento de la tierra se convierte en un problema serio. Si echamos la vista atrs, veremos que las armas nucleares no han sido tan malas, habida cuenta de que mantuvieron la paz entre Estados Unidos y la Unin Sovitica. De no existir armas nucleares podramos haber vivido una tercera guerra mundial. Ah fuimos valientes para reunir ese nuevo conocimiento y darle buen uso.

Ni Hiroshima ni Nagasaki ni Chernbil ni Fukushima han existido. Ni incluso la posibilidad de una III Guerra Mundial con armamento atmico o su uso encubierto en guerras recientes. Fuimos valientes, en opinin de mister Wade. Las armas nucleares son han sido tan malas. Sea han creado y se pueden crear plantas nucleares si el calentamiento de la tierra (obsrvese el condicional) se convierte en un problema serio, La irracionalidad del cientificismo unilateral. El hombre unidimensional, el conocimiento parcial y acrtico.

As, pues, lemas tan vlidos y necesarios como hace 40 aos: Ser activos hoy, para no ser maana radiactivos. Nuclears? No, grcies!

 

PS: Hay ms nudos. Los residentes de Fukushima desgarrados por el plan de residuos nucleares titula Mari Saito [7].

Norio Kimura perdi a su mujer, su padre y su hija de siete aos, Yuna, en el tsunami de marzo de 2011. Ahora teme que tambin podra perder su tierra, ya que el Gobierno quiere construir un almacn de residuos radiactivos a la sombra de la destruida planta nuclear de Fukushima. Como acaban de leer.

Como muchos otros ciudadanos, Kimura est indignado porque el Gobierno tiene previsto aparcar 30 toneladas de residuos radiactivos recogidos despus del accidente nuclear en lo que era la puerta de entrada a su casa. Pocos creen las promesas de Tokio de que el sitio ser limpiado y cerrado despus de 30 aos. Pocos o nadie ms bien. "No puedo creer que vayan a deshacerse de su basura aqu despus de todo lo que hemos estado haciendo. Kimura, por otra parte, fue obligado a abandonar la bsqueda de su familia en las frenticas horas tras el tsunami y fue evacuado despus de que las explosiones afectaran al complejo de Fukushima, slo a 3 km de su casa. Algunos meses despus, encontr los cadveres de su mujer y padre.

Cuatro aos despus del terremoto y el tsunami, Kimura todava vuelve a su ciudad natal y recorre la playa desrtica buscando el cuerpo de Yuna, en periodos de cinco horas, el mximo permitido por las normas sobre radiacin y salud.

La basura con radiacin, cuenta el corresponsal de Reuters, ahora yace en sacos de plstico azules y negros a lo largo de Fukushima, apilada en arrozales abandonados, aparcamientos e incluso patios residenciales. El gobierno japons planea construir unas instalaciones de almacenamiento ms permanentes en los prximos aos en Okuma y Futaba, otra ciudad ahora abandonada cerca de la planta nuclear de Fukushima, ante la oposicin de algunos residentes locales.

Quin tomo la decisin? El gobernador de Fukushima acord albergar el complejo de residuos despus de que Tokio dijera que ofrecera 2.500 millones de dlares en subsidios, y prometiera sacar la basura nuclear de la prefectura despus de 30 aos. Los alcaldes de Futaba y Okuma han acordado acoger la instalacin de 16 km cuadrados, alrededor de cinco veces el tamao de Central Park, que se concentrar en torno a la planta de Fukushima y albergar mltiples incineradoras. Unos 2.300 residentes que poseen parcelas de terreno en Futaba y Okuma que el Gobierno necesita para la planta de residuos se enfrentan a lo que muchos describen como una opcin imposible. El sitio de almacenamiento ser construido si el Gobierno puede alquilar o comprar tierra suficiente. Sean cuales sean, concluye Mari Saito, las preocupaciones que puedan tener quienes no estn de acuerdo.. Le llaman democracia pero no lo es.

 

Notas:

[1] http://www.ipsnoticias.net/2014/06/fukushima-es-un-desastre-que-no-termino/

[2] Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/138151-japon-fukushima-yakuza-amenaza-eterna http://actualidad.rt.com/actualidad/view/138151-japon-fukushima-yakuza-amenaza-eterna

[3] http://www.mientrastanto.org/boletin-133/notas/2015-las-dos-aguas-de-fukushima

[4] Eduard Rodrguez Farr y SLA, Ciencia en el gora, Barcelona, El Viejo Topo, 2012.

[5] Kenzaburo O, La responsabilidad por el desastre de Fukushima. El Pas, 30 de septiembre de 2011 (on line: http://www.elpais.com/articulo/opinion/responsabilidad/desastre/Fukushima/elpepiopi/20110930elpepiopi_5/Tes

[6] http://cultura.elpais.com/cultura/2015/03/05/babelia/1425576720_345829.html

[7[ http://es.reuters.com/article/idESKBN0M50VY20150309?sp=true


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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