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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-03-2015

As no, Sr. Obama

Wilkie Delgado Correa
Rebelin


As no se puede, Sr. Obama. Si Estados Unidos ha de cambiar en sus relaciones con nuestros pueblos, esa nos es la va ni la forma

Es un hecho reconocible que ante la cercana de la prxima celebracin de la Cumbre de las Amricanas en Panam, los Estados Unidos no tena otra alternativa que distender las relaciones con Amrica Latina y el Caribe si quera mantener la existencia de este mecanismo continental que haba concebido con la exclusin de Cuba. Su aislamiento a nivel internacional con relacin al tema Cuba no slo amenazaba a las cumbres, sino que ya tambin la OEA deba poner sus barbas en remojo. Y todo esto reflejaba la condena casi total al bloqueo econmico, comercial y financiero en la Asamblea General de las Naciones Unidos. Esos fracasos en la arena internacional contribuan al desprestigio de la poltica interna y externa de Estados Unidos, sin otra ganancia o beneficio que dificultarle la vida al pueblo cubano, y, en cierta medida, a sectores cada vez ms crecientes del pueblo norteamericano y de otros pases que aspiraban a relacionarse con Cuba.

Ante esta realidad incontrovertible era necesario, y se puede afirmar que de vida o muerte, reconocer el fracaso de esa estrategia diseada desde hace ms de cincuenta aos para destruir a la revolucin cubana, y redisear otra estrategia cuyos visos se pueden adivinar en el horizonte, pero que todo el mundo que aspiraba a cambios beneficiosos y pacficos en la regin, han saludado como civilizados y razonables, tiles y trascendentes no slo para las Amricas sino para todo el mundo.

Por eso, tras el anuncio de las conversaciones entre los gobiernos de los Estados Unidos y Cuba para el restablecimiento de las relaciones entre los dos pases, y las acciones y gestos acompaantes, uno se esperaba la existencia de un clima propicio para el intercambio, entendimiento y la cooperacin entre los pases participantes en la cumbre prxima. Sin embargo, la estrategia lanzada simultneamente por el gobierno de los Estados Unidos contra Venezuela, - primero, por el involucramiento del personal de la embajada estadounidense en un posible golpe de estado en marcha contra el presidente Maduro, y, segundo, por la declaracin de Venezuela como peligro para la seguridad nacional de los Estados Unidos, realizada por el presidente Obama, con el anuncio de amenazas y medidas y acciones agresivas,- complica y caldea todas las posibles manifestaciones de convivencia armnica entre los integrantes de los polos de naciones de las Amricas. A un ms de la cita en Panam, Obama azuza las discordias entre el Norte y el Sur, y retrotrae el proceso a un grado semejante al que implant los Estados Unidos contra Cuba cuando impusieron la ruptura de relaciones con ella, sobre bases y fundamentos ficticios.

As no se puede cambiar la imagen imperial de los Estados Unidos por parte de los pases de la Amrica Latina y el Caribe, ni pensar que se acabaron los tiempos de amenazas e intervenciones atentatorias de la soberana de nuestras naciones, ni considerar que ya no se es patio trasero para la potencia del norte, ni que se est dispuesto de buena fe a mantener relaciones respetuosas y normales, y como estados iguales segn la carta de las Naciones Unidas, con nuestros pueblos, ni, ni, ni, etc.

As no se puede, Sr. Obama. Si Estados Unidos ha de cambiar en sus relaciones con nuestros pueblos, esa nos es la va ni la forma. El siglo XXI requiere de una era sin injerencia, sin amenzas, sin agresiones y, en fin, de una paz verdadera.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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