Portada :: frica :: Agresin militar en Libia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2015

La estrategia occidental

Paul Martial
Viento Sur


La decapitacin por el Estado Islmico de 21 trabajadores egipcios en Libia por su condicin de coptos ha conmovido a la opinin pblica internacional. Hace visible las consecuencias de la intervencin militar occidental dirigida por Sarkozy orientado por los juiciosos consejos de su gran estratega en geopoltica, el inefable Bernard Henri Levy

Desde hace cuatro aos Libia se hunde progresivamente en una guerra civil total llevada a cabo por diferentes milicias, islamistas, laicas o regionalistas. En las elecciones de junio de 2014, que tuvieron una baja tasa de participacin, los islamistas se negaron a reconocer su derrota, aduciendo fraudes masivos.

La consecuencia fue un un violento conflicto que ha dividido el pas en dos. De un lado, Fajr Libya (Alba libia) que dirige la capital Trpoli y su regin y ha restablecido el antiguo Parlamento, el Congreso General Nacional (CGN), dominado por los islamistas que se han dotado de un gobierno. Del otro, la Alianza Dignidad, apoyada por el general Khalifa Hafta, y con el apoyo tambin de las milicias de Zintan, una ciudad del oeste del pas. Este gobierno se ha instalado en Tobruk y est reconocido por la comunidad internacional.

A esto se aaden los yihadistas, los de Ansar al-Charia presentes en Bengasi y ligados a Al Qaeda y el Estado Islmico, constituido en particular por el grupo Majilis Choura Chabab al-Islam.

Voces discordantes

Entre los pases africanos que piden una intervencin militar argumentando que los Europeos deben acabar su trabajo, se encuentran Nger, Tchad o Egipto, que est confrontado en el Sina con Ansar Bait al-Maqdis. Ms globalmente, las poblaciones de los pases de la regin deben sufrir las consecuencias del caos libio que permite a los grupos islamistas entrenarse y aprovisionarse de armas.

Por parte occidental, las cancilleras son ms reservadas y privilegian por el momento la opcin de un acuerdo poltico apostando por la conferencia de Ginebra. La idea es reunir a las dos principales fracciones en un gobierno de unin nacional. Trayendo una relativa estabilidad al pas, esto permitira combatir a los yihadistas, reanudar la explotacin del petrleo por las multinacionales y recuperar el papel que Libia tena en la poca de Gadafi de controlar la inmigracin esencialmente subsahariana hacia Europa.

Aunque los discursos del representante de las Naciones Unidas Bernardino Len se quieran optimistas, apoyndose en la idea justa de que no hay muchas diferencias polticas y religiosas entre las diferentes milicias, no deja de ser cierto que los conflictos que oponen a los jefes de guerra estn tambin motivados por cuestiones financieras. En efecto, el control de los pozos de petrleo, de los puertos as como de las vas por las que transitan los diferentes trficos (incluyendo el de la droga), es particularmente lucrativo.

La insercin de Occidente en el proceso revolucionario libio que sobrepas en gran medida el mandato de la ONU, impidi la emergencia de una fuerza revolucionaria que habra podido en el curso de los combates y las movilizaciones populares unificarse polticamente. El brutal derrocamiento de Gadafi y el control de Gran Bretaa y Francia sobre el proceso de transicin poltica ha reforzado el sentimiento religioso y comunitario, de forma similar a lo producido por la intervencin estadounidense en Irak.

http://www.npa2009.org/actualite/li...

Hebdo LAnticapitaliste - 278 (26/02/2015)

Traduccin: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter