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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-09-2005

Contribucin al debate sobre la teora marxista de la dependencia en el siglo XXI
Dependencia y sistema mundial: convergencia o divergencia?

Adrin Sotelo Valencia
Rebelin


Introduccin

El presente ensayo reflexiona y debate sobre la vigencia de la teora de la dependencia, particularmente en su vertiente marxista (TMD), en la explicacin y superacin del modo capitalista de produccin en el siglo XXI. Al respecto, se colocan tesis centrales que se contraponen a las de quienes, como Niemeyer Almeida Filho[1], sustentan la factibilidad de la fusin entre la teora de la dependencia y la del sistema mundial porque, segn este autor ", esta ltima "descaracteriza la idea de la dependencia como una cualidad inmutable de algunas economas" (?, p. 38). Por el contrario, planteamos que la TMD contiene el potencial terico, metodolgico y analtico para desarrollarse internamente sin fusionarse necesariamente con otras corrientes de pensamiento como puede ser la teora del sistema mundial elaborada por los braudelianos y, particularmente, por el propio I. Wallerstein.

*

La teora del sistema mundial es, sin duda, una de las ms importantes corrientes tericas del pensamiento crtico contemporneo. Adems, la ms cercana a la tmd, al mismo tiempo que permite discutir y valorar su pertinencia en el siglo xxi.

Fue Theotnio Dos Santos quien, al influjo de la tendencia de los fenmenos sociales y humanos a proyectarse global y simultneamente en varios espacios y tiempos, plante que la actual configuracin de la teora de la dependencia se expresa en su integracin-disolucin en la teora del sistema mundial. Su planteamiento es el siguiente:

Las implicaciones de la teora de la dependencia estn todava por desarrollarse. Su evolucin en direccin a una teora del sistema mundial, buscando reinterpretar la formacin y el desarrollo del capitalismo moderno dentro de esa perspectiva, es un paso adelante en este sentido (Dos Santos 2002: 52).

Por la importancia que reviste este planteamiento vale la pena, aunque de manera breve, realizar un balance de la teora del sistema mundial y sus relaciones con la teora de la dependencia porque, considerando las races de la primera, arraigadas en la perspectiva sistmica y en las concepciones de la Escuela de los Annales dirigida por Braudel (vase Aguirre, 1997 y para la Escuela de los Annales, del mismo autor, 1999), se advierte que son totalmente diferentes en sus principios y planteamientos epistemolgicos, sobre todo, en lo que concierne a la tmd. En efecto, al respecto Aguirre (2003: 29) plantea que:

no es posible entender los trabajos de Wallerstein sin esa mltiple herencia braudeliana que, en primer lugar, implica la divisin de todos los fenmenos abordados del presente o del pasado desde una ptica intensamente histrica, que los resita de modo permanente dentro de los varios registros temporales de los acontecimientos, de las coyunturas y de las estructuras de la larga duracin histrica, para delimitar su verdadera profundidad y sentido, y as otorgarles su real significacin histrica especfica...

En segundo lugar, es fcil reconocer la presencia de Braudel, y tambin de los primeros Annales en general, en el esfuerzo wallersteiniano permanente de resituar, una y otra vez, los problemas investigados dentro de una perspectiva globalizante o totalizante, que en su caso especfico ha derivado en la reubicacin de dichos temas dentro del horizonte de la ya aludida dinmica global planetaria del sistema-mundo capitalista en su conjunto...y en una lnea que en este caso remonta a los trabajos de Marc Bloch junto a los del propio Fernand Braudel.

Una de las diferencias ms gruesas de la teora del World System Anlysis respecto a TMD es el sobredimensionamiento que la primera le otorga al factor "mundial" por encima de los factores nacionales y locales hasta quedar estos prcticamente asfixiados en la lgica mundial:

As, lo que este segundo perfil de la visin de Wallerstein sobre capitalismo postula es que para entender cualquier problema histrico o presente de los hombres, acontecido en cualquiera de los momentos que abarca el perodo de los siglos XVI a XXI, lo que hace falta es remitirlo y conectarlo de manera orgnica con esa dinmica y estructura primero semiplanetaria y luego planetaria del sistema-mundo global. Lo que quiere decir que ms all de las dinmicas y los marcos de las "sociedades", de las "naciones", de los "Estados" y hasta de las "macroregiones" y las "civilizaciones", existe tambin una dinmica-marco ms universal del sistema-mundo como un todo, que no slo es real y actuante, sino que influye de manera determinante en la irrupcin, el curso y desenlace especfico de dichos acontecimientos, situaciones y procesos que se despliegan de modo constante en su seno (Aguirre, 2003: 42).

Una consecuencia, a mi juicio equivocada, de esta forma de concebir el sistema mundial consiste en calificar slo a ese sistema como capitalista, pero no a los pases y a las regiones en tanto tales, considerados aisladamente aunque constituyan "partes" del sistema mundial. Aqu se retrocede, a mi entender, respecto a las concepciones de la economa mundial de autores marxistas como el propio Marx, Lenin o Bujarin que desde un principio establecieron la articulacin dialctica ―que no la suma― de las economas nacionales con la economa capitalista mundial.

Pese a las diferencias, algunas de forma y otras de contenido, entre el world-system anlysis de Wallerstein y la TMD, obviamente, esto no quiere decir que no puedan establecerse relaciones de debate y de intercambio conceptual y hasta de resultados en el anlisis contemporneo de Amrica Latina, por ejemplo, sobre el papel que sta juega en el actual sistema capitalista mundial. Al contrario, hay que estimularlas para desarrollar y extender el pensamiento terico-crtico latinoamericano.

El objetivo que se propone Wallerstein en su monumental obra en tres volmenes (1998 y 1999), es reconstruir la historia global del capitalismo y de la modernidad desde el siglo XVI hasta la actualidad y crear una teora correspondiente a ese proceso histrico que culminar en la teora del sistema-mundo capitalista (Aguirre, 2003: 37).

En el primer volumen de su obra, Wallerstein (1999, Vol. 1: pp. 489-502), esboza su concepcin de sistema mundial (word-system analysis) como un:

sistema social, un sistema que posee lmites, estructuras, grupos, miembros, reglas de legitimacin, y coherencia. Su vida resulta de las fuerzas conflictivas que lo mantienen unido por tensin y lo desgarran en la medida en que cada uno de los grupos busca eternamente remodelarlo para su beneficio. Tiene las caractersticas de un organismo, en cuanto a que tiene un tiempo de vida durante el cual sus caractersticas cambian en algunos aspectos y permanecen estables en otros (Wallerstein, 1999: p. 489).

La perspectiva del sistema mundial posee una concepcin analtica ―enmarcada en la historia econmica y social, ms que en la perspectiva econmica o cultural― que pondera los procesos sistmicos por analoga con los organismos vivos, de donde se deduce que mientras unas "partes" del sistema cambian, otras permanecen intactas. De aqu la idea de que hasta la fecha existen economasmundo, pero no imperiosmundo donde prevalece un solo poder poltico; nublando de esta manera la verdadera dimensin del imperialismo liderado por Estados Unidos, en el centro del bloque imperialista global actual, que ocupa y domina todos los espacios del sistema capitalista incluyendo a la economa-mundo.

Wallerstein considera que las economas de subsistencia y los sistemas mundiales son formas del sistema social. Por su parte, los sistemas mundiales estaran constituidos bsicamente por los imperios-mundo y las economas de subsistencia. Una tercera forma, "imaginaria", del sistema mundial, es el gobierno mundial socialista. Lo interesante a destacar aqu es que para el autor, despus de la era modera, cuya duracin aproximada es de quinientos aos hasta la fecha, slo ha existido una economamundo capitalista que se ha visto imposibilitada para transformarse en imperio-mundo, lo que estara a punto de suceder con la actual "crisis de hegemona" de Estados Unidos.

Por otro lado, la economa mundo posee tres divisiones: los Estados del centro, las reas perifricas y, por ltimo, las reas de la semiperiferia.

En la obra citada de Wallerstein, (1999; 144), se lee que en el siglo xvi:

La periferia (Europa Oriental y la Amrica espaola) utilizaba trabajo forzado (esclavitud y trabajo obligado en cultivos para el mercado). El centro, como veremos, utilizaba cada vez ms mano de obra libre. La semiperiferia (antiguas reas centrales en evolucin hacia estructuras perifricas) desarroll una forma intermedia, la aparcera, como una alternativa extendida.

Esta visin pareciera acercar la teora del sistema mundial a la de la dependencia, en lo que concierne a esta divisin tripartita que supera a la propia teora de la cepal que trabaj con el bipartito teorema centro-periferia.

De la siguiente proposicin se pueden extraer dos resultados:

La arena externa de un siglo se convierte a menudo en la periferia o semiperiferia del siguiente. Pero tambin, por otra parte, los Estados del centro pueden convertirse en semiperifricos y los semiperifricos en perifricos (Wallerstein, 1999, T.1: 493).

a) En primer lugar, la tesis que me parece correcta, sostiene que de un siglo a otro la "arena externa" de la economa-mundo, los sistemas mundiales con los que esa economa mantiene relaciones comerciales y de intercambio (Wallerstein, 1999: 426 y ss.), puede convertirse en periferia o en semiperiferia de una economa-mundo.

b) En segundo lugar, se esboza una teora de la interdependencia que resulta problemtica: postula que un Estado central ― por ejemplo, Estados Unidos, Alemania, Francia o Inglaterra― puede trocarse en semiperiferia en el transcurso de un determinado periodo histrico (un siglo, dos siglos).

Hasta donde yo s, ninguno de los pases centrales histricos (Espaa, Francia, Inglaterra, Estados Unidos) se ha convertido en periferia o semiperiferia, por lo menos hasta hoy y en la perspectiva de la TMD.[2] Lo que hay, eso s, son diferencias estructurales entre esos pases capitalistas tanto a nivel regional, como internacional: niveles diferenciados de evolucin y posiciones en la jerarqua econmica y geopoltica de la estructura imperialista y neoimperialista mundial. De aqu que resulte completamente ilusoria la tesis de Niemeyer (op. cit., 45) que implcitamente comparte con Cardoso y con la teora del sistema mundial respecto a que "existen especificidades en las estrategias nacionales que dependen de las condiciones concretas de cada uno de los pases, lo que abre la posibilidad para (impulsar) una poltica de desarrollo que, en determinadas circunstancias de disponibilidad de recursos naturales y tamao del mercado, venga a acortar la brecha histrica de desarrollo con las economas desarrolladas".[3]

Por el contrario, lo que se observa, por lo menos a partir de la posguerra fra, es una unin estratgica del bloque imperialista bajo comando de Estados Unidos (unilateralismo imperial?), que dista mucho de suscitar un panorama donde la diferenciacin se resuelva en la creacin de periferias o semiperiferias al interior de ese bloque ni mucho menos en la conversin de las mismas en economas desarrolladas. Ms bien, la modernidad y la globalizacin econmica y del capital financiero, desarrolladas en las dos ltimas dcadas, profundizaron la divisin internacional del trabajo y del capital en centros y supercentros, periferias, semiperiferias y microperiferias ―por ejemplo, lo que sucede con algunas autonomas polticas, territoriales y culturales como GaliciaTP[4]PT o la regin vasca en el Estado espaol― que cada vez ms se transforman y desdibujan ―como Hong Kong o Taiwn― debido a esos factores y a la crisis estructural de larga duracin que prevalece hoy da en la economa capitalista mundial (Marini, 1996).

Hardt y Negri, (2002: 307) cuestionan esta concepcin del sistema mundial y de la economa-mundo, pero con una visin completamente equivocada de la estructura del capitalismo, cuando dicen que esa divisin real en centros, periferias y semiperiferias es insuficiente para dar:

cuenta de las divisiones globales ni de la distribucin de la produccin, ni de la acumulacin ni de las formas sociales. Mediante la descentralizacin de la produccin y la consolidacin del mercado mundial, las divisiones internacionales de las corrientes de mano de obra y de capital llegaron a fracturarse y multiplicarse hasta tal punto que ya no es posible demarcar amplias zonas geogrficas como el centro y la periferia, el Norte y el Sur. En regiones geogrficas tales como el cono sur de Amrica Latina o el sudeste asitico, todos los estratos de produccin, desde los ms altos a los ms bajos niveles de tecnologa, productividad y acumulacin, pueden existir simultneamente uno junto al otro mientras un complejo mecanismo social mantiene la diferenciacin y la interaccin entre ellos. Tambin en las metrpolis, el trabajo abarca todo un continuo desde las alturas a las profundidades de la produccin capitalista: los talleres donde se explota a los obreros de Nueva York o Pars pueden rivalizar con los de Hong Kong y Manila. Aun cuando el Primer Mundo y el Tercero, el centro y la periferia, el Norte y el Sur, estuvieran realmente separados por lneas nacionales, hoy existe una clara influencia recproca que distribuye las desigualdades y las barreras segn mltiples lneas fracturadas (Hardt y Negri, 2002: 307, cursivas mas).

Porque:

la divisin de la esfera capitalista en centro, periferia y semiperiferia homogeneiza y eclipsa las diferencias reales que existen entre las naciones y las culturas, pero lo hace con el propsito de destacar cierta tendencia a la unidad en cuanto a las formas polticas, sociales y econmicas que surgen en los largos procesos imperialistas de la supeditacin formal (Negri y Hardt 2002: 306-307).

Segn Hardt y Negri ya no existen diferencias de naturaleza, sino de grado, entre pases imperialistas y subdesarrollados. Lo que entonces anula la dependencia e introduce la "interdependencia". As, expresan que: "La geografa de un desarrollo desigual y las lneas de divisin y jerarqua ya no estarn determinadas por fronteras nacionales o internacionales estables, sino por lmites infra y supranacionales" (Negri y Hardt 2002: 307).

Pero: cmo se mantiene esa "clara influencia recproca"; la interdependencia?

Los autores responden, que indirectamente, es a travs de las empresas transnacionales, de los organismos hegemnicos como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional y de las polticas neoliberales que de una forma u otra impulsan todos los gobiernos dependientes en la actualidad. Evidentemente no en beneficio de la segunda parte del argumento de Hardt y Negri: la que "distribuye las desigualdades y las barreras segn mltiples lneas fracturadas", sino en detrimento concreto de los pases de la periferia y semiperiferia del capitalismo que siguen existiendo, independientemente de las tendencias homogeneizadoras del imperialismo en escala mundial que son muy reales y perjudiciales.

De qu manera, el petrleo iraqu apropiado y saqueado por la fuerza de las armas, la represin poltica y la ocupacin neocolonial del Estado imperialista norteamericano, se reparte actualmente "por igual" para paliar las desigualdades sociales existentes en el pueblo estadounidense, entre los obreros automotrices de ese pas y los multimillonarios especuladores, magnates de las finanzas internacionales? No acaso esa "influencia" es negativa para las masas iraques, que se empobrecen cada da ms, y de absoluto beneficio para la burguesa norteamericana y sus empresas transnacionales?

Como se desprende del prrafo anterior, los autores ignoran que esas "similitudes y diferencias", que apuntan como "evidencia" de lo insuficiente que resulta la divisin del mundo capitalista en centros y periferias, origin un cmulo de discusiones, clasificaciones y tipologas ―las ms de las veces imprecisas― justamente para delimitar esas diferencias y similitudes histrico-estructurales al interior de los pases dependientes, y entre stos y los capitalistas del centro. Por lo tanto, no hay novedad en ese planteamiento, sino confusin cuando afirman que en "zonas geogrficas como el Cono Sur ―en Argentina que ha experimentado una de las crisis ms violentas y profundas de su historia; en Uruguay, Paraguay y Brasil― ya no existe la dependencia, ni el estatus de economas perifricas, por el solo hecho de operar all "enclaves" avanzados de tecnologa, productividad y acumulacin de capital (versin cercana a la teora neoclsica).

En beneficio de la ambigedad terica y poltica, Hardt y Negri olvidan que esas no son las determinaciones de raz del sistema capitalista, sino las relaciones sociales de produccin basadas en la propiedad privada de los medios de produccin y de consumo, la integracin imperialista de los sistemas productivos y de trabajo, de la circulacin, del intercambio y el consumo bajo el dominio del capital extranjero y de las empresas transnacionales; en Amrica Latina, la sistemtica transferencia de valor y plusvala a los centros y el concomitante aumento de la deuda externa, que en la actualidad bordea 800 mil millones de dlares, adems de la superexplotacin del trabajo, la exclusin social de grandes contingentes de la poblacin y la precariedad laboral en el universo contradictorio del mundo del trabajo.

Otro punto importante que destac brevemente para evaluar las diferencias y rasgos comunes de la TMD con la teora del sistema mundial, es el relativo a las ondas o ciclos largos que desempean un papel importante en ambas teoras.

La teora del sistema mundial utiliza los ciclos braudelianos relativos a la larga duracin que caracterizan a la estructura del sistema-mundo. Destaca, en primer lugar, la tendencia estructural de la "expansin progresiva" y la "consolidacin del sistema-mundo capitalista por todo lo largo y ancho de los espacios del planeta" (Aguirre 2003: 48). En segundo lugar, se describen los ciclos hegemnicos que plantean el problema del auge y cada de los grandes imperios, desde el holands del siglo XVII, pasando por el ingls del siglo XIX hasta el actual, el estadounidense en el siglo XX que, segn Wallerstein, hoy est en "decadencia". Por ltimo, en tercer lugar, se coloca la teora del ciclo Kondratiev cuya magnitud supone dos fases: una (A), de ascenso, crecimiento y recuperacin de 25 aos de duracin aproximada y, otra (B) depresiva, de cada, tambin de aproximadamente 25 aos de duracin (Aguirre, 2003: 51-54).

Es en este ltimo punto donde existen similitudes y diferencias. Las primeras, debido a que la TMD utiliza a la teora del ciclo de Kondratiev al igual que la teora del sistema mundial. Las segundas, sin embargo, contienen dos interpretaciones opuestas respecto a la situacin estructural del capitalismo contemporneo. Mientras que autores como Wallerstein, Amin o Theotonio Dos Santos suponen que nos encontramos ante una ola de ascenso que se habra originado en la poca de ClintonTP[5]PT, otros autores (Sotelo, Chesnais, Brenner, Beinstein o Valenzuela Feijo (que no necesariamente dependentistas), muestran, por el contrario, una serie de indicadores de la economa capitalista actual dentro de un proceso macrohistrico de crisis, recesiones y depresiones. La primera interpretacin conduce a una actitud optimista respecto al ciclo histrico de la evolucin del sistema capitalista y de las luchas sociales, mientras que la segunda plantea que esas luchas y el futuro de los trabajadores se tendrn que librar en el seno de un proceso capitalista cada vez ms parasitario, recesivo y con fuertes tendencias al estancamiento, la descomposicin social y la guerra.

Hago una breve sntesis de lo dicho hasta aqu.

La teora del sistema mundial proporciona elementos muy valiosos al conocimiento de la economa mundial y de los pases latinoamericanos, sobre todo, con su retrospectiva histrica de los ciclos largos ―de cien o doscientos aos―, as como en aportes al conocimiento del capitalismo mundial cuya divisin internacional del trabajo reproduce y profundiza la relacin dialctica entre centros, periferias y semiperiferias.

Pero dada su naturaleza epistemolgica, esa teora no puede de ninguna manera fundirse con la tmd. Ms bien, a partir de relaciones de intercambio, de debate y de aportes al conocimiento de la fenomenologa contempornea del capitalismo entre ambas, a mi modo de ver, la teora de la dependencia tiene que seguir su propia trayectoria cognoscitiva como una importante corriente de pensamiento terico y crtico latinoamericano que tiene muchsimos elementos por aportar.

Conclusin

El examen anterior me permite concluir que hay alcances y limitaciones de las principales expresiones paradigmticas del pensamiento social latinoamericano. En la actualidad las dos corrientes ms importantes que prometen superar esas limitaciones son la teora del sistema mundial y la TMD, aunque ambas marchan con sus propios medios y caminos, encontrndose en algunos espacios, pero sin fundirse. Lo deseable es que esos encuentros sean cada vez ms duraderos con el fin de proseguir con objetos de estudio y objetivos comunes. En el caso de la teora de la dependencia, tendr que perfeccionar sus mtodos y conceptos, de tal suerte que pueda levantar hiptesis sugestivas, cuya verificacin emprica permita comprender la esencia de los fenmenos de todo orden que hoy determinan la realidad latinoamericana.

Referencias bibliogrficas

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Dos Santos, Theotnio (2002), La teora de la dependencia, balance y perspectivas, Mxico, Plaza&Jans.

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Marini, Ruy Mauro (1996), "Proceso y tendencias de la globalizacin capitalista", en Marini y Milln (coord.), La teora social latinoamericana, tomo iv, Cuestiones contemporneas, Mxico, Ediciones El Caballito.

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Wallerstein, Immanuel (1998), El moderno sistema mundial, Vol. 3, La segunda era de gran expansin de la economa-mundo capitalista 1730-1850, Mxico, Siglo xxi.

Wallerstein, Immanuel (1999), El moderno sistema mundial, vol. 1, La agricultura capitalista y los orgenes de la economa, Mxico, Siglo xxi, novena edicin.

Wallerstein, Immanuel (1999), El moderno sistema mundial, vol. 2, El mercantilismo y la consolidacin de la economa-mundo europea 1600-1750, Mxico, Siglo xxi, cuarta edicin.



Adrin Sotelo Valencia es socilogo e investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) de la Facultad de Ciencias Polticas y Sociales de la UNAM, Mxico.

[1] Niemeyer Almeida Filho, "O debate atual sobre a dependencia", Revista da Sociedade Brasileira de Economia Politica no. 16, Rio de Janeiro, junio de 2005, pp. 32-50. El autor sostiene, aunque no demuestra fehacientemente, la pertinencia de la fusin de la teora de la dependencia que l llama: Aporte da Dependencia particularmente en las versiones de Theotonio Dos Santos y de Cardoso ignorando los indudables aportes de Ruy Mauro Marini, con la teora del sistema mundial cuestin que, en la prctica, presupone la absorcin y dilucin de aqulla en esta ltima.

[2] Lo que se tiene es el surgimiento de lo que podramos llamar nuevas periferias surgidas despus del derrumbe de la Unin Sovitica y del bloque socialista en Europa. Al respecto vase mi ensayo: "Neoimperialismo, dependencia y nuevas periferias en la economa mundial" preparado para un libro en homenaje a Ruy Mauro Marini pronto a aparecer en Brasil.

[3] Hay que aclarar que no se debe confundir el evidente desarrollo capitalista en la periferia respecto a la superacin de la dependencia estructural y del subdesarrollo. Son dos cuestiones distintas que merecen tratamientos diferenciados. Esta confusin fue propia de los debates de la dcada de los sesenta del siglo pasado, donde al lado de los impulsores de la teora de la dependencia (Marini, Theotonio, Bambirra) que sostenan el carcter estructural y de largo plazo de la dependencia, estaban los autores del "enfoque" as bautizado por Cardoso y su escuela que vislumbraban la dependencia como "suceso coyuntural" que poda ser "superado" sin superar el modo capitalista de produccin. Al respecto vase la polmica de Marini con Cardoso y Jos Serra; del primero, 1973 y 1978; de los segundos, 1978. En su faceta neoliberal como funcionario y presidente del Estado capitalista brasileo, Cardoso y ca. se encarg de enterrar lo poco que quedaba de "crtico" de este enfoque para entregarse de lleno a promover el neoliberalismo y profundizar la dependencia histrico-estructural en que actualmente se debate el Brasil de nuestros das.

TP[4]PT Especficamente para esta regin del Estado espaol, vase la pgina WEB de la Confederacin Intersindical Gallega (http://www.galizacig.com/index.html).

TP[5]PT En la ptica de la teora del sistema mundial y del ciclo Kondratiev, por ejemplo, Martins (2003: 271) llega a plantear, sorprendentemente, que en Amrica Latina pases como Mxico o Chile (ya) se encuentran en la fase A del ciclo ascendente Kondratiev, cuando afirma que: "O Brasil forte candidato a impulsionar os nveis de descapitalizao da regio, pois Mxico e Chile so pases que j ingressam na nova fase A do Kondratiev e esto em melhor situao relativa na regio, e a crise na Argentina talvez j tenha atingido seu ponto mais baixo". Tesis extremadamente polmica, pues si el autor tomara un perodo amplio, como el del ciclo neoliberal (1981-2001), constatara sin duda que la tasa promedio de crecimiento en Amrica Latina, independientemente de los comportamientos de la tasa de ganancia cuyas causas se tendran que analizar, fue de slo 2.05%, mientras que el producto por habitante fue negativo (-0.9%) y slo creci, en los aos 90 a una tasa de 0.15% (Sotelo, 2004: 71-72). Cifras que distan mucho de ofrecer un panorama donde pases como Mxico o Chile, y mucho menos regiones como Amrica Latina, estaran internndose en la paradisaca fase A del ciclo Kondratiev de 25 aos.



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