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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-03-2015

Austeridad, la guerra que Europa no puede ganar

Gilberto Lopes
Rebelin

El presente artculo fue escrito durante los ltimos das de febrero, por esa razn alguna de sus afirmaciones podra haber quedado en cuestin tras el paso de estos das


Atenas promete equilibrio presupuestario pero rechaza los programas de austeridad que les fueron impuestos hace cinco aos para lograrlo. Por el contrario, fueron un competo fracaso. La economa se hundi, la deuda creci y gran parte de la poblacin qued en la miseria.

Syriza gan las elecciones en enero pasado denunciando esos programas y proponiendo medidas alternativas. Pero, para eso, deba negociar con sus acreedores y la Comisin Europea el cambio en las condiciones pactadas. Con las arcas vacas, el no desembolso del ltimo tramo pendiente, de 1.800 millones de dlares, ponan al nuevo gobierno griego en una situacin difcil. Pero no era menos difcil la situacin de los gobiernos europeos. Cerrar el grifo al gobierno griego recin elegido y obligarlos a salirse del euro abrira una Caja de Pandora que expertos recomendaban dejar cerrada.

Fin de la austeridad

El programa alternativo del gobierno griego se resumi en seis pginas y cuatro puntos: polticas fiscales y estructurales; estabilidad financiera; polticas para promover el crecimiento; y crisis humanitaria, un ltimo aspecto sobre el que Syriza ha puesto especial nfasis dada la situacin de gran parte de la poblacin del pas.

La propuesta desat un intenso debate en Europa, donde los gobiernos conservadores temen que se desnude el fracaso de sus polticas de austeridad para las que afirman no hay alternativas.

El debate gira, en realidad, sobre quien paga el costo de la crisis. Son dos los grandes temas en discusin: las leyes laborales y las privatizaciones. Sobre ambos habla el acuerdo propuesto por el ministro de Hacienda griego, Yanis Varufakis, aceptado provisionalmente por sus colegas de la Eurozona.

Sobre las primeras, la propuesta griega es, entre otras medidas, elevar el salario mnimo, recuperar los convenios colectivos y crear empleos temporales para los desocupados de larga duracin.

La decisin de elevar los salarios mnimos y poner fin a la flexibilizacin laboral (en realidad un proceso para abaratar el despido) despiertan horror en pases como Portugal y Espaa, dos gobierno conservadores que han logrado avanzar mucho en esa direccin.

Una pequea nota, publicada en el diario portugus Pblico el 24 de febrero, se preguntaba quin fue ms alemn que Alemania en las discusiones sobre la propuesta griega: la ministra portuguesa Maria Lus Albuquerque o el espaol Luis de Guindos? La ministra portuguesa ha sido criticada en todos los tonos en su pas por quienes la acusan de servilismo ante los alemanes. En cuanto a la actitud del ministro espaol, la nota de Pblico, citando la agencia norteamericana Bloomberg, asegura que el ministro alemn, Wolfgang Schuble, considerado el ms duro, fue eclipsado por el espaol de Guindos.

El segundo gran tema son las privatizaciones. El acuerdo es no invalidar las que ya han sido completadas.

En medio del debate sobre el alcance de este compromiso, el ministro griego de Energa, Panagiotis Lafazanis, garantiz que no las habr en su sector, que incluye electricidad, gas y refineras.

No se trata de una precisin menor, no solo por la importancia del sector, sino por los avances en las negociaciones para privatizar la principal empresa de energa elctrica griega, PPC; y la operadora de la red ADMIE, ya en proceso de negociacin para la venta de 66% de sus activos. Las empresas no han presentado ofertas vinculantes, por lo que el proceso no seguir, afirm Lafazanis.

En realidad, el mayor temor de la Europa conservadora es de que prenda la idea de Syriza que hay una poltica distinta a la de austeridad para enfrentar la crisis de la deuda.

Lo de la deuda, como todos concuerdan, no tiene solucin y nadie piensa que ser, algn da, pagada en su totalidad. Por ahora, solo se discute como manejarla y Syriza ha dejado el tema fuera del debate, salvo la reduccin de su supervit primario, o sea, del supervit de las cuentas pblicas antes del pago de intereses.

El primer ministro Alexis Tsipras insisti en que el acuerdo logrado en la ltima semana de febrero no representa una prolongacin del plan de ajuste, ni de un nuevo rescate de la economa griega, sino una ampliacin de los plazos para la amortizacin de la deuda. El acuerdo permiti tambin el desembolso de 1.800 millones de euros, entonces pendiente para el 28 de febrero y que dependa del acuerdo con el Eurogrupo, as como la transferencia de rendimientos de bonos griegos por 1.900 millones por parte del Banco Central Europeo.

Pero todo se revisar dentro de cuatro meses.

Viva Grecia!

En medio del intenso debate sobre el acuerdo logrado por los griegos, el expresidente portugus, el socialista Mario Soares (1986-96), un hombre de tendencias ms bien conservadoras, no ahorr elogios para Tsipras y su ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis que, en sus palabras, se han mostrado grandes luchadores.

En un largo artculo de opinin publicado en el diario Pblico, el pasado 24 de febrero, afirm: Espero que Alexis Tsipras contine su carrera tan brillante y necesaria para el pueblo griego, a quien Europa tanto debe. A comenzar por Alemania de post guerra que Grecia tanto ayud, despus de la derrota del nazismo, que parece recomenzar

A pesar de tener tanto en contra agreg Soares han conseguido defender Grecia y avanzar en su lucha. Ganaron las elecciones y han logrado imponerse a varios pases infelizmente con la excepcin de Portugal y han expresado su sensibilidad en lo relativo al fin de la austeridad, como absolutamente necesaria para todos los Estados, con excepcin de los que viven a costa suya.

Han hablado de t a t con la seora Merkel, que ya no es lo que fue, y con su tan reaccionario ministro de Finanzas, Wolfgang Schuble. Han demostrado, mediante palabras y hechos, que la austeridad es un desastre completo para los pases que la aceptan, dijo Soares.

El debate afecta de cerca a Portugal, donde el gobierno conservador del Partido Social Demcrata (PSD), encabezado por Pedro Passos Coelho, ha adoptado un duro programa de austeridad impuesto por la troika (Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional y Comisin Europea), la misma cuya actuacin Syriza rechaz en Grecia.

El resultado de esas polticas ha sido similar en todos los pases, como lo recuerda Soares. La gran mayora de los portugueses fue obligada a emigrar por no tener trabajo en su pas. Otros se quedaron y pasan hambre, y apenas tienen donde dormir. El desempleo real asegura supera el 20%.

Debilitar Syriza

La derecha europea no puede dejar sin respuestas las tesis de Syriza a riesgo de ver extenderse la rebelin contra las polticas de austeridad.

El presidente del gobierno espaol, Mariano Rajoy, lo record en el debate sobre el estado de la nacin, hace dos semanas, en el que pidi a la oposicin socialista no alimentar lo que calific demagogia de Podemos, el grupo opositor que se ha transformado en la segunda fuerza poltica del pas, segn encuestas recientes.

Con un desempleo de casi 24% y una deuda pblica que se acerca al 100% del PIB, Rajoy predic el xito de sus medidas de ajuste, entre ellas una flexibilizacin laboral que cont, en su momento, con el apoyo socialista.

Lo cierto es que la ofensiva contra Syriza se desarrolla en por lo menos otros dos mbitos. Uno es insistir en el abandono de sus promesas electorales por parte del gobierno griego, como lo hizo el editor econmico de BBC World, Robert Peston, para quien Syriza cambi Marx por Blair, en alusin al exprimer ministro laborista Tony Blair, que se sum a Bush para la invasin de Iraq y empuj Inglaterra por el camino neoliberal inaugurado por la exprimer ministra Margaret Thatcher.

En vsperas de la presentacin de la propuesta griega al Eurogrupo, el peridico Confidencial afirmaba: De acuerdo con versiones que se filtraron ayer a la prensa, Syriza podra incumplir ya buena parte de sus promesas electorales.

Tras sobrepasar todas las lneas rojas que se marc durante la campaa electoral, al gobierno de Syriza le toca ahora disear reformas y aplicar una cierta austeridad se le ponga el nombre que se le ponga, dijo el peridico. Esto permite avanzar en la otra lnea, que es destacar conflictos dentro de la coalicin gubernamental griega y dentro del mismo Syriza, sean estos reales o no.

En particular, los medios pusieron nfasis en las posiciones de dos destacados miembros de la organizacin, el compositor Mikis Theodorakis y el prestigioso diputado Manolis Glezos, un heroico resistente de la invasin nazi a Grecia, que mostraron cierta resistencia a aspectos del documento presentado por el gobierno griego a sus colegas europeos.

Ajuste para quin?

Las polticas de ajuste, en torno a las cuales gira la poltica europea, hasta ahora significaban apenas recortes en servicios pblicos (incluyendo despidos, salarios y otras condiciones laborales) sin que se viera afectada la creciente ganancia de las empresas.

Hasta que apareci Syriza y puso sobre la mesa otra alternativa. Nadie sabe muy bien como terminarn las negociaciones entre Grecia y el Eurogrupo. Por ahora, el acuerdo permiti que Grecia se mantuviera dentro de la zona del euro y recibiera el ltimo desembolso correspondiente al acuerdo anterior. En cuatro meses se deber revisar lo acordado, sobre todo la implementacin de las medidas del nuevo gobierno para controlar el dficit.

Pero el debate en torno a las alternativas al ajuste se ha intensificado desde ya.

En la televisin portuguesa se pudo ver, hace dos semanas, un detallado reportaje sobre la carga impositiva de las empresas, donde se mostraba como esa tasa baj rpidamente en los ltimos aos, desde 50% a 29,5% en Alemania, un proceso que, en diferentes escalas, se repiti en Italia, Inglaterra, Grecia, Irlanda y otros pases.

A esta reduccin impositiva para las empresas se les suma la posibilidad de operar desde los llamados parasos fiscales, como Luxemburgo o las Islas Caimn, donde se cobijan para, mediante un proceso de ingeniera fiscal, pagar menos impuestos o no pagar. Una verdadera industria para organizar la fuga de tributos ayuda a conformar empresas y negocios de modo que puedan ocultar ganancias y reducir lo ms posible los impuestos que pagan.

El reportaje destac la gravedad de un proceso mediante el cual los pases de la misma eurozona compiten por la atraccin de inversiones mediante la rebaja de impuestos a las empresas. Un proceso criticado por el mismo Jos ngel Gurria, mexicano que negoci el tratado del libre comercio de su pas con Estados Unidos y Canad y que hoy ejerce como Secretario General de la Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo Econmico (OCDE). Una competencia que, como seal Gurra, solo conduce al desastre, en la que se destaca, entre otros, Irlanda, donde el impuesto a las sociedades es de solo 12,5%.

El reportaje de la televisin portuguesa mostr un documento secreto del ministerio de Economa alemn durante negociaciones realizadas en 2012 sobre transparencia en declaraciones impositivas, con instrucciones para, precisamente, evitar esa transparencia.

Para una poblacin agobiada por el ajuste, or, por ejemplo, al ministro de Finanzas alemn justificar que ninguna empresa est obligada a pagar el mximo impuesto posible y explicar que el xito de los negocios est en producir a los menores costos, no deja de causar polmica.

Fin de la crisis?

En medio del debate sobre las propuestas griegas, Rui Tavares, comentarista del diario Pblico, hizo una reflexin sobre lo que llam Fin de la crisis. Decir que la crisis del euro comenz a acabar no significa que nuestros problemas crnicos hayan terminado, escribi en vsperas de conocerse los detalles de esas propuestas.

En su criterio, lo que significa es que Europa recul a un paso del precipicio pero que todava va a pasar un tiempo para decidir dar media vuelta y qu direccin tomar.

Toda Europa le debe una gran gratitud a la razonabilidad e imaginacin de Varoufakis, afirm Tavares. El fin de la troika decretado por el gobierno de Syriza y la negociacin directa con las instituciones europeas (la Comisin Europea y el Banco Central Europeo, dejando de lado el FMI) es mucho ms que un simple cambio de nombre, destac. El comentario sale al paso de quienes pretenden minimizar lo logrado por Syriza en estas negociaciones, afirmando que la sustitucin de la troika por las instituciones europeas es solo un cambio de nombres.

La crisis tiene tambin otra cara, como record otro expresidente portugus, Jorge Sampaio (1996-2006), al recibir la semana pasada el doctorado honoris causa de la Universidade do Porto.

Pese a las drsticas medidas de ajuste adoptadas por el gobierno portugus, la Comisin Europea puso el pas bajo vigilancia especial la semana pasada junto a Francia, Italia, Croacia y Bulgaria debido a la persistencia de desequilibrios macroeconmicos excesivos. Desequilibrios que se expresan tanto en el desempleo como en una deuda pblica que oscila alrededor del 130% del Producto Interno Bruto (PIB) y que no logran bajar, pese a que, tericamente, ese era el objetivo del plan de ajuste.

En Portugal tampoco hay crecimiento econmico ni de la inversin y mientras el gobierno celebraba la colocacin de bonos portugueses a las tasas ms bajas de los ltimos cinco aos como una muestra de confianza de los mercados en su economa, al da siguiente tuvo que explicar por qu la Comisin Europea someta la economa portuguesa a una vigilancia ms estricta.

Sampaio denunci, en su discurso, el creciente alejamiento entre los ciudadanos y las lites polticas europeas, que se refleja en las elevadsimas tasas de abstencin electoral y abri el espacio europeo a la extrema derecha y a movimientos xenfobos.

Es urgente que Bruselas retome el camino de la solidaridad, enfatiz, refirindose a la sede de las instituciones europeas, en la capital belga.

Europa agreg asiste a una triunfante cultura de ortodoxia financiera que ha conducido a situaciones sociales insustentables.

A una guerra que parece cada vez ms evidente Europa no puede ganar.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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