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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-03-2015

Amrica Latina en la dinmica de la guerra global

Jorge Beinstein
Rebelin


Guerra global

Todo al mismo tiempo: al promediar el mes de marzo de 2015 Estados Unidos acaba de dar un salto cualitativo de claro perfil belicista en sus acciones contra Venezuela, tambin desarrolla ejercicios militares en pases limtrofes con Rusia en la llamada operacin Atlantic Resolve, algunas de esas operaciones son realizadas a unos cien kilmetros de San Petersburgo [1], adems se intensifican las informaciones acerca de una nueva ofensiva del gobierno de Kiev contra la regin de Donbass [2], aumenta la circulacin de naves de guerra de la OTAN en el Mar Negro, continan las viejas guerras imperiales en Irak y Afganistan a las que se agreg luego la ofensiva contra Siria (pasando por Libia)... y mucho ms...

Evidentemente el Imperio est lanzado en una catastrfica fuga militar hacia adelante extendiendo sus operaciones hacia todos los continentes, nos encontramos en plena guerra global. Ni los grandes medios de comunicacin, ni los ms importantes dirigentes internacionales han registrado pblicamente el hecho, todos hablan como si viviramos en tiempos de paz, solo en unos pocos casos aparecen algunos de ellos advirtiendo sobre el peligro de guerra mundial o regional. Una excepcin reciente es la del Papa Francisco cuando afirm que actualmente nos encontramos ante una una tercera guerra mundial que l describe como desarrollndose por partes aunque sin sealar a los contendientes y haciendo vagas referencias a la codicia y a intereses espurios con el lenguaje entre confuso y jesutico que lo caracteriza [3].

Cada mes agrega algn indicador anunciando la proximidad de una nueva recesin global mucho ms fuerte y extendida que la de 2009. El capitalismo empezando por su polo imperialista se ha ido convirtiendo velozmente en un sistema de saqueo donde la reproduccin de fuerzas productivas queda completamente subordinada a la lgica del parasitismo. Las elites imperiales y sus lumpenburguesas satlites necesitan superexplotar hasta el exterminio recursos naturales y mercados perifricos para sostener las tasas de ganancia de su decadente sistema productivo-financiero.

Las tendencias globales hacia la decadencia econmica se expresan de mltiples maneras en el da a da entre ellas la volatilidad de los precios de las materias primas, por ejemplo el petrleo, llave maestra de la economa mundial, cuyo estancamiento extractivo (que no ha conseguido ser superado por el show meditico en torno del milagroso petrleo de esquisto) se combina con desaceleraciones de la demanda internacional como ocurre actualmente sumadas a golpes especulativos y geopolticos que convierten a los mercados en espacios inestables donde las maniobras de corto plazo imponen la incertidumbre.

El cortoplacismo especulativo hegemnico engendra paquetes tecnolgicos depredadores como la minera a cielo abierto, la fractura hidrulica o la agricultura en base a transgnicos acompaados por operaciones polticas y comunicacionales que degradan, desarticulan sistemas sociales buscando convertirlos en espacios indefensos ante los saqueos.

El optimismo econmico de la poca del auge neoliberal ha dado paso al pesimismo del estancamiento secular pregonado ahora por los grandes expertos del sistema [4]. Ellos indican que la salvacin del capitalismo no llegar desde la economa condenada a sufrir recesiones o crecimientos insignificantes, mejor no hablar demasiado de esos tristes temas. Entonces la guerra asciende al primer plano, las acciones militares ocupan el centro del terreno, cada da nos ofrece alguna batalla, alguna masacre protagonizada por tropas regulares o mercenarios, algn bombardeo, alguna amenaza de ataque en Europa del Este, Asia, frica o Amrica Latina. Los medios de comunicacin nos apabullan con esas noticias sin embargo nadie habla de guerra global.

Todo ocurre como si la dinmica de la guerra se hubiera autonomizado pero empleando un discurso embrollado, difcil de entender. Pero as como los superpoderes de los hombres de negocios de los aos 1990 no eran independientes sino compartidos al interior de una compleja trama de poderes (polticos, mediticos, militares,etc.) que en trminos generales suele denominarse como clase dominante tambin la aparente autonoma de lo militar nos dificulta ver a las redes mafiosas de intereses donde se desdibujan las fronteras entre sus componentes. Las elites de la era neoliberal han sufrido cambios decisivos, han experimentado mutaciones que las han convertido en clases completamente degeneradas que cada vez ms solo pueden acudir a la fuerza bruta, a la lgica de la guerra. No se trata entonces que la componente militar se autonomiza sino ms bien que las elites imperialistas se militarizan, ya no seducen con ofertas de consumo ms alugunas dosis de violencia, ahora solo propagan el miedo, amenazan con sus armas o las utilizan.

Progresismos latinoamericanos

Dentro de ese contexto global debemos evaluar a los progresismos latinoamericanos [5] que se instalaron sobre la base de las crisis de gobernabilidad de los regmenes neoliberales.

Los buenos precios internacionales de las materias primas durante la dcada pasada sumado a polticas de contencin social de los pobres les permitieron recomponer la gobernabilidad de los sistemas existentes. En algunos de esos casos se desarrollaron ampliaciones o renovaciones de las elites capitalistas y en casi todos ellos prosperaron las clases medias. Los gobiernos progresistas se ilusionaron suponiendo que las mejoras econmicas les permitiran ganar polticamente a dichos sectores pero como era previsible ocurri lo contrario, las capas medias se derechizaban mientras ascendan, miraban con desprecio a los de abajo y asuman como propios los delirios ms reaccionarios de sus burguesas. La explicacin es sencilla, en la medida en que son preservados (y an fortalecidos) los fundamentos del sistema y en que sus ncleos decisivos radicalizan su elitismo depredador siguiendo la ruta trazada por los Estados Unidos (y Occidente en general) se produce un encadenamiento de subculturas neofascistas que va desde arriba hacia abajo, desde el centro hacia las burguesas perifricas y desde estas hacia sus capas medias. En Venezuela, Brasil o Argentina las clases medias mejoraban su nivel de vida y al mismo tiempo volcaban sus votos hacia los candidatos de la derecha vieja o renovada.

Se estableci un forcejeo interminable entre gobiernos progresistas que hacan gobernables a los capitalismos locales y derechas salvajes ansiosas por realizar grandes robos y aplastar a los pobres. El progresismo confrontando polticamente con esa derecha calificada de irresponsable, cuyos fundamentos econmicos respetaba, chantajeaba a quienes desde la izquierda criticaban su sometimiento a las reglas de juego del capitalismo utilizando al cuco reaccionario (nosotros o la bestia), acusndolos de hacerle el juego a la derecha. En realidad el progresismo es un gran juego favorable al sistema y en ltima instancia a la derecha siempre en condiciones de retornar al gobierno gracias a la moderacin, a la astucia aparentemente estpida de los progresistas que a veces consiguen cooptar izquierdas claudicantes cuya obsesin por no hacerle el juego a la derecha (y de paso integrarse al sistema) es completamente funcional a la reproduccin del pas burgus y en consecuencia a esa detestable derecha.

Ahora el juego se va agotando, los progresismos gobernantes con distintos ritmos y variados discursos acosados por el enfriamiento econmico global y por el creciente intervencionismo de los Estados Unidos van perdiendo espacio poltico, en varios casos sus dificultades fiscales los empujan a ajustar gastos pblicos (y de ninguna manera a reducir las sper ganancias de los grupos econmicos ms concentrados), a aceptar las devastaciones de la megaminera o a adoptar medidas que facilitan la concentracin de ingresos. En Brasil el segundo gobierno de Dilma puso a un neoliberal puro y duro al comando de la poltica econmica, acorralado por una derecha ascendente, una economa oscilando entre el estancamiento y la recesin y una intervencin norteamericana cada vez ms activa. En Uruguay el nuevo gobierno de Tabar Vazquez muestra un rostro claramente conservador y en Chile la presidencia Bachelet no necesita correrse demasiado a la derecha, luego de su demagogia rosada electoral se afirma como continuidad del gobierno anterior y en consecuencia, pasada la confusin inicial, heredar tambin la hostilidad de importantes franjas de izquierda y de los movimientos sociales.

En Argentina el ncleo duro agro-minero exportador-financiero y los grupos industriales exportadores ms concentrados son ms prsperos que nunca mientras la ingerencia norteamericana se amplifica conduciendo el juego de tteres polticos hacia una ruptura ultraderechista. En Venezuela la eterna transicin hacia un socialismo que nunca termina de llegar no ha conseguido superar al capitalismo aunque caotiza su funcionamiento forjando de ese modo el escenario de una gran tragedia. Por el momento solo Bolivia parece salvarse de la avalancha, afirmndose en la mayor mutacin social de su historia moderna sin superar los marcos del subdesarrollo capitalista pero recomponiendolo integrando a las masas sumergidas, multiplicando por mil lo que haba hecho el peronismo en Argentina entre 1945 y 1955 (de todos modos ello no la libera del cambio de contexto regional-global).

En Amrica Latina asistimos a un proceso de crisis muy profundo donde convergen progresismos declinantes con neoliberalismos integralmente degradados como en Colombia o Mxico conformando un panorama comn de perdida de legitimidad del poder poltico, avances de grupos econmicos saqueadores y activismo imperialista cada vez ms fuerte.

A este panorama sombro es necesario incorporar elementos esperanzadores sin los cuales no podramos empezar a entender lo que est ocurriendo. Por debajo de las jugarretas polticas, los negocios rpidos y las histerias fascistas aparecen las protestas populares multitudinarias, la persistencia de izquierdas no cooptadas por el sistema (ms all de sus perfiles ms o menos moderados o radicales), la presencia de insurgencias incipientes o poderosas (como en Colombia).

Ni los cantos de sirena progresistas ni la represin neoliberal han podido hacer desaparecer o marginalizar completamente a esos fantasmas. Realidad latinoamericana que preocupa a los estrategas del Imperio que temen que lo que ellos consideran como su inevitable arremetida contra la regin pueda desatar el infierno de la insurgencia continental, en ese caso el paraso de los grandes negocios podra convertirse en un tembladeral donde se hundira el conjunto del sistema.

Geopoltica del Imperio, integraciones y colonizaciones

La estrategia de los Estados Unidos aparece articulada en torno de tres grandes ejes; el transatlantico y el transpacfico apuntando en una gigantesco juego de pinzas contra la convergencia ruso-china centro motor de la integracin euroastica. Y luego el latinoamericano destinado a la recolonizacin de la regin.

Los Estados Unidos intentan convertir a la masa continental asitica y su ampliacin ruso-europea en un espacio desarticulado, con grandes zonas caticas, objeto de saqueo y superexplotacin.

Los recursos naturales pero tambin laborales de esos territorios conforman su centro principal de atencin, en la elipse estratgica que cubre el Golfo Prsico y la Cuenca del Mar Caspio extendindose hacia Rusia se encuentra el 80 % de las reservas globales de gas y el 60 % de las de petrleo y en China habitan algo ms de 230 millones de obreros industriales (aproximadamente un tercio del total mundial).

Amrica Latina aparece como el patio trasero a recolonizar, all se encuentran por ejemplo las reservas petroleras de Venezuela (las primeras del mundo, 20 % del total global), cerca del 80 % de las reservas mundiales de litio (en un tringulo territorial extendido por el norte de Chile y Argentina y el sur de Bolivia) imprescindible en la futura industria del automvil elctrico, la reservas de gas y petrleo de esquisto del sur argentino, las fabulosas reservas de agua dulce del acufero guaran entre Brasil, Paraguay y Argentina.

Una de las ofensivas fuertes del Imperio en la dcada pasada fue la tentativa de conformacin del ALCA, zona de libre comercio e inversiones que significaba la anexin econmica de la regin por parte de los Estados Unidos. El proyecto fracas, el ascenso del progresismo latinoamericano sumado a la emergencia de potencias no occidentales, sobre todo China y al empantanamiento estadounidense en su guerra asitica fueron factores decisivos que en distinta medida debilitaron la arremetida imperial.

Pero a partir de la llegada de Obama a la presidencia los Estados Unidos desataron una ofensiva flexible de reconquista de Amrica Latina: se puso en marcha una compleja mezcla de presiones, negociaciones, desestabilizaciones y golpes de estado. Los golpes blandos exitosos en Honduras y Paraguay, las tentativas de desestabilizacin en Ecuador, Argentina, Brasil y sobre todo en Venezuela (donde se va perfilando una intervencin militar), pero tambin la tentativa en curso de extincin negociada de la guerrilla colombiana y la domesticacin de Cuba forman parte de esa estrategia de recolonizacin.

La misma es implementada a travs de una sucesin de tanteos suaves y duros tendiente a desarticular las resistencias estatales y los procesos de integracin regional (Unasur, Celac, Alba) y extraregionales perifricos (BRICS, acuerdos con China y Rusia, etc.) pero tambin a bloquear, corromper o disolver las resistencias sociales y las alternativas polticas ms avanzadas en curso o potenciales. Intentando llevar adelante una dinmica de desarticulacin pero buscando evitar que la misma genere rebeliones propagndose como un reguero de plvora en una regin actualmente muy interrelacionada.

Saben muy bien que en muchos pases de la regin el remplazo de gobiernos progresistas por otros abiertamente proimperialistas significa el encumbramiento de camarillas enloquecidas que a corto plazo causaran situaciones de caos que podran desatar insurgencias peligrosas. Algunos estrategas del Imperio creen poder neutralizar ese peligro con el propio caos, desarrollando guerras de cuarta generacin instalando distintas formas de violencia social desestructurante combinadas con destrucciones mediatico-culturales y represiones selectivas, en ese sentido el modelo mexicano es para ellos (por ahora) un paradigma interesante.

Por ejemplo temen que un escenario de caos fascista en Venezuela derive en una guerra popular que les obligara a intervenir directamente en un conflicto prolongado que sumado a sus guerras asiticas lo conducira a una sobre extensin estratgica ingobernable. Es por ello que consideran imprescindible obtener el apaciguamiento de la guerrilla colombiana potencial aliada estratgica de una posible resistencia popular venezolana.

El panorama es completado con el proceso de integracin colonial de los pases de la llamada Alianza del Pacfico (Mxico, Colombia, Per y Chile). A ello se suman los tratados de libre comercio de manera individual con pases de Amrica Central y otros como Chile o Colombia y el viejo tratado entre Estados Unidos, Canad y Mxico.

Integracin colonial y desarticulacin, manipulacin del caos y fortalecimiento de polos represivos, Capriles ms Pea Nieto, Ollanta Humala ms Santos ms bandas narco-mafiosas... todo ello dentro de un contexto global de decadencia sistmica donde el viejo orden unipolar declina sin ser remplazado por un nuevo orden multipolar. Tentativa de de control imperialista de Amrica Latina sumergida en el desorden del capitalismo mundial.

El cerebro del imperio no logra superar los achaques de su cuerpo envejecido y enfermo, los delirios se reproducen, las fugas hacia adelante se multiplican, evidentemente nos encontramos en un momento histrico decisivo.

Notas:

[1] Finian Cunningham, "NATOs Shadow of Nazi Operation Barbarossa", Strategic Culture Foundation, 13.03.2015

[2] Colonel Cassad, "Ukraine: Reprise de la guerre au printemps?", http://lesakerfrancophone.net/, 13 marzo 2015.

[3] "El papa Francisco advirti que vivimos una tercera guerra mundial combatida 'por partes' ", http://www.lanacion.com.ar, 13 de septiembre de 2014.

[4] Laurence H Summers, "Reflections on the New Secular Stagnation Hypothesis" y Robert J Gordon, "The turtles progress: Secular stagnation meets the headwinds" en "Secular Stagnation: Facts, Causes, and Cures", CEPR Press, 2014.

[5] Utilizo el termino progresista en el sentido ms amplio, desde gobiernos que se proclaman socialistas o prosocialistas como en Venezuela o Bolivia hasta otros de corte neoliberal-progresista como los de Uruguay o Brasil.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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