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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-03-2015

Je suis Jean Charlie de Borbn

David Torres
Pblico


Nadie hace ms por ampliar los lmites de la libertad de expresin que un censor. El ltimo, Bartomeu Mar, director del MACBA, ha prohibido la exposicin de una escultura para no ofender al clebre monarca campechano, sin caer en la cuenta de que, al prohibirla, le ha proporcionado una difusin urbi et orbi. Hot Couture 4 Transport, un mamotreto horrendo cuya encarnacin fsica habran visto aproximadamente trescientas personas, ayer se convirti en una Gioconda planetaria en versin viral. No se sabe si la cancelacin y su repentina fama mundial le habrn hecho ms dao al Museo de Arte Contemporneo de Barcelona, a la institucin de la Corona, o al arte escultrico en general.

Ines Doujak ha conseguido lo que ya pareca casi imposible en la escena del arte contemporneo: un gran escndalo. Se puede ofender a Al, pero al rey Juan Carlos no, lo cual da una interesante perspectiva teolgica sobre la monarqua espaola. Hace slo unos das, la inefable Ana Botella consigui una publicidad inesperada para Soziedad Alkoholika al vetar un concierto del grupo porque poda escandalizarse el personal. Lo hizo en aras de las buenas costumbres, no por el dao infligido a la msica, lo cual hubiese sido una decisin igual de injusta aunque menos arbitraria. Ms ofende a las musas Julio Iglesias y le dan medallas.

Mar tena una excusa a mano bien sencilla, esttica y nada poltica, para prohibir la visin pblica de la obra de Doujak: que su estatua es ms fea que pegar a un padre el Da del Padre. O sea, hoy. Sin embargo, esta polmica decisin anulara de inmediato buena parte de las galeras del MACBA, del MOMA, del Reina Sofa y cancelara ARCO por los siglos de los siglos. No, a Doujak la censuran por ser en exceso explcita, por confesar directamente el motivo de su inspiracin: un retrato, una alegora que refleja las relaciones entre La bestia y el soberano. El conjunto escultrico representa una sodomizacin en tro perpetrada encima de unos cascos blicos; la primera figura est a cuatro patas ramoneando unas acelgas, la segunda, arrodillada detrs de l y dndole bien por saco, lleva un casco quiz de minero; y la tercera, de pie, cerrando el crculo, consiste en una especie de perro lobo o de lobo perro, vete a saber.

Al primer golpe de vista (es difcil echarle dos), y sin haber ledo el texto de la noticia, la figura receptiva y ramoneante me pareci vagamente inspirada no en el rey Juan Carlos, sino en Manuel Torreiglesias, el presentador de Saber vivir. Contemplada desde esta perspectiva, la escultura (o lo que sea) parece un anuncio del programa, una invitacin a la vida sana: haz el amor, no la guerra. Y tambin: come mucha verdura y folla mucho, puedes hacer las dos cosas a la vez, e incluso practicar la zoofilia, si te apetece y, sobre todo, si le apetece al perro. No obstante, al teledirigir burdamente los ojos del espectador para que vean lo que ella quiere que vean, Doujak se ha cargado la ambigedad, uno de los principios fundamentales en la recepcin de cualquier obra de arte. Recuerdo que una vez, plantado delante de un monigote retorcido muy parecido a una boiga al leo, un joven se ech a rer a carcajadas y el pintor, all presente, le reconvino porque no se haba fijado en el ttulo de la pintura: Auschwitz. El joven, secndose las lgrimas de la risa, respondi: Perdona, hombre, pero la culpa es tuya. Haberlo pintado bien.

Fuente: http://blogs.publico.es/davidtorres/2015/03/19/je-suis-jean-charlie-de-borbon/



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