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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-03-2015

El destino mejor de Chvez: la poltica como arte estratgico y sus vicisitudes

Chris Gilbert
Rebelin


Chvez se hizo Chvez con un juego curioso de palabras. Lo hizo inconscientemente: El pas tiene que enrumbarse hacia un destino mejor , dijo el Teniente coronel el 4F en un discurso que ms tarde se conocera como el Por ahora.

Un destino mejor? Se supone que los destinos son los destinos, sean estos mejores o peores, y que no hay que conducir un pas a su destino. A travs de un desliz creativo, un clinamen   si se quiere, Chvez plante que los destinos los destinos! se pueden escoger.

Con estas palabras naci la poltica. O ms bien renaci. En aquel momento en 1992, la poltica como arte estratgico haba sido enterrada, principalmente por los sacerdotes del destino liberal (los voceros del TINA, there is no alternative ) y en segundo lugar por una izquierda que de una manera u otra (ej. por renunciar a la toma del poder en el caso zapatista o por la no-a-la-revolucin de la democracia radical) haba aceptado las reglas del juego capitalista y su determinismo econmico.

Nos hace recordar como el viejo Lenin se hizo Lenin (mal)citando a Kautsky: la ciencia que viene desde afuera de la lucha de clases, segn este ltimo, se convierte en la conciencia poltica que se ubica fuera de la lucha econmica en el discurso del gran dirigente ruso.* De forma similar, Chvez hizo hincapi en una conciencia y actuar poltico con un importante indice de autonoma frente a cualquier proceso social meramente acumulativo.

Durante toda su trayectoria, el Comandante insisti en tener un espacio de maniobra frente al acontecer imprevisible. En su redescubrimiento de la poltica como esfera de autonoma relativa de sorpresa y de ruptura con el actual estado de las cosas Chvez bebi de dos fuentes que no eran de consumo diario para la izquierda: Bolvar y Fidel.

Estos dos personajes no fueron slo genios de lo imprevisto y de la sorpresa como evidencia el Paso de los Andes y el Asalto al Cuartel Moncada sino que acertaron al comprender que el transitar de lo social a lo poltico constituye un salto: un salto a la visin de la totalidad. Simplificando las cosas, se podra afirmar que el salto de lo social a lo poltico, con su horizonte de la totalidad, les llev a ocuparse por el mismo problema: el problema de la nacin .

Es decir, en contra del pluralismo amorfo de los posmodernos, la prctica poltica de Bolvar, Fidel y Chvez hizo que todas las patrias chicas desde la luchas regionales hasta las reivindicaciones de los trabajadores y la indignacin de los demcratas fueran hegemonizadas por el gran-relato-en-construccin que es la Patria.

Ahora bien, el renacer de la poltica revolucionaria conlleva siempre a la posibilidad de error. En Lenin la autonoma relativa de lo poltico frente a lo social y lo econmico, aun siendo un paso necesario, abri espacio a un error grave que fue incipiente durante su vida pero se increment despus. Este error consisti en la inversin de la relacin original entre las dos esferas (poltica y social): la politicizacin burocrtica de la sociedad y a veces la sustitucin de pueblo por partido.

La prctica poltica que descubri Chvez est tambin acechada por errores que son a su vez consecuencia necesaria de comer la manzana prohibida de la poltica revolucionaria. Resaltemos dos de ellos que son de gran actualidad.

El primer error que acompaa este tipo de accionar poltico se evidencia cuando la apertura al acontecer imprevisible, la libertad de actuar con manos libres, conduce a la mera improvisacin. Como corolario, el reconocimiento del acontecer intempestivo puede absolutizarse como culto al evento milagroso y a las soluciones deus ex machina.

El segundo error ocurre, en ocasiones, con la hegemonizacin de las luchas a travs del gran-relato-en-construccin de la patria. Puede desaparecer su carcter de relato-en-construccin (o su carcter de polo y de proceso). En el peor de los casos, el gran relato de la patria puede pasar a definir y limitar las luchas sociales de manera a priori , revirtiendo el orden correcto y haciendo que la construccin sea la que construye.

Estos dos problemas se han presentado no slo con el Presidente Maduro, sino tambin bajo el propio Comandante Chvez, indicando que la posibilidad de desviarse es inherente al camino escogido: el de enrumbarse, con decisin, a un destino mejor. Slo hay que recordar el caso de Joaquin Prez Becerra para ver el lado oscuro de la soltura en el ejercicio poltico del Comandante.

Hoy da, las presiones del imperialismo norteamericano nos han abierto un campo de batalla con posibilidades de avanzar pero exacerbando tambin los dos errores. Se ve claramente, por un lado, el error de la improvisacin ruptura con Obama un da, tender la mano cuatro das despus pero por otro lado, e indudablemente ms grave, se est presentando una tendencia a organizar lo social a partir de un concepto pre-hecho de patria y a no considerar la patria como proceso que se construye a partir de las luchas sociales.

Las consecuencias de este ultimo error no son poca cosa, porque pueden llevarnos a abandonar el socialismo y a olvidar la patria socialista como proyecto.

*Esta observacin sobre la lectura que hizo Lenin de Kautsky es de Daniel Bensad, como tambin lo es el concepto de la poltica como arte estratgico que se emplea en este artculo.

Chris Gilbert es profesor de estudios polticos en la Universidad Bolivariana de Venezuela.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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