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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-03-2015

Libia, un caos programado

Pablo Jofr Leal
Rebelin


A cuatro aos del derrocamiento de Muamar Gadafi y posterior intervencin militar occidental, Libia vive un escenario de fragmentacin territorial y lucha por el poder, con dos gobiernos que se disputan, la posibilidad de negociar las enormes riquezas petrolferas y gasferas del pas.

La divisin poltica en Libia, con uno de los grupos de poder apoyado por los gobiernos occidentales y otro que se sustenta en facciones armadas con fuerte presencia de grupos de raz takfir, han terminado por convertir al otrora Estado libio en una suma de intereses, rencillas, atentados y ejecuciones, que sustenta la idea que aquel pas con los mejores indicadores de desarrollo humano del continente africano, ya no existe. Hoy, slo es posible constatar un territorio fragmentado, convertido en coto de caza de grupos y empresas transnacionales, que al amparo del apoyo a las distintas facciones en pugna esquilman sus riquezas naturales. En especfico, aquellos que lucharon contra Gadafi y sirvieron a los intereses de actores de mayor peso formaron milicias en base a criterios regionales, tribales y religiosos, que se han intensificado y hecho irreconciliable cualquier idea de establecer un Estado Unitario.

OBJETIVO PRINCIPAL: DETENER A LOS INCMODOS INMIGRANTES

Libia, no ha encontrado la paz desde el alzamiento contra el rgimen de Muamar Gadafi; con una atomizacin poltica que comenz a fraguarse a partir de las elecciones legislativas del mes de junio del ao 2014, cuando se constituy en la ciudad de Tobruk, un gobierno que se sustenta en diversos grupos armados y la parte ms estable del Ejrcito Libio y el control de la Fuerza Area y puertos de embarque de Petrleo. Ello, con el objetivo principal declarado de organizar un territorio devastado y teniendo como eje de estabilizacin de la produccin de hidrocarburos. Propsito que no ha podido ser concretado, principalmente, porque el Parlamento provisional que haba funcionado un ao y medio antes de las elecciones de junio del 2014 se neg a aceptar el nuevo gobierno y cre uno propio con sede en Trpoli constituyndose en otro actor poltico con toda la dimensin y divisin de poderes.

Dos ejecutivos, distintos intereses y objetivos diversos: uno, instalado en Tobruk, para satisfacer la codicia de occidente en el plano energtico y de hegemona en la zona del Magreb y el Sahel, con participacin activa en apoyo econmico y militar de Emiratos rabes Unidos (EAU) y Egipto, que incluso han efectuado operaciones de bombardeo de las posiciones salafistas. El otro grupo de poder, igualmente con la intencin de controlar la produccin petrolera, que le permita el sustento econmico para llevar adelante su proyecto poltico e ideolgico-religioso, gracias al apoyo de los gobiernos de Turqua, Catar y la Casa Al Saud, huella clara del camino que se quiere seguir. El propio presidente egipcio Abdelfatah al-Sisi, en una clara toma de partido, declar en febrero pasado la necesidad de crear una Coalicin internacional que luche contra los grupos salafistas, al amparo del Consejo de Seguridad de la ONU y que apoye con todos los elementos posibles al gobierno libio instalado en Tobruk.

En este escenario de confrontacin la Unin Europea ha declarado su intencin de promover una intervencin poltica y militar para establecer un gobierno de Unidad Nacional. La lgica detrs de esto radica en la ubicacin de Libia en el concierto mediterrneo y el papel que desempe en los ltimos aos del rgimen de Gadafi: servir de freno a las oleadas de inmigrantes subsaharianos que buscaban allende el mediterrneo el bienestar que se les negaba en sus pueblos. Sume a ello los fabulosos contratos de explotacin de petrleo y gas que se firmaron con empresas europeas.

Miles de libios y subsaharianos huyendo de zonas en conflicto y hacinndose en campos de refugiados, como por ejemplo en Lampedusa o ahogndose por cientos frente a los ojos europeos incomoda a las cancilleras del viejo continente y desean poder detener esa hemorragia que abarrota sus costas y genera inestabilidad. Por ello, la excusa poltica es trabajar con las facciones en pugna y llamarlos a la reconciliacin y al trabajo en conjunto teniendo como objetivo obligar a las autoridades libias a implementar una rigurosa poltica de inmigracin, de control de flujos migratorios y sobre todo que proporcionen la seguridad jurdica que les permita hacer negocios rentables para las compaas petroleras europeas. Cualquier otro objetivo es mera hipocresa, cualquier otro objetivo declarado en aras de la defensa de los derechos humanos o la vida de los libios es el chillido hipcrita de aquellos que han esquilmado el continente africano y a sus pueblos durante siglos.

Para conseguir ese propsito de crear un gobierno de Unidad nacional, luego de derrocar al que efectivamente haba logrado unir a un pas heterogneo como fue Gadafi y cuya dictadura no pareca molestar a occidente en demasa, sobre todo cuando su amistad con personajes como Sarkozy y Berlusconi con quienes se prodigaban mutuas atenciones en las visitas que se sucedan con frecuencia; es una idea con un guion conocido: permitir la irrupcin de grupos rebeldes en el escenario blico, en este caso movimientos de raz takfiri asociados a EIIL (Daesh en rabe) y Al Qaeda, para generar una sensacin de caos permanente y as justificar una posible intervencin militar liderada por la OTAN, para impedir en este plan de guerra europeo que Libia irradiara ese influjo terrorista a sus vecinos inmediatos como Argelia, Chad, Sudn, Tnez.

Para Tajem Baseldine "hoy, nadie duda que la desintegracin del estado libio porvocado por la agresin de la OTAN el ao 2011 ha permitido la rpida proliferacin de Estado islmico (Daesh en rabe) lo que constituye la mayor amenaza para ls seguridad de toda la regin, inclusive para su propios creadores en Europa, que no pueden controlar a sus propios demonios terroristas"

Lo paradjico es que justamente el apoyo al nacimiento y desarrollo de grupos salafistas que ayudaron a la cada de Gadafi intensificaron el accionar de otros grupos terroristas en la zona como Al Qaeda en el Magreb, Ansar al Dine, Ansar al Sharia, Boko Haram, Muyao e incluso la intervencin militar directa de Egipto en el conflicto libio con el bombardeo de posiciones salafistas bajo la excusa del secuestro y posterior decapitacin de 21 cristianos Coptos egipcios.

Las bandas y grupos takfir estn conformados, principalmente, por milicianos asentados en las localidades de Trpoli, Misrata, Zawiya, Khums, Bengasi, Soreman y Janzur. Sus principales grupos son Amanecer Libio. Brigada Escudo de Libia. El grupo salafista Ansar al Sharia (ligado a Al Qaeda) Brigada de los mrtires del 17 de febrero y la Brigada Rafallah al Sahati. Desde el punto de vista poltico sus lderes son: Nuri Abu Sahmain, como presidente y como Primer Ministro, Omar al Hasi. Dentro del sostn de partidos polticos de estos grupos se encuentran los Hermanos Musulmanes, que actan en Libia bajo el nombre de Partido Justicia y Construccin. Tambin suman el importante capital poltico y religioso otorgado por el Gran Muft de Libia, Sadq al Ghariani.

En el caso de las Fuerzas polticas y militares opositoras a los grupos mencionados en el prrafo precedente estn tiene como lder al General Jalifa Haftar, Jefe del Estado Mayor del Ejrcito - vinculado en su momento al asesinado Coronel Gadafi y que en el marco de la denominada Operacin Dignidad, destinada a combatir a los movimientos Takfir en Bengasi y el este del pas, comenz a consolidar su poder actual. Estas fuerzas, que cuentan con el apoyo de la Cmara de representantes de Libia (recordemos que fue elegida en junio del ao 2014) tiene como presidente al jurista Aguila Salah Issa. Esta Cmara se compone, fundamentalmente, de polticos vinculados a occidente. Su sede est en la ciudad de Tobruk y cuenta con el reconocimiento de la Unin Europea, Estados unidos y con ello gran parte de lo que se denomina la comunidad internacional. El primer Ministro de este sector gobernante es Abdullah al Thani. La Alianza de Fuerzas Nacionales, en su momento fuerte crtica de Haftar apoya la Operacin Dignidad signndola como necesaria para la lucha contra el terrorismo dando as un aval de los partidos polticos liberales a este gobierno.

Jalifa Haftar ha logrado aglutinar bajo su mando a las fuerzas irregulares que operan en Libia, contrarias a los grupos takfir, junto al Ejrcito regular. Bajo su mando est la Fuerza Area Libia con base en Tobruk, Benina y Bengasi. La Brigada Saiga. Las Brigadas Cirenaica conformada por miembros de tribus del este libio y soldados del denominado Consejo Cirenaico de Transicin (de corte federalista) que controlan los puertos petroleros. Sumen a ello las Brigadas de Zintan cuyo origen se encuentra en el sureste de Libia y que controlan la frontera con Argelia. Adicionalmente Haftar controla a las Brigadas Qagaa, Sawaiq y Muhamad al Madani, minoritarias en nmero pero importantes a la hora de sumar adherentes.

PREPARANDO EL TERRENO

Bajo el auspicio de las Naciones Unidas y el trabajo especfico del Enviado especial de la ONU a Libia, Bernardino Len, quien visit Tobruk y Trpol, el Gobierno libio, reconocido internacionalmente y las milicias rivales con sede en Trpoli se han reunido en Marruecos para avanzar en negociaciones de paz, que permitan sacar del atolladero a esta rico pas que a la par de tener dos gobiernos enfrentados ha permitido, igualmente, la irrupcin milicianos de Estado Islmico (Daesh en rabe) con el objetivo de ampliar su campo de operaciones desde Siria e Irak, hacia el mundo magreb.

La analista Nazanim Armanian afirma que "destruir el Estado Libio y provocar anarqua en el Sahel, desde Mal, Nigeria hasta Camern, a travs de los criminales de guerra, guardianes de los intereses de la banca y las empresas privadas de los recursos naturales forma parte de la "operacin nueva normalidad" de Estados Unidos en frica y su nuevo reparto...el caso de Libia y una mayor tensin en la regin puede afectar el suministro del 85% del petrleo libio que llega a Europa e incluso interrumpir el flujo de gas que corre por el gasoducto Greenstream que une a Libia e Italia. Mientras Libia cae a pedazos y Gadafi al igual que Sadam puede convertirse en la memoria futura de los libios, de verdugo a hroe y a mrtir, el do Libia-Egipto va camino de convertirse en el Irak-Siria del norte africano"

Los objetivos del encuentro en Marruecos se enmarcaron en la discusin de tres puntos fundamentales: Primero, la formacin de un Gobierno de Unidad Nacional. Segundo, un alto al fuego con la retirada de las fuerzas en conflicto de las principales ciudades del pas con un control de armas en manos de Fuerzas Internacionales y en tercer lugar la redaccin de una nueva constitucin que exprese la diversidad del pas. Hay que tener presente que las negociaciones, bajo el auspicio de la Misin de Apoyo de las Naciones Unidas para Libia (UNSMIL) tuvieron su inicio en enero del 2015 en Ginebra, Suiza donde ya se plantearon los lineamientos bsicos de la agenda de trabajo que se discutieron durante una semana en la localidad de Sirte, unos 30 kilmetros al sur de Rabat, desde el jueves 5 de marzo, y que continuarn en el mismo pas a partir del 19 de marzo.

Mientras se desarrollaban las conversaciones entre las facciones rivales Libias, los ministros de Exteriores de la Unin Europea invitaron a la alta representante de la Unin para Asuntos Exteriores y Poltica de Seguridad, la funcionaria de la Unin Europea de origen italiano, Federica Mogherini, a presentar propuestas, que permitan concretar el despliegue de una misin de seguridad europea en Libia. El Consejo invita a la alta representante a presentar lo antes posible propuestas sobre posibles actividades CSDP (de Poltica de Seguridad y Defensa comn) en apoyo a los acuerdos de seguridad, en estrecha coordinacin con la ONU, socios clave y actores regionales, como parte de una serie de opciones de poltica ms amplia Decisin que muestra ese doble juego occidental de buscar acercamientos para luego asestar un golpe que termine beneficindolos completamente.

La alta funcionaria de la UE tambin ha sostenido la necesidad de ser ms audaces e incluso pensar en el envo de tropas a Libia. Esto a pesar de la reticencia y escepticismo de los gobiernos europeos, Mogherini ha sealado la conveniencia de enviar un grupo militar a Libia para garantizar la seguridad de los aeropuertos y otras infraestructuras importantes del pas as como supervisar un eventual alto el fuego Mogherini, optimista ella, tambin consign que los buques de guerra de los pases de la Unin deben estar preparados para apoyar a Libia (y hablar de Libia es hablar del gobierno de Tobruk para la Unin Europea y sus socios de Egipto y EAU, lo que entrar en clara contradiccin con socio importante de la OTAN como e Turqua, que apoya abiertamente al gobierno libio de Trpoli.

Los Ministros de Relaciones Exteriores de la UE sostienen que la solucin a los problemas libios no se resuelven con medidas militares claramente un contrasentido cuando precisamente la solucin a lo que ellos llamaban el problema Gadafi fue el factor militar, sanciones e intervencin directa Hoy se plantean, que es la negociacin el camino para superar las dificultades del pas magreb y ha llamado a las partes a contribuir en las negociaciones gestionadas por la Organizacin de las Naciones Unidas (ONU) con el fin de formar de manera rpida un gobierno de unidad nacional. Los cancilleres de la UE han sealado que si las diferentes facciones alcanzan un acuerdo, la UE est dispuesta a reforzar su apoyo a Libia y contribuir a la aplicacin exitosa de los acuerdos Cmo lo harn y si eso implica el envo de fuerzas militares es un tema no resuelto pero, que tendrn que tener muy en cuenta visto que los Libios, de las diversas fuerzas en pugna se han manifestado abiertamente contra cualquier intento de injerencia extranjera, sean estos extrarregionales o de pases vecinos.

Si bien es cierto la pugna entre dos gobiernos en Libia amaga la posibilidad de alcanzar la paz en el pas norafricano, tambin resulta necesario dar cuenta que la presencia de grupos takfir en Libia y el incremento de sus acciones, amplificadas por la prensa occidental en el marco de la lucha contra Estado islmico en Irak, Siria y otras organizaciones terroristas en Yemen, Mal, Nigeria y Afganistn, han dado el argumento necesario para que sea posible tener otra intervencin militar de envergadura en Libia. Remedio que puede ser peor que la enfermedad visto que si algo une a los libios, de cualquier tribu, color o creencia es la aversin a las intervenciones extranjeras. Y ese puede ser el catalizador que permita unir a las distintas facciones peor teniendo como enemigo a quien invada el territorio bajo cualquier argumento.

Eso lo sabe la Unin Europea, la OTAN y tambin Italia, enormemente interesada en el logro de un clima de tranquilidad en Libia, que detenga la oleada de inmigrantes, pero que les permita seguir disfrutando de las relaciones comerciales cordiales y beneficiosas que tenan con Gadafi y que esperaban tener con el gobierno de transicin. Esas son las claves que permiten deducir el por qu de las voces alarmistas de altos funcionarios del gobierno peninsular, llamando a intervenir militarmente en Libia. Ya lo hicieron una vez y salieron con la cola entre las piernas.

La solucin debe ser buscada por los propios libios, sin intervencin de potencia extranjeras o vecinos con intereses creados como Egipto, por ejemplo. Alejado de influencias religiosas como la expansin takfir avalada por Arabia Saud o los intereses energticos. Tobruk y Trpoli tienen mucho que conversar por el bien de un pas que en algn momento fue el Estado con mejores indicadores de desarrollo humano del continente africano y si eso se puede volver a vivir en un rgimen de respeto a las distintas confesiones, tribus e intereses, puede ser un buen ejemplo para la paz y la estabilidad del Magreb, que lo requiere con urgencia. Como tambin la democratizacin de Monarquas como la marroqu, que en el marco de exigencias de democracia suele pasar de contrabando gracias a sus excelentes relaciones con los poderes occidentales hegemnicos, especficamente Francia y Estados Unidos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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