Portada :: frica :: Agresin militar en Libia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-03-2015

El caos provocado en Libia

Txente Rekondo
Rebelin


El prximo 17 de marzo se cumplen cuatro aos de la Resolucin 1973, aprobada por Naciones Unidas a instancias de EEUU y sus aliados, y que autoriz la intervencin de la OTAN en Libia.

Bajo un abanico de excusas, la siempre manida intervencin humanitaria abri paso a una actuacin militar contra el gobierno libio de Gaddafi, y la posterior eliminacin fsica de ste. Y sobre todo abri la puerta de par en par al actual escenario que presenta Libia.

El pas norteafricano es hoy la viva imagen de un estado fallido, donde las violaciones de los derechos humanos y las muertes violentas han alcanzado cifras nunca conocidas. Los rebeldes, que apoyados por la OTAN derrocaron a Gaddafi, han sido acusados por diferentes organismos defensores de los Derechos Humanos de ser los autores de muertes por venganza, torturas, detenciones arbitrarias, dejando entrever que son tan generalizadas y sistemticas que podamos estar ante una situacin cercana a los crmenes contra la humanidad.

Los riesgos fsicos van acompaados para la mayor parte de la poblacin de una destruccin generalizada de la calidad de vida. La economa est inmersa en una cada libre, la produccin de petrleo est severamente afectada, los aeropuertos y instalaciones portuarias estn en su mayor parte cerradas, los cortes de electricidad son una constante.

A la vista de todo ello, gracias a la intervencin humanitaria, Libia ha dejado de ser el estado con los niveles de vida ms altos del continente africano.

EEUU y sus aliados justificaron su intervencin basndose en una campaa meditica sustentada a su vez en cifras falsas sobre el nmero de muertes en los primeros das de la rebelin de 2011. Con el paso del tiempo, se ha demostrado que la mayor parte de cifras utilizadas por Washington para justificar su ataque no se correspondan con la realidad.

Como ha manifestado recientemente un prestigioso acadmico norteamericano, antes de la intervencin de la OTAN, el conflicto civil en Libia estaba a punto de finalizar con algo ms de mil muertes. Desde entonces, ms de diez mil personas han perdido la vida. En otras palabras, la intervencin de la OTAN ha multiplicado por diez el nmero de muertes violentas en el pas.

Libia es un pas devastado, la entidad poltica y ms o menos cohesionada que representaba ya no existe. El este del pas est bajo control de una alianza denominada Operacin Dignidad, al frente de ella est el General Khalifa Hifter, antiguo colaborador de Gaddafi, aunque luego se exili y regres al pas en 2011. Junto a l, antiguos militares, miembros de las fuerzas de seguridad del anterior gobierno, importantes tribus del este, federalistas de esa regin, y milicias de Zintan y otras ciudades, componen esa heterodoxa alianza, que busca excluir a los islamistas de la vida poltica.

En el oeste, se encuentra la coalicin Libia Amanecer, que incluye a exjihaditsas del Grupo Islmico Combatiente Libio, milicias de Misrata y Trpoli, grupos de Bereberes, y algunas milicias de las zonas montaosas y de la costa de la regin. Estos grupos han tejido adems un acuerdo tctico con algunos grupos de Benghazi, entre los que se encuentra Ansar al-Sharia.

Ambas alianzas tienen su propio parlamento, gobierno y fuerzas armadas. Compiten por lograr el reconocimiento sobre la soberana y la legitimidad del conjunto del pas. Adems, pugnan por hacerse con el control del banco central libio y la produccin de petrleo. Naciones Unidas, EEUU y sus aliados, slo reconocen el gobierno de las fuerzas de la Operacin Dignidad, pero la particin es evidente, y la ausencia de un ejrcito es ms que evidente, e incluso las dos partes se muestran incapaces de mantener sus propias estructuras armadas.

La sombra de Iraq y Siria tambin planea sobre el escenario libio. En esos tres pases la intervencin occidental ha trado consigo la devastacin de los tres estados, y sobre todo el surgimiento de realidades jihadistas transnacionales, que han encontrado el escenario ideal para desarrollar sus agendas.

En estos momentos en Libia encontramos un abanico de grupos armados que pugnan por hacerse con el control del pas. Grupos islamistas locales comparten espacio con formaciones que se unen al paraguas ideolgico de al Qaeda, y ms recientemente a otras formaciones que han proclamado su adhesin al llamado Estado Islmico.

Si bien es cierto el auge de esas facciones islamistas, la actual alianza entre ellos, para hacer frente a los partidarios del general Hifter y sus aliados, puede saltar por los aires en cualquier momento, tal y como ha pasado en Siria e Iraq. La presencia de grupos con diferentes agendas y objetivos, con diferencias personales, puede hacer saltar la actual alianza de conveniencia.

La intervencin de EEUU y sus aliados ha trado consigo tambin que en otros lugares de la regin estemos asistiendo al surgimiento de grupos jihadistas o a la maduracin de stos. El conflicto en Mal, los temores en Tnez (con decenas de miles de refugiados libios y con cientos de ciudadanos combatiendo con el Estado Islmico en otros lugares), o el teatro argelino (la dura experiencia del pasado, o el reciente ataque contra la fbrica de gas en Amenas) son sntomas que se asemejan a lo ocurrido en Iraq y Siria.

Los llamados actores internacionales tambin estn jugando sus propias cartas e intereses. Los principales impulsores de la intervencin (EEUU y sus aliados occidentales) parece que prefieren mirar hacia otro lado de momento. Sin embargo, los llamados actores regionales s estn moviendo sus piezas.

Por un lado, Qatar, Turqua y Sudn apoyan la coalicin islamista, aportando armamento, y sobre todo apoyo logstico y poltico. Por otro lado, Arabia Saudita, Emiratos rabes Unidos y Egipto se han volcado con la coalicin Operacin Dignidad. Las monarquas del Golfo temerosas a un nuevo auge del islamismo apoyado por Doha y Ankara; mientras que Egipto teme que Libia se convierta en retaguardia de organizaciones jihadistas que a da de hoy podran sumarse a los que ya operan en Sina o que golpean diariamente en Cairo.

Y probablemente, si el deterioro contina, ste podr expandirse a travs del Sahel a Mali, Nigeria, Sudn o Somalia. El trfico de armas y personas, unido a un lugar de refugio para grupos jihadistas transnacionales aportando ms argumentos para la preocupacin de otros estados de la regin.

Libia tras cuatro aos de la intervencin es una puzle de grupos armados y polticos, con diferentes grupos de inters locales e internacionales, y sin la presencia de lderes religiosos, tribales o militares capaces de encauzar la situacin.

La compleja red de lazos religiosos, tribales, sociales, regionales e ideolgicos hace que los aspectos religiosos del conflicto no sean de momento tan determinantes como en Iraq o Siria. Sin embargo a la vista de todos los factores mencionados, el futuro de Libia se presenta ms complejo que nunca.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter