Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-03-2015

Cosa de cuatro

Jos Ramn Otero Roko
La marea


Edward Snowden ha transitado, al igual que Chelsea Manning, como uno de esos hroes que el activismo reconoce, pero que no se siente capaz de acoger, acaso por no haber sido solicitado. A medio camino entre el refrendo de todas las certezas del radicalismo de izquierda, y la indignacin, parcial y compartimentada, del ciudadanismo, los dos sectores se ven a cierta distancia de ellos, porque hacerlos completamente suyos significara asumir en unos que la enmienda a la totalidad del sistema es indiscutible e inaplazable, y en los segundos que la mera visin de superficie ya atisba el conocimiento esencial que los otros tienen del orden establecido.

Snowden vive hoy refugiado en Rusia, pas del que el imperio norteamericano, y su filial europea, ha recuperado todos los espantajos de la Guerra Fra, y donde derribaron un modo de vida infinitamente ms justo del que tienen ahora los rusos, y en todo caso, del que han gozado en cualquier momento la mayora de los habitantes del paraso yanqui. Su papel, filtrando, a travs de miles de documentos, la organizacin y estructura de la red de espionaje global que dirigen el presidente Barack Obama y la NSA, provoc una peticin de extradicin de EEUU por revelacin de secretos oficiales a la que Rusia no atendi. Y al igual que en el caso de Julian Assange, su proteccin de parte de pases demonizados por la propaganda occidental significa en estos momentos un obstculo para que la clase trabajadora, de los pases ricos, se comprometa con sus causas.

Galardonada hace unos das con el Oscar a la mejor pelcula documental (un premio que suele votar nicamente el ncleo mejor informado de la Academia) Citizenfour, de la bostoniana Laura Poitras, es la filmacin del encuentro de Snowden con los periodistas Glenn Greenwald y Ewen MacAskill en un hotel de Hong Kong, antes de dar a conocer el entramado de vigilancia del gobierno de los Estados Unidos sobre el conjunto de la poblacin mundial. Poitras es tambin protagonista invisible de la cinta, puesto que es la persona con quien Snowden se mantiene en contacto con el objetivo de hacer llegar toda la informacin al pblico. Y se encarga adems de proporcionar un sello de intimidad al documento, sin efectismo, consciente de que los hechos que presenta hacen a la realidad ms abrumadora que la ficcin.

Es la propia directora la que escribe que, tras su largometraje de 2006 My Country, My Country (dedicado a un mdico iraqu que se postula como candidato a presidente de su pas), fue puesta bajo vigilancia, y detenida y registrada, ms de cuarenta veces en EEUU, hasta el punto de verse obligada a trasladarse a Berln. Hoy, al igual que Greenwald, trabaja en el medio The Intercept, dedicado a la difusin y el anlisis de los acontecimientos que se recogen en el film. The Intercept, bueno es saberlo, est financiado con un fondo de doscientos cincuenta millones de dlares por Pierre Omidyar Morad, un millonario de origen franco-iran, fundador de eBay, y que en principio sostiene el proyecto por su dimensin ciudadanista.

En cualquier caso, ese registro de hechos que Snowden intenta que el mundo conozca es inagotable: los drones, de un listado de miles, a los que se accede en tiempo real desde ms de treinta instalaciones en EUA mientras vigilan viviendas o llevan a cabo asesinatos indiscriminados. La colaboracin de la mayora de las empresas de telecomunicaciones , y de la web 2.0, poniendo a disposicin de las agencias de inteligencia norteamericanas, y sin intervencin judicial, los movimientos de todos los ciudadanos extranjeros conectados a la red, y de los norteamericanos que tienen alguna relacin con ellos. El espionaje industrial, con el que la administracin USA alimenta a las empresas que financian sus campaas electorales con el conocimiento exacto de los pasos de sus competidores forneos, y ante el cual el resto de gobiernos neoliberales se ven invitados a solicitar permiso y proteccin para las multinacionales vinculadas a ellos. Y la revelacin, culminante en el film, de que 1.200.000 personas en el mundo se encuentran clasificadas en los ms altos niveles de vigilancia de la NSA, aunque no representen en realidad ningn peligro para la seguridad nacional de su pas. Todo desfila por la pantalla activando, al contrario de las pelculas espectculo de la industria gringa, nuestras ms altas pasiones. Los derechos, que cualquier mindundi se crey con poder para pisotear. Las obligaciones, que todos tenemos a fin de conseguir evacuar a esos individuos de la vida colectiva.

El espectador, que disfrutar Citizenfour los prximos das en su presentacin en el Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, y a partir del da 27 de marzo en algunas salas de la pennsula que estn fuera del alcance de la bota del ministro Wert, no se va a sentir desanimado despus de tener acceso, en menos de dos horas, a la arquitectura de las cloacas de los gobiernos que presuntamente elige. Lo que nos trasmite este metraje, producido por Soderbergh, HBO y Channel 4 (cada vez ms beligerantes con lo que en otro tiempo se llam los cdigos tcnicos e ideolgicos de la televisin) es una til consciencia del engranaje social del sistema econmico. Esto es la gobernanza en la actualidad, no cabe duda. Donde cuatro elementos, estado y empresa a un lado, y persona y colectividad en el otro, viven un conflicto que nuestro bando evita asumir como propio. Y a cuyos intereses se arrodilla el censo electoral, la opinin pblica, el grupo preponderante, la direccin, la parroquia y la audiencia. Esas obras son suyas. Y quienes las contemplan todava pueden elegir entre ser producto de ellas o parte de otras, raras y plenas, y completamente contrarias.

Fuente: http://www.lamarea.com/2015/03/09/cosa-de-cuatro/


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter