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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-03-2015

El conflicto Estados Unidos/Venezuela y la VII Cumbre de las Amricas

Carlos Fazio
Rebelin


Amrica Latina y el Caribe, principalmente las naciones de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Amrica (ALBA), y en particular, Venezuela, son el teatro de operaciones de un sordo juego geopoltico entre Estados Unidos y sus socios de la OTAN, contra China y Rusia, dos potencias emergentes que han venido desarrollando vnculos econmicos y de cooperacin tcnico-militar con naciones situadas en lo que tradicionalmente Washington ha considerado su espacio vital.

Pocas veces, como hoy −tras la reciente orden presidencial de Barack Obama que ubic a Venezuela como una extraordinaria amenaza a la seguridad nacional y la poltica exterior de Estados Unidos−, cobran dimensin los conceptos esgrimidos por Nicholas J. Spykman en 1942, cuando al definir el Mediterrneo Americano (que abarcaba el litoral del golfo de Mxico y el mar Caribe, Mxico, Amrica Central, Colombia, Venezuela y el cinturn de islas que se suceden desde Trinidad a la punta de la Florida, Cuba incluida), dijo que esa regin deba quedar bajo la exclusiva e indisputada tutora de Washington.

En su obra Estados Unidos frente al mundo, escrita tres aos antes de que finalizara la Segunda Guerra Mundial, al exponer la doctrina geopoltica del imperialismo tal y como lo conceba la clase dirigente estadunidense, Spykman dijo con elocuente crudeza: Eso implica para Mxico, Colombia y Venezuela una situacin de absoluta dependencia con respecto a Estados Unidos, de libertad meramente nominal

En 1973, el boicot de suministros de hidrocarburos de la Organizacin de Pases Exportadores de Petrleo (OPEP) a Estados Unidos, exhibi las vulnerabilidades del hegemn del capitalismo mundial. Desde entonces, los estrategas del complejo industrial-militar disearon y pusieron en prctica una serie de proyectos geopolticos −o de conquista del espacio en su zona de influencia−, a expensas de naciones dbiles o que ofrecen poca resistencia, que incluyeron la colonizacin, la anexin o la conquista.

Cuatro decenios despus, Estados Unidos ha conformado Amrica del Norte como un espacio geopoltico bajo el dominio econmico-financiero de las corporaciones con casa matriz en su territorio y el control militar del Comando Norte del Pentgono. Y aunque en 2005 en Mar del Plata fracas el rea de Libre Comercio de las Amricas (ALCA), la libertad de Mxico y Colombia es hoy meramente nominal, como anunci Spykman en 1942, y sus territorios han sido militarizados por el imperio. Slo escapan a ese designio Venezuela, Cuba y Nicaragua.

Adems de su importancia geopoltica para la defensa del territorio continental de Estados Unidos de cara a un eventual conflicto blico con otra potencia, Venezuela es el pas con la mayor cantidad de reservas probadas de hidrocarburos. Asimismo, bajo el liderazgo indiscutido de Hugo Chvez, Venezuela fue el impulsor del ALBA y potenci la UNASUR (Unin de Naciones Sudamericanas) y la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeos), obstaculizando los planes para una integracin vertical del subcontinente, implementados por la Casa Blanca y el gobierno-sombra de las grandes corporaciones estadunidenses.

Washington y el golpismo continuado

Las consideraciones anteriores explican los sucesivos intentos encubiertos de Washington por llevar a cabo un cambio de rgimen en Venezuela: desde el golpe de Estado cvico-militar-oligrquico de abril de 2002 (el primer golpe meditico del siglo XXI), y la Operacin Septiembre Negro de finales de ese ao y comienzos de 2003 el llamado golpe petrolero que sigui los lineamientos del Dossier Confidencial No. 5, estrategia subversiva de los capitanes de industria, grandes latifundistas, ganaderos y la llamada nomenclatura gerencial de petrleos de Venezuela (Pdvsa), bajo la cobertura poltica e ideolgica de las principales corporaciones multimedia de Venezuela y las Amricas−, pasando por diversas operaciones clandestinas y diferentes modalidades de la guerra de espectro completo (golpe suave, guerra de baja intensidad, guerra asimtrica, de informacin o cuarta generacin, guerra econmica y terrorismo meditico), hasta el fracasado golpe del 11 y 12 de febrero de 2015.

Al respecto, cabe recordar que con eje en una estrategia de varios carriles, la escalada poltica-propagandstica haba iniciado en diciembre pasado, cuando al tiempo que anunciaba negociaciones para una prxima reanudacin de relaciones diplomticas con Cuba, el presidente Obama puso en vigor la Ley para la defensa de los derechos humanos y la sociedad civil en Venezuela, una medida injerencista violatoria del derecho internacional aprobada por el Congreso. La nueva ley extraterritorial, pieza central en la etapa para un cambio de rgimen en Venezuela, es una rplica perfeccionada de lo que el propio Obama haba dicho, siendo senador, que durante ms de 50 aos no haba funcionado contra Cuba.

A partir de enero de este ao, se incrementaron los planes tendientes a generar un nuevo clima de zozobra econmica y violencia catica desestabilizadora que confluyera con el primer aniversario de las guarimbas de febrero de 2014. Objetivo? Derrocar a Nicols Maduro, presidente constitucional de la Repblica Bolivariana de Venezuela, a quien se le haba venido fabricando una imagen de gobernante autoritario y violador de los derechos humanos.

Lubricada la oposicin venezolana con millonarios fondos extrados de los contribuyentes de Estados Unidos a travs de agencias oficiales de Washington como la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) y fundaciones afines como la National Endowment for Democracy (NED) y Freedom House; posicionada la guerra econmica con base en el desabastecimiento de productos de primera necesidad −en particular alimentos bsicos, medicamentos y artculos higinicos− para provocar ira y malestar en la poblacin, la extensa red de medios corporativos privados del hemisferio occidental hicieron su labor como parte de la guerra psicolgica y el terrorismo meditico. En lo interno, su misin principal era generar un clima de miedo y horror paralizante a travs de herramientas habituales como el acaparamiento, el desabasto, el mercado negro, la inflacin, la usura, campaas de rumores y la violencia callejera, y en lo externo, fomentar una correlacin de fuerzas internacionales que avalara tcitamente el accionar golpista y, llegado el caso, una eventual intervencin militar del Pentgono.

En rigor, se trataba de una segunda fase de la fracasada operacin subversiva puesta en prctica a comienzos de 2014 para tirar a Maduro. La salida −como denomin entonces la ultraderecha venezolana al plan sedicioso para sacar al presidente legtimo de Venezuela del Palacio de Miraflores−, culmin con un saldo de 43 personas muertas y llev a la crcel a uno de los lderes de la asonada, Leopoldo Lpez, dirigente del Partido Voluntad Popular.

Desde entonces, una de sus cmplices en la aventura conspirativa, la ex congresista desaforada Mara Corina Machado −firmante del Decreto Carmona durante el golpe de Estado de abril de 2002 −, haba tomado las riendas de la nueva intentona con apoyo del embajador de Estados Unidos en Colombia, Kevin Witaker. Contamos con una chequera ms fuerte que la del rgimen para romper los anillos de seguridad, dijo Machado, quien desde hace aos cultiva los favores de congresistas cubano-estadunidenses de Miami, como Marco Rubio, Iliana Ros Lethinen y Mario Daz Balart, y los del alcalde de la ciudad Doral del sur de la Florida, Luigi Boria.

El factor Brownfield

En el caso venezolano, la gnesis de la intervencin estadunidense actual remite al Comit de los 40 (denominacin tomada de la Decisin-Memorndum No. 40 del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos), reunido por el secretario de Estado Henry Kissinger en junio de 1970 para disear una estrategia de bajo perfil destinada a hacer abortar la va pacfica al socialismo de Salvador Allende en Chile. El plan del Pentgono y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de la poca de Richard Nixon, inclua: 1) creacin del caos econmico; 2) acciones paramilitares; 3) ofensiva de propaganda; 4) financiamiento a sectores derechistas, y 5) infiltracin y divisionismo dentro de la izquierda chilena.

Con base en esa estrategia −aplicada despus con variantes contra Nicaragua sandinista, Granada y Panam−, en agosto de 2004 Washington haba enviado a Caracas al embajador William Brownfield. Adscrito a la Oficina de Iniciativas para la Transicin en Venezuela (OIT), la principal misin de Brownfield era elaborar un plan de largo plazo para derrocar a Hugo Chvez. En un cable diplomtico del 9 de noviembre de 2006, difundido en el portal de Wikileaks, el diplomtico recordaba a sus jefes en el Departamento de Estado las directrices establecidas dos aos antes en el denominado Plan de cinco puntos contra el Gobierno Bolivariano: 1) Fortalecer las instituciones democrticas; 2) Infiltrarse en la base poltica de Chvez; 3) Dividir al chavismo; 4) Proteger negocios vitales de Estados Unidos, y 5) Aislar a Chvez internacionalmente. La OIT para Venezuela fue cerrada en 2010, pero sus funciones fueron transferidas a la oficina para Amrica Latina de la USAID, vieja pantalla de las acciones injerencistas y para la guerra psicolgica de la CIA y el Pentgono.

Con base en esos antecedentes, la ambientacin o calentamiento meditico de la nueva ofensiva desestabilizadora contra Venezuela cont, a mediados de enero pasado, con la presencia en Caracas de los ex presidentes de Colombia, Chile y Mxico −Andrs Pastrana, Sebastin Piera y Felipe Caldern, respectivamente−, invitados a un foro por Mara Corina Machado y el partido Voluntad Popular. Otro de los objetivos era visitar en la prisin a Leopoldo Lpez, erigido por Washington como nuevo combatiente de la libertad, segn la expresin acuada por Ronald Reagan para los contras nicaragenses y el saud Osama bin Laden en los aos 80.

La trama desestabilizadora se complement, a finales de enero, con la desercin de Leamsy Salazar, capitn de corbeta de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. En calidad de testigo protegido, el desertor Salazar declar ante un tribunal de Nueva York que el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Diosdado Cabello, era el jefe de un presunto cartel de Los Soles. La primicia la obtuvo el diario neofranquista espaol ABC, que se bas en fuentes cercanas a la investigacin, y fue convenientemente amplificada en Mxico por los peridicos Exclsior y La Razn que, curiosamente, no citaron como fuente a ninguna agencia noticiosa internacional, por lo que puede presumirse que en los tres casos se trat de desinformacin sembrada con propsitos subversivos-propagandsticos.

Dentro del plan conspirativo en curso, no es un dato balad que William Brownfield −el diplomtico que en 2004 elabor el Plan de los cinco puntos para derrocar a Chvez y quin se desempe luego como embajador en Colombia de 2007 a 2010−, validara la consistencia del reportaje de ABC, que involucra a Cuba y las FARC en la inslita trama. Tampoco lo es que Brownfield sea en la actualidad secretario de Estado adjunto de Estados Unidos para Narcticos y Seguridad Internacional.

Los fondos para la subversin

Otro elemento clave del plan elaborado por Brownfield en 2004, es el financiamiento de ONGs, fundaciones, asociaciones y partidos opositores venezolanos, enmarcado dentro del rubro defender y fortalecer prcticas democrticas, las instituciones y los valores que promueven los derechos humanos y la participacin de la sociedad civil. El presupuesto actual de Estados Unidos (octubre 2014 a octubre de 2015) incluye cinco millones de dlares, y la asignacin prevista para el prximo ao fiscal aumenta la cifra en 500 mil dlares ms. Asimismo, Washington ha incorporado una nueva modalidad consistente en registrar a las ONGs venezolanas como corporaciones en Estados Unidos, lo que facilita el suministro de fondos y adems pueden ser subcontratadas por compaas estadunidenses.

Entre las organizaciones receptoras de fondos de los contribuyentes de Estados Unidos figuran Nueva Conciencia Nacional; Fundacin Futuro Presente; Humano y Libre, de Gustavo Tovar Arroyo, quien organiz en 2010 la denominada Fiesta Mexicana para adiestrar en mtodos de desestabilizacin a dirigentes estudiantiles de la extrema derecha venezolana; Espacio Civil; Operacin Libertad; Mujer y Ciudadana; Ventana por la libertad; Smate y Consorcio Desarrollo y Justicia, ambas ligadas a la golpista Mara Corina Machado.

La USAID, que en 2011 destin ms de nueve millones de dlares de los 20 millones aprobados ese ao para la desestabilizacin de los pases del ALBA, en 2013 canaliz cinco millones 786 mil dlares para programas subversivos en Venezuela, principalmente para la capacitacin de nuevos lderes juveniles que sean capaces de resaltar en el enfrentamiento con el gobierno. El presupuesto destinado a 2014 no ha sido publicado, probablemente en un intento por sortear las dificultades que les ocasionaron las revelaciones y cuestionamientos de que fue objeto luego de las revelaciones de la agencia AP sobre el trabajo de la USAID contra Cuba.

Adems, los programas de Estados Unidos para la subversin en Venezuela incluye a la National Endowment for Democracy (NED), que en 2014 destin ms de dos millones 300 mil dlares a organizaciones antibolivarinas, y a Freedom House, ampliamente denunciada por sus vnculos con la CIA, que mantiene su poltica de asesoramiento y financiamiento de la oposicin venezolana, profundizando las estrategias de guerra psicolgica y campaas mediticas como parte de las tcnicas de las revoluciones de colores y el golpe suave de Gene Sharp, Robert Helvey y Peter Ackerman.

En su reporte global anual sobre libertad de expresin, Freedom House ubica a Venezuela como uno de los pases donde no existe libertad de prensa ni de expresin y donde se violan los derechos humanos; la agenda de Obama, pues. En contrate, cabe consignar que en ese pas existe una hegemona de los medios de comunicacin privados. Segn Luis Britto Garca, en 1998 la empresa privada era propietaria del 80% de las estaciones de televisin y del 97% de las radiodifusoras de FM, y no haba medios comunitarios. Esos medios privados se caracterizaban por una alta concentracin de la propiedad, tanto horizontal como vertical. En la actualidad operan en Venezuela 2,896 medios; 2,332 son de la empresa privada. El 65.18% sigue siendo privado y el 30.76% son comunitarios; apenas un 3.22% son de servicio pblico. El principal cambio consiste en la multiplicacin de medios comunitarios, los cuales en su mayora tiene poco alcance y tienden a durar un tiempo limitado.

En radiodifusin funcionan mil 598 emisoras privadas, 654 comunitarias y apenas 80 de servicio pblico. En televisin de seal abierta 55 canales son privados, 25 son comunitarios y ocho de servicio pblico. Casi todos los medios privados son opositores, con lo cual, pretender que el Estado est ejerciendo una hegemona comunicacional con los escasos medios de que dispone, como seala Freedom House, es un infundio que slo puede ser interpretado como parte de una operacin de guerra psicolgica y propaganda negra para exacerbar el pnico, desestabilizar el pas, generar ingobernabilidad y detonar violencias destinadas a derrocar por la va del terror al gobierno bolivariano.

La debilidad de Obama y el riesgo intervencionista

En ese contexto, los das 11 y 12 de febrero el gobierno venezolano anunci haber desarticulado un atentado golpista que contaba con la participacin de oficiales activos y retirados de la aviacin militar y otros elementos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, y cuyo objetivo era bombardear desde un avin Tucano el Palacio de Miraflores y matar al presidente Nicols Maduro. Otros blancos de la llamada Operacin Jeric eran el Ministerio de Defensa y los estudios del canal de televisin Telesur, para sembrar caos y confusin.

Es previsible que ante el nuevo fracaso golpista, y dado el inters geopoltico en la estrategia subversiva de Washington hacia Venezuela, el presidente Obama y sus aliados de la ultraderecha regional intentarn enrarecer el clima de la prxima Cumbre de las Amricas, prevista para la segunda semana de abril en Panam. Con la declaracin de guerra de Obama, queda claro que a Estados Unidos no le interesa la democracia ni los derechos humanos en Venezuela; lo que le importa es el petrleo y la posicin geogrfica del pas sudamericano. El inters de la Casa Blanca es reafirmar su poltica de dominacin regional, desafiada por China y Rusia; restaurar el tradicional control en su zona de influencia, hoy resistida como nunca antes por los pases agrupados en la UNASUR, la CELAC y el ALBA.

En la coyuntura, las palabras de Obama al acusar a Venezuela como una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos, adems de ridculas, son una clara expresin de la evolucin clsica de las polticas de agresin imperial, que van de la ruptura del orden constitucional, los golpes suaves y las revoluciones de colores a una eventual intervencin militar directa del Pentgono. Como denunci el ex vicepresidente venezolano Jos Vicente Rangel, Washington dispone de mil 600 paramilitares listos en la frontera de Colombia, frente a los estados Zulia y Tchira, 800 en cada zona limtrofe. se es el verdadero peligro en la hora.

En ese contexto, la guerra meditica y econmica y la imposicin de sanciones de Estados Unidos al gobierno venezolano slo debilitan la imagen de Obama de cara a la VII Cumbre de las Amricas organizada por la OEA (Organizacin de Estados Americanos). Nicols Maduro llegar a la cita con el apoyo y el respaldo internacional, y queda claro que al defender a Venezuela, los presidentes de los pases del rea estn defendiendo la soberana y la unidad de Nuestra Amrica martiana y bolivariana.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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