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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-03-2015

A propsito de la demonizacin de Hijos-La Plata
Del amor a la verdad, los abrazos y otros demonios subversivos

Nstor Kohan
Rebelin


Cuando nos invitaron a retirarnos, por llamarlo de algn modo, de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo (UPMPM) simplemente redact una carta titulada A las queridas Madres de Plaza de Mayo (luego se reprodujo en varias pginas de la web). Llen varios baldes de lgrimas mientras la escriba. La imprim y se las llev a las madres. La entregu en mano junto con un libro donde reproduca la entrevista que le hicimos a Hebe con otros dos chicos de la escuela secundaria a fines de la dictadura militar (uno tena 15 aos, los otros dos 16). Toqu la puerta. Hebe no estaba, me atendi Juanita, una madre entraable. Le di la carta de despedida junto con el libro y me fui caminando despacio. No era una carta agresiva ni resentida. Trat de privilegiar todo el cario que senta a pesar del mal trago. Aunque nos echaban, les estaba agradecido por todo lo que me haban enseado en tantos aos de lucha y resistencia frente al poder, sea bajo la dictadura militar genocida, sea con gobiernos constitucionales y electorales. Hice el duelo. Doloroso como todo duelo. A partir de ah me promet no volver a enroscarme en el tema ni quedar inmovilizado, atado al pasado. Despus que un amor se frustra y uno hace el duelo, lo ms saludable es hacer un balance y seguir adelante con nuevos proyectos de vida.

Algunos compaeros y amigos me pidieron entonces que escribiera sobre las Madres, no les hice caso. Del diario Clarn ntentaron en algn momento contactarse para que yo hablara contra las Madres. Debo tener todava el correo por ah. Ni contest. A pesar de las discrepancias y los puntos de vista diferentes, no le iba a dar de comer a la derecha. Recuerdo que un da se lo coment a Vicente Zito Lema, amigo y compaero con quienes seguimos en la misma de siempre, por otras vas y en otros lugares, acompaando a nuevas generaciones. Me dijo lo mismo. Lo haba llamado, si no recuerdo mal, el periodista Nelson Castro, Vicente le respondi que no. Al escucharlo, corrobor entonces que yo no estaba equivocado. Las discrepancias en el seno del pueblo all se deben saldar, no en los medios ni para darle alimento a la gente de derecha que se regodea viendo a la izquierda atacarse entre s.

Pero ahora me encuentro en una situacin incmoda. Aunque me propuse no volver a tocar el tema (a pesar de la tentacin que sent en 2011 cuando Sergio Schocklender public su libro, donde muy alegremente confiesa que le llev seis aos erradicar de la Universidad Popular a todos los troscos, refirindose al Colectivo Amauta y a otros grupos que all participbamos (Sergio Schoklender: Sueos postergados. Coimas y corrupcin en la patria de los desvos. Buenos Aires, Planeta, 2011. pgina 114), el conflicto social nos vuelve a colocar en una situacin similar a la de antes.

Tiempo atrs, toda la sociedad oficial, sus grandes medios de (in)comunicacin, sus grandes candidatos electorales y sus principales instituciones demonizaban a las madres. En particular a Hebe. Le reprochaban todo. La acusaban de ser madre de terroristas. Tambin se ensaaron con ella cuando en una poco feliz intervencin sali a festejar el extrao y dudoso ataque a las torres gemelas y el Pentgono en septiembre de 2001. Todos se le fueron encima como hienas! Al unsono. Incluidos muchos, casi todos, los que hoy se ensaan con Hijos - La Plata. Los mismos! Ayer la castigaban a Hebe y a las madres. No tenan piedad. Las destrozaban. Hoy hacen lo mismo con Hijos - La Plata. Parece que la escena se repite.

En el momento de aquel escndalo tuvimos nuestra discrepancia con Hebe y aquel sbito pronunciamiento sobre el 11 de septiembre de 2001. Lo discutimos abiertamente y a voz en cuello, con no poca pasin, en una asamblea de docentes de la Universidad Popular. Hacia adentro: debate, discusin, intercambio libre de opiniones, polmica. Pero frente al poder, frente a los monstruos del dinero, las armas y el capital: defendimos a Hebe y a las Madres.

En aquella oportunidad argumentamos que ms all de la mucho o poco feliz expresin de Hebe lo que haba detrs de su gesto era un rechazo a la prepotencia poltica, econmica y militar del imperio ms poderoso del planeta. Y que ese rechazo era sano, aunque se expresara con formas rudas, desprolijas, plebeyas y polticamente incorrectas. Aunque no estuviera sustentado con 20 citas de El Capital ni acudiera en su ayuda a las grandes autoridades de las ciencias sociales. Hebe, mujer del pueblo, rechazaba como poda a los poderosos. Y todo el sistema se le vena encima. Haba que defenderla. Eso era lo de fondo. Todo lo dems era para la galera, fuegos de artificio de grandes hipcritas y simuladores, polticamente correctos en sus formas de expresarse, pero completamente entregados al gran capital. Crueles con el pueblo, sumisos y obedientes con los poderosos.

Pas el tiempo. Catorce aos. Ahora la escena se repite, ms de una dcada despus, aunque el pas ya no es el mismo y muchos roles hayan cambiado.

Los chicos y chicas de Hijos La Plata, algunos de ellos y ellas amigos nuestros, compaeros y compaeras entraables con quienes marchamos muchos 24 de marzo, incluyendo este ltimo, con quienes hemos compartido el reclamo por Julio Lpez y tantas otras reivindicaciones olvidadas pasaron a estar demonizados de la misma forma que antes lo era Hebe. Los mismos medios de prensa que en el 2001 insultaban a Hebe, los mismos polticos que antes demonizaban a las madres de Plaza de Mayo, ahora piden la cabeza de Hijos La Plata. El mismo mecanismo. La misma crueldad. El mismo macartismo.

Si en aquella poca lejana Hebe haba cometido la desprolijidad plebeya de haber festejado en pblico lo que consideraba un ataque contra el imperialismo (actualmente todo el mundo duda y se pregunta qu pas realmente aquel 11 de septiembre, que legitim al Pentgono para hacer varias guerras e invasiones por el mundo), hoy los integrantes de Hijos La Plata cometieron otra desprolijidad. Apelaron a quemar un mueco para repudiar el abrazo de Hebe con uno de los jefes de las Fuerzas Armadas y el Batalln de Inteligencia 601, el seor Milani, que adems est acusado por desapariciones de personas y complicidades en la dictadura militar.

El muequito es una ancdota. Lo fundamental que nadie quiere discutir es el abrazo de un organismo de derechos humanos con el jefe de la inteligencia militar. Hijos La Plata no acepta reconciliarse con las Fuerzas Armadas ni con el jefe de sus miles de espas. No acepta abrazar a un militar que, sumamente lejos de la herencia rebelde de Jos de San Martn y de Mariano Moreno (primer secretario de Guerra de la Primera Junta independentista en 1810), dirige la inteligencia militar local en estrechos vnculos con la CIA y el MOSSAD, brazos alargados y sucios de potencias extranjeras. Como no conozco mucho del tema, simplemente me remito a las investigaciones de Miguel Bonasso, quien detalla el curriculum vitae (o prontuario) del general Milani en su reciente libro Lo que no dije en Recuerdo de la muerte. Buenos Aires, Sudamericana, 2015. Pginas 72, 95-104, 396. Dicho sea de paso, all Bonasso explcitamente se refiere a nuestra amiga y compaera Mara Isabel Prigione Greco (Isa para los amigos) diciendo que Mara Isabel eligi el recato de la militancia y all sigue hasta hoy en la mejor organizacin Hijos de todo el pas, que es Hijos La Plata (Miguel Bonasso: obra citada. p.233. Sobre HIJOS LA PLATA vase tambin pp.232, 375 y 381).

Se podr discutir si el muequito fue o no una buena idea. Se podr discutir si no era mejor expresar el desacuerdo con las posiciones actuales de Hebe de otra forma. Quizs la forma elegida para hacer pblico el abrazo con los militares haya sido un poco desprolijo. Puede ser. Quizs demasiado irreverente. Tal vez. Pero en lugar de quedarnos con el muequito, por qu no vamos a lo de fondo? Es bueno abrazarnos con gente que trabaja codo a codo con la CIA y el MOSSAD? Debemos reconciliarnos con los represores que secuestraron, torturaron, violaron, robaron nios y asesinaron? Ese es el debate que instala Hijos La Plata y que nadie quiere discutir.

Porque incluso se podra llegar a entender que un sector del movimiento popular se sienta representado en el kirchnerismo y sus apoyos a la Venezuela de Hugo Chvez, sus gestos frente a Bush con el ALCA, sus desafos simblicos a Estados Unidos, la asignacin universal por hijo, etc. Todo eso es materia de debate. No hay que tener miedo a debatir. Pero de ah a abrazarse eufricamente con el general en jefe de los milicos. El capo de la feroz inteligencia militar hay un largusimo trecho. no?

Por qu quedarse con la ancdota del muequito sin hacerse las preguntas de fondo?

La demonizacin macartista, ayer de Hebe y las Madres, hoy de Hijos La Plata, en realidad siempre se aferra de cosas anecdticas y de humo meditico para esconder lo de fondo: la defensa a rajatabla del sistema capitalista y la legitimacin de sus instituciones, que estn manchadas con la sangre de nuestros compaeros.

Hoy el capitalismo est en crisis a nivel mundial, ya nadie lo discute. El imperialismo norteamericano no escapa a esa crisis. Sus aparatos de represin e inteligencia tambin estn atravesados por esa crisis que les provoca enfrentamientos internos (unos quieren seguir aliados de Israel, otros en cambio le abren la puerta del dilogo a Irn, ambos combinan la manzana envenenada a Cuba con el zarpazo a Venezuela).

En Argentina, los peones de la CIA tambin se dividen y viven conflictos internos. El comn de los mortales, la gente simple de a pie nunca podremos saber qu se cocina por detrs, pero est claro que el general Milani representa un sector de la CIA, como bien lo sugiere el libro de Bonasso mientras el ex jefe de los espas Jaime Stiuso representa otro sector de la misma CIA, como claramente lo identifica el libro de Gerardo Young Cdigo Stiuso. La SIDE, la poltica desde las cloacas y la muerte de Nisman. Buenos Aires, Planeta, 2015, reelaboracin del mismo autor de un libro anterior: SIDE: La Argentina secreta. Buenos Aires, Planeta, 2006.

Entonces en medio de este agite y con este panorama enredado, con quien habra que abrazarse? Con el general Milani, como hacen Cristina y Hebe? O con el ingeniero en comunicaciones y escuchas telefnicas Jaime Stiuso, como hacen Carri y Macri? (en un programa de TV muy culto, llamado Almuerzos con Mirta Legrand, Lilita Carri defendi abiertamente a Nisman, Stiuso y la CIA). Vamos con el viejo aparato de la SIDE o vamos con la Inteligencia Militar del Batallon 601? O tal vez sea mejor abrazarnos con la inteligencia de la polica federal a la que perteneca el mayor Balbuena, infiltrado en la Agencia Rodolfo Walsh? Quizs tengamos que abrazarnos con el proyecto X de la Gendarmera?

De todas esas opciones y sin nimo de ofender a nadie, ni siquiera a las madres de plaza de mayo a las que toda la vida llev en el corazn, frente a la sociedad oficial que intenta demonizarlos hoy yo elijo abrazar a mis amigas y amigos de Hijos La Plata.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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