Portada :: Chile :: Miguel, un nombre en las estrellas
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-04-2015

En Valencia, Espaa: Mario Amors y Carmen Castillo abordan la biografa del dirigente del MIR
Recordando a Miguel Enrquez, mdico y revolucionario

Enric Llopis
Rebelin


A Miguel Enrquez, mdico y dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), lo asesin la polica secreta de Pinochet la siniestra DINA- el 5 de octubre de 1974, cuando tena 30 aos. Fue despus de un tiroteo en el nmero 725 de la calle Santa Fe, en los suburbios de Santiago. El magistrado Mario Carroza, tambin encargado de investigar la muerte de Allende, orden reconstruir lo sucedido 40 aos despus. El periodista e historiador, Mario Amors, autor de la biografa Miguel Enrquez. Un nombre en las estrellas, y Carmen Castillo, excompaera del militante del MIR (embarazada de seis meses cuando result gravemente herida por los disparos), y autora del documental Calle Santa Fe, han recordado la biografa del dirigente izquierdista en un acto organizado por la Associaci Antoni Llid y Casa Chile-Valencia.

Muy pronto, cuando Miguel Enrquez estudiaba en el Liceo Pblico Enrique Molina Garmendia, en Concepcin, conoci a muchos de los compaeros Bautista Van Schouwen, Luciano Cruz y otros- que le acompaaran aos despus en la fundacin del MIR. Participaron inicialmente en el Partido Socialista de Chile, pero rompieron para unirse a otra organizacin Vanguardia Revolucionaria Marxista- un pequeo partido que confluir en 1965 en la fundacin del MIR en Santiago. Al congreso fundacional, celebrado en el local de la Federacin de Trabajadores del Cuero y Calzado (de tendencia libertaria), llegaron numerosos dirigentes sindicales, veteranos militantes trotskistas, libertarios y personalidades como Clotario Blest (primer presidente de la Central nica de Trabajadores) o el historiador Luis Vitale, recuerda Mario Amors. Hasta el ao 1967 el MIR es dirigido por sectores trotskistas.

En el tercer congreso de la organizacin (diciembre de 1967), Miguel Enrquez se convierte en el secretario general del MIR, con slo 23 aos. Con l llegan a la direccin Andrs Pascal Allende, Bautista Van Schouwen y Edgardo Enrquez (hermano de Miguel), entre otros. Esos jvenes estudiantes revolucionarios toman las riendas del MIR, y proceden en la prctica a la refundacin del partido, apunta el historiador y periodista. En esa poca, fuertemente influida por la Revolucin Cubana y la muerte del Che, Miguel Enrquez viaja a Per, China y Cuba. Tambin es Enrquez un adelantado en los que se denominara poltica de comunicacin. Alcanza un acuerdo con el diario ms ledo de Chile, Clarn, para concederle la exclusiva de los atracos y expropiaciones de bancos donde no hubiera intercambio de tiros. Se pone una condicin: el tratamiento justo de unas acciones que generaron gran impacto (se realizaban entrevistas y reportajes durante su desarrollo).

En la campaa electoral de 1970, explica Amors, el MIR abandona las acciones armadas, y despus de la victoria de Allende, la organizacin se suma al proceso de cambios revolucionarios. En contra de lo que pudiera pensarse, la victoria de la Unidad Popular no invalid la estrategia del MIR de ir ms all; curiosamente es entonces cuando se produce un gran crecimiento de la organizacin. En todo caso, Miguel Enrquez se convierte en los aos 1972-1973 en uno de los grandes dirigentes de la izquierda chilena. Pero tambin fuera del pas es conocido, sobre todo en las organizaciones de la izquierda revolucionaria de Europa occidental (Francia e Italia, sobre todo, pero los planteos del MIR tambin se tradujeron al portugus y llegaron a la oposicin antifranquista).

En la derecha chilena hay una obsesin permanente por estigmatizar al MIR debido a la retrica de la lucha armada. Es verdad que el MIR tena ese planteamiento, apunta el autor de Allende. La biografa, Sombras sobre isla negra y Antonio Llid. Un sacerdote. Tambin es verdad que fue la nica fuerza chilena que hizo un trabajo poltico hacia el interior de las fuerzas armadas, aade. Pero donde mayor nfasis puso la organizacin fue en la cuestin del Poder Popular: la movilizacin de los pobres del campo y la ciudad, como proclamaba el MIR. En medio del conflicto institucional (en las elecciones parlamentarias de 1973 obtuvo la victoria la Confederacin de la Democracia (CODE), una alianza de partidos de centro y derechistas), el choque con la derecha, la democracia cristiana y la burguesa (por ejemplo, el paro camionero de octubre de 1972), y la agudizacin de la lucha de clases, el MIR plantea la ofensiva popular. Segn Mario Amors, hay un momento, al final, en que el MIR y el gobierno de Allende se distancian; antes del golpe de estado, el MIR es muy duro en la crtica al regreso de los militares al gobierno (en agosto de 1973 el general Prats vuelve como ministro de Defensa). El Movimiento de Izquierda Revolucionaria hablar del gabinete de la capitulacin.

La maana del golpe, el 11 de septiembre de 1973, la direccin del movimiento sabe muy temprano de los hechos. La radio de la organizacin es neutralizada. Algunos dirigentes llegan a la embajada cubana para pedir armas, cuya entrega no se autoriza. Empieza la lucha clandestina contra la dictadura, que se haba presentado con el cierre del Congreso Nacional, el bombardeo de La Moneda y la muerte del presidente Allende. Miguel Enrquez lanza la consigna de que el MIR no se asila y concede una entrevista al diario Liberation (octubre de 1973). La organizacin emite documentos a lo largo de esos meses. Enrquez escribe al cardenal Silva HEnrquez (abril de 1974) para decirle que reconoce el trabajo de la iglesia catlica en materia de derechos humanos. Tambin escribe al semanario francs Politique Hebdo e incluso a las juventudes de la socialdemocracia alemana, llamando a la solidaridad. Un documento del MIR (mayo de 1974) da a entender que conoce los operativos de la DINA, y tambin que hay traidores dentro de la izquierda. Se producen debates en el seno de la organizacin, por ejemplo, con los dirigentes de la Colonia Valparaso.

El 21 de septiembre de 1974 la DINA detiene a Lumi Videla, dirigente del movimiento. Al da siguiente cae su compaero, Sergio Prez, y el cerco se va estrechando sobre Miguel Enrquez, Carmen Castillo y la direccin del MIR. Estbamos buscando una casa para abandonar la de Santa Fe y replegarnos en la clandestinidad, ya que la ofensiva era brutal; caan decenas de compaeros, le cont Carmen Castillo al autor de Miguel Enrquez. Un nombre en las estrellas. El 5 de octubre de 1974 la DINA lleg al entorno de la casa de Santa Fe y se inici un enfrentamiento muy desigual. Los testimonios de los vecinos dan cuenta de la magnitud del dispositivo de la DINA. Tambin de la intencin de matar a Miguel Enrquez, no detenerlo (venimos a matar a un mirista, dijeron los agentes al vecindario). Segn Mario Amors, la muerte de Miguel Enrquez tuvo un gran impacto en Chile y en el mundo; las casas que se abran hasta entonces para acogerles en la clandestinidad, se empezaron a cerrar; la difusin de su muerte por televisin hizo saber a mucha gente que haba quien luchaba contra la dictadura.

Otra aproximacin a los hechos, a la historia del MIR y de Chile es el documental Calle Santa Fe, producido en 2007 tras cinco aos de trabajo por la cineasta Carmen Castillo. El MIR tena la revolucin como lnea estratgica. Mi generacin s pens que bamos a vivir la revolucin a la escala de nuestras vidas; estuvimos convencidos de que ganaramos la batalla final a los poderosos; luchbamos para ganar, pero haba que inventar el camino; la genialidad del MIR consista en estar siempre escuchando y sintiendo las voces bajas de la sociedad, de lo que llambamos , en busca de conciencia y organizacin, afirma. Pasados 40 aos, la consigna luchar, crear, poder popular est muy viva. Sin embargo, cuando en la dcada de los 90 empez la transicin, el pasado, los muertos y los desaparecidos no existan; y a pesar de la fuerza histrica de Salvador Allende, cost mucho que hubiera una estatua frente a La Moneda; y todava no hay una gran avenida Salvador Allende, argumenta Carmen Castillo.

El Partido Comunista y el Partido Socialista tenan una implantacin muy fuerte en las fbricas, pero el MIR propona un sujeto revolucionario distinto, recuerda Carmen Castillo. Eran los pobres del campo y la ciudad, los sin casa, sin tierra, los trabajadores de las minas, los mapuches. Si yo no me hubiera encontrado a los 14 aos con el MIR, hoy sera un alcohlico perdido y analfabeto, cuenta uno de los militantes que aparecen en el documental. De Miguel Enrquez la autora de Calle Santa Fe evoca su vida, su risa y su coraje poltico. Era un hombre extremadamente lcido y con un sentido del humor extraordinario; con unas enormes ganas de vivir. En la poca, las esperanzas de cambiar el mundo eran reales. Comunistas chilenos le reconocen a Carmen Castillo que los anlisis del MIR en 1972 eran ms realistas que los suyos. El MIR le pidi armas a Allende poco antes del golpe porque sabamos que esto vena en serio.

Castillo resalta asimismo el trabajo poltico desarrollado por el MIR en las fuerzas armadas chilenas. No era infiltracin ni manipulacin, sino crear partido y organizacin; con soldados, con marinos, con suboficiales Y ese trabajo fue tan importante, que llegado el momento supimos que el golpe vena. Necesitbamos ms tiempo y ms armas, pero no tuvimos ninguna de las dos cosas. La Historia tambin ha dejado lagunas que no se sabe si el tiempo rescatar. El da 11 de septiembre hubo una respuesta espontnea al golpe mucho mayor, sobre todo en colectivos industriales, de lo que la Historia ha notificado. Y contina Carmen Castillo desgranando las singularidades del Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Viene luego la decisin de quedarnos en el pas, que ha sido muy discutida; pero alguien tena que quedarse en Chile para defender lo que Allende haba hecho, la educacin pblica y gratuita, la democracia participativa. Por otra parte, el MIR nunca tuvo ningn fetichismo por las armas; servan nicamente para resistir en un enfrentamiento.

Adems, muchos de los militantes de la organizacin no llevaban armas. Haba quienes escondan una pastilla de cianuro en el bolsillo, pero despus supimos que un compaero la masc antes de ser torturado, y no surti efecto. Tampoco el MIR era un aparato. Todos sus militantes eran conocidos y vivan en poblaciones, desde el periodista hasta el campesino enrolado en la toma de fundos. Despus del golpe se opt por la clandestinidad, comenta Carmen Castillo: a pesar de todo el conocimiento que tenamos de la guerra de Argelia, la represin de los Tupamaros o en Brasil, asumimos esta experiencia a la escala de nuestras vidas. Cmo era la clandestinidad? cada minuto se viva plenamente, aunque con dolor, tambin con mucha intensidad; podas cocinar, bailar, quedarte embarazada o tener un perro Aunque precarios y con muchos cambios de lugar, siempre vivimos el presente de modo muy intenso. Y aunque fuera en cuartos desprovistos de objetos, en esos espacios haba mucha lectura.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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