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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-04-2015

Felipe VI 'el Capillita'

Juan Antonio Aguilera Mochn
Rebelin


El pasado lunes santo pudimos comprobar que el rey Felipe VI no slo asista como espectador a las procesiones de la semana santa sevillana. Quiso adems participar bajando a la calle; como dicen los medios, metindose en "la bulla" de varias procesiones y "cangrejeando". "Llam al palio" de una cofrada, recibi y se puso una medalla de "hermano" de otra (o tal vez la misma), presidi un "palquillo", agarrado a una vara de hermano mayor bes un paso (vase en una de las fotos ofrecidas por la propia Casa Real), etc., etc.

En resumen, baj con los peatones como un beatn ms y se llen los bolsillos de estampicas y medallas; no hubiera extraado verlo saludar al buen don Guido, muy serio, camino de otro misterio. Con Felipe VI un flipe vi: fue muy inslito para propios y extraos, pues ni su padre Juan Carlos, el Campechano (ehem, entre otras cosas) lleg a tanto capillismo. Hemos visto a un rey de tnica, un rey de capirote, aunque no llegara a ponrselos; tampoco se pone la corona. Menos inslita fue su acostumbrada inclinacin ante unos faldones episcopales, en este caso los de Asenjo, el arzobispo de Sevilla. En lo referente a inclinaciones, desde Locomotoro no contemplbamos nada tan chiripitiflutico (solo que Locomotoro no se doblaba, ni pareca necesitar obispo).

Pero si gugleamos un poco, encontramos informaciones que hacan el cangrejeo y el chiripitiflautismo real ms previsibles. Resulta que hace pocos meses, entre octubre y noviembre de 2014, en la Casa Real hubo un frenes cofradista, pues el rey acept ser "Hermano Mayor Honorario" de al menos las siguientes cofradas sevillanas:

Ilustre y Fervorosa Hermandad de Ntra. Sra. del Roco de Sevilla Sur.

Fervorosa y Trinitaria Hermandad del Santsimo Sacramento y Cofrada de Nazarenos de Nuestro Padre Jess Cautivo y Rescatado, Nuestra Seora del Rosario Doloroso, San Juan de Mata y San Ignacio de Loyola. O del Polgono de San Pablo.

Cofrada de Nuestra Seora de la Piedad y del Santo Sepulcro.

Real Hermandad Sacramental del Santo Entierro de Nuestro Seor Jesucristo, Triunfo de la Santa Cruz y Mara Santsima de Villaviciosa.

Tambin es hermano mayor de cofradas de otros municipios, como Villarrobledo, (Albacete): Real Cofrada del Santo Sepulcro y de la Soledad.

Y no ya hermano, sino Alcalde Caballero Honorario de esta otra hermandad de Benavente, Zamora (aprciese en el nombre de esta y de la anterior la sobriedad castellana): Cofrada del Santo Entierro de Benavente.

Adems estn los hermanamientos honorarios antiguos, de cuando era prncipe heredero; valga un ejemplo: -Cofrada de Nuestro Padre de la Oracin en el Huerto y Ntra. Sra. Del Amor y la Esperanza (Estudiantes), de Almera.

Las hermanas del rey son aqu 'Camareras Mayores', con lo que lo de 'Hermandad' cobra ms sentido. Aunque me pregunto qu pensar Elena al ver que ni en estos asuntos la tienen en cuenta como "hermana mayor", sino que la dejan relegada, en el mbito cofrade, al sector servicios, rama de hostelera. Leemos, por cierto, que en 1994 los Reyes concedieron oficialmente a esta 'Hermandad el ttulo de 'Real', lo que la autoriza a poner una corona borbnica en su escudo. Recordemos que, a cambio, el nuevo escudo real sigue coronado por una cruz.

En definitiva, vemos que lo que no debe hacer ningn cargo pblico, el ms alto lo realiza con fruicin. Bonito ejemplo. El ciudadano Felipe puede, a ttulo privado, arrojarse a los pies de cada obispo si as lo desea; el rey Felipe, nunca. Acaso ignora que ─nos guste o no─ representa simblicamente al Estado? Y mira que empez con algn detalle de mayor respeto a la aconfesionalidad estatal que su padre, pero enseguida inici eso del cangrejeo, en este caso yendo para atrs.

As que, lamentablemente, tenemos un nuevo "rey catlico"... y ya bamos bien despachados; de hecho, no podremos llamarle el Piadoso porque ya lo fue su tocayo Felipe III. Que la mxima autoridad del Estado incumpla reiteradamente el mandato constitucional de aconfesionalidad de las instituciones pblicas, insistiendo en gestos no slo confesionales y devotos, sino hasta de sometimiento a la Iglesia catlica, es muy reprobable. El rey persiste, mediante sus acciones, en su voluntad de no serlo de todos los espaoles por igual (aunque en sus discursos afirme lo contrario). Si ya la monarqua parece poco compatible con la democracia, al violarse radicalmente el principio de igualdad, qu decir si encima estamos ante una monarqua confesional de hecho?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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