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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2015

Nesterenko, Bandajevski, Bielorrusia, Chernbil, 29 aos

Miguel Muiz
Mientras tanto


Casi se puede prever la tnica informativa dominante cuando el 26 de abril se cumplan 29 aos del inicio de la catstrofe atmica de Chernbil. Como viene siendo habitual, se difundir algn reportaje fotogrfico sobre la ciudad fantasma, con su vegetacin en crecimiento y sus objetos abandonados; se dedicar un recuerdo a las personas evacuadas, se incluir alguna nota de normalidad, como el incremento del turismo de aventura (curioso oxmoron) en la zona; no sera de extraar que se repitan imgenes de la naturaleza salvaje del entorno, con guilas, osos, lobos, etc. ocupando anteriores espacios humanizados, todo ello sin que falte un enfoque esttico y una reflexin superficial de lo que ha supuesto el abandono humano para el retorno de la vida natural; incluso puede que aparezca alguna imagen de animales domsticos deformes (personas no, que no conviene agitar demasiado los espritus). Una mezcla heterognea para un comentario casual y ya est; hasta 2016.

Esta es la pauta informativa desde que en 2005, en pleno auge del renacimiento nuclear, la OMS public su vergonzoso informe [1]: nada de mencionar los conflictos que la catstrofe origin, slo especulaciones superficiales sobre los liquidadores y silencio sobre las consecuencias profundas, y a largo plazo, que se siguen manifestando en la poblacin, la sociedad y la economa de Ucrania y, sobre todo, de Bielorrusia.

Porque, aunque Chernbil est situado en Ucrania, la mayor parte de los materiales radiactivos fueron arrastrados por el viento y se extendieron por varios territorios [2], la mayora en Bielorrusia (un 70% de los que expuls la explosin); los mapas ms actualizados [3] muestran la evolucin de una superficie permanentemente contaminada. Mapas indicativos de lo ridculas que son las fronteras polticas ante las catstrofes ambientales provocadas por los que mandan.

Sobre Bielorrusia, sobre las secuelas que sigue produciendo Chernbil, sobre personas que lo arriesgaron todo (y en algunos casos lo perdieron todo) por anteponer la tica y la dignidad a los intereses econmicos y polticos del lobby atmico, es sobre lo que van estas lneas.

Dejando de lado los 2.600 kilmetros cuadrados de la zona de exclusin, objeto de atencin preferente en cada aniversario [4], en Bielorrusia (o Belars) viven ms de 9 millones de personas, gobernadas desde hace ms de veinte aos por el mismo poder; un poder que propone, desde hace un ao, construir un nuevo reactor atmico; un poder que impide saber cuntas de las 985.000 vctimas de Chernbil entre 1986 y 2010 corresponden a Bielorrusia [5] y cuntas personas padecen hoy enfermedades causadas por la radiacin ambiental [6]. El poder que ms se adecua a la energa atmica.

Porque uno de los silencios impuestos es el de los efectos de las denominadas bajas dosis de radiacin. La postura oficial es clara: toda radiacin que es imposible evitar que se propague al exterior de un reactor en funcionamiento normal es inocua (de ah el recuento de dichas emisiones recogido anualmente en el informe del CSN al Congreso de los Diputados), y por eso la nica enfermedad reconocida como consecuencia de la radiacin es el cncer de tiroides. Quien cuestiona este silencio, especialmente si es mdico o cientfico, se enfrentan a graves consecuencias.

Vassili Nesterenko era cientfico y Yuri Bandajevski es mdico. Ambos tuvieron la oportunidad de experimentar el precio que se paga por enfrentarse al lobby nuclear; ambos eran personas respetadas profesionalmente y con trayectorias notables. Nesterenko fue director del Instituto de Energa Nuclear de la Academia Nacional de Ciencias de Belars, hasta que su denuncia de la indiferencia del poder a las peticiones de evacuacin en un radio de cien kilmetros que formulaba le llev a la expulsin del puesto. En 1989 fund el Instituto de Seguridad Radiolgica BELRAD para ayudar a las vctimas de la radiacin, especialmente a nios y nias.

Las actividades de Nesterenko cuestionaban el saber oficial: suministraba alimentacin complementaria para neutralizar el cesio radiactivo en los ms de trescientos Centros Locales de Control Radiolgico que cre, recoga sistemticamente datos de radiacin interna (al margen de las directivas de la OMS y la OIEA) y colabor con Bandajevski cuando ste comenz a sufrir el acoso del poder. Todo ello le convirti en un marginado de la comunidad cientfica; fue amenazado con internamiento psiquitrico, y slo la reaccin internacional le salv y le permiti continuar con su labor, aunque se cree que escap con vida a dos atentados [7]. Nesterenko muri a los 73 aos, el 25 de agosto de 2008, tras una operacin de estmago.

Yuri Bandajevski fue nombrado en 1987, despus del inicio de Chernbil, director del Laboratorio Central de Investigaciones Cientficas de la regin de Gmel, y en 1990 director del Instituto Mdico de Gmel. Sus investigaciones sobre los verdaderos efectos de la radiacin en los habitantes de la regin, sus denuncias sobre la degradacin de las condiciones de vida, la publicacin de informes crticos sobre los efectos de las bajas dosis en la salud, especialmente sobre los mtodos utilizados por el Instituto Radiolgico de Minsk (uno de los mayores receptores de fondos de la ayuda internacional a la investigacin), que minimizaban el recuento de casos; todo le llev a una confrontacin con el poder, que le acus de malversacin de fondos y soborno y le aplic la legislacin antiterrorista.

Bandajevski fue detenido en 1999, y tras ser puesto en libertad por la presin internacional pudo continuar su trabajo gracias al apoyo de Nesterenko. En 2001 fue juzgado por un tribunal militar bielorruso y, pese a que los supuestos testigos de sus delitos se retractaron en sus declaraciones afirmando que haban sido coaccionados, fue condenado a ocho aos de reclusin criminal, incautacin de bienes e inhabilitacin profesional durante los cinco aos posteriores al cumplimiento de la condena. En 2005 obtuvo la libertad provisional, y en 2006 se instal en Francia, donde contina su trabajo de investigacin mdica [8].

La dignidad, la tica y el compromiso de Nesterenko, de Bandajevski y de tantas personas annimas que han arriesgado mucho (o todo) en defensa de la salud humana y el medio ambiente [9], obligan a una reflexin sobre las actitudes opuestas: las de aquellas otras personas que medran cmodamente al amparo del lobby atmico [10] y las de aquellas otras que se manifiestan de manera escptica, pero slo dentro de los lmites establecidos para ser reconocidos como expertos por el poder. La primera actitud es de sobra conocida; la segunda permite poner el prestigio que otorga el calificativo de experto (con el aadido de un currculum ms o menos brillante) al servicio del poder, ayudando a racionalizar el sufrimiento y las amenazas de la energa atmica [11].

La mayora de las personas, en cambio, podemos reflexionar y actuar de manera crtica, podemos aportar un cierto esfuerzo para que estas dos posturas extremas arriesgarlo todo ante el sufrimiento y el desastre, u optar por el servilismo que lo hacen posible sean cada vez ms innecesarias. Ya que Fukushima ha vuelto a marcar una diferencia que se haba ido desdibujando a medida que el recuerdo de Chernbil se desvaneca, la diferencia entre aquellas personas que se oponen a la locura atmica e intentan que finalice cuanto antes, y aquellas otras que se lamentan de su existencia pero se resignan a convivir con ella. Las consecuencias de la hegemona de una u otra opcin afectarn a la inmensa mayora de los seres humanos.

 

Notas

[1] El informe, que llevaba el grandilocuente ttulo La herencia de Chernbil: repercusiones sanitarias, ambientales y socioeconmicas, aunque redactado por la Organizacin Mundial de la Salud (OMS), estuvo supervisado y controlado en su totalidad por la Organizacin Internacional de la Energa Atmica (OIEA), a causa del estatus de sumisin legal que la OMS tiene a la OIEA en todo lo relativo a enfermedades relacionadas con la radiacin. El contenido sesgado del informe es denunciado y documentado en la excelente obra colectiva de Salvador Lpez Arnal, Eduard Rodrguez Farr y otros Casi todo lo que usted desea saber sobre los efectos de la energa nuclear en la salud y el medio ambiente ( http://www.elviejotopo.com/web/libros_detalle.php?idLibro=215).

[2] http://one-europe.info/eurographics/radiation-levels

[3] Evolucin en http://chornobyl.in.ua/en/maps-of-belarus-contamination.html

[4] Ver http://en.wikipedia.org/wiki/Chernobyl_Exclusion_Zone

[5] En http://www.globalresearch.ca/new-book-concludes-chernobyl-death-toll-985-000-mostly-from-cancer/20908

[6] Un ejemplo en http://www.theguardian.com/world/2014/jul/25/belarus-anti-nuclear-chernobyl-on-her-doorstep y enlaces relacionados en el artculo. Ms informacin en http://www.telegrafo.com.ec/sociedad/item/efectos-de-la-radiacion-en-chernobil-aun-perduran.html

[7] http://independentwho.org/fr/vassili-nesterenko/ , http://independentwho.org/en/the-founding-associations/ y http://archives-2001-2012.cmaq.net/en/node/30812

[8] La mayora de la informacin procede del libro de Roger Belboch Chernoblues, Malapata Ediciones, Granada, 2011.

[9] http://elpais.com/diario/1982/06/14/espana/392853605_850215.html

[10] http://sociedad.elpais.com/sociedad/2008/04/23/actualidad/1208901603_850215.html

[11] Vase el caso Coderch en http://www.ara.cat/tema_del_dia/Marcel-CoderchGuillem-CortesRaquel-Monton-preguntes_0_1318668175.html

 

[Miguel Muiz es miembro de Tanquem les Nuclears-100% EER y mantiene la pgina de divulgacin energtica http://www.sirenovablesnuclearno.org/]

Fuente: http://www.mientrastanto.org/boletin-134/notas/nesterenko-bandajevski-bielorrusia-chernobil-29-anos



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