Portada :: EE.UU. :: Katrina, con el neoliberalismo al cuello
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-09-2005

Testimonio desde el interior de Nueva Orleans
Acabo de salir de Nueva Orleans hace un par de horas

Jordan Flaherty
CounterPunch

Traducido para Rebelin por Germn Leyens


Acabo de salir de Nueva Orleans hace un par de horas. Viaj del apartamento en el que me encontraba en un bote y me llevaron en un helicptero a un campo de refugiados. Si alguien desea conocer cmo tratan los funcionarios federales y estatales a las vctimas del huracn Katrina, le aconsejo que visite uno de los campos de refugiados.

En el campo de refugiados que acabo de abandonar, en la autopista I-10 cerca de Causeway, miles de personas (por lo menos un 90% negras y pobres) estn paradas y en cuclillas en el barro y la basura detrs de barricadas de metal, bajo un sol implacable, con soldados fuertemente armados que montan guardia. Cuando pasa un autobs, se detiene en cualquier parte, la polica abre una brecha en una de las barricadas, y la gente corre hacia el autobs, sin informacin sobre dnde los lleva - Baton Rouge, Houston, Arkansas, Dallas, u otros sitios. Me dijeron que si te subes a un autobs que va a Arkansas (por ejemplo) ni siquiera permiten que se bajen en Baton Rouge a personas con familia y donde alojarse en el lugar. No queda otra alternativa que ir al refugio en Arkansas. Si tuvieras gente dispuesta a ir a buscarte a Nueva Orleans, no podra acercarse a menos de 27 kilmetros del campo.

Viaj por el campo y habl con trabajadores de la Cruz Roja, del Ejrcito de Salvacin, de la Guardia Nacional y de la polica estatal, y aunque se mostraron amistosos, nadie pudo darme detalle alguno sobre cundo llegaran los autobuses, cuntos seran, adnde iran, o cualquier otra informacin. Habl con varios periodistas cercanos, y pregunt si alguno de ellos haba logrado obtener informacin de algn funcionario federal o estatal sobre alguno de estos temas, y todos ellos, de la televisin australiana hasta afiliados locales de Fox, se quejaron de un caos desorganizado, no comunicativo. Un camargrafo me dijo he estado en este campo durante dos das, y la nica informacin que te puedo dar es la siguiente: ndate antes de que llegue la noche. No te conviene estar aqu de noche.

Tampoco existe algn intento visible de ninguno de los que dirigen el campo por establecer algn tipo de sistema transparente y consecuente, por ejemplo una fila para subir a los autobuses, una manera de registrar informacin para contactos o encontrar a familiares, servicios de necesidades especiales para nios y enfermos, servicios telefnicos, tratamiento para posible exposicin a enfermedades, ni siquiera un solo tacho de basura.

Para comprender las dimensiones de esta tragedia, es importante considerar la propia Nueva Orleans.

Para los que no han vivido en Nueva Orleans, se han perdido una ciudad increble, gloriosa, vital. Un sitio con una cultura y una energa como no se encuentra en ningn otro sitio del mundo. Una ciudad en un 70% africano-estadounidense donde la resistencia a la supremaca blanca ha apoyado una cultura generosa, subversiva y nica de vvida belleza. Desde el jazz, el blues y el hiphop, secondlines, indios de Mardi Gras, desfiles, cuentas, funerales de jazz, a frijoles rojos y arroz los lunes por la noche, Nueva Orleans es un sitio de arte y msica y danza y sexualidad y liberacin sin comparacin en el mundo.

Es una ciudad de amabilidad y de hospitalidad, donde caminar por tu calle puede tardar dos horas porque te detienes y hablas con alguien en cada porche, y donde una comunidad se junta cuando alguien lo necesita. Es una ciudad de familias extensas y de redes sociales que llenan las brechas dejadas por los gobiernos municipales, estatales y federales que han abandonado su responsabilidad por el bien pblico. Es una ciudad donde cuando pasas a alguien en la calle no slo te pregunta cmo te va sino que espera una respuesta.

Tambin es una ciudad de explotacin y segregacin y miedo. La ciudad de Nueva Orleans tiene una poblacin de poco ms de 500.000 y esperaba 300 asesinatos para este ao, la mayora centrados en slo unos pocos vecindarios, predominantemente negros. Se ha citado a la polica diciendo que no necesitan buscar a los perpetradores, porque usualmente unos pocos das despus de un tiroteo, matan al atacante en venganza.

Hay una atmsfera de intensa hostilidad y desconfianza entre gran parte de Nueva Orleans negra y el Departamento de Polica de N.O. En los ltimos meses, han acusado de todo a policas, desde trfico de drogas a corrupcin y robos. En incidentes separados, dos policas de Nueva Orleans fueron recientemente acusados de violacin (de uniforme) y ha habido varios prominentes asesinatos policiales de jvenes desarmados, incluyendo el asesinato de Jenard Thomas, que inspir continuas protestas semanales durante varios meses.

La ciudad tiene una tasa de analfabetismo de un 40%, y ms de un 50% de los nios negros de noveno ao no se graduarn en cuatro aos. Louisiana gasta un promedio de 4.724 dlares por la educacin de un nio y est en el 48 lugar del pas por los peores salarios para los maestros. El equivalente de ms de dos clases de jvenes abandonan las escuelas de Louisiana cada da y unos 50.000 estudiantes estn ausentes de la escuela en cualquier da dado. Demasiados jvenes negros de Nueva Orleans terminan esclavizados en la Prisin Angola, una antigua plantacin de esclavos donde los reclusos siguen haciendo trabajo agrcola manual, y ms de un 90% de los reclusos terminan por morir en la prisin. Es una ciudad de la que la industria ha partido y la mayor parte de los puestos de trabajo restantes son trabajos de baja paga, temporales, inseguros en el sector de servicios.

La raza ha sido siempre la corriente subyacente de la poltica de Louisiana. Este desastre fue edificado con racismo, negligencia e incompetencia. El huracn Katrina fue la chispa inevitable que inflam la gasolina de la crueldad y la corrupcin. De los vecindarios abandonados al mayor riesgo, al trato dado a los refugiados, a la presentacin de las vctimas por los medios de informacin, este desastre est configurado por la raza.

La poltica de Louisiana es famosa por la corrupcin, pero con las tragedias de esta semana nuestros dirigentes polticos han definido un nuevo grado de incompetencia. Al acercarse el huracn Katrina, nuestro gobierno nos llam a Orar por que el huracn descienda a un nivel dos. Atrapados en un edificio dos das despus del huracn, sintonizamos nuestra radio a pilas en la radio local y las estaciones de televisin, esperando noticias vitales, y nos dijeron que nuestro gobernador haba llamado a un da de oracin. A medida que comenzaban a dominar los rumores y el pnico, no hubo una fuente de informacin concreta y fiable. El martes por la noche, polticos y periodistas dijeron que el nivel del agua subira otros 4 metros pero en lugar de hacerlo se estabiliz. Los rumores se diseminaron como un incendio y los polticos y los medios slo empeoraron las cosas.

Mientras los ricos escapaban de Nueva Orleans, los que no tenan adnde ir y ningn modo de llegar all, se quedaron atrs. Para echarle sal a la herida, los medios locales y nacionales pasaron la semana pasada demonizando a los que se quedaron atrs. Por ser una persona que ama a Nueva Orleans, y a su gente, sta es la parte de la tragedia que ms me duele, y me duele profundamente.

Ninguna persona de mente sana debera clasificar a alguien que toma alimentos de negocios cerrados indefinidamente en una ciudad desesperada, hambreada, como saqueador, pero es precisamente lo que los medios hicieron una y otra vez. Sheriffs y polticos hablaron de hacer que los soldados protegieran los negocios en lugar de realizar operativos de rescate.

Imgenes de la poblacin de Nueva Orleans devastada por el huracn fueron transformadas en criminales negros, descontrolados. Como si tomar un estreo de un negocio que evidentemente est asegurado contra prdidas fuera un crimen mayor que la negligencia y la incompetencia gubernamentales que causaron miles de millones de dlares de daos y destruyeron una ciudad. Este enfoque de los medios es una tctica, igual como el enfoque en los aos ochenta en las reinas de la ayuda social y de los sper depredadores oscurecan los simultneos y muchos mayores crmenes de las estafas de Ahorros y Prstamos y los despidos en masa, la gente hper-explotada de Nueva Orleans est siendo utilizada como chivos expiatorios para encubrir crmenes mucho mayores.

Polticos de la ciudad, del estado y de la nacin son los verdaderos criminales en este caso. Desde por lo menos mediados de los aos ochenta, ha sido ampliamente conocido el peligro para Nueva Orleans representado por las inundaciones. La inundacin de 1927, que, como los eventos de esta semana, tuvo ms que ver con poltica y racismo que ningn tipo de desastre natural, ilustr exactamente el peligro que vena. Pero los funcionarios del gobierno se han negado de modo consistente a gastar el dinero para proteger a esta ciudad predominantemente negra. Mientras FEMA [siglas en ingls de: Agencia Federal para el Manejo de Emergencias] y otros advirtieron del urgente peligro inminente para Nueva Orleans y presentaron proposiciones de financiamiento para el refuerzo y la proteccin de la ciudad, la administracin Bush, en cada ao desde 2001, ha reducido o se ha negado a financiar el control de inundaciones de Nueva Orleans, e ignor las advertencias de los cientficos de aumento de los huracanes como resultado del calentamiento global. Y, a medida que los peligros crecan junto con el nivel del agua, la falta de una reaccin coordinada dramatiz vvidamente la insensible indiferencia de nuestros dirigentes elegidos.

Las secuelas de la inundacin de 1927 ayudaron a conformar las elecciones de un presidente de EE.UU. y de un gobernador, y marcaron el comienzo de las polticas populistas sudistas de Huey Long.

En los prximos meses, miles de millones de dlares probablemente inundarn Nueva Orleans. Ese dinero puede ser utilizado para marcar el comienzo de un Nuevo Trato para la ciudad, con inversin pblica, creacin de puestos de trabajo estables, sindicalizados, nuevas escuelas, programas culturales y restauracin de viviendas, o la ciudad puede ser reconstruida y revitalizada como un esqueleto de lo que sola ser, con hoteles ms nuevos, ms casinos, y con tiendas de cadenas nacionales y parques temticos que reemplacen los antiguos vecindarios, centros culturales y clubes de jazz en los barrios.

Mucho antes de Katrina, Nueva Orleans fue atacada por un huracn de pobreza, racismo, desinversin, desindustrializacin y corrupcin. Simplemente, costar miles de millones reparar el dao causado por ese huracn anterior a Katrina.

Ahora, cuando el dinero comience a fluir, y los ojos del mundo estn enfocados en Katrina, su pueblo vital y de mente progresista tiene que aprovechar esta oportunidad para luchar por una reconstruccin con justicia. Nueva Orleans es un sitio especial, y tenemos que luchar por su renacimiento.

Jordan Flaherty es sindicalista y editor de Left Turn Magazine (www.leftturn.org). No tiene intenciones de irse de Nueva Orleans. Para contactos: [email protected]

Mencionamos a continuacin algunos pequeos recursos, organizaciones e instituciones que necesitarn apoyo en los meses por venir:

Justicia social:

www.jjpl.org

www.iftheycanlearn.org

www.nolaps.org

www.thepeoplesinstitute.org/

www.criticalresistance.org/index.php?name=crno_home

Recursos culturales

www.backstreetculturalmuseum.com

www.ashecac.org/

http://198.66.50.128/gallery/

www.nolahumanrights.org

http://www.freewebs.com/ironrail/

http://www.girlgangproductions.com/

Informaciones y recursos actuales:

http://neworleans.craigslist.org/about/help/katrina_cl.html

http://www.counterpunch.org/flaherty09032005.html



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