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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-04-2015

Coyuntura y desafos polticos del Movimiento Estudiantil 2015

Hctor Ros
El Ciudadano


Como es sabido, la agenda de gobierno ubic al 2015 como el ao clave para iniciar el debate sobre reforma a la educacin superior. En este marco y en momentos donde los actores polticos del movimiento estudiantil (ME) definen tmida y separadamente su agenda de movilizaciones, es clave preguntarse por cuales son los desafos polticos del ME en la actual coyuntura.

Como se constata en el amplio debate al interior de la izquierda y las ciencias sociales, an no hay consenso en la evaluacin de los impacto polticos que el ME tuvo sobre la realidad poltica del pas. De las tesis coyunturales sobre el fin del modelo hemos pasado abruptamente a las tesis fatalistas que declaran la disolucin del ME y la continuidad inclume del modelo. Optemos por un tesis intermedia que nos permita mayor precisin analtica y una panormica ms clara. Consideremos que el ME 2011 constituy una fisura ideolgica parcial en la hegemona neoliberal, que permiti la articulacin y politizacin momentnea de sectores desorganizados de la sociedad.

Por fisura nos referimos a una suspensin momentnea de los mecanismos reproductivos del neoliberalismo que mantienen a sectores mayoritarios de la sociedad al margen de la vida poltica. Su condicin especficamente ideolgica refiere a que sus impactos polticos actuaron preferentemente sobre el sentido comn, no cambiando aspectos de la estructura jurdico-legal del sector educativo ni impactando al flujo de capitales producido en el negocio educacional.

Bajo esta tesis se aprecia que el mayor logro de las movilizaciones del 2011 fue instalar en el sentido comn una crtica al carcter mercantil de la educacin y la desigualdad que este acarrea. No obstante, esta fisura no constituy una fractura ideolgica, es decir, el afianzamiento e instalacin en la ciudadana de una crtica sistemtica y generalizada al sistema social que fuese acompaada de la solicitud de cambios jurdico-legales que alteraran las relaciones mercantiles que gobiernan la educacin y el pas.

Al contrario, el debate en torno a la educacin ha perdido presencia en la ciudadana y tras la fuerte entrada ideolgica que lo poderes fcticos realizaron para afrontar la reforma de la educacin secundaria durante el 2014, la disputa ideolgica se ubic en un marco liberal al interior de la lite poltica y econmica, confrontndose la defensa de derechos individuales con los derechos colectivos subsidiados por el Estado. Discusin que como es evidente dej al margen al ME y con ello a la mayora de la poblacin que confundida, desinformada y desorganizada no particip en el debate.

Siendo evidente el retroceso de las fuerzas estudiantiles en los dos ltimos aos, la fisura ideolgica conseguida el 2011, sin cerrarse, se ha visto fuertemente reducida. La Nueva Mayora y su agenda reformista, constituyen la punta de lanza en el proceso de una nueva revalidacin del neoliberalismo, el cual pese al momento que cruza el gobierno y la deslegitimidad de la clase poltica, no ha sido percibida por la ciudadana como una expresin estructural del sistema neoliberal chileno, de modo que si bien la fisura se mantiene abierta no ha experimentado una ampliacin en intensidad y extensin.

En este marco, cabe preguntarnos cul es hoy el estado del ME de cara a las coyunturas del 2015? Podemos describir el estado del ME tomando cuatro descripciones: Fragmentacin y dispersin Orgnica, Disolucin y debilitamiento de correlaciones de actores claves, agotamiento y homogeneizacin tctica e indefinicin poltico-coyuntural. Revismosla una a una.

Disolucin y debilitamiento de actores y correlaciones claves

El ME contemporneo (1997-2014) ha tenido dos actores centrales. El movimiento universitario, cuyo eje de organizacin es la CONFECH, y el movimiento secundario, cuya organizacin central fue durante el periodo 2000-2008 la ACES. A este ncleo central de actores se han sumado parcial y espordicamente el Colegio de Profesores, Los trabajadores de la Educacin, el CRUCH, el CUECH como actores de envergadura.

Durante el 2011, estos actores articularon un bloque social cohesionado que defendi e impuls ntegramente la defensa de la Educacin Pblica y Gratuita, dando un soporte social, poltico e ideolgico slido a la movilizacin. En contraste, actualmente observamos un profundo distanciamiento entre estas correlaciones. La fragmentacin del sector secundario entre los sectores pro y contra gobierno (CONES-ACES), ha desarticulado los acuerdos tcticos y la posicin de bloque entre secundarios-universitarios. Igual situacin se constata en las relaciones con el colegio de profesores, donde la directiva en manos del PC ha privilegiado de manera explcita una negociacin directa y son movilizaciones con el gobierno, generando un agenda propia disociada de la CONFECH.

Se suma a este panorama la postura ambigua que ha tomado el CRUCH respecto de la gratuidad universitaria y el aumento a los recursos pblicos. Posicin que, tras la presin coordinada que las universidades privadas tradicionales (G-9), distanciaron al CRUCH del marco poltico (acuerdo CRUCH-CONFECH) que permiti la convergencia durante el 2011.

Fragmentacin y dispersin Orgnica

En trminos orgnicos, la fragmentacin y polarizacin del sector secundario ha descontitudo a uno de los pilares del ME, desmantelando la red nacional de colegios, desplazando los nicos dos proyectos nacionales de educacin que el ME ha producido y desarmando la capacidad de movilizacin callejera que demostr el sector secundario. Situacin similar se observa en el colegio de profesores, que sin presentar quiebres institucionales, ha perdido importantes afiliados en sectores regionales y ha generado una oposicin poltica creciente desde sectores locales y asambleas de profesores crticas de la conduccin del PC.

Respecto al sector universitario, la CONFECH, pese a estar conformada en su mayora por federaciones de izquierda opositoras al gobierno, no ha sabido afianzar un bloque de conduccin consistente y polticamente asertivo que lidere una posicin clara respecto al gobierno y que apueste ntegramente por la presin y la movilizacin social, nico argumento que le permitira al ME reinstalar las demandas y articular una nueva coyuntura nacional.

La articulacin de federaciones y organizaciones paralelas al CONFECH nacidas en el seno de las universidad privadas y que momentneamente han mostrado limitadas capacidades de movilizacin interna, si bien constituye un actor potencialmente relevante, dada su masividad y precariedad, carece de una estructura y experiencia poltica para constituir un aliado consistente en la presente coyuntura. Se suma a esta desventaja las extremas condiciones antidemocrticas en las cuales las federaciones y colectivos desarrollan poltica local en universidades privadas, que exponen a los estudiantes militantes a expulsin, sumarios y otras formas de represin, que dificulta la articulacin de un proceso de movilizacin de largo aliento.

Agotamiento y homogeneizacin tctica

El 2011 destac entre otras cosas por la diversidad de manifestaciones. A las tomas y las marchas, repertorio fundamental del ME, se sumaron expresiones artsticas, bailes, funas, burlas, caminatas, etc. Emergencia que permiti una diversidad tctica de carcter descentralizada y altamente participativa.

Esta diversidad convoc a sectores polticamente apticos, que se identificaron con nuevas formas de subjetivacin y construccin identitaria. La pluralidad que tambin favoreci la diversificacin de la comunicacin, permitiendo que un mensaje llegara en mltiples formatos a diferentes sectores de la poblacin, dando una presencia permanente y multifocalizada a la movilizacin.

En su defecto, en los ltimos aos se observa una clara tendencia a la homogenizacin tctica, donde la marcha en el caso universitario y la toma en el secundario son el repertorio ms utilizado. Esta tendencia ha reducido la participacin de los sectores despolitizados, como tambin el potencial comunicativo y la multifocalidad de las acciones respecto al 2011, lo que en definitiva ha debilitado la presencia social, meditica del ME en la agenda nacional.

Indefinicin poltico-coyuntural

Uno de los principales dficits que ha mostrado el ME en los ltimos dos aos ha sido su indefinicin poltica frente a la agenda de reformas del gobierno. Durante el 2014 el bloque de conduccin de la CONFECH (UNE-IA-FEL) no logr articular una posicin clara frente a las reformas a la educacin secundaria. Ubicndose en el falso dilema de defender la necesidad de transformaciones sin parecer cercano al gobierno, no logr definir una postura nica que marcara una lnea de oposicin social que sin apoyar la reforma, ampliara su horizonte y permitiera una radicalizacin de las reformas, presionando desde la calle a los sectores progresistas de la Nueva Mayora.

Esta indefinicin dej abierto el campo para una rpida articulacin de una oposicin reaccionaria que supo coordinar una ofensiva corporativa ideolgica y de masas (CONFEPA), la cual desplaz durante el primer semestre al ME y re-signific la disposicin ciudadana frente a los cambios estructurales en educacin. Operacin que concluy con las negociaciones a puerta cerrada del gobierno con la alianza y la DC para la aprobacin de las leyes que conformaron la reforma a la educacin secundaria.

Hasta la fecha, el movimiento no ha dado seales de desarrollar una lnea poltica clara que oriente y rena a los principales actores que componen el ME. Esta indefinicin mantiene y agudiza un destiempo poltico-ideolgico entre la agenda nacional (actualmente concentrada en las tragedias regionales del norte y del sur y la crisis de legitimidad de la lite poltica y econmica), la agenda del gobierno (segunda ola de reformas) y la agenda estudiantil, situacin que dificulta el desarrollo de acciones polticas asertivas que logren generar una coyuntura nacional favorable al avance de las demandas sociales.

Qu hacer?

El anlisis por s solo no permite deducir lneas concretas de accin, en la medida que constituye una panormica general que no integra los detalles y dificultades del proceso de organizacin poltica. No obstante, podemos sealar al menos cuatro desafos inmediatos para el ME y especficamente la CONFECH.

Primero, definir una lnea poltica de oposicin social al gobierno que recupere las movilizaciones a nivel nacional y reinstale un contexto favorable a las transformaciones polticas. Segundo, articular un proyecto Nacional de Educacin Pblica que permita convocar a los sectores distanciados del ME y a la ciudadana en torno a un proyecto concreto que brinde un marco de negociacin amplio capaz de modificar y revertir la agenda del gobierno. Tercero, sumarse a las denuncias de las corruptas relaciones entre poltica y dinero en el pas, que igualmente se dan en el campo de la educacin superior privada, asociando la consigna no al lucro a los casos de estafa, corrupcin y trfico de influencias actualmente investigados, en tanto constituyen una expresin del modo generalizado de hacer poltica y negocios en el contexto postdictatorial.

Para finalizar, debemos sealar que si bien el ME enfrenta uno de sus momentos ms dbiles en la ltima dcada, el estado de debilitamiento y crisis que recae sobre la lite poltica y econmica del pas constituye su principal oportunidad, siendo prioridad reducir el destiempo que existe entre la agenda nacional y la agenda estudiantil. Este anclaje poltico debiese tener como horizonte amplio de convocatoria y movilizacin afirmar, desde la izquierda social, la necesidad de una Asamblea Constituyente, nico marco legtimo que permitira redefinir el sistema nacional de educacin desde un pueblo organizado, libre y soberano.

El presente documento fue elaborado en base al taller de anlisis de coyuntura del Grupo de Estudios Sociales y Polticos (GESP) y tambin recoge aportes del grupo de anlisis de coyuntura de la red de Centros de Estudios Independientes compuesta por Grupo de Estudios Marxistas (GEM), Plataforma Nexos, Estudios Nueva Economa (ENE), Grupo de Estudios Sociales y Polticos (GESP).

Hctor Ros Psiclogo Social Universidad Santiago de Chile. Coordinador Grupo de Estudios Sociales y Polticos (GESP).

http://www.elciudadano.cl/2015/04/02/156258/coyuntura-y-desafios-politicos-del-movimiento-estudiantil-2015/ 


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