Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-04-2015

Doce aos despus de la invasin de Iraq
Oriente Prximo se sume en guerra

Bill Van Auken
Word Socialist Web Site

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales Bastos.


Casi todo Oriente Prximo se sume en guerra con el lanzamiento de una intervencin militar en Yemen aprobada por Washington, una situacin sin precedentes salvo las dos guerras mundiales del siglo XX.

Los medios de comunicacin y los grupos de reflexin estadounidenses, por no mencionar los supuestos aliados de Washington en Europa, critican la incoherencia estratgica de la poltica estadounidense.

Afirmar que las contradicciones que minan la poltica exterior estadounidense en Oriente Prximo son flagrantes es un eufemismo.

En Yemen el gobierno Obama apoya firmemente con ayuda logstica, armas (incluidas las bombas de racimo) e informacin sobre el objetivo una intervencin emprendida por Arabia Saud, las dems petromonarquas sunnes y el rgimen egipcio del general Abdel Fattah al-Sisi.

Esta coalicin de dictaduras y de tiranos coronados declara la guerra al pas ms pobre del mundo rabe. Bombardeando ciudades y masacrando civiles quieren contener la influencia del Irn, que ha proporcionado apoyo a los rebeldes huti chies zaydistas* que derrocaron al presidente Abd Rabbuh Mansour Hadi, un ttere instalado por Washington y Riyad.

En Iraq los aviones de guerra estadounidenses bombardean Tikrit, la ciudad natal del presidente iraqu destituido y asesinado Sadam Husein, ciudad controlada actualmente por el Estado Islmico (EI). Esta operacin aporta apoyo areo al asedio de la ciudad llevado a cabo mayoritariamente por milicias chies que operan con el apoyo de Irn.

El Pentgono afirma que efecta estos ataques areos a condicin de que se retiren estas milicias, algunas de las cuales lucharon contra la ocupacin estadounidense de Iraq, pero est claro que lo hacen nicamente para salvar las apariencias. Las milicias chies siguen siguen siendo la principal fuerza de combate sobre el terreno.

Mientras tanto, al otro lado de la frontera en Siria, Washington tiene una poltica aparentemente contradictoria. Por una parte, arma y forma milicias para derrocar al presidente Bachar al-Assad, cuyo aliado ms cercano es Irn; por otra, emprende ataques areos contra el EI y el Frente al-Nosra afiliado a Al-Qaeda, dos de los principales oponente armados al rgimen de Assad.

Paralelamente, el secretario de Estado estadounidense John Kerry se encuentra en Suiza para negociar la ltima oportunidad de un acuerdo con Irn que limitara su programa nuclear a cambio del levantamiento (parcial) de las sanciones econmicas impuestas por Washington y sus aliados europeos. El fracaso de este acuerdo podra marcar un giro hacia una agresin militar estadounidense de Irn. Su xito tambin podra resultar ser la preparacin tctica de una guerra.

Se cumple actualmente el duodcimo aniversario de la guerra emprendida por el gobierno Bush contra Iraq. En aquel momento Bush afirm que emprenda esta guerra de agresin para eliminar las armas de destruccin masiva y la amenaza que suponan las relaciones entre Sadam Husein y Al-Qaeda. Ambas afirmaciones eran falsas, no haba ni armas ni relaciones con Al-Qaeda, salvo la hostilidad mutua entre el rgimen laico de Bagdad y el grupo terrorista islamista.

Al mismo tiempo, Bush describa la intervencin estadounidense como una misin liberadora para llevar la democracia a Iraq y a otros pases. El establecimiento de un Iraq libre en el centro de Oriente Prximo ser un acontecimiento decisivo en la revolucin democrtica mundial, proclam al inicio de la ocupacin estadounidense.

Es innegable que la ocupacin estadounidense ha sido un acontecimiento decisivo. Las masacres que siguieron a este acontecimiento decisivo costaron la vida a ms de un milln de iraques, [la ocupacin] destruy adems la economa y la infraestructura social del pas y provoc unas encarnecidas luchas sectarias entre chies, sunnes y kurdos, mientras que Washington trataba de dividir a la poblacin para controlarla mejor.

La guerra ha sido una catstrofe para Iraq y una debacle para Estados Unidos. Cost la vida a 4.500 soldados estadounidenses e hiri a otras decenas de miles, adems de dilapidar miles de millones de dlares, y cre unas condiciones sociales y polticas que han permitido al EI (una emanacin de Al-Qaeda) conquistar un tercer pas, mientras que antes de la invasin de 2003 en Iraq no haba habido una presencia islamista significativa.

La guerra en Iraq debilit profundamente toda la regin. Washington aceler este proceso emprendiendo unas guerras por procuracin en Libia y Siria, apoyando a las milicias islamistas vinculadas a Al-Qaeda para derrocar los gobierno laicos de Gadafi y Assad con el fin de sustituirlos por tteres de los estadounidenses. De igual modo, estas guerras se han transformado en debacles sangrientas que han costado cientos de miles de vidas y han devastado ambos pases.

No queda nada de los pretextos utilizados por el gobierno Bush para justificar la guerra hace 12 aos. Tampoco el gobierno Obama puede pretender de manera creble que sus guerras agresivas en Oriente Prximo (vinculadas a milicias sectarias y terroristas, a monarquas y dictaduras militares) constituyan una guerra contra el terrorismo o una cruzada por la democracia.

La Casa Blanca ni siquiera trata de explicar estas operaciones al pueblo estadounidense y menos an de conseguir que las apoyen. En el caso del apoyo de Washington a la guerra en Yemen, su explicacin consiste en una lectura de una conversacin telefnica entre Obama y el rey Salman bin Abdulaziz al-Saud en la que el presidente estadounidense afirm su slida amistad con la desptica monarqua, su apoyo a su intervencin y su adhesin a la seguridad de Arabia Saud.

Tras esta poltica temeraria, ad hoc y sin aparente relacin con el imperialismo estadounidense en Oriente Prximo sigue habiendo una constante: la agresiva continuacin de la hegemona estadounidense en Oriente Prximo y sus vastas reservas de energa.

La estrategia elaborada desde la disolucin de la Unin Sovitica en 1991, el que Washington pudiera seguir utilizando su inigualada potencia militar para proseguir con sus intereses mundiales, no ha hecho sino arraigarse ms a medida que el peso relativo y la influencia econmica del capitalismo estadounidense han seguido disminuyendo.

Se vislumbra el resultado de esta poltica en la implicacin de casi todos los pases de Oriente Prximo en una u otra guerra y la amenaza palpable de que estos conflictos se transformen en una conflagracin regional que, a su vez, podra provocar una tercera guerra mundial.

 

* El zaydismo es otra rama chi ms moderada (N. de la t.)

Fuente: https://www.wsws.org/fr/articles/2015/avr2015/pers-a01.shtml



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