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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-04-2015

Condenan la rabia digna

Santiago Lpez Petit
Diagonal


Me cuesta olvidar la cara de Ernest Maragall cuando la tarde del 14 de junio del 2011 fue rodeado por un grupo de manifestantes que empezaron a increparle. Su rostro expresaba una extraa mezcla de temor y sorpresa. S, yo dira que el estupor congelado en sus labios reflejaba muy bien la pregunta que le atenazaba: Pero de dnde han salido estos energmenos?. Tena razn. ramos energmenos que slo sabamos gritarle. Seamos realistas. Es difcil debatir con parlamentarios que reparten precariedad e injusticia con sus recortes y privatizaciones. Por eso la noche del 14 al 15 de junio, cientos y cientos de personas se concentraron ante el Parlament con el fin de impedir que se aprobaran los presupuestos del ao 2012 y toda su batera de medidas antisociales.

El Tribunal Supremo ha decidido, finalmente, condenar a ocho de los implicados a tres aos de crcel cada uno por un delito contra las instituciones del Estado. Nos falta perspectiva histrica para poder analizar lo que esta accin realmente supuso y qu procesos desencaden. Una noche inesperada, la lnea que separa gobernantes y gobernados, ellos y nosotros, fue desbordada. Por unos breves momentos, el miedo cambi de bando. El peridico La Vanguardia, que lleva siglos apoyando al poder y sabe de qu habla, marc la estrategia a seguir: Algo muy grave ha pasado esta semana en Barcelona. Una turba de insensatos, carente de principios y de cultura poltica, ha agredido a la principal institucin del pas. Catalunya debe reaccionar. La campaa que se desat contra el movimiento 15M fue brutal. Una autntica mquina meditico-institucional se encarg de aislar y destruir la fuerza annima que haba aparecido. A pesar de ello, la manifestacin que a los pocos das recorri Barcelona al grito de el carrer es nostre, no pagarem la seva crisi (la calle es nuestra, no pagaremos su crisis) fue una de las ms concurridas y potentes de los ltimos aos. Pero quin se acuerda?

Operacin de limpieza

Sin embargo, ellos no olvidan y ahora condenan la rabia digna. Su mayor xito es justamente el cambio de escenario poltico que se ha producido en Catalunya. En sntesis, la gran operacin poltica del Govern consisti en construir la unidad poltica pueblo cataln mediante la expulsin de un enemigo interior identificado como los antisistema.

Evidentemente, denunciar esta decisin poltica no significa apoyar el nacionalismo espaol.

Con el bloqueo del Parlament, el movimiento del 15M intentaba salir de su propio encierro en la Plaza de Catalunya para que su gesto inicial de basta ya pudiera apuntar a los procedimientos mismos de legitimacin. La ideologa no cumple hoy ninguna funcin esencial de legitimacin. En cambio, los procedimientos que se renen en lo democrtico s son esenciales. El asedio del Parlament persegua bloquearlos. Era un acto de desafo. Por esa razn, cuando la fuerza del anonimato ese pueblo hecho de pueblos fue vilipendiada, ni pidi perdn ni implor que no lo criminalizaran. Yo tambin estaba en el Parlament... y volvera a hacerlo. Tenan que condenar la rabia digna y compartida. Se ha hecho justicia. Concuerda con el sentimiento mayoritario del pueblo de Catalunya, afirma satisfecho el portavoz del Govern. Sin embargo, la pancarta que encabezaba la manifestacin de apoyo a los condenados deca: Teniu els diners, la premsa i la justcia... per a nosaltres mai ens tindreu (tenis el dinero, la prensa y la justicia... pero a nosotros nunca nos tendris.)

Fuente: https://www.diagonalperiodico.net/la-plaza/26256-condenan-la-rabia-digna.html



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