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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-04-2015

La decepcin de EE.UU. ante Latinoamrica

Editorial de La Jornada
La Jornada


La subsecretaria de Estado Roberta Jacobson dijo ayer sentirse decepcionada por el amplio rechazo latinoamericano a las sanciones impuestas por Estados Unidos contra Venezuela y asegur que tales sanciones "no buscaban perjudicar al pueblo venezolano ni a todo el gobierno" de Caracas. Admiti que el asunto evoca diferencias histricas entre su pas y Amrica Latina, que no quiso precisar, pero que son una inequvoca referencia a la poltica tradicional de Washington en contra del resto del continente: respaldo y promocin de dictaduras impresentables, invasiones armadas contra naciones soberanas, saqueo inveterado de los recursos naturales y constante injerencia en los asuntos internos de los pases del subcontinente, cuyo ms reciente captulo es, precisamente, el conjunto de declaraciones y medidas hostiles de la Casa Blanca hacia Caracas.

Como se recordar, el pasado 9 de marzo el presidente Barack Obama calific al pas sudamericano de "amenaza extraordinaria e inusual a la seguridad nacional y la poltica exterior de Estados Unidos", orden un bloqueo de las cuentas venezolanas y prohibi la entrada a territorio estadunidense a siete funcionarios del gobierno de Nicols Maduro.

En respuesta a semejante despropsito porque no hay un solo dato indicativo de que el gobierno de Caracas pudiera amenazar de alguna forma la seguridad de la superpotencia, gobiernos individuales y organismos regionales como la Unin de Naciones Sudamericanas (Unasur), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Amrica (Alba) criticaron las medidas de Washington y pidieron a Obama que las derogue a la brevedad.

Si el Departamento de Estado, por boca de Roberta Jacobson, puede llamarse a sorpresa ante la unanimidad y contundencia de la respuesta latinoamericana, ello slo se explica por el descuido de la diplomacia estadunidense hacia la regin en las ltimas dos dcadas. En efecto, hasta fines del siglo pasado tal reaccin habra resultado impensable, pero de entonces a la fecha se han desarrollado en la porcin sur del continente procesos de reivindicacin de las soberanas nacionales y de integracin regional que han transformado los paradigmas latinoamericanos incluso en los gobiernos que han permanecido de espaldas a tales procesos como los de Mxico, Colombia y Per y que, en cambio, han persistido en mantener la tradicional supeditacin poltica, econmica y diplomtica hacia la potencia del norte.

Ahora Washington se topa con realidades continentales que hacen impensable un intento de aislar a uno de los pases de sus pares para sojuzgarlo por la va financiera e incluso militar, o bien mediante el respaldo activo a la sedicin interna, como lo haba venido haciendo Estados Unidos cada vez que surga en Amrica Latina un gobierno con propuestas de soberana y transformacin social.

El empeo estadunidense en contra de Venezuela resulta tanto ms grotesco si se considera que la Casa Blanca acaba de dar pasos concretos de distensin con Cuba, sobre la que ha mantenido durante medio siglo un implacable bloqueo econmico, una poltica de permanente hostigamiento e incluso un respaldo activo a grupos terroristas del exilio anticastrista.

Independientemente de la postura que se adopte acerca de la tensa situacin poltica interna de Venezuela, ningn gobierno de Amrica Latina puede, sin ruborizarse, estar de acuerdo con el disparate expresado hace un mes por Obama, entre otras razones porque es evidente que las cosas son exactamente al revs: es Washington el que amenaza la seguridad nacional de Venezuela, y su activa beligerancia de respaldo a los opositores a Maduro es un ejemplo claro de ello.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/04/04/opinion/002a1edi



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