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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-04-2015

La geopoltica tras la guerra en Yemen (I)
El comienzo de un nuevo frente contra Irn

Mahdi Darius Nazemroaya
Global Research

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


EE.UU. y el Reino de Arabia Saud se inquietaron considerablemente cuando el movimiento yemen o yemenita de los huties o nsar Allah (lo que quiere decir los partidarios de Dios en rabe) obtuvo el control de la capital de Yemen, Sanaa/San en septiembre de 2014. El presidente yemenita Abd-Rabbuh Man ṣ our Al-Hadi, apoyado por EE.UU., fue humillantemente obligado a compartir el poder con los huties y la coalicin de tribus del norte de Yemen que les haba ayudado a penetrar San. Al-Hadi declar que habra negociaciones para un movimiento yemen de unidad nacional y sus aliados, EE.UU. y Arabia Saud, trataron de usar un nuevo dilogo nacional y negociaciones mediadas para cooptar y pacificar a los huties.

La verdad sobre la guerra en Yemen ha sido puesta patas arriba. La guerra y el derrocamiento del presidente Abd-Rabbuh Man ṣ our Al-Hadi en Yemen no son resultado de un golpe huti en Yemen. Es todo lo contrario, Al-Hadi fue derrocado porque, con apoyo saud y estadounidense trat de dar marcha atrs en los acuerdos de para compartir el poder que haba hecho y de devolver Yemen a un rgimen autoritario. El derrocamiento del presidente Al-Hadi por los huties y sus aliados polticos fue una reaccin inesperada ante apoderamiento del poder que Al-Hadi estaba planeando con Washington y la Casa de Saud.

Los huties y sus aliados representan un corte transversal diverso de la sociedad yemen y la mayora de los yemenitas. La alianza interior del movimiento huti contra Al-Hadi incluye a musulmanes chies y sunes. EE.UU. y la Casa de Saud nunca pensaron que los huties se impondran sacando a Al-Hadi del poder, pero esa reaccin se desarroll durante una dcada. Con la Casa de Saud, Al-Hadi haba estado involucrado en la persecucin de los huties y la manipulacin de polticas tribales en Yemen incluso antes de ser presidente. Cuando lleg a ser presidente de Yemen dio largas al asunto y trabaj contra la implementacin de los acuerdos a los que se haba llegado mediante el consenso y las negociaciones en el Dilogo Nacional de Yemen, que fue convocado despus que Ali Abdullah Saleh fue obligado a ceder el poder en 2011.

Golpe o contragolpe: qu pas en Yemen?

En primer lugar, cuando se apoderaron de San a fines de 2014, los huties rechazaron las propuestas de Al-Hadi y sus nuevas ofertas para un acuerdo formal de compartimiento del poder, calificndolo de personaje moralmente corrupto que en realidad haba renegado de sus promesas anteriores de compartir el poder poltico. En ese momento, los intentos del presidente Al-Hadi de complacer a Washington y a la Casa de Saud lo haban convertido en profundamente impopular en la mayora de la poblacin de Yemen. Dos meses despus, el 8 de noviembre, el propio partido del presidente Al-Hadi, el Congreso General Popular Yemenita, tambin despoj a Al-Hadi de su dirigencia.

Los huties finalmente detuvieron el 20 de enero al presidente Al-Hadi y ocuparon el palacio presidencial y otros edificios del gobierno yemenita. Con apoyo popular, un poco ms de dos semanas despus, los huties formaron formalmente un gobierno transicional yemen el 6 de febrero. Al-Hadi fue obligado a renunciar. Los huties declararon el 26 de febrero que Al-Hadi, EE.UU., y Arabia Saud estaban planificando la devastacin de Yemen.

La renuncia de Al-Hadi fue un revs para la poltica exterior de EE.UU. Llev a una retirada militar y operacional de la CIA y del Pentgono, que fueron obligados a retirar personal militar y agentes de inteligencia de Yemen. Los Angeles Times inform el 25 de marzo, citando a funcionarios estadounidenses, que los huties haban capturado numerosos documentos secretos cuando ocuparon el Bur de Seguridad Nacional yemen, que trabajaba en estrecha colaboracin con la CIA, lo que afect las operaciones de Washington en Yemen.

Al-Hadi huy de la capital yemenita San a Adn el 21 de febrero y declar el 7 de marzo que esa ciudad-puerto era la capital temporal de Yemen. EE.UU., Francia, Turqua, y sus aliados europeos occidentales cerraron sus embajadas. Poco despus, en lo que fue probablemente una accin coordinada con EE.UU., Arabia Saud, Kuwait, Bahrin, Qatar y los Emiratos rabes Unidos transfirieron sus embajadas de Adn a San. Al-Hadi anul su carta de renuncia como presidente y declar que estaba formando un gobierno en el exilio.

Los huties y sus aliados polticos se negaron a aceptar las demandas de EE.UU. y Arabia Saud, articuladas a travs de Al-Hadi en Adn y por Riad, cada vez ms histrica. Como resultado, el ministro de exteriores de Al-Hadi, Riyadh Yaseen, pidi el 23 de marzo que Arabia Saud y los petro-emiratos rabes intervinieran con sus fuerzas armadas para impedir que los huties obtuvieran el control del espacio areo de Yemen. Yaseen dijo al portavoz saud Al-Sharq Al-Awsa que se necesitaba una campaa de bombardeo y que haba que imponer una zona de no vuelo sobre Yemen.

Los huties se dieron cuenta que iba a comenzar una lucha militar. Por eso los huties y sus aliados en las fuerzas armadas yemenitas se apresuraron a controlar lo ms rpidamente posible la mayor parte de los aeropuertos y bases areas yemenitas, como ser Al-Anad. Se apresuraron a neutralizar Al-Hadi y penetraron en Adn el 25 de marzo.

Para cuando los huties y sus aliados entraron en Adn, Al-Hadi haba huido de la ciudad-puerto yemenita. Al-Hadi reapareci en Arabia Saud cuando la Casa de Saud comenz a atacar Yemen el 26 de marzo. Desde Arabia Saud, Abd-Rabbuh Man ṣ our Al-Hadi vol entonces a Egipto a una reunin de la Liga rabe para legitimar la guerra contra Yemen.

Yemen y la cambiante ecuacin estratgica en Medio Oriente

La ocupacin huti de San tuvo lugar en el mismo perodo como una serie de xitos o victorias regionales para Irn, Hizbul, Siria y el Bloque de la Resistencia que estos y otros protagonistas locales forman colectivamente. En Siria, el gobierno sirio logr reafirmar su posicin mientras en Iraq el movimiento EI/ISIL/Daesh era obligado a retroceder por Iraq con la evidente ayuda de Irn y de milicias iraques aliadas con Tehern.

La ecuacin estratgica en Medio Oriente comenz a cambiar a medida que quedaba claro que Irn comenzaba a ocupar una posicin central para la arquitectura y estabilidad de su seguridad. La Casa de Saud y el primer ministro israel Benjamin Netanyahu comenzaron a gimotear y a quejarse de que Irn controlaba cuatro capitales regionales Beirut, Damasco, Bagdad, y San y que haba que hacer algo para detener la expansin iran. Como resultado de la nueva ecuacin estratgica, los israeles y la Casa de Saud se alinearon perfectamente con el objetivo estratgico de neutralizar Irn y sus aliados regionales. Cuando israeles y rabes se encuentran en la misma pgina, la gente debiera prestar atencin, dijo el 5 de marzo el embajador israel Ron Dermer a Fox News sobre la alineacin de Israel y Arabia Saud.

La campaa de miedo israel y saud no ha resultado. Segn un sondeo Gallup, solo un 9% de los ciudadanos de EE.UU. vean Irn como el mayor enemigo de EE.UU. cuando Netanyahu lleg a Washington para hablar contra un acuerdo entre EE.UU. e Irn.

Los objetivos geoestratgicos de EE.UU. y de los saudes tras la guerra en Yemen

Mientras la Casa de Saud ha considerado hace tiempo Yemen una especie de provincia subordinada y parte de la esfera de influencia de Riad, EE.UU. quiere asegurarse de poder controlar el Bab Al-Mandeb, el Golfo de Adn, y las islas Socotra. El Bab Al-Mandeb es un importante punto crtico para el comercio martimo internacional y los embarques de energa que conecta el Golfo Prsico a travs del Ocano ndico con el Mar Mediterrneo a travs del Mar Rojo. Es tan importante como el Canal de Suez para las vas de transporte martimo y el comercio entre frica, Asia y Europa.

Israel tambin estaba preocupado, porque el control de Yemen podra cortar el acceso de Israel al Ocano ndico a travs del Mar Rojo e impedir que sus submarinos llegaran fcilmente al Golfo Prsico para amenazar Irn. Por eso el control de Yemen fue en realidad uno de los temas de discusin de Netanyahu cuando habl ante el Congreso de EE.UU. el 3 de marzo en lo que precisamente el New York Times present el 4 de marzo como el poco convincente discurso de Netanyahu ante el Congreso.

Arabia Saud tema visiblemente que Yemen podra llegar a alinearse formalmente con Irn y que los eventos podran conducir a nuevas rebeliones contra la Casa de Saud en la Pennsula Arbiga. EE.UU. tambin estaba preocupado, pero tambin pensaba en trminos de rivalidades globales. Impedir que Irn, Rusia, o China tuvieran un punto de apoyo estratgico en Yemen, como medio de impedir que otras potencias controlaran el Golfo de Adn y se posicionaran en Bab Al-Mandeb, era una preocupacin importante para EE.UU.

Se agrega a la importancia geopoltica de Yemen en la supervisin de corredores martimos estratgicos su arsenal de misiles militares. Los misiles de Yemen podran alcanzar a cualesquiera barcos en el Golfo de Adn o Bab Al-Mandeb. En este sentido, el ataque saud contra los depsitos de misiles estratgicos de Yemen sirve tanto los intereses de EE.UU. como los de Israel. El objetivo no es solo impedir que sean utilizados para tomar represalias contra el uso de fuerza militar saud, sino tambin impedir que estn a disposicin de un gobierno yemenita alineado con Irn, Rusia o China.

En una posicin pblica que contradice totalmente la poltica siria de Riad, los saudes amenazaron con emprender una accin militar si los huties y sus aliados polticos no negocian con Al-Hadi. Como resultado de las amenazas saudes, protestas estallaron en todo Yemen el 25 de marzo contra la Casa de Saud. Por lo tanto, la situacin se prepar para otra guerra en Medio Oriente cuando EE.UU., Arabia Saud, Bahrin, los EAU, Qatar, y Kuwait comenzaron a prepararse para reinstalar a Al-Hadi.

La marcha saud hacia la guerra en Yemen y un nuevo frente contra Irn

A pesar de todo lo que se dice sobre Arabia Saud como potencia regional, es demasiado dbil para enfrentar sola a Irn. La estrategia de la Casa de Saud ha sido erigir o reforzar un sistema de alianza regional para un prolongado enfrentamiento con Irn y el Bloque de la Resistencia. Al respecto, Arabia Saud necesita Egipto, Turqua, y Pakistn una mal llamada alianza o eje sun픖 para que ayuden a enfrentar Irn y sus aliados regionales.

El prncipe heredero Mohammed bin Zayed bin Sultan Al Nahyan, el prncipe heredero del Emirato de Abu Dabi y vicecomandante supremo de las fuerzas armadas de los EAU, deba visitar Marruecos el 17 de marzo para hablar de una respuesta militar colectiva a Yemen por parte de los petro-emiratos rabes, Marruecos, Jordania, y Egipto. El 21 de marzo, Mohammed bin Zayed se reuni con el rey de Arabia Saud Salman bin Abdulaziz Al-Saud para discutir una respuesta militar a Yemen. Esto ocurri mientras Al-Hadi llamaba a Arabia Saud y al Consejo de Cooperacin del Golfo (CCG) para que le ayudaran mediante una intervencin militar en Yemen. Las reuniones fueron seguidas por negociaciones sobre un nuevo pacto regional de seguridad de los petro-emiratos rabes.

De los cinco miembros del CCG, solo el Sultanato de Omn se mantuvo alejado. Omn se neg a unirse a la guerra contra Yemen. Muscat tiene relaciones amistosas con Tehern. Adems los omanes estn cansados del proyecto saud y del CCG de utilizar el sectarismo para provocar un enfrentamiento con Irn y sus aliados. La mayora de los omanes no son ni musulmanes sunes ni musulmanes chies; son musulmanes ibades, y temen el avivamiento de la sedicin sectaria por la Casa de Saud y los otros petro-emiratos rabes.

Los propagandistas saudes se movilizaron afirmando falsamente que la guerra era una respuesta a la intrusin iran en las fronteras de Arabia Saud. Turqua tambin anunciara su apoyo a la guerra en Yemen. El da en que se lanz la guerra, Erdogan de Turqua afirm que Irn estaba tratando de dominar la regin y que Turqua, Arabia Saud y el CCG se sentan molestos.

Durante estos eventos, Sisi, en Egipto, declar que la seguridad de El Cairo y la seguridad de Arabia Saud y de los petro-emiratos rabes eran idnticas. De hecho, Egipto dijo el 25 de marzo que no participara en una guerra en Yemen, pero el da siguiente El Cairo se sum a Arabia Saud en el ataque de Riad contra Yemen al enviar sus jets y barcos a ese pas.

De la misma manera, el primer ministro paquistan Nawaz Sharif public el 26 de marzo una declaracin diciendo que cualquier amenaza contra Arabia Saud provocar una fuerte reaccin de Pakistn. El mensaje se diriga tcitamente hacia Irn.

El papel de EE.UU. e Israel en la guerra en Yemen

El 27 de marzo, se anunci en Yemen que Israel estaba ayudando a Arabia Saud en el ataque contra el pas rabe. Es la primera vez que los sionistas [israeles] realizan una operacin conjunta en colaboracin con rabes, escribi en Internet el jefe del Partido Al-Haq de Yemen, para destacar la convergencia de intereses entre Arabia Saud e Israel. La alianza israel-saud respecto a Yemen, sin embargo, no es nueva. Los israeles ayudaron a la Casa de Saud durante la Guerra Civil del Norte de Yemen que comenz en 1962 suministrando armas a Arabia Saud para ayudar a los realistas contra los republicanos en el Norte de Yemen.

EE.UU. tambin est involucrado y dirige desde lejos. Mientras trabaja para llegar a un acuerdo con Irn, tambin quiere mantener una alianza contra Tehern utilizando a los saudes. El Pentgono suministra lo que llama inteligencia y apoyo logstico a la Casa de Saud.

No hay que equivocarse: la guerra contra Yemen es tambin la guerra de Washington. El CCG ha sido desencadenado contra Yemen por EE.UU.

Desde hace tiempo se habla de la formacin de una fuerza militar pan-rabe, pero propuestas para su creacin fueron renovadas el 9 de marzo por la dcil Liga rabe. Las propuestas para fuerzas armadas rabes unidas sirven los intereses estadounidenses, israeles y saudes. Las propuestas a favor de fuerzas armadas panrabes han sido motivadas por sus preparativos para el retorno de Al-Hadi y para enfrentar regionalmente a Irn, Siria, Hizbul, y el Bloque de Resistencia.

Mahdi Darius Nazemroaya es socilogo, analista geopoltico y un reconocido autor.

Fuente: http://www.globalresearch.ca/the-geopolitics-behind-the-war-in-yemen-the-start-of-a-new-front-against-iran/5439431

 



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