Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Boicot, Desinversiones y Sanciones contra el apartheid israel
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-04-2015

Derrotar el apartheid
Los "deberes" urgentes de los palestinos

Ramzy Baroud
counterpunch.org

Traducido del ingls para Rebelin por Sara Plaza.


Esperar que la sociedad israel cambie desde dentro es un gasto de tiempo enorme, durante el cual el sufrimiento de una nacin entera desgarrada entre un hogar ocupado y una dura dispora no cesar. Pero, qu pueden hacer los palestinos y quienes defienden una paz justa en Palestina e Israel? Mucho.

Quienes contaban con que se produjera algn tipo de milagro a partir del resultado de las pasadas elecciones israeles pecaron de ingenuos. Ni la lgica ni los nmeros estaban de su lado, tampoco la larga historia cargada de experiencias decepcionantes de israeles "izquierdistas" desencadenando guerras y consolidando la ocupacin. A pesar del puado de diferencias que existen sobre cuestiones internas entre la derecha y la supuesta izquierda israeles, sus posiciones son prcticamente idnticas respecto de todos los asuntos importantes relacionados con Palestina, los cuales incluyen el derecho de retorno y el estatus del sector de Jerusaln ocupado por los israeles.

Los palestinos, no obstante, tienen alternativas. Claro que las probabilidades en contra son enormes, pero tal es el destino de los oprimidos cuando se debaten entre dos opciones: la lucha continua por la justicia o la humillacin y la servidumbre sin fin.

En primer lugar, el mayor obstculo que hay que vencer es el que representan Mahmoud Abbas y su crculo corrupto, erigidos en baluarte del discurso poltico palestino en casa, y no precisamente a causa de la destreza particular de Abbas o el talento de su clase. El crculo post-Oslo existe solo para mantener el statu quo: los intereses de EE.UU. y su participacin como mediador en el conflicto, la seguridad de Israel y por ende la mano dura constante contra la oposicin y la resistencia palestinas y la garanta de que la Autoridad Palestina (AP) tiene un motivo para existir, que es asegurar los privilegios asociados al cargo.

En segundo lugar, para que eso ocurra, habra que encarar de frente los problemas que han aquejado a la sociedad palestina durante aos y que llevaron a la creacin de la intil AP en primer lugar. Uno de esos problemas es el faccionalismo, el cual tiene que ser superado por un colectivo que ante todo se defina a s mismo como palestino.

El faccionalismo, en su forma actual, ha destruido gran parte del tejido social de Palestina. Ha fragmentado a un pueblo ya de por s divido, consiguiendo que sea ms fcil controlar, manipular, suprimir y cuando sea necesario sitiar cada pequea parte. 67 aos es un periodo demasiado largo para que una nacin que vive principalmente en el exilio, atrapada o confinada detrs de muros, mantenga su identidad poltica y permanezca unida alrededor de las mismas "constantes" sin una direccin adecuada.

En tercer lugar, un cambio tan radical no puede llegar fcilmente. Debe ser gradual y formar parte de un proyecto nacional. Amigos y rivales deben reunirse y hablar, no de cmo repartirse prebendas, "ministerios" intiles y puestos de "gobierno" que no valen para nada, sino de cmo recuperar la unanimidad perdida. Pues hubo una vez en que los palestinos no estaban unidos o divididos en torno al frvolo "proceso de paz", sino a las "constantes nacionales", donde el derecho de retorno ocupaba un lugar central.

El paso de la desunin y el caos hacia algo con visin de futuro que no est limitado a intereses polticos a corto plazo, debe ser fluido, calculado y dirigido por figuras palestinas respetadas, no por quienes tienen las manos manchadas de sangre y corrupcin.

En cuarto lugar, un asunto fundamental que debe ocupar un lugar predominante en el nuevo discurso poltico es el derecho de retorno de los refugiados palestinos garantizado por el derecho internacional. El asunto no solo es esencial por su importancia en la vida de millones de palestinos afectados en Siria, el Lbano y otros lugares, sino tambin para una comprensin sensata del conflicto y su solucin.

La lucha palestina no se remonta a la guerra de 1967 sino a la absorcin de Palestina por el sionismo entre 1947 y 1948, que tuvo como resultado casi un milln de refugiados, la expropiacin de sus tierras, casas y derechos, y el intento de borrar cualquier prueba de su existencia.

Si se deja al margen el derecho de retorno se socavan las races mismas del conflicto y cualquier intento serio de reconciliar el doloroso pasado con el igualmente agonizante presente.

En quinto lugar, se debe incorporar Palestina 48 a la agenda nacional. Los palestinos de 1948 siempre han sido y seguirn siendo una parte fundamental de la cuestin palestina y la lucha palestina por la libertad y los derechos humanos. Fueron unas realidades polticas bien calculadas las que fragmentaron las comunidades; Israel y las circunstancias se encargaron de reforzar las divisiones. Dicho esto, los distintos asuntos nunca han estado separados del todo: la difcil situacin de los palestinos en Israel, los que viven bajo la ocupacin militar en los territorios ocupados y los refugiados de la dispora, todos parten de un mismo referente histrico: la Nakba del 48. Es Israel quien, con sus leyes racistas, su ocupacin militar y su negativa a atenerse al derecho internacional, alimenta estas luchas comunes.

Sin los palestinos del 48 la identidad nacional palestina seguir estando polticamente fragmentada y marcada. La persistencia y la fuerza colectiva de esa poblacin es un activo importante, y sus luchas son parte integrante de la lucha y la resistencia de los palestinos en los territorios ocupados, y de aquellos en la dispora.

En sexto lugar, se debe respetar la resistencia.

El trmino "resistencia" ocup antao un lugar destacado en las referencias de los dirigentes palestinos, pero fue marginado a propsito tras la firma de los Acuerdos de Oslo en 1993, partiendo de dos sutiles conclusiones: que la resistencia era ineficaz, y que para alcanzar el grado de legitimidad y majestuosidad que sus benefactores estadounidenses esperaban, los nuevos dirigentes de Palestina deban renunciar a las referencias a una poca pasada, al parecer muy poco sofisticadas.

Sin embargo, sin resistencia lo nico que queda es sumisin y derrota, que es precisamente lo que ocurri. Solo la resistencia popular en Cisjordania y Jerusaln, la perseverancia de los palestinos del 48, coronadas por la legendaria resistencia de los palestinos en Gaza bajo el duro asedio y las repetidas guerras, continan frustrando a Israel. Cuanto ms violentamente intenta Israel acabar con la resistencia, ms se envalentonan los palestinos, porque la resistencia es una cultura, no una eleccin poltica.

En sptimo lugar, la campaa BDS debe seguir creciendo, tendiendo puentes. La resistencia es parte integral de una campaa mundial de boicot, desinversin y sanciones en contra de Israel. El resultado de las pasadas elecciones israeles y el auge de un colectivo poltico palestino auto-afirmativo gracias a los palestinos del 48, significa que el BDS debe ampliar su misin en la prctica y no solo de forma retrica.

El movimiento BDS ha puesto de relieve que la condicin de igualdad para los palestinos del 48 es un objetivo principal, tan esencial como el resto. La lista rabe unificada, que logr 13 escaos en el Knesset, fortaleci la relacin entre las comunidades rabes palestinas dentro de Israel, del mismo modo que el movimiento BDS ha fortalecido en gran medida el entendimiento entre las comunidades palestinas sorteando divisiones polticas y geogrficas. Pero hace falta ms. Esa nueva comunidad que se auto-afirma palestina en Israel merece un mayor compromiso.

Por ltimo, un solo Estado debe convertirse en el grito por la igualdad y la libertad.

Cuando ms poderes se atribuye y ms racista se vuelve Israel, y cuanto ms ahonda en las races de sus instituciones de apartheid y sus muros segregadores, ms obvia se vuelve la respuesta: un Estado para dos pueblos con los mismos derechos. Los palestinos y los judos existen en ese preciso lugar, pero se rigen por dos legislaciones distintas que hacen imposible la coexistencia pacfica. Para acelerar la llegada de ese da y disminuir el sufrimiento, los palestinos tienen bastante por hacer.

Ha llegado el momento de que las comunidades palestinas de cualquier lugar superen las divisiones ideolgicas, faccionales y polticas, se acerquen entre s, unan sus fuerzas y aprovechen sus energas. No importa lo profunda que sea la brecha, Palestina es y ser siempre una.


Ramzy Baroud ramzybaroud.net es doctor en Historia de los Pueblos por la Universidad de Exeter. Es editor-jefe de Middle East Eye, columnista de anlisis internacional, consultor de los medios, autor y fundador de PalestineChronicle.com. Su ltimo libro es "My Father Was a Freedom Fighter: Gazas Untold Story" (Pluto Press, Londres).

Fuente original: http://www.counterpunch.org/2015/04/02/urgent-musts-needed-for-palestinians/



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